La Plataforma Aguilar Natural nos deleita con un precioso vídeo en pro del Parque Cultural del chopo cabecero en el Alto Alfambra.
Más información: http://www.aguilarnatural.com/
Revista de observación, estudio y conservación de la Naturaleza de las Tierras del Jiloca y Gallocanta (Aragón)
La Plataforma Aguilar Natural nos deleita con un precioso vídeo en pro del Parque Cultural del chopo cabecero en el Alto Alfambra.
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A primeros de noviembre visité la ribera del Huerva a su paso por Bea y pude comprobar la espléndida fructificación de la gazpotera (o espino albar) que prospera en aquel soto. Ya sin hojas, estos arbustos estaban colmados de unas bolitas rojas que contrastaban con el tono apagado de este otoño parco en lluvias.
Acercándome al arbusto que fotografiaba, sobre una rama observé algo que llamó la atención.
Alargada y recurvada, como una integral matemática invertida, colgaba sobre una ramilla un excremento de un pájaro forestal. Por el tamaño, parecía de un túrdido. Tal vez fuera de mirlo común, por su abundancia en estos setos, aunque no se descarta que lo fuera de zorzal común, escaso pero habitual nidificante en la zona. Dentro de un mes, con la invernada de zorzales (alirrojos, comunes y reales) procedentes del centro y norte de Europa, se ampliaría el espectro de posibles autores.
Estaba completamente compuesta por las semillas. No sé a qué especie de planta pueden corresponder. En el entorno era abundantes los aligustres y estaban también cubiertos de frutos maduros. El epicarpio parece negro y por el tamaño de la semilla, también podría ser. Aunque parecen más lisos y aplanados que los de este arbusto. ¿Qué os parece?
Lo que sí que es cierto es que la dieta de las aves forestales sigue fielmente los ritmos de la Naturaleza. La abundancia ocasional de recursos es aprovechada.
Por otra parte, como ya apuntaba el profesor Herrera, se constata el importante papel de las aves en el funcionamiento de los ecosistemas mediterráneos. Muchas plantas herbáceas y leñosas presentan sus semillas envueltas por frutos donde se acumulan glúcidos digeribles y lípidos. Son el alimento de una amplia comunidad de frugívoros alados, tanto de poblaciones locales o como de otras norteñas que recalan en la cuenca mediterránea durante la invernada.
El pipirigallo o esparceta es una forrajera vivaz que participaba en la rotación de cultivos de los secanos turolenses por su valor nutritivo, la fertilización del suelo y su rusticidad. Este cultivo sufrió una acusada regresión en las últimas décadas.
Entre los campesinos existe la opinión de que es muy favorable para la fauna silvestre aunque no hay estudios que avalen tal opinión.
Durante un los cursos 2005/2006 Y 2006/2007 el alumnado de la asignatura “Botánica Aplicada” de 4º E.S.O. desarrolló una experiencia educativa sobre el valor ambiental de esta planta forrajera. Tres de aquellos alumnos, Alfonso Parrilla, Anchel de Jaime y Adrián Domingo, me propusieron continuarlo durante su 2º de Bachillerato centrándose entonces en la influencia de este cultivo en las aves silvestres. En concreto, en las aves invernantes, por aquello de que eran aquellas que podían estudiarse a lo largo del curso (2008/2009).
El trabajo pretendía comprobar la opinión de los agricultores, ganaderos y cazadores de que sobre el pipirigallo hay una gran riqueza de animales silvestres. En este caso, se quiso demostrar si esto es cierto para las aves invernantes.
El objetivo era caracterizar y comparar las comunidades de aves invernantes que mantienen el pastizal de pipirigallo y el cultivo de cebada en la comarca del Jiloca. Al haber sido realizado por estudiantes de Bachillerato, perseguía también una finalidad educativa como es el aprendizaje y aplicación del método científico mediante un estudio de Biología de Campo.
El método de trabajo consistió en registrar las aves observadas en bandas de 50 metros mediante transectos realizados al amanecer y a pie a través de ambos cultivos durante doce jornadas entre octubre de 2008 y febrero de 2009. Fue realizado en diversas parcelas de la partida de La Nava, cerca de la rambla de la Cirugeda, en el término de Calamocha.
La abundancia de aves ha sido de 107,85 individuos para el pipirigallo y de 32,67 ejemplares para la cebada referido a un kilómetro de transecto. La riqueza para el conjunto de jornadas fue de 18,8 especies para el pipirigallo y 12,0 para la cebada, sobre un kilómetro recorrido de cultivo. La diversidad ecológica también es mayor en la forrajera (2,4073) que en el cereal (2,2873) aunque las diferencias son menores.
La alondra común, la calandria y el pardillo común suponen el 83,09% de la avifuna invernante en pipirigallo y el 80,04% en cebada.
Alondra común (Alauda arvensis)
Calandria o corbatera (Melanocorypha calandra). Foto: Rodrigo Pérez
Pardillo común o pajarel (Carduelis cannabina)
En pipirigallo la alondra común es la especie más abundante, seguida de la calandria común y el pardillo común. La bisbita común, siendo mucho menos representativa, muestra una gran dependencia al dicho cultivo.
En cebada, la calandria común supera en población al resto de las especies.
Ambos alaúdidos parecen reducir la competencia interespecífica cuando hay cultivos de forrajeras intercaladas en secano cerealista.
El pipirigallo ofrece en la invernada una mayor variedad de alimento a especies granívoras y una estructura vegetal más compleja que favorece la protección ante depredadores en un medio muy expuesto especialmente en especies menos gregarias como es el caso de la alondra común.
Durante estos días se está celebrando en la localidad leridana de Tremp el XX Congreso Español de Ornitología organizado por SEOBirdLife. Este trabajo fue seleccionado en su momento por el comité organizador para su exposición oral y ayer fue expuesto ante un buen número de ornitólogos.
El trabajo de este equipo ha dado sus frutos científicos y educativos.
El domingo, 21 de noviembre, regresaba hacia Bañón tras una grata excursión por el Arguilay de Báguena. A la altura de la venta Rivera en Calamocha (km 196 de la N-330) me encontré con una "sorpresa" bastante desagradable... una nutria atropellada en la carretera. Esto suele ocurrir a menudo, ver animales atropellados en las cunetas y arcenes de nuestras carreteras se ha convertido en algo casi "habitual" (desgraciadamente, claro). Esa mañana le había tocado a una nutria. Lo primero que hice fue darle un buen susto, acompañado de una tremenda tristeza. Era la primera vez que veía una nutria "al natural" en la zona del Jiloca, y no era la forma en que me hubiera gustado hacerlo, desde luego.
Inmediatamente llamé a Paco, uno de los APN de nuestra zona, para dar cuenta del hecho y que ellos se hicieran cargo, registrando correctamente el lugar y motivos de la muerte de la nutria.
Creo que no es el primer atropello de un individuo de esta especie (Lutra lutra), en nuestro territorio. No deja de ser un hecho desgraciado, aunque, como muchos apuntan, quizá sea una señal o indicio de que el número de individuos de nutria en el Jiloca haya aumentado, esté en expansión,... Aunque esas cosas las dejamos para los biólogos y naturalistas expertos en estos temas.
Hasta ahora los indicios que personalmente había tenido de presencia de nutria en el Jiloca y Pancrudo eran a través de sus huellas, rastros y excrementos, dejados en las orillas del río, bajo los puentes, o en los lugares transitados por estos animales tan huidizos. Y resulta tan grato encontrar estos "indicios" de su presencia... ellas están ahí, aunque no las veamos, hacen su vida en el entorno del río, aunque vemos que tambien se alejan del mismo en ocasiones... Y con eso debemos quedarnos. Siempre es mejor ver esos rastros que no "estos otros", con ausencia de vida..., espero que la próxima vez que tenga ocasión de ver una nutria sea correteando o nadando por el Jiloca...
Pilar Edo
Cuando el río Jiloca abandona los amplios llanos de su tramo alto y se interna entre las pizarras paleozoicas el valle se estrecha y las laderas se inclinan. Esto ocurre desde Luco de Jiloca hasta Villafeliche. Es un paisaje diferente. Vegas pequeñas, antaño cubierta de frutales y ahora cultivadas con panizo y choperas de canadiense, indicios ambos del abandono del medio rural. Los campos de secano tampoco son muy extensos, tuvieron un no lejano esplendor con sus viñedos en un tiempo en el que los pueblos estaban completamente llenos. Hablamos de localidades como Burbáguena, Báguena, San Martín del Río, Villanueva de Jiloca, Manchones, Murero o Val de San Martín.
Las laderas de este tramo del valle presentan muchas antiguas parcelas agrícolas que han sido abandonadas hace decenios por su escasa rentabilidad. Hoy, un herbazal de lastón salpicado por tomillo y aliaga tapiza las tierras desnudas y prospera ahora que las ovejas desaparecen del paisaje.
En el otoño esta comunidad vegetal adquiere un tono marrón grisáceo que enmascara ligeramente el pardo de las arcillas y de las pizarras. Así continuará durante meses hasta que mayo reverdezca estos cerros.
Sin embargo, entre octubre y noviembre, durante unas pocas semanas, un arbusto hasta el momento desapercibido vira el verde oscuro de sus hojas hacia un rojo intenso poco antes de caer con los primeros hielos: es la zumaquera (Rhus coriaria).
Hojas e infrutescencia de zumaquera. Foto: Rodrigo Pérez
Este arbusto, propio de Oriente Próximo y del Mediterráneo oriental, fue extendido desde muy antiguo mediante cultivo por su riqueza en taninos en muchos países del sur de Europa llegando hasta la península Ibérica. En Aragón es escaso y puede encontrarse en enclaves supramediterráneos algo menos fríos de la cordillera Ibérica, sobre sustratos silíceos. Las poblaciones actuales son asilvestradas y proceden de cultivares abandonados. En el Jiloca, parecen mantenerse, a diferencia de lo que ocurre en Andalucía, donde están en retroceso.
El uso como curtiente debió de ser muy importante en el pasado y parece el origen de su presencia en el Mediterráneo occidental. En Marruecos aún es muy empleado para preparar el cuero, aunque en el Jiloca desconocemos la importancia de esta industria en el pasado. En Turquía, Irak o Jordania tiene además un uso culinario pues se aprovechan los frutos maduros para condimentar ensaladas, pescados o carnes concediéndoles un sabor agridulce.
Esta planta exótica instalada en el Jiloca nos habla de otras tierras de climas áridos y fríos situadas al otro extremo de la cuenca mediterránea. Países con los que compartimos paisajes y culturas. Es un complemento oriental al mudéjar de nuestras torres.
Cuando un pescador “mosquero” se adentra en el río durante los meses de verano, espera ver uno de sus insectos preferidos “El Tricoptero” o frigánea, dado que es una de las moscas que más utilizamos para pescar, además de ser una de las mas socorridas y más numerosas en nuestras cajas.
Tanto en mis diarios paseos por la ribera del río como en conversaciones con mis amigos y compañeros mosqueros he llegado a la conclusión que este año no se han visto tricopteros en el río, a lo sumo uno o dos en algún día concreto. ¿Dónde están?, por supuesto tampoco vemos sus canutos, formados por pequeñas piedras y vegetales donde se encuentran en su primera fase.
Dicen los expertos que a mayor calidad del agua más cantidad de estos insectos la habitan, debemos pensar por consiguiente que la calidad del agua de nuestro río es más bien mala, debido a la ausencia de los mismos.
¿Es posible que la calidad del agua sea la adecuada pese a los vertidos industriales, de los barrios que no poseen depuradoras o que no se encuentran encauzadas sus aguas fecales hacia una depuradora, puede ser un exceso de purín en los campos o bien de las toneladas de abono químico de los campos?
Lo que me queda claro que nuestro río esta enfermo, el porque no lo se, pero si los insectos en general nos indican la calidad del agua de los ríos, el tricoptero nos esta demostrando con su ausencia que nuestro Jiloca no se encuentra muy bien de salud.
Ante todo quiero dejar claro que estas líneas ni son ni pretenden ser una critica, sino una reflexión sobre el mayor tesoro que tenemos en Calamocha, El Jiloca, sin río no hay vida y aunque lo veamos guapo, hermoso y saludable, con sus riberas limpias (solo en el casco urbano de Calamocha) y su magnifico caudal, no nos debemos engañar, la naturaleza nos esta indicando todo lo contrario.
Nacho Bernardos
El aligustre (Ligustrum vulgare) es un pequeño arbusto denso y ramoso. Sus hojas son redondeadas y con borde entero, tienen unos cortos peciolos y son caedizas, renovándose en cada primavera.
Crece en los márgenes de los robledales pero también entra a formar parte de los bosques de ribera bien conservados.
Ayer estuve recorriendo las orillas del Huerva entre Bea y Fonfría. En alguna zonas tranquilas crece un denso sotobosque bajo los grandes chopos cabeceros. Espinos, escaramujos, aligustres y cornejos forman una espesura que atestigua muy bien la retirada del hombre y sus ganados en estos territorios y la lenta pero implacable recuperación del bosque.
Estos días los aligustres muestran su follaje con un verde amarillento que presagia su caída otoñal. Ni siquiera los vientos de estos días han desprendido sus hojillas, bien sujetas al tallo por sus recios peciolos en los que está produciéndose la abcisión.
Al mismo tiempo muestran sus frutillos esféricos que tienen el tamaño de un guisante. Tienen el color negro y son muy brillantes, lo que les da un característico contraste con el verde de las hojas.
Dentro de unas semanas habrán sido devorados por los pequeños frugívoros forestales que se encargarán de diseminar sus semillas.
En octubre de 2007 iniciamos una aventura educativa con el alumnado de 1º de E.S.O. del I.E.S. Valle del Jiloca (Calamocha) dentro de la asignatura de Ciencias de la Naturaleza.
Comenzó a andar Diario de un paisaje. Un blog, que con el subtítulo Cambios fenológicos en el Jiloca, formaba parte de un proyecto de innovación educativa denominado Cambio climático y Fenología de carácter más amplio y que puso en marcha diversas actividades algunas de las cuales todavía tienen continuidad. Se enmarcó en Arablogs, portal de bitácoras educativas del Centro Aragonés de Tecnologías de la Educación (CATEDU).
Diario de un paisaje … fue eso. Una bitácora en la que recoger las variaciones que se iban produciendo en los campos y en los montes a lo largo del ciclo anual. Una invitación para los chavales para observar el entorno de sus hogares. Los pueblos, las nubes, los secanos, los huertos. Y un acercamiento a los muchachos de los ecosistemas menos accesibles, tan necesaria en unas generaciones y edades en las que el contacto con la vida silvestre se va apagando.
Durante los cursos escolares 2007-2008 y 2008-2009, aquellos alumnos de 1º y después 2º de E.S.O. y sus profesores confeccionamos 647 artículos … ¡casi uno por día!
Este verano nos hemos animado a confeccionar una página web con los artículos del blog organizándolos por temas para facilitar su acceso. Así, ha surgido Diario de un paisaje, la web.
En realidad, es casi una web de la Naturaleza de la comarca del Jiloca, pues la bitácora tenía mucho de cuaderno de campo.
Ecosistemas, especies, fenología, rocas, tiempo atmosférico, hidrología, ciclo agrícola …. quedó fielmente reflejado.
Pero también tuvo una vertiente de cuaderno de aula. Trabajos, excursiones, observaciones, agenda y experiencias tuvieron cabida en sus posts.
La web se estructura en las secciones siguientes:
- Espacios naturales
- Especies
- Trabajos de campo
- Problemas ambientales
- Cultura popular
- Trabajos de aula
- Trabajos ajenos
- Agenda ambiental
que, a su vez, se subdividen en otras tantas subsecciones en las que pueden hallarse cada una de las entradas.
Desde las páginas de Natura Xilocae os invitamos a visitarlo en la dirección: www.catedu.es/diariopaisaje/
En el Monasterio de Piedra queremos dar la bienvenida al Otoño de la mejor forma posible, por eso queremos premiar la fotografía que mejor plasme el espíritu del Otoño con entradas al Parque Natural y una Noche en nuestro Hotel para dos personas.
Concursar es muy sencillo:
1. Haz una foto cuyo tema sea "El Otoño"
2. Entra en la página de Facebook del Monasterio de Piedra
3. Haz click en "Me Gusta"
4. Sube tu Foto con este pie de fotografía "Concurso Fotografía El Monasterio de Piedra - El Otoño"
5. Consigue que te voten tus amigos y conocidos con un "Me Gusta" y podrás ganar el Segundo Premio
Los Premios serán dos:
Primer Premio: Dos entradas al Parque más una estancia de una noche en el Hotel del Monasterio de Piedra, para la foto elegida por el Jurado del Monasterio como ganadora.
Segundo Premio: Dos entradas al Parque del Monasterio para la foto que más “Me Gusta” acumule en Facebook.
Tienes hasta el 21 de Noviembre para subir tus fotos a la página de Facebook del Monasterio, al día siguiente anunciaremos a los ganadores de la experiencia única que supone dormir en el Monasterio de Piedra.
Más información:
http://www.monasteriopiedra.com/
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¡Sube ya tus fotos!