Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

miércoles, 16 de abril de 2014

ROMANCE DE CIEGO REIVINDICATIVO EN AGUILAR DEL ALFAMBRA

Desde hace varios años las gentes de Aguilar del Alfambra mantienen un pulso con la empresa WBB en contra de la instalación de una mina de arcilla en su municipio por el impacto ambiental y social que supondría en esta localidad de la Comunidad de Teruel. Puedes disponer de más información pulsando en este enlace.

Recientemente  esta empresa, que ya explota una gran cantera en Galve,  ha vuelto a solicitar licencia de actividad del Ayuntamiento de Aguilar del Alfambra.

La inquietud crece entre los vecinos.

La Plataforma Aguilar Natural invita a todos a la representación del “Romance de ciego de Aguilar del Alfambra” que tendrá lugar en el trinquete de dicho municipio el sábado 19 de abril a las 19:00 h o, en si el tiempo no lo permite, en el espacio cultural “Los Granericos”.

Esta obra, en cuyo texto ha colaborado el poeta Victor Guíu y que cuenta con dibujos de Juan Carlos Navarro será interpretado por las gentes del pueblo y del Colectivo  Sollavientos.

Al finalizar, habrá mercadillo, barra y música de gaita a cargo del afamado gaitero Albert Marí.

¡Estáis todos invitados!

domingo, 13 de abril de 2014

GAVIOTA CABECINEGRA EN VILLALBA DE LOS MORALES

En el valle del Jiloca la llegada de los primeros bandos de gaviota reidora es uno de los primeros acontecimientos ornitológicos que anuncian la entrada de la primavera.

Dinámicos bandos recorren el valle, antes vinculados a la laguna de Gallocanta. Ahora, además, al embalse de Lechago. Bandos de movimientos gráciles, de observación efímera, de bulliciosa actividad … En esta época del año se encuentran en sus dos plumajes. Buena parte de ellas muestran las plumas de la cabeza de un color marrón achocolatado que contrasta con el blanco níveo del pecho y del dorso, y con un anillo ocular blanco. Otras aún mantienen el plumaje invernal, con su cabeza de color blanco y un par de manchas oscuras postoculares. Unas y otras tienen unas rémiges terminales gris oscuras que se atenúan en el dorso de las alas, un pico rojo negruzco y unas patas rojas oscuras.

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Gaviota reidora. Foto: Rodrigo Pérez

Es un ave muy conocida por los agricultores pues acostumbra en esta época del año a seguir el arado de los tractores que van abriendo la tierra para alimentarse de las lombrices y larvas de insectos que descubre la reja a su paso.

Los ornitólogos saben que entre estos bandos de gaviotas reidoras, a veces, puede haber sorpresa. Así le ocurrió a Rodrigo Pérez la tarde del pasado 4 de abril.

Estaba con su hijo Carlos haciendo fotografías de mochuelos (y de paso trabajando para El Gran Año) en las lomas de Villalba de los Morales. Este es un paraje en el que se intercalan las labores de secano con los pastizales rocosos de la inmediata paramera de Blancas y Torralba de los Sisones.

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A lo largo de la tarde estuvieron un trasiego de un bando de unas treinta gaviotas reidoras yendo y viniendo entre campos que estaban siendo labrados. Los fotógrafos de naturaleza, ya se sabe, no descansan tan pronto divisan un objetivo por lejano o inquieto que sea. Y Rodrigo comenzó a lanzar fotografías a las gaviotas de un bando. Sin más.

Tan pronto pasaron las aves quiso ver el resultado de los disparos revisando los archivos digitales. Y, al ampliar una imagen, se encontró algo así.

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Gaviota cabecinegra. Foto: Rodrigo Pérez

Como puede verse la mancha cefálica de esta gaviota es mucho más oscura. Es negra. El pico de un rojo más vivo y, sobre todo, las alas son prácticamente blancas. Se trataba de una gaviota cabecinegra (Larus melanocephala).

Esta especie es propia del litoral del Mediterráneo y del Mar Negro. Tienen discretas poblaciones reproductoras en el oeste y el sur de Europa, generalmente discretas colonias que se integran entre las más nutridas de gaviota de reidora, como así ocurre en el Delta del Ebro y en Mallorca.

Es una gaviota escasa en las tierras de interior. En Aragón se ha recogido una docena de observaciones desde la primera cita en 1994 en el embalse de Valdabra. En su mayoría se trata de registros realizados a finales del invierno y principio de primavera de ejemplares integrados en bandos de gaviotas reidoras en humedales del valle del Ebro (Sariñena, Sotonera, Candasnos …) En las comarcas del sur de Aragón tan solo había sido citada por Fernando Salas en el año 2009 en la laguna del Cañizar.

La observación de una gaviota cabecinegra dentro de una bandada de gaviotas reidoras es una prueba más de la necesidad de prospectar en detalle a los grupos de aves, pues entre una mayoría de aves comunes, puede hallarse una sorpresa. Incluso en los secanos de Villalba de los Morales, un remoto paraje de la cordillera Ibérica.

miércoles, 9 de abril de 2014

UN TARUGO CON SORPRESA

Hace unos años fueron cambiadas unas vigas en un granero de la casa familiar de Calamocha. Eran vigas de chopo y aunque eran muy viejas, le propuse al albañil que no las tirara junto al escombro por si se podían aprovechar como leña. Así fue, las vigas fueron depositadas sin mucho orden en un huerto abandonado donde han permanecido unos tres años sin que les prestara mucha atención.

Este mes de febrero decidí hacerlas en tarugos. En varias tardes, entre Rodrigo y yo, nos pusimos dale que dale con la motosierra. Con cuidado para no dañar el corte de la máquina, pues las vigas estaban cargadas de clavos, tanto para fijar el cañizo que soportaba la tierra aislante y las tejas, como para colgar las palancas de perniles, longanizas y blanquiles, pues era el granero de la casa más expuesto al cierzo.

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Se notaba el efecto de los hongos y de los insectos que se alimentan de la madera muerta. Algunas vigas, sobre todo las que habían contactado con la tierra, tenían la madera muy porosa, con muy poca densidad. Algunas eran puro escarzo. Las más tenían una delgada periferia de madera querada, de quera vieja, y el resto con madera íntegra. Con su color blanquecino característico.

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Conforme bajaba el montón de leña, abrigábamos la esperanza de que bajo los troncos saliera algún erizo. No fue así. La vida silvestre no es tan previsible como uno piensa.

Fuimos recogiendo los tarugos, los cargamos en los coches y los llevamos a las respectivas casas. En mi caso, los almacené en la leñera que tengo bajo una terraza, por delante de otros tarugos de chopo que aún tienen demasiada humedad para ser quemados. Vamos, a mano para usar. De hecho, estos trozos de viga del granero han sido la leña que hemos quemado este final de invierno.

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Este invierno ha sido húmedo y las vigas, que estaban a la intemperie, se cargaron un poco en humedad. Algunas no ardían muy bien. Por ello, antes de subirlas a la estufa, las cortaba con el hacha en mitades o porciones menores.

Una tarde, preparando tarugos, me puse a preparar con uno que estaba algo podrido. Procedía de la punta de una viga que se había apoyado en el suelo del huerto. Tenía una grieta longitudinal completamente cubierta de tierra. Al abrir el tarugo, me llevé una sorpresa.

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El filo del hacha abrió una cámara habitada por una gran larva de robusta cabeza y alargado abdomen.

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En el tarugo se observaba muy bien el creciente diámetro de la galería. Era muy estrecha en el extremo próximo a la intemperie donde fue depositado el huevo. La larva al crecer fue migrando hacia el interior de la viga abriendo un conducto paralelo a su eje. Sin atisbo de acercarse al exterior en su recorrido. La cámara quedaba cerrada del conducto por trozos de viruta y serrín, que estaban algo cohesionados por la humedad y que funcionaban a modo de tapón.

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Tras tomar unas fotos, volví a colocar la otra mitad del tarugo procurando cerrar la cámara sin afectar a la larva.

Una primera impresión me hizo creer que se trataba de una larva de ciervo volante. Un coleóptero amenazado que habita en la ribera del Jiloca y cuya población venimos estudiando desde hace unos años venimos estudiando dentro del Grupo de Trabajo de Lucánidos Ibéricos (GTLI). El aspecto lo tenía, pero la larva de Lucanus cervus es muy parecida a la de otras especies de Lucánidos e incluso de otras especies de coleópteros pertenecientes a otras familias, como la de los Escarabeoideos.

Desde hace unos diez años hemos tenido en un rincón del jardín unos grandes trozos de tronco de olmo que usábamos a modo de mesa y asientos.

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En contacto con el suelo, la madera –incluso siendo muy dura- se ha ido deteriorando de abajo hacia arriba por la acción combinada de los organismos saproxílicos, fundamentalmente hongos e insectos.

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Su descomposición ha sido precioso ejemplo de sucesión ecológica. Entre los organismos asociados e la madera muerta muerta en descompsición destacaba unas larvas blancas que siempre aparecían acompañadas de ejemplares adultos de ciervo volante menor (Dorcus parallelepipedus) lo que me hizo pensar que pertenecía a la misma especie. Este extremo nos fue confirmado después por Marcos Méndez, coordinador del GTLI.

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Comparando las dos imágenes llegamos a la conclusión de que la larva encontrada en el tarugo de la viga bien pudiera tratarse de ciervo volante menor, coleóptero muy común en la vega del Jiloca en Calamocha.

Entre nuestros alumnos, el ciervo volante es una especie popular desde que la llevamos estudiando. Pensamos pues, que llevar el tarugo y su inquilino era una oportunidad para aprender en el aula. Con cuidado, dispuse cubre la mitad del tarugo con la otra mitad cerrando la cámara y evitando molestar a la larva. La dejé a la intemperie, como venía estando desde hace semanas. Al día, siguiente, llevé el tarugo al instituto para su observación con los grupos de alumnos de mayor edad.

Tras verla y comentarla con cada grupo volvíamos a cerrar los troncos. La mantuvimos al principio en el laboratorio, lugar fresco y umbrío. Después la llevamos al departamento, algo más cálido y luminoso. Pensando que la luz pudiera molestar, colocamos una cartulina sobre la misma cámara larvaria.

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Al segundo día vimos que disminuía la movilidad de la larva. Algo pasaba. Al tercer día, se estaba oscureciendo. La larva se había muerto. No nos podíamos imaginar el desenlace. ¡Qué delicadeza!

¿Qué podía haber ocurrido? Pensamos que el problema no estaba en la temperatura. Nos llamó la atención que la cartulina que cerraba la cámara se había humedecido en contacto con la madera del tarugo. Tal vez la apertura del tarugo inició la disminución de la humedad relativa del aire de la cámara, lo que resultó fatal para la larva.

Consultando a posteriori la bibliografía sobre el desarrollo larvario de los lucánidos encontramos una propuesta de trabajo para su investigación también realizada por el GTLI. En ella, además de insistirse en el escaso conocimiento de esta etapa del ciclo biológico, por cierto, la que supone la mayor parte de la vida (la fase adulta es un breve epílogo con fin procreador), se apuntan unos consejos sobre el mantenimiento. Y, efectivamente, se recuerda que conviene mantenerlos en serrín húmedo.

Como dice el refrán: Para aprender, perder

lunes, 7 de abril de 2014

ADIVINANZA

Gorrico de cura

jubón colorado

tripas de hueso

y pata de palo.

La escuchamos de Ángel López, en Torrecilla del Rebollar.

¿Qué es?

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Solución: el escaramujo.

sábado, 5 de abril de 2014

LAS NEVERAS Y EL COMERCIO DEL FRÍO

En el marco de la presentación del libro "El triángulo de Hielo, Teruel, Calamocha, Molina de Aragón" en la sala de exposiciones de Calamocha el pasado 17 de diciembre de 2013, se impartieron varias charlas sobre el tema “El frío en Teruel”. Una de ellas, la que dio el investigador Roberto Bayod, trató sobre las neveras en el Bajo Aragón.

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Las neveras del pasado eran depósitos subterráneos, rellenados con nieve, que tenían como objetivo almacenar allí la nieve en los meses de invierno para luego enfriar ciertas productos en ella. Para que la nieve no se derritiera la distribuían en varias capas alternadas con otras capas de paja.

Estructura de una nevera. Fuente: El Masino

Estas neveras se empezaron a utilizar por la recomendación médica del consumo de la nieve. Los usos que tenían eran pues medicinales como bajar la fiebre, tratar las infecciones o como analgésicos. Para hacer bebidas frías o helados. También como conservantes de alimentos frescos y para la venta de nieve a los trabajadores en verano para que estos se refrescaran.

La importancia de estas neveras a nivel social era convertirse en un artículo de primera necesidad. A nivel económico les proporcionaba a los propietarios importantes ingresos. Por ello se desarrolló una red de neveras que, en el Bajo Aragón, estaba formada por 63 depósitos documentados. En el conjunto de Aragón hay más de 500 neveras conocidas.

Las neveras eran de planta circular, tenían las paredes forradas de piedras, un túnel de desagüe y una cubierta abovedada. El objetivo de estas plantas era el aislamiento. La nieve que se convertía en líquido se eliminaba por los desagües.

Podían ser urbanas, cuyo objetivo era asegurar el abastecimiento de nieve y de almacenamiento teniendo como fin el acumular nieve para su posterior distribución y venta a los centros de consumo. Las neveras tenían propiedad comunal y arrendamiento anual. Había rutas de transporte para su comercio. Estas rutas podían ser muy largas y en la mayoría de ellas de perdía un tercio del material total transportado. Cuando agotaban la nieve tenían que ir a otras neveras.

Una famosa ruta es la de la ruta de las Bóvedas del frío, compuesta por la nevera de Alcañiz, Belmonte de San José, Calanda, Cañada de Verich, Ginebrosa, La Mata de los Olmos y Valdealgorfa.

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Las razones y momento de su decadencia están relacionadas con la desamortización de los pozos de nieve lo que ocurrió antes de la aparición del hielo artificial, en el primer cuarto del siglo XX. Entonces comienzan a parecer muchas fábricas de hielo artificial en numerosas localidades.

Las viejas neveras comenzaron a restaurarse a finales del siglo XX y se han creado rutas para su promoción cultural y turística, como elemento patrimonial.

Maria Rodrigo Valdearcos

jueves, 3 de abril de 2014

CURSO DE ORNITOLOGÍA EN CERVERUELA

Este próximo fin de semana, en el albergue “El Tío Carrascón” de Cerveruela, dentro de su programación de actividades lúdicas y formativas, va a llevar a cabo un curso de iniciación a la ornitología.

Una actividad destinada a personas que tengan poco o nulo conocimiento de la ornitología pero que deseen iniciarse en el apasionante mundo de las aves.

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Alcaudón real. Foto: Rodrigo Pérez Grijalvo

El curso, de 12 horas de duración, tendrá el siguiente programa:

Sábado 5

- 10:00h. Recepción y distribución en las habitaciones

- 10:30h. Entrega del material y explicación del curso

- 11:00h. Teoría I

- 14:00h. Comida

- 16:00h. Teoría II

- 18:00h. Ejercicio de identificación

- 18:30h. Teoría III

- 20:00h. Videos de comportamiento

- 21:00h. Cena

Domingo 6

- 9:00h. Desayuno

- 9:30h. Salida de campo

- 14:00h. Comida

- 16:00h. Evaluación, foto de grupo y despedida

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Macho de papamoscas cerrojillo. Foto: Carlos Pérez Naval

Los objetivos que pretende abarcar son los siguientes:

Iniciar a los participantes en el mundo de la ornitología.

Conocer los aspectos básicos de las aves y su observación: qué son las aves, cómo observarlas, cómo son y cómo se comportan (mudas, alimentación, hábitats, reproducción, migración...), sus amenazas y su conservación.

La sesión del aula se realizará en las instalaciones del albergue “El Tío Carrascón”, mientras que la sesión de campo será en los alrededores de Cerveruela.

Inscripciones y más información en Albergue “El Tío Carrascón”

martes, 1 de abril de 2014

AEROGENERADORES PARA LA PARAMERA DE POZONDÓN

No negamos la potencialidad los aerogeneradores para producir energía eléctrica. Actualmente supone un alto porcentaje de la producción de energía eléctrica en Aragón, por encima de la electricidad generada con la quema de combustibles fósiles. Ello, sin duda, supone un importante avance en el objetivo de la sociedad para reducir la emisión de CO2 a la atmósfera en su compromiso para de frenar el efecto invernadero y la amenaza que supone, a nivel planetario, sus consecuencias en el clima.

Pero la instalación de molinos de viento en collados y parameras del territorio no es inocua. Es un hecho demostrado su impacto ambiental en el paisaje, también los daños directo ocasionados a avifauna y a las poblaciones de murciélagos.

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En los últimos meses hemos visto con preocupación los anuncios en el BOA de exposición publica de dos proyectos de energía eólica que se pretenden instalar en las Parameras de Pozondón. Se trata de los Parques Eólicos de Santos de la Piedra y de Abantos. Dos pequeños parqués eólicos, con menos de 8 molinos cada uno, que vendrían a sumarse a la colonización de estas instalaciones iniciada desde la vecina provincia de Guadalajara en Sierra Menera.

La ubicación en áreas colindantes y el algún caso dentro de la ZEPA “Parameras de Pozondón”, junto a la afección a hábitats prioritarios en la normativa ambiental de la Unión Europea, se suma a su situación geográfica en un punto estratégico entre diversas ZEPAS localizadas entre la Sierra de Albarracín, Gallocanta, Blancas y la actual propuesta de la Laguna del Cañizar, lo que supone el transito de aves catalogadas.

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También nos llama la atención el enorme coste económico de unas largas líneas eléctricas de evacuación para enlazar con las subestaciones eléctricas de distribución en Santa Eulalia, que convergen paralelas. Al relacionarlas con el reducido número de aerogeneradores que se pretenden instalar nos crea la duda de pensar que estos proyectos son un avance para futuras ampliaciones, con lo que la evaluación de su impacto ambiental se estaría realizando en plazos, sin un análisis global del conjunto del proyecto, minimizando el impacto de la realidad del proyecto pretendido.

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Es por ello por lo que desde Ecologistas en Acción-OTUS se han presentado alegaciones a ambos proyectos. Se ha solicitado la paralización de los mismos, en tanto no se conozca con rigurosidad el impacto ambiental que puede generar sobre la avifauna en unas lomas y altiplanos que son nudos estratégicos en sus desplazamientos. La geomorfología de estos lugares, declarados puntos de interés geológico por la peculiaridad de sus formaciones kársticas ….

Dolinas de Pozondón. Foto: David Serrano

se ve enriquecida con su tapiz de vegetación almohadillada; un hábitat importante para que sigan existiendo junto a nosotros las poblaciones de ortega, alondra ricoti, alcaravanes, aguiluchos….

Creemos que se hace necesaria la paralización de estos proyectos, en tanto no se ejecute una planificación territorial que busque formulas para compatibilizar su potencialidad para producir energía eléctrica utilizando la fuerza del viento, con la necesarias medidas para conservar su paisaje y su biodiversidad La colocación de líneas eléctricas y grandes molinos de viento rompería los amplios horizontes abiertos de estos territorios. Incorporaría unos elementos industriales distantes de las actividades tradicionales que han modelado las características naturales de estos lugares.

Ángel Marco (Ecologistas en Acción-otus)

domingo, 30 de marzo de 2014

REUTILIZAR

El viejo cuévano, aún con el fondo roto, tiene su uso como protector para un joven manzano plantado en el lindero del huerto, casi abandonado de Torrecilla del Rebollar.

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Los corzos campan a sus anchas por los montes y bajan por las ramblas hasta los huertos donde ramonean los tallos tiernos de las zarzas. Pero también los brotes de los frutales. El cuévano librará del diente al joven manzano.

La segunda R: reutilizar.

viernes, 28 de marzo de 2014

ALGUNOS DATOS DE LA ÚLTIMA INVERNADA DE GRULLAS

¿Todos conocéis la visita que las grullas nos hacen durante el invierno? La laguna de Gallocanta nos ofrece un marco incomparable para acercarnos a un espectáculo natural de primer orden todos los inviernos entre el Pilar y San José.

¿Por qué vienen las grullas? Todas las migraciones se realizan en busca de comida. En el Norte de Europa durante el invierno la tierra queda cubierta de nieve y la comida disponible está escondida bajo el manto blanco, además de que hay pocas horas de luz al día para buscarla, por eso las grullas y otras muchas aves emigran a latitudes más meridionales.

Este año, estas incansables viajeras partieron de sus cuarteles de verano muy temprano y, a pesar de haber abandonado hace ya días sus cuarteles de invierno, todavía no han llegado a sus lugares de cría. Quizá este invierno ha sido algo atípico, con un invierno muy suave en la mayor parte de Europa, excepto en el Norte que está siendo especialmente frio.

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Grullas marcadas. Foto: Agustín Catalán

En este enlace se puede seguir la migración día a día o bien conocer los datos correspondientes a los lugares más populosos.

Este invierno han prolongado su estancia en el Norte de Francia y Alemania, tanto al bajar como ahora que están subiendo. Los primeros grandes vuelos llegaron a Gallocanta el 31 de Octubre de 2013 unas 10.000 y el 13 de Noviembre unas 30.000. Al marcharse las concentraciones suelen ser mayores, unas 60.000 grullas se marcharon hacia el Norte el 22 de Febrero de 2014 y las últimas 40.000 marcharon el 6 de Marzo de 2014

http://amigosdegallocanta.com/ aquí En esta otra página podrás encontrar algunos datos más, en relación a marcajes individualizados, estudios y congresos.

A lo largo de este invierno, con un nutrido grupo de voluntarios, se han realizado 2 censos coordinados para España, Portugal y Marruecos, las cifras totales han pasado de 225.000 grullas, un 50 % más que en el último censo realizado en Diciembre de 2007, solamente 5 años antes. Estas cifras señalan un importante crecimiento en la población invernante en la península Ibérica. 

En la siguiente imagen se muestran los datos de la invernada en Aragón:

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Mapa de distribución de la invernada de la grulla común en Aragón. Autor: Demetrio

Como puede verse, el predominio de la laguna de Gallocanta es abrumador. Pero, al mismo tiempo, se aprecia la emergencia de nuevos lugares de invernada que adquieren de año a año más importancia. En su mayor parte, están vinculados a los nuevos regadíos de las Cinco Villas, Monegros, La Plana de Huesca y Cinca Medio. Atentos a estos humedales.

Antonio Torrijo

miércoles, 26 de marzo de 2014

EL RÍO Y SUS ACEQUIAS

Todos los años la sociedad de pescadores de Calamocha dedican al menos un día a la limpieza del río Jiloca a su paso por el casco urbano del pueblo. El tiempo y la extensión de la limpieza es anecdótica, quizá lo realmente importante es la concienciación que intentan transmitir. Su trabajo tiene un gran valor.

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Fotos de Facebook de Pescajiloca tras la limpieza de este año, unos días antes de la feria de Caza y Pesca Captur.

Desde hace decenas de años asistimos a la degradación del ambiente acuático, en el río ya puede encontrarse de todo: hasta una nevera o un carro de la compra, como hemos visto este año.

Lo mismo sucede con las acequias del Jiloca, tanto por la margen derecha como por la izquierda. Recuerdo hace mucho tiempo la gente metida en el río con sus botas de agua, rastrillos y azadas limpiando los fondos y sacando toda clase de porquerías, incluyendo multitud de macrófitas que en algunos casos ocupaban todo el cauce y dificultaban la circulación del agua, incluso retenían la basura que se tiraba. Eso ya no se hace. A veces las acequias se dejan secas por completo y de esta forma se recurre al auto-limpiado (pero también acaban con casi toda la vida acuática, aunque haya un seguimiento recogiendo los peces siempre acaban con muchos). Por no hablar del resto de organismos acuáticos.

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Nos quedamos muchas veces mirando el pueblo y oímos decir a nuestro alrededor que no hay trabajo. ¿Que no hay trabajo? Hay tantas cosas por hacer... Por ejemplo la limpieza de acequias, del río, la conservación de nuestras riberas... Sólo hace falta que ese dinero que se invierte en otras cosas venga aquí y se invierta en jornales. Una limpieza anual bien gestionada de ríos y riberas de nuestro municipio y de otros muchos daría unos cuantos jornales a mucha gente sin trabajo. Hacen falta acuerdos, movimiento, ideas. Y sobre todo voluntad, de unos y de otros.

Resulta indignante que el río que da nombre a nuestra comarca, el eje vertebrador del valle y la razón de nuestras vegas sea aún visto casi como un desagüe o un vertedero.

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Acequia de las Monjas, aguas abajo de “la Cangrejera”

Por no hablar del ambiente piscícola. Durante los años noventa y principios del 2000 el río se vio sometido a una creciente presión con un gran número de pescadores y las capturas llegaron a ser muy escasas. No queda nada en el río, repetían una y otra vez los pescadores, desde los más mayores a los más jóvenes, entre los que me incluyo.

En ocasiones se organizaban concursos de pesca en los que se soltaban truchas arco iris, que desplazaban a las pocas truchas del terreno existentes. Muchos nos contentábamos con coger gobios y madrillas, que dejábamos en un cubo con agua y al final de la jornada los devolvíamos al río o a las acequias de riego (los años famosos de El Trascón o las compuertas de El Salto, donde nos juntábamos hasta cinco o seis corchos pescando en el mismo charco).

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Trucha arcoiris (Oncorhynchus mykiss), río Jiloca en el entorno del Puente Romano

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Trucha común o del terreno (Salmo trutta), río Jiloca en el entorno de la Fuente del Bosque

Hoy en día, con el coto instaurado, la presión humana sobre el río es menor. Pero a los pescadores les ha salido un gran competidor: los cormoranes.

Comenzaron siendo unos pocos ejemplares invernantes pero finalmente una extensa población de estas aves merodea todo el tramo medio del Jiloca y Pancrudo, teniendo en el pantano una buena colonia.

Según los pescadores, el daño a la fauna piscícola que hacen es enorme. Sería muy interesante estudiar su comportamiento y alimentación, ver hasta qué punto esas afirmaciones pueden ser reales y qué medidas de control deberían imponerse de ser cierto.