Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

lunes, 15 de septiembre de 2014

VI FIESTA DEL CHOPO CABECERO: 25 DE OCTUBRE. BLESA Y HUESA DEL COMÚN

El próximo día 25 de octubre celebraremos la VI Fiesta del Chopo Cabecero en las localidades de Blesa y Huesa del Común (Cuencas Mineras) bajo el lema “El agua, la vida de los viejos árboles”. Como en otras ediciones queremos contar con todas las personas que aman los viejos árboles, la cultura popular, la vida silvestre y los paisajes rurales del sur de Aragón y os invitamos a disfrutar conociendo unos pueblos y parajes preciosos con este programa:

Cartel copia 

9:50 h. Recepción, bienvenida y presentación de la VI Fiesta del Chopo Cabecero en la plaza de Blesa.

10:00 h. Inicio de la excursión por la ribera del río Aguas Vivas, subiendo el estrecho para disfrutar de la panorámica de El Hocino y alcanzar después la Vega del Morenillo con su chopera de cabeceros y un paisaje de secano de gran interés ambiental.

11:45 h. A la vuelta del paseo, cerca de Blesa, habrá una demostración de escamonda de varios chopos cabeceros por trepadores de la empresa Xiloforest.

12.15 h. Visita libre del Molino Harinero, del Museo de la Carpintería y de la Iglesia de Blesa.

13.15 h. Recorrido en coche desde Blesa hasta Huesa del Común con paradas para conocer el estado del río Aguas Vivas y de los chopos cabeceros tras el desvío del caudal hacia el canal del embalse de Moneva, así como elementos patrimoniales como la ermita de Santa Quiteria.

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13.45 h. Fallo del “I Concurso de Fotografía sobre el Chopo Cabecero” y presentación de la exposición fotográfica en el pabellón de Huesa del Común.

14:30 h. Comida popular, en el pabellón de Huesa del Común.

16:00 h. Presentación por parte de las entidades organizadoras.

Entrega del título Amigo del Chopo Cabecero 2014 y homenaje a Helen Read por su trabajo en el estudio, la conservación y la difusión de los árboles trasmochos en Europa.

Participación de investigadores, asociaciones y entidades comprometidas con la conservación y defensa de los viejos chopos trasmochos.

Palabras de la A.C. El Hocino de Blesa y de la A. C. Castillo de Peñaflor

Palabras de los Alcaldes de Blesa, de Huesa del Común y del presidente de la Comarca de Cuencas Mineras

17:00 h. Concierto musical con los grupos:

- Sintrom ni son

- Bucardo. Folklore Aragonés

La inscripción para la comida se formaliza con el ingreso de 12 euros (6 euros menores de 10 años) antes del 22 de octubre en la cuenta ES60 2086 0012 9107 0004 7992 (CAI-Ibercaja) indicando el nombre y apellidos.

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Organizan

A.C. El Hocino de Blesa–– A.C. Castillo de Peñaflor de Huesa del Común- Ayuntamiento de Blesa –Ayuntamiento de Huesa del Común - Centro de Estudios del Jiloca

Colaboran

Comarca de Cuencas Mineras- Ofycumi- Bucardo Folklore Aragonés – Sintrom ni son - VoluntaRíos – Xiloforest - Ordio Minero – Cofradía Virgen de la Aliaga – C.E.A Ítaca – Ivvis – C.E.A. Ítaca – Jamones El Calamochino

Contactos: blesa.elhocino@gmail.comhuesadelcomun@gmail.com

Teléfono: 650114317                 Más información: www.chopocabecero.com

domingo, 14 de septiembre de 2014

ANOTACIONES DE UN NATURALISTA DESPISTADO: EL VIEJO CORRAL Y LA ESFINGE COLIBRÍ

Siempre que viene a mi encuentro una esfinge colibrí, con independencia del lugar o el modo en que se aproxima, regresan a mi memoria los mismos recuerdos: los veranos de mi niñez en la casa que mis abuelos habían comprado en Luco, una vez dieron por concluido su exilio laboral en Calahorra. Fue entonces cuando descubrí esta particularísima especie de mariposa en el corral, en el receptáculo escueto que en tiempos habría sido domicilio para gallinas y conejos y antesala de la cuadra y del forraje para los machos y que, con los veloces cambios sufridos en las sociedades campesinas aragonesas durante la segunda mitad del siglo pasado, quedó casi sin utilidad, relegado a lugar de esparcimiento ocasional o a espacio en que tender la ropa una vez lavada. Con todo y con eso, en los tiempos en que mis abuelos pasaban los veranos en Luco de Jiloca, el viejo corral lucía una vigorosa hiedra que cubría todo el muro que lo separaba de la calle contigua, así como dondiegos y tajetes, y otras herbáceas en flor, que mitigaban algo su esplendor perdido. Es por esto que siempre que viene un ejemplar a mi encuentro, sin importar el lugar, recuerdo aquel otro compañero leal que amanecía libando las flores del viejo corral cada verano y que fue una ayuda inestimable en mi desarrollo temprano para entender una parte del mundo que me rodeaba. Aquel minúsculo insecto que revoloteaba alrededor de las flores accionando infatigable unas alas locas, cuyo no visible ir y venir emitía un zumbido más que audible, me hizo comprender que no debía guiarme jamás por las apariencias.

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Al principio, mísero ignorante, lo confundí con un abejorro y mis miedos infantiles me empujaron a abandonar el corral y meterme en la casa, comportamiento que mantuve durante semanas con cada nueva visita del insecto. Pero el lepidóptero no cejó, se acercó casi cada día a libar las bien atendidas flores, dándome el tiempo necesario para que yo fuera sustituyendo aquellos temores infundados por la sana curiosidad del niño ávido de conocimientos. Terminé por ignorar lo que consideré siempre una certera y dolorosa picadura y me acerqué más y más a sus alas invisibles, pudiendo describir finalmente su magnífica espiritrompa; paré cuenta de que aquel alado, de abejorro nada de nada. Aquello fue una revelación en toda regla, ni aquel corral callado suponía que aquel pueblo hubiera estado siempre tan vacío de vida, ni un traje y una corbata hacen a alguien mejor persona, ni unos pantalones raídos lo hacen, por supuesto, peor.

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La última vez que una esfinge colibrí me ofreció para mi deleite su vuelo inquieto y la maravillosa locura invisible de su aletear nervioso, estaba dándome un paseo por la orilla del pantano en Lechago. Era, naturalmente, verano, pues estas mariposas no soportan el frío del invierno y es de esperar que migren de un territorio tan gélido en el invierno como es el Jiloca. Durante un rato andamos ambos jugando a las persecuciones, ella libando el néctar siempre que se le presentaba la ocasión y yo encorriéndola para tomar una foto que llevarme conmigo de vuelta. Algo a lo que poder mirar cuando viniera a mi memoria aquel silencioso corral tan venido a menos y los intensos veranos de mi niñez.

Diego Colás

viernes, 12 de septiembre de 2014

NOVEDADES EN EL MUSEO DE LOS MARES PALEOZOICOS

Como los grandes museos, el Paleontológico de Santa Cruz de Nogueras que como ya comentamos en esta bitácora está dedicado a los ecosistemas marinos de la era Primaria, también renueva su oferta expositiva. Bueno, en este caso la amplía.

Trilobites Metacanthina

Desde mediados de agosto, las personas que lo visiten pueden encontrar nuevas piezas en las vitrinas.

En concreto se trata de unos espectaculares ejemplares de crinoides perfectamente articulados.

Así mismo, también pueden contemplarse las placas óseas de pequeños peces acorazados o las espinas de las aletas de peces acantodios

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Uno de los fósiles más llamativos es la concha de un gran cefalópodo endocérido dentro de un canto rodado del Terciario del Villar de los Navarros …

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Y, como siempre, se puede disfrutarse de la observación del resto de la colección y de los talleres en donde se aprende cómo trabajan los paleontólogos y el resultado de sus esfuerzos.

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Francisco se lo pasó muy bien …

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Recomendamos vivamente la visita de este museo que es prácticamente desconocido entre los habitantes de la comarca del Jiloca. Desde el fondo del valle, tomando la salida de la A-23 a Ferreruela y siguiendo por Cucalón y Bádenas, aparece este precioso rincón de la sierra de Oriche.

Es una auténtica joya por descubrir.

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Horarios:

Sábados: del 1 de abril al 31 de octubre de 11 a 14 h y de 17 a 19 h. y del 1 de noviembre al 31 de marzo de 11 a 14 y de 16 a 18 h.

Domingos y festivos: Todo el año de 11 a 14 h.

Lunes a viernes: Previa solicitud de hora por teléfono (605974582) 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

INCENDIOS FORESTALES EN EL AMAZONAS

Tremendas imágenes nos llegaban estos días del sur del Amazonas con multitud de incendios forestales cuyo humo se traslada hacia el sur, quedando buena parte de América del Sur bajo la bruma (imágenes del 24 de agosto a finales de mes).

Los incendios se están produciendo en Brasil, en las regiones de Rondonia y Mato Grosso, zonas que han ido ganándole terreno a la selva amazónica de manera alarmante como puede observarse en las imágenes:

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Las zonas de los incendios coinciden con enormes territorios deforestados:

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Imágenes de MODIS:

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Todos estos puntos son focos de incendios forestales:

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Y en la zona que nos ocupa:

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Observa esta imagen del humo recorriendo miles de kilómetros hacia el sur y hacia el océano atlántico

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Estos incendios a priori no parecen fortuitos. El estado de Rondonia, concretamente, ha sufrido una deforestación muy intensa durante los últimos 30 años. Observa estas animaciones:


 

Hace unos días precisamente salía en prensa la desarticulación en Brasil de una gran banda de destructores del Amazonas.

Según el periódico se trataba de una banda que supuestamente invadía enormes extensiones de tierras públicas, donde quemaban el bosque, parcelaban y vendían ilegalmente las tierras a granjeros y agricultores.

Resulta increíble que estas cosas aún estén pasando en el siglo XXI.

martes, 9 de septiembre de 2014

NIEBLA MATINAL EN EL JILOCA

Siete y media de la mañana. Temperatura de 11,6 ºC y humedad relativa del 98%. El cielo está despejado y no hay viento. La Luna, redonda como un pan, se pone sobre los montes de la Cañada de Santa Bárbara. Aún no ha salido el sol.

Ayer cayó una ligera tormenta. No llegó a correr el agua por las calles. Se la bebió el polvo. Pero ha refrescado la noche.

La vega del Jiloca ha aparecido cubierta por unos dinámicos jirones de niebla …

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que, lejos de desdibujarse con el tiempo, han ido a más como puede verse en esta otra imagen tomada un cuarto de hora después.

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Según veo en La garita del Jiloca, es la primera niebla matinal estival en Calamocha. Un signo de que el verano va llegando, poco a poco este año, a su final.

Mientras tanto, los panizos imparables. Agua y calor, lo que les gusta.

lunes, 8 de septiembre de 2014

CORONOPUS NAVASII, UNA PLANTA MUY ESPECIAL

Fue todo un honor poder estar allí, rodeada y dirigida por expertos botánicos como son Carlos Fabregat y Silvia López y la compañía de Ángel Pardo. La historia fue así:

Ya hace un tiempo me apunté como voluntaria al programa de seguimiento de especies amenazadas de Aragón. Pues bien, habíamos quedado con los botánicos para empezar el seguimiento del Lythrum flexuosum, una planta poco común, pues necesita unas condiciones muy especiales para crecer.

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Lythrum flexuosum en La Zaida. Foto: Làli Picornell

Unos días antes saltó la gran noticia “Se ha encontrado una especie muy rara y nueva para Aragón” y además “ Es la tercera cita en la Península Ibérica”. Se trataba de Coronopus navasii.  

Coronopus navasii. Foto: Làli Picornell

¿Y dónde se encontraba? Pues compartiendo sitio con el Lythrum, así que aprovechando el día se hizo un primer conteo del Coronopus, para saber de qué cantidad se dispone. Había bastante, cosa que nos ocupo toda la mañana, pero aprendí algo más de botánica como últimamente me suele ocurrir.

Además se pudo localizar dos especies más que no estaban catalogadas en esta zona.

Una de ellas fue Tanacetum vahlii, que es un endemismo de la Cordillera Ibérica …

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Tanacetum vahlii. Foto: Làli Picornell

y la otra era Potentilla supina que es la tercera cita en la provincia de Teruel.

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Potentilla supina. Foto: Làli Picornell

Làli Picornell

viernes, 5 de septiembre de 2014

UN DÍA DE JULIO CON GRANDES DESCUBRIMIENTOS

Las vacaciones de verano las paso en Torrelacárcel, mi pueblo preferido.

Lo que más me gusta en verano es jugar con mis primos en las eras.  

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Este verano con mis primos en el corral de mi casa encontramos un bicho que no habíamos visto nunca: el capricornio de las encinas.

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Es muy grande (casi como nuestra mano!!), de color negro y tiene unas antenas muy largas.

Para saber qué bicho era miramos en el libro gigante de insectos de mi primo. En el libro ponía que es un bicho muy extraordinario y que está en peligro de extinción.

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Ese mismo día encontramos una mantis palo en la ventana de mis abuelos!! Tenía una cabeza muy rara.

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Por la noche pasaron unas motos por la calle, después jugando con mi primo vi una culebra lisa, no se movía, pensamos que las motos la habían atropellado, la dejamos en la calle

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porque pensamos que necesitaba calor del asfalto. A la mañana siguiente vimos que seguía sin moverse, le echamos un poco de agua para refrescarla y se movió un poco la cabeza. La cogimos con un palo y la dejamos en una era para que se recuperara. Al día siguiente fui con mis primos a verla y no estaba donde la dejamos ¿dónde se habría ido??

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Mis primos y yo esperamos encontrar muchos bichos más en el pueblo.

Tomás

miércoles, 3 de septiembre de 2014

CAPU ROSSU, UN ACANTILADO EN EL GOLFO DE PORTU

No sabíamos casi nada de Córcega. Bueno, algo sí. Nos habíamos leído “Astérix en Córcega”, que nos enseñó mucho y nos puso en ganas de conocer la isla.

A finales de agosto no hemos escapado una semana y nos ha sorprendido muy gratamente. Uno piensa. Europa, Francia, Costa Azul, verano, turismo masificado, territorio antropizado desde siglos. Vamos, paisajes degradados. En general, no ha sido así.

Córcega tiene una extensión equivalente a dos tercios de la de la provincia de Teruel. Tiene forma alargada. Su longitud y anchura máximas son de 180 y 80 km, respectivamente. Hay muchos lugares interesantes y parecían distancias fácilmente asumibles para recorrerlas durante esos días. Error.

Pronto comprendimos que es muy montañosa. Realmente es una gran montaña que se levanta sobre el Mediterráneo. El monte Cinto alcanza una altitud de 2.706 m y se encuentra a 28 km de la costa. Las distancias se miden en horas, no en kilómetros pues hay muy pocas carreteras en los que puedas llevar una media de 60 km. La mayoría son muy estrechas y tienen trazados tremendamente sinuosos, además de asomarse a desfiladeros que cortan la respiración.

Así pues, decidimos alojarnos en Cargèse (Carghjese, en lengua corsa) y centrarnos en conocer solo una zona: el noroeste. La costa más abrupta y las montañas más altas.

Y comenzamos con una excursión al Capu Rossu. El Cabo Rojo. Uno de los más occidentales de la isla.

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Es muy conocido por presentar una torre de vigilancia costera erigida por los genoveses y por los impresionantes acantilados que se abren a sus pies sobre la cima de una montaña.

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Como casi toda la zona central y occidental de la isla, el sustrato geológico corresponde a rocas magmáticas plutónicas de carácter ácido. Rocas que liberan, tras su meteorización, arenas y cantos silíceos. Rocas, sobre las que se forman suelos ácidos, pobres en nutrientes minerales. Una constante en todas las excursiones.

El clima de la zona es netamente mediterráneo. De inviernos poco fríos y con abundantes precipitaciones. Y de veranos calurosos y secos, como así fueron nuestros días. Pero la influencia de la altitud es determinante.

El paisaje vegetal, de nuevo, es el propiamente mediterráneo bien adaptado a la acusada sequedad estival, la intensa insolación y a la recurrencia del fuego. En el litoral, está matizado por el efecto desecante del viento, especialmente en este saliente rocoso, y por la influencia de los aerosoles de agua marina que seleccionará cerca de la costa a las plantas tolerantes a la salinidad.

Capu Rossu, además de la vigilancia costera de la torre, tuvo un poblamiento humano en el pasado con aprovechamiento agrícola y ganadero de los montes. Su abandono, sin embargo, ha permitido una recuperación de la cubierta vegetal que, por las limitaciones del medio físico, se encuentra como un matorral arbustivo y cerrado, de menos de tres metros de altura y formado por especies esclerófilas de hoja perenne. De macchia, como allí la llaman. La maquia.

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El camino se interna en la península que forma el enorme peñasco de Capu Rossu manteniendo altura por la parte alta de la solana. Las sombras son escasas, tan solo en algunos puntos la de la maquia crecida o la de las oliveras abandonadas ofrece algo de protección frente al insolación.

Dentro de los pisos de vegetación de la región Mediterránea nos encontrábamos en el dominio del piso termomediterráneo, como muy bien marcaban especies como la estepa negra de hoja estrecha y glandulosa (Cistus monspeliensis) cuyos aceites esenciales conferían un aroma intenso al aire conforme avanzaba la mañana …

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el igualmente aromático mirto (Myrtus communis) que ya se encontraba en plena fructificación …

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la zarzaparrilla (Smilax aspera), una liana que trababa los arbustos altos y las oliveras …

o el lentisco (Pistacia lentiscus) con sus racimos de frutillos en plena maduración que serán el alimento de las poblaciones de pájaros norteños que llegarán en las próximas semanas para invernar en estas benignas tierras …

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También encontramos otras especies que también acceden al piso mesomediteráneo, como el romero (Rosmarinus officinalis) …

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que mostraba rasgos diferentes a los que muestra en la península Ibérica como unas hojas más estrechas y pequeñas, además de unas ramas algo péndulas y rastreras en su parte baja.

El brezo blanco (Erica arborea) era de las plantas que más biomasa aportaba al matorral …

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y, de forma más esporádica, el chinebro o enebro de la miera (Juniperus oxycedrus) en forma de arbolillos de tronco inusualmente gruesos …

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e incluso la alborcera o madroño (Arbutus unedo) …

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que, junto al lentisco, le aportaba un verde brillante al matorral que contrastaba vivamente con los tonos verdes rojizos del estepar o al verde oscuro del brezal.

Algunas plantas eran nuevas para nosotros, como esta especie de aliaga de gran talla (más de 3 m) con frutos en legumbre de sección triangular …

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El sendero se encaminaba hacia el extremo del cabo. Otros senderistas nos acompañaban en el recorrido. Grupos de amigos, parejas y, sobre todo, familias con niños. Turismo familiar francés y alemán. 

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El Golfo de Topiti, hacia el sur, nos ofrecía retazos de una costa agreste y hermosa, en la que el monte descendía suavemente hasta sumergirse en un agua azul intenso formando pequeños cantiles y, algún pináculo sobre materiales magmáticos ricos en cuarzo que parecían ser pórfidos graníticos.

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Los indicios de la actividad humana eran cada vez más evidentes.

A veces los muros de alguno de la docena larga de pajares ("pagliaghju”) donde los pastores guardaban la paja del trigo  y otros donde se refugiaban ellos y los ganados (“casette”, casetos diríamos nosotros) del rigor de la temperie, ya hundidos e invadidos por el matorral …

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los muros de los bancales …

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o la antigua era donde antaño se trillaba y aventaba, ahora ya poblada de cardos …

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Camuflados entre la vegetación se encontraba la muestra viva más antigua de la antigua presencia humana: el olivo.

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Aprovechando los escasos terrenos llanos o donde se acumulaba más suelo unas pequeñas oliveras, abandonadas a su suerte, se esforzaban en producir su menguada cosecha anual que ya nadie aprovechará. Unas pocas y pequeñas olivas medraban sobre las ramillas …

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La ausencia del ganado era evidente. Las ovejas y cabras, antes abundantes, hace décadas que no entran en la zona. Estos herbívoros aprovechaban la maquia para producir una aromática leche que servía para producir un exquisito queso: el brocciu. mantenían a raya el matorral, a veces dejándolo esclarecido en beneficio de la estepa. Y limpiaban las matas que crecían bajo las oliveras.

Estos árboles son los más abundantes en Capu Rossu. Las currucas, petirrojos y zorzales que acuden a invernar a estos matorrales descansan sobre sus ramas después de comer los frutillos del lentisco o el mirto y depositan después sus deyecciones que caen bajo su copa. Densas matas, especialmente de lentisco, crecían junto a las viejas oliveras compitiendo con ellas por el agua y los nutrientes minerales.

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Animales vimos pocos. La mañana, ya entrada, mostraba un sol inclemente en la solana. En la maquia se oía algunas currucas cabecinegras y rabilargas (o tal vez, sardas), así como algunos petirrojos. La voz áspera del arrendajo sonaba entre las matas altas. 

Egagrópilas de mochuelo con abundantes restos de insectos …

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Y lagartijas. Unas lagartijas de larga cola y de variados colores desde al marrón al verde, con diseño linear o salpicado con manchas que pensamos que se trata de la lagartija tirrena (Podarcis tiliguerta), endemismo sardo-corso …

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El paseo entre el matorral terminó llevándonos al pie de la mole rocosa, ya cerca del mar. Las últimas oliveras, así como los arbustos de la maquia, ya mostraban el crecimiento asimétrico prosperando tan solo las ramillas que crecen alejándose de los efectos dañinos del salitre…

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Y comenzamos el ascenso del peñasco. Desde muy pronto encontramos el límite entre dos litologías. Hacia el sur predominaban unos materiales magmáticos (granitos y pórfidos graníticos) ricos en cuarzo y en plagioclasas que le daban a las rocas un tono gris oscuro. Hacia el norte, y extendiéndose por la costa hacia las costas de Portu, predominaba una roca de intenso tono rosa, un granito rosa de grano medio con elevada proporción de feldespatos y escasa de cuarzo. En mi opinión era más próxima a la sienita que al granito rosa que indican las fuentes bibliográficas. Era la roca que le daba el color al cabo: Capo Rossu.

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Ascendíamos por la vertiente sur. La solana. La intensa insolación calentaba las paredes rocosas, algunas casi verticales. Diversas especies de líquenes crustáceos tapizaban la superficie de la roca …

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Granito o sienita son rocas magmáticas plutónicas. Es decir, rocas que proceden del enfriamiento de magmas en zonas profundas de la corteza terrestre, generalmente en procesos lentos lo que permite la formación de cristales de un tamaño que resulte visible al ojo humano. Estas rocas pueden quedar a la intemperie tras el desmantelamiento por erosión de los materiales que lo recubrían al cabo de millones de años. Estas rocas, estables en condiciones de alta presión, al quedar descubiertas sufren procesos de descompresión que favorece la formación de grietas (diaclasas) incluso en ambientes de escasa oscilación térmica como el que nos encontramos. El agua permanece más tiempo en estas grietas como marca muy bien la ocupación desigual de los líquenes rupícolas, como se muestra en la parte izquierda esta imagen.

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La roca, tan compacta y coherente en conjunto, ofrecía unas sorprendentes cavidades de diferente tamaño: los taffonis.

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Este término, cuya etimología parece ser de origen siciliano o corso (taffoni significa ventana), se emplea en geomorfología para definir las oquedades o cavidades redondeadas formadas en rocas cristalinas o en areniscas en climas secos y en algunas costas. No tienen un único origen, pudiendo deberse a la erosión eólica, la acción de las sales o a la desigual cohesión interna de los materiales. Las conocíamos en el Rodeno de Albarracín, pero muy diferentes a las que encontramos en la costa corsa.

Entre estas reflexiones minerales fuimos alcanzando el cambio de vertiente …

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… y la perspectiva del inmenso azul del mar Mediterráneo, incluso en bajo el efecto de la calima …

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Estábamos en el corazón de Pelagos, un santuario creado por Francia, Mónaco e Italia para proteger a los mamíferos marino en el Mediterráneo occidental de las actividades humanas perjudiciales. Es un territorio de alta concentración de rorcuales, cachalotes y cuatro especies de delfines, así como de grandes peces pelágicos. 

Dicen que los grandes delfines son fáciles de observar en las costas. Nosotros no lo conseguimos, aunque tampoco empleamos mucho tiempo en su búsqueda. Capu Rossu y los acantilados del Golfo de Portu son el hábitat de tres parejas de águila pescadora. También la buscamos pero tampoco las vimos. Tal vez estuvieran en dispersión postnupcial. En su lugar, nos rodaron cerca una pareja de hermosos cuervos.

Con la que sí dimos fue con la Torre del Turghiu.

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La isla de Córcega fue un territorio vinculado a Génova desde finales del siglo XIII, tras su pérdida por la Corona de Aragón, hasta los del siglo XVIII. Este república, una auténtica potencia económica en el Mediterráneo, siempre mantuvo un gran interés por el control de esta isla por su valor estratégico, tanto para la estabilidad de su red comercial como para la producción de alimentos, ya que la extensión territorial de Génova en el continente era muy inferior a la de la propia isla.

En el siglo XVI, tras la derrota de los turcos en batalla de Lepanto, los territorios berberiscos del norte de África perdieron la prosperidad económica que mantenían bajo el manto protector del Imperio Otomano. A ello, se sumó un flujo de moriscos de la península Ibérica hacia el norte de África tras su expulsión por Felipe II de Castilla (Felipe I de Aragón). Durante veinte años las naves berberiscas asolaron las costas de Córcega. La República Genovesa decidió levantar una red de torres de vigilancia constituida por 85 fortalezas (“torras”) repartidas por todo el litoral corso y situadas en el mismo campo de visión. En una hora un mensaje recorría todo el perímetro de la isla.

La circular torre nos atraía la mirada como un imán. E invitaba a su ascenso. Antes de alcanzar la terraza, a través de la ventana del primer piso, ya se adivina la fantástica panorámica de la costa hacia Piana y de la próxima cima de Paglia Orba (2.525 m) a tan solo 17 km del mar.

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Desde lo alto de la torre se disfruta de la grandiosidad del paisaje. A los pies, con un acantilado de más de trescientos metros de caída quedaba la ensenada de San Pellegrinu, inaccesible salvo en barco, y la vertiente en solana por donde transcurre el sendero que lleva a la torre.

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Hacia el sur se atisbaban las torres de las puntas de Orchino y de Omigna …

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Torre de Omigna, desde la playa de Pero (Carghjese)

… que junto con la de Carghjese denominan a este parte de la costa corsa como la “Tierra de las Cuatro Torres”.

Hacia el este, en dirección Piana y Portu, se extendían los acantilados de la Punta de la Guardiola y de Los Calanques.

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Y, hacia el norte, se apreciaba en primer término el Golfo de Portu, cerrado por el Capo Senino y, más allá se intuía el pequeño golfo de Girolata cerrado por la Punta Rossa, en la Reserva Natural de Scandola …

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Sobrecogidos con estas panorámicas comenzamos la vuelta. Junto a la torre, en la cima del peñasco, encontramos una planta que nos sorprendió. Parecía tratarse de un erizón similar al que encontramos en los altos páramos de la Cordillera Ibérica. Clima muy distinto pero bajo un denominador común: un intensísimo viento desecante.

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Junto antes de retornar al punto de inicio, tuvimos la oportunidad de asomarnos de nuevo a la umbría de esta montaña. Al Golfo de Porto. Tras horas de movernos por la solana, se notaba el frescor en el ambiente. Y también lo notaban los insectos y las aves insectívoras que abundaban notablemente en el pequeño terreno que observamos. Papamoscas cerrojillo, petirrojo y currucas cabecinegra y sarda se movían inquietas entre los lentiscos y los brezos. Ese era el sitio para ese momento.

Papamoscas gris. Fuente: SIOC

Abandonamos la perspectiva del Golfo de Porto y recuperamos la del Golfo de Topiti, con una azul metálico rodeado por el verde oscuro de la maquia …

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La serena belleza del mar, las impresionantes montañas que emergían, los densos bosques que llevábamos viendo, el matorral descendiendo hasta el mar, el aroma de las plantas de la maquia y la cegadora luz mediterránea nos recordaron una pasaje del cómic de Astérix en Córcega.

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Cuando, volviendo en el barco de los piratas de su exilio en la Galia, Ocatarinetabelachitchix es capaz de captar el aroma del tomillo, el almendro, la higuera y el castaño sobre el olor intenso de un queso corso se entiende el amor a la tierra que tiene este pueblo.

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Nosotros lo entendimos esa mañana.