Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

domingo, 26 de abril de 2015

SOBRE EL CHOPO NEGRO EN EL REINO UNIDO

El chopo negro (Populus nigra) es el árbol autóctono más amenazado en las Islas Británicas. Se trata de la subespecie betulifolia, propia de este archipiélago y del oeste de Francia.

Morfológicamente se caracterizan por la fina pubescencia de los nervios de las hojas y de los tallos jóvenes, por la profunda rugosidad de su corteza, por la presencia de gruesas protuberancias en el tronco, que  a menudo, aparece inclinado. Las hojas son triangulares, más largas que anchas, teniendo en su base la anchura mayor.

Un áfido provoca unos característicos engrosamientos espiralizados en el largo peciolo de la hoja.

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Su fisonomía es muy característica.Las grandes ramas tienden a arquearse doblándose hacia el suelo. Cuando se truncan por el viento u otros agentes, sus brotes crecen curvándose de nuevo hacia abajo.

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La población alcanza unos diez mil ejemplares, la mayor parte tienen más de 200 años de edad y se encuentran en la fase final de su ciclo vital. En el condado de Suffolk casi un tercio de la población se ha perdido desde 1987 hasta 2005. La regeneración natural o las plantaciones por el ser humano han sido muy escasas en los dos últimos siglos. Algunos autores sostienen que puede desaparecer en los próximos treinta años.

El chopo tiene tres problemas muy serios.

Por un lado, desde hace siglos se han introducido especies (el chopo negro americano, Populus deltorides, procedente de Norteamérica) o variedades (el chopo lombardo, Populus nigra var. italica, desde Asia occidental) foráneas han ocasionado una introgresión en las poblaciones autóctonas. La generalización del cultivo productivo y ornamental de Populus x euroamericana en las últimas décadas ha acelerado la pérdida de la pureza genética. En el Reino Unido, especialmente en el sur, hay muchísimos chopos, pero en su mayor parte son ejemplares híbridos.

El segundo problema es la pérdida de hábitat. Miles de kilómetros de linderos arbolados han desaparecido tras la intensificación agraria. Los ríos han perdido su funcionamiento natural mediante la construcción de presas y, sobre todo, de defensas en las márgenes. Las ramillas arrastradas durante las cada vez más escasas crecidas no encuentran lechos de limos y arcillas donde arraigar.

El tercer problema es el desequilibrio entre sexos. Posiblemente para evitar las molestias de los frutillos algodonosos que desprenden las hembras, los campesinos ingleses seleccionaron los ejemplares masculinos para su plantación. Por ello, actualmente, el número de pies femeninos es muy escaso no superando el millar de ejemplares. La nascencia natural de ejemplares a partir de semilla también es complicada.

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Veterano chopo negro creciendo en un talud alterado por la urbanización en la ribera del Támesis

A primeros de marzo asistí a la Conferencia Nacional que organiza el Grupo de Conservación del Chopo Negro del Reino Unido que se celebró en Aylesbury, localidad situada a unos 70 km al oeste de Londres, en una zona de llanuras aluviales donde se conserva la mitad de la población.

El día anterior a la misma, acompañado por Sue Hotton y por Helen Read, recorrí  las campiñas de Suffolk. Su población es de 400 ejemplares. En su mayor parte, ejemplares dispersos situados en los linderos y cerca de los arroyos.

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Pero también cerca de los caminos …

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y de las viviendas, por la tradicional costumbre de dispersar las granjas en la campiña. 

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Preocupados por el futuro del chopo negro británico desde hace décadas se han puesto iniciativas encaminadas a conseguir su conservación a través de proyectos públicos y, sobre todo, desde entidades privadas (ONGs). 

Pude ver un pequeño vivero de planta autóctona. En realidad se trataba de un cercado rodeado de añosos sauces trasmochos en cuyo interior crecían jóvenes chopos cabeceros con la toza a un metro de suelo del que cada año se obtenían varetas destinadas a su plantación.

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Y en el parque natural de Redgrave & Lopham Fen me enseñaron un ejemplar plantado hace unos treinta y cinco años …

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El día siguiente estuvimos en la conferencia celebrada en el centro de educación ambiental de College Lake, cerca de Aylesbury. Se trata de una antigua cantera de caliza en la que el afloramiento del freático ha permitido crear un lago colonizado por las aves acuáticas. En su entorno, la asociación Wildlife Trust de los condados de Oxforshire, Buckinghamshire y Berkshire ha creado un complejo de educación ambiental sobre la cultura rural y los ecosistemas agrarios que tiene un intenso aprovechamiento por escolares y adultos.

La conferencia estuvo centrada en la conservación. Primero en conocer los rasgos genéticos de la población superviviente. Se ha hecho un análisis genético de unos mil ejemplares (el 10 %) obteniéndose cerca de un centenar de clones. La mayor parte de los ejemplares analizados genéticamente pertenecen a unos pocos clones siendo muy aquellos que tan solo presentan uno o dos ejemplares.

Otro de los pilares fue la exposición de experiencias de reforestación por asociaciones. Me llamó la atención la desarrollada por el zoo de Chester, quien con la ayuda de la implicación ciudadana, realiza plantaciones y seguimientos de las mismas.

Y, por último, la tercera línea consiste en la conservación del material genético en bancos de semillas y el cultivo de ejemplares en viveros del conocido centro de investigación de Kew Garden.

Concluyendo la jornada fui a Long Marston (Hertfordshire) donde me alojé en la casa de dos de los organizadores de la conferencia, Margaret y John Noakes. Cerca de su vivienda, cuando ya casi no había luz, pude recorrer los prados y los campos para conocer algunos de los magníficos chopos negros trasmochos de Vale of Aylesbury, donde se encuentra la mayor concentración de chopos cabeceros británica con sus 700 ejemplares. En concreto, en tan solo 14 km2 han sido cerca de mil ejemplares (940 vivos y 60 muertos) lo que supone la décima parte de la población británica.

Los ejemplares que pude ver se encontraban en los márgenes de los campos lo que parece estar relacionado con el movimiento de cerramiento de tierras asociado a la privatización de los comunales de 1853 realizado por la aristocracia.

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En su mayor parte estaban troncos y cabezas estaban recubiertos por hiedra.

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Se veían muchos ejemplares con el turno de poda vigente. Margaret y John me hablaron del interés de los propietarios por su conservación a pesar de la escasa rentabilidad de la madera y de la crisis del medio rural, también aquí.

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Pero también pude observar muchos ejemplares con el turno de desmoche ya perdido. El peso de las ramas provoca que estas acaben desgajándose …

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como ocurrió semanas atrás tras un intenso vendaval, algo común a juzgar de lo que me contaron e indicaban las señales de tráfico y los bromistas …

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Ambientes diferentes, problemas similares. Y mucha iniciativa social en pro de la conservación del chopo negro.

jueves, 23 de abril de 2015

HISTORIA DE LA PROTECCIÓN DE LA LAGUNA DE GALLOCANTA

Nuestros espacios naturales protegidos tienen una pequeña historia que contar. Ordesa se declaró gracias al impulso de pirineístas como el parisino Lucien Briet. El Moncayo, foco creciente de un turismo de montaña y naturaleza, estuvo a punto de ser un Parque Nacional en el año 1921 por clamor popular de las habitantes de Tarazona… Pero, ¿qué se sabe de la laguna de Gallocanta, ese importante humedal salino situado a más de mil metros de altura en las sierras del Ibérico, entre Teruel y Zaragoza?

La laguna, los caminos y sus gentes (E. Viñuales)

La laguna, los caminos y sus gentes (E. Viñuales)

Poco se ha escrito de ello, y ésta es un historia muy interesante porque tras varios intentos de desecación y drenaje, el gran humedal aragonés de resonancia internacional es hoy una Reserva Natural donde también ha habido importantes actores por la conservación como Félix Rodríguez de la Fuente, Adolfo Aragüés o, mucho menos conocido pero no por ello mucho menos importante, Emilio Pérez Bujarrabal.

Patrimonio real, en la Edad Media.

Durante la Edad Media la laguna era patrimonio real y, según los documentos conservados destacaba por la extracción de la sal que allí se hacía. Los posteriores acontecimientos y las escasas referencias históricas que encontramos están muy relacionados con la laguna, y nos hablan de la importancia también de los ingresos que se producían para el erario municipal por su caza e incluso, curiosamente por la pesca que hoy por hoy no existe: “Sólo el pueblo de Gallocanta en 1673 sacaba de arrendamiento de su pesca ochenta mil reales de vellón y diez y ocho mil arrobas de tencas, sin contar la caza de gansos, anadones, fochas, chilladeras, gumietas, chorlitos de varias especies y hermosos gorriones, sin otras desconocidas que se ven muchos años”, dice un antiguo manuscrito de 1789 en el que Domingo Mariano de Traggia hace la descripción general del partido de Daroca.

La laguna en el siglo XVIII era arrendada y, por tanto, considerada como un bien patrimonial de los pueblos ribereños, una situación que se prolonga hasta que en el año 1874 entra en vigor la Ley de desamortización de los bienes públicos en manos muertas, momento en el que el Estado se incauta de la finca 375 del Registro de la Propiedad de Daroca y la adjudica en subasta pública por la cantidad de 8.001 pesetas (32.004 reales) a don Bernardino Rocasolano y Serrano, vecino de Zaragoza, quien la pagó en quince plazos. Posteriormente, la laguna sería vendida y no siempre inscrita a nombre de los siguientes propietarios, entre ellos Isidoro Gamundi y su esposa María del Camino Pons, quienes la adquieren y escrituran en 1895.

Restos de la Casa Gamundi, antiguos propietarios de la laguna (E. Viñuales)

Restos de la Casa Gamundi, antiguos propietarios de la laguna (E. Viñuales)

Pero Gallocanta quiso ser borrada de los mapas, desecada y drenada.

El 22 de octubre de 1897 se crea ante un notario de Barcelona la “Sociedad Banco Agrícola Comercial e Industrial, S. A.” cuyo objeto principal no es otro que la desecación de la Laguna de Gallocanta, cuya finca una vez desecada decían que pasaría a llamarse “Dominios del Pilar”. Su pretensión –como documenta un trabajo reciente de María del Carmen Sanz Escorihuela- era la de crear canales recolectores y un gran canal de desagüe que diera salida a las aguas estancadas, utilizando aguas fluviales y manantiales para riegos y fuerza motriz, alimentando el gran canal que serviría de guía fluvial para transportar los productos hasta la vía del tren, estableciendo cultivos, cría de ganado de cerda, caballar, vacuno, lanar y cabrío, construyendo molinos harineros, fábricas de electricidad, elaborando mantecas y quesos, embutidos y otros artículos susceptibles de ser explotados en esos terrenos.

Antigua memoria para la desecación de la laguna

Antigua memoria para la desecación de la laguna

Felizmente, la citada sociedad se disolvió en el año 1931 sin llegar a cumplir sus objetivos, y los derechos de la misma -adjudicados a Joaquín Moreno y Collanes- pasarán con dicho patrimonio a manos de Procopio Pignatelli de Aragón, citando que se trataba de una “laguna que cristaliza en varias partes en sal común, que posee una pequeña isla de tierra laborable, y con una cabida de mil ochocientos cahices, seis hanegas y quince almudes, equivalentes a mil treinta hectáreas”.

En 1925 Francisco Hernández Pacheco y Pedro Arantegui visitan Gallocanta para escribir en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural

En 1925 Francisco Hernández Pacheco y Pedro Arantegui visitan Gallocanta para escribir en el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural

Pero este no fue el primer intento en este sentido para hacer desaparecer el humedal natural. Y es que se sabe que en 1797 el párroco de Gallocanta emitió un informe para la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos de País, solicitando que fuera desecada la laguna, acción para la cual el conde Sástago llegaría a nombrar a personal técnico cualificado de entre los empleados del Canal Imperial. De ahí que ya en 1798 hubiera voces contrarias como la del ilustrado y naturalista Ignacio Jordán de Asso, quien advierte seriamente de la existencia de este tipo de proyectos y del peligro de inundaciones que supondría además para la vega del Jiloca el desagüe de dicha zona húmeda.

Voces discordantes a tal desastre ecológico que volverían a surgir en tiempos bastante recientes, cuando en 1978 el famoso divulgador y naturalista televisivo Félix Rodríguez de la Fuente acude a dar una conferencia en el cine de Daroca, en unas jornadas científico-culturales donde respondería al entonces Consejero de Agricultura del Gobierno de Aragón, Alberto Fuertes, quien había manifestado en la prensa el viejo deseo de desecar Gallocanta para la puesta en cultivo de mil hectáreas, perforando pozos y dando vida a una urbanización. Félix Rodríguez de la Fuente responde: “Gallocanta es la Doñana de Aragón. Hay que prestar el apoyo para lograr un Parque Natural”, dice quien dirigió el conocido programa televisivo de “El hombre y la Tierra”.

El 9 de junio de 1978 Félix Rodríguez de la Fuente visita la laguna de Gallocanta con Pérez Bujarrabal y Adolfo Aragüés

El precedente a dicha idea estaba ahora radicado en otro proyecto del año 1928 que los ingenieros de la Confederación Hidrográfica del Ebro habían diseñado con canales de drenaje que evacuarían las aguas mediante un túnel de siete kilómetros trazado por debajo de las sierras, hasta desaguar en el río Jiloca por el barranco de Valdembid, dentro del término de Báguena. El doctor Rodríguez de la Fuente, en compañía del ornitólogo Adolfo Aragüés, responde contundentemente y explica que “el peligro de desecación es grande, puesto que estas situaciones son irreversibles dado que en España han desaparecido casi todas las lagunas. Y ésta es la mayor extensión de agua salobre de la península, es una maravilla y no debe permitirse que sea estropeada”, concluye con su voz cautivadora, entre aplausos, con un auditorio lleno de niños y vecinos.

Félix R de la Fuente pide un Parque Natural. Heraldo de Aragón, Julio de 1978

Félix R de la Fuente pide un Parque Natural. Heraldo de Aragón, Julio de 1978

Comienza entonces, a partir de los años 70 del pasado siglo una nueva situación que pone fin a la amenaza y vulnerabilidad del ecosistema. La historia dará un vuelco y se comienza a hablar en un lenguaje diferente sobre la conservación de la laguna en relación a las aves, declarándose la Zona de Caza Controlada (1972), lo que con el tiempo –ya con muchas grullas en paso migratorio y poca agua en el vaso de la laguna- daría lugar a la declaración de otras figuras actuales de protección como Zona de Especial Protección para las Aves (1987), Humedal de Importancia Internacional Ramsar (1994), Lugar de Importancia Comunitaria (1998) y Reserva Natural Dirigida (2008).

El primer impulso, callado y discreto, de Emilio Pérez Bujarrabal.

Como hemos visto, hasta el año 1978, cuando Gallocanta era un auténtico hervidero de patos y de fauna acuática, en algunos círculos sociales aún se hablaba de desecación de la laguna. Lamentablemente, cientos y miles de zonas húmedas de toda España desaparecieron por la acción destructora del hombre con sus ideas de “equivocado progreso”. Lagos, navas, estancas, y charcas y superficies encharcadas, grandes o pequeñas, fueron borradas de los mapas.

Sin embargo el texto de la Ley de Aguas y el artículo 407-4 del Código Civil permitieron que la laguna de Gallocanta pasara a ser un bien de dominio público en manos del Estado. Y es ahí, entonces, donde aparece una persona clave en la administración forestal que ya en los años 70 marcará el devenir proteccionista de la laguna y un cambio de inflexión en muchas ideas anticuadas: el ingeniero de montes y Jefe de la Unidad de Caza y Pesca de Zaragoza, Emilio Pérez Bujarrabal, quien fue un adelantado de su tiempo y un técnico de la administración pública que realmente se creyó las siglas de lo que era el antiguo ICONA, el Instituto para la Conservación de la Naturaleza.

De cómo se articuló la primera protección en 1972. Visita de Félix R de la Fuente con E. P. Bujarrabal, 9-10 de junio 1978

De cómo se articuló la primera protección en 1972. Visita de Félix R de la Fuente con E. P. Bujarrabal, 9-10 de junio 1978

Bien documentado con los estudios científicos existentes, asesorado por los mejores naturalistas de la época y amparado en la legislación entonces vigente, Pérez Bujarrabal era consciente del extraordinario valor ecológico y cultural de Gallocanta, e impulsó en el año 1972 la creación de Zona de Caza Controlada –de 6.720 hectáreas-, que en 1985 por Decreto de la Diputación General de Aragón se convertiría en Refugio Nacional de Caza y, por tanto, obtendría así una básica pero efectiva protección para la fauna, a la vez que se prevenían impactos negativos en este entorno natural: evitando el furtivismo, la caza incontrolada, el uso de lanchas motoras por sus aguas, la recogida de huevos, la quema de vegetación palustre y de las orillas o las roturaciones sucesivas de terrenos con un bajo rendimiento agrícola por la salinidad, acciones todas ellas habituales que mermaban el desarrollo de la vegetación y la tranquilidad necesaria para las aves.

Folleto del Refugio Nacional de Caza de Gallocanta

Folleto del Refugio Nacional de Caza de Gallocanta

Emilio Pérez Bujarrabal sabía que Gallocanta era la mayor laguna esteparia que existía en España y que ésta encerraba un gran interés como región natural. Por eso para hacer práctica esta protección coloca como responsables directos de la vigilancia al guarda forestal residente en Cubel, José Menés, y nombra a dos guardas jurados de Gallocanta y de Tornos, Pascual Prieto y Pascual Mercadal… un equipo de hombres seleccionados por su gran conocimiento de este medio y de las aves, responsables y laboriosos, y dotados de motocicletas para desplazarse con facilidad por estos paisajes. Los dos últimos eran cazadores, pero para desempeñar su trabajo, colgaron sus armas y las sustituyeron por los prismáticos.

Guardas forestales en 1974 en la Casilla de Camineros de Bello (Col. Pérez Bujarrabal)

En la parte técnica Pérez Bujarrabal se acompaña de grandes botánicos como Pedro Montserrat y su destacado alumno Luis Villar, con quienes organiza varias excursiones por todos los ambientes de la zona endorreica con el fin de catalogar y herborizar el mayor número de plantas que luego, por la noche, eran colocadas cuidadosamente en sus pliegos en la fonda de Tornos. Discípulos del profesor Margalef, del Departamento de Ecología de la Universidad de Barcelona, periódicamente muestrean las aguas en el Lagunazo Pequeño, anotan variaciones de nivel y determinan las características físicas, químicas y biológicas de la laguna, por aquel entonces de aguas profundas y con verdaderas praderas de algas y plantas sumergidas que eran alimento de muchas aves buceadoras. Para la parte faunística el apoyo vino del entusiasta ornitólogo Adolfo Aragüés, que en compañía de Javier Lucientes, Miguel Ángel Bielsa, Francisco Hernández, Henri Bourrut, Mariano Burguete y otros jóvenes naturalistas realizan los censos simultáneos y las campañas de anillamiento de miles de aves y pollos en los nidos. En 1973 se colocan ya los primeros observatorios en forma de torreta elevada.

Para una mejor gestión y control del espacio, las fotos aéreas del año 1975 permiten situar todas las islas, accidentes geográficos y puntos de interés en un plano a escala. Fue una época en la que para una caza controlada se distribuyen hasta treinta y seis puestos o tiraderos por el perímetro lagunar, hasta que fue la última de todas las cacerías de patos en el año 1981. Entonces el personal de la administración tenía la función de organizar y distribuir a los cazadores de madrugada en una compleja operación, desplegando vehículos, personas y barcas… con un cupo reservado a cazadores locales… y luego en la casilla que se usaba de almacén y de cobijo, con los guardas se reponían fuerzas y temperatura para en una amigable charla comentar las incidencias, dificultades y experiencias.

Guardas jurados del ICONA. Años 70. Pascual Prieto -a la izquierda- y Pascual Mercadal -a la derecha-

Guardas jurados del ICONA. Años 70. Pascual Prieto -a la izquierda- y Pascual Mercadal -a la derecha-

Adolfo Aragüés despierta el interés de la laguna entre ornitólogos extranjeros, principalmente ingleses. Acuden alemanes y americanos a realizar estudios y quedan entusiasmados por el paisaje. La televisión nacional, para el NO-DO, graba un reportaje de la laguna de Gallocanta. A finales de los 70, tras la visita de Rodríguez de la Fuente, se mejoran fuentes y manantiales en áreas recreativas, se plantan choperas, se tratan de comprar terrenos para crear filtros verdes… y en 1981, bajo la dirección de Eduardo Aranzadi y la coordinación de Julio Guiral, la empresas Proyex elabora el primer gran estudio de la biocenosis de la laguna de Gallocanta y su cuenca.

A partir de los años 80 la laguna baja de nivel y con la ausencia de aquellas grandes concentraciones de anátidas comienza a recibir a otros inquilinos alados: las grullas. Pablo Vicente, de la Asociación Amigos de Gallocanta, recordaba que en los años 80 la grulla cambió su ruta migratoria debido a la desaparición de las grandes zonas húmedas peninsulares: “La laguna se convirtió desde ese momento en un lugar estratégico en sus largos viajes. Hasta entonces los protagonistas del humedal habían sido los patos. Pero la llegada de las primeras grullas coincidió con un periodo de sequía del que ya no se ha recuperado Gallocanta, y su presencia en los campos recién cultivados fue objeto de polémica.

En el año 1989 hogueras, neumáticos ardiendo en los campos, cohetes y tractores circulando de noche con las luces encendidas y a bocinazos trataban de alejar a las grullas de los campos cultivados, espantándolas de los alrededores de lo que hoy es una Reserva Natural. La laguna se ve inmersa en un polémico oleaje. Y los periódicos regionales se hacen eco de esta situación de conflicto con titulares que hablan de que “las grullas han traído la discordia”, de que Gallocanta era “el hotel ecológico de los líos” o de que “la laguna peligra”. Los agricultores exigen indemnizaciones mayores por los daños de las grullas, y los periodistas alertan de que este enclave biológico está en peligro por la protesta de los agricultores. Los ecologistas del grupo Otus en Teruel piden, como ya lo hiciera hace muchos años Félix Rodríguez de la Fuente, la creación de un Parque Natural.

Pero en la actualidad todo eso ha cambiado. Y mucho. Porque en 1987 el Gobierno de Aragón trató de resolver este problema tasando los daños que producían las grullas en los sembrados para pagarlos a los agricultores y, pese a que la tensión creció al inicio de la negociación, luego se pasó al método actual de recibir las ayudas agroambientales con el apoyo económico de la Unión Europea a través de la Política Agraria Comunitaria, la PAC. La lógica imponía una solución: “Grullas sí, indemnizaciones también”.

El 1995 el Refugio Nacional de Caza será reclasificado por la Diputación General de Aragón como Refugio de Fauna Silvestre, en virtud a las leyes cinegéticas vigentes. Y antes, en el año 1986, ya se había creado una de las primeras Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de Aragón. En 1994, a propuesta de la Diputación General de Aragón, Gallocanta había sido declarada Humedal de Importancia Internacional en aplicación del Convenio Ramsar.

Vigilante de la laguna en el observatorio de La Reguera, Las Cuerlas (E. Viñuales)

Vigilante de la laguna en el observatorio de La Reguera, Las Cuerlas (E. Viñuales)

En 1995 se inicia la redacción de un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, pero hasta diciembre de 2006 no será cuando el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón termine de urdir la auténtica protección de la laguna mediante la declaración de una Reserva Natural hoy vigente.

Gallocanta, recocida internacionalmente por su gran valor natural en todos los sentidos, celebra cada año la llegada y la marcha de las grullas con un festival, es destino privilegiado para un turismo respetuoso con la naturaleza, atrae a ornitólogos de toda Europa, tiene una asociación de amigos de la laguna formada por vecinos de la zona… y ahora nadie discute que esta laguna nunca debió de ser eliminada, destruida ni tan siquiera alterada en sus condiciones ambientales, que le convierte en una joya única a preservar.

Eduardo Viñuales

domingo, 19 de abril de 2015

HISTORIAS DEL EBRO (II): LA CASCADA

En la Geografía Física actual ya no nos dedicamos a localizar los “accidentes geográficos”. Para eso están los atlas, Google Earth y la Wikipedia. La investigación se centra, desde la Teoría General de Sistemas, en descubrir el funcionamiento de los procesos naturales, sus respuestas y el control que ejerce el hombre sobre ellos. En Hidrología, una de las ramas en auge de la Geografía, abundan los sistemas de tipo “cascada”, “proceso-respuesta” y “control”.

Un sistema de “cascada”, de masa y energía, es un conjunto de relaciones y flujos en el que la masa y la energía van pasando de un lugar a otro. Una riada, como la del Ebro de estos últimos días, es un ejemplo de libro de “cascada de masa”: primero el agua estaba en el Atlántico, luego en las montañas cantábricas en forma de nieve, posteriormente en la riada del Ebro, y al final, en el Mediterráneo. Pero este “sistema riada” tiene otros elementos importantes: la masa de sedimentos y la energía cinética del agua roja y gravas en movimiento.

En un sistema, todos los elementos están relacionados en el tiempo y el espacio: si al deshielo se le une el agua de lluvia, la entrada de masa es mayor y más rápida, la energía potencial y cinética es más elevada, y el arrastre de sedimentos aumenta. Los propios sedimentos que arrastra el río cumplen el papel de disipar esa energía cinética: si el agua va más rápida, arrancará más sedimentos para ir más lenta (y puede, por ejemplo, descalzar puentes), y si se han hurtado sedimentos al río (graveras), el agua irá más rápida… hasta que vuelva a equilibrarse arrancando una nueva carga. Hay un perfecto equilibrio entre todos los elementos, y si alteramos uno de ellos, cambiará la “respuesta” en busca de ese equilibrio.

La llanura de inundación del Ebro, los meandros, las barras móviles de gravas, etc. son las “respuestas” naturales del sistema de cascada del Ebro. Las barras móviles son ejemplos de reajustes continuos entre la energía del rio y la masa de sedimentos. Los meandros son la forma con la que el río pierde capacidad de carga, al alargar el camino, perder pendiente y poder así depositar los sedimentos. La llanura de inundación es así un espacio creado por el río y acomodado a su propia dinámica… Son ejemplos de “sistemas de proceso-respuesta” naturales.

Los “sistemas de control” aparecen cuando el hombre altera en mayor o menor medida cualquiera de los elementos del sistema: podemos dar por seguro que cambiará la respuesta. Es impepinable. La Geografía moderna es una ciencia que intenta investigar estos “sistemas de control”, por dos razones: para estimar y evitar el impacto de las actuaciones del hombre sobre la naturaleza, que pueden llegar incluso a generar respuestas con riesgos, y para intentar mejorar la respuesta del sistema. Pero habitualmente “controlamos” los sistemas sin conocer del todo su funcionamiento, sus “procesos-respuesta” naturales. Y entonces corremos un grave riesgo de meter la pata.

Hemos “controlado” mucho al Ebro, y seguro que hemos cambiado sus respuestas a lo largo de la Historia. Yo no conozco al Ebro en profundidad, pero me da la impresión de que todavía no comprendemos del todo sus sistemas naturales para saber si es bueno o malo hacer diques, extraer gravas, limpiar la vegetación de ribera, etc. Por ello es necesario oír a los especialistas: a los hidrólogos, geomorfólogos, climatólogos, ingenieros hidráulicos… que, aunque no conozcan del todo el sistema “riada del Ebro”, son los que más se acercan a ello. Y los hay. Y muy buenos.

Alejandro Pérez (Colectivo Sollavientos)

jueves, 16 de abril de 2015

VI ANDADA POPULAR EN TORRALBA DE LOS FRAILES. MIRADOR DEL RECONQUILLO.


La Asociación Recreativa y Cultural “El Chismarrako” os invita a su VI encuentro con la naturaleza, que este año será el próximo sábado 2 de mayo. Este año 2015 tendremos de nuevo la ocasión de disfrutar de un día de mayo en Torralba de los Frailes, de esos que muestran el verdor y las bondades de nuestro monte. Quizás, con suerte, hasta tengamos que descalzarnos para cruzar el río.

Desde el mirador del Reconquillo, una vista al pasado y al presente. Pasado, lleno de actividad siguiendo la cañada real, arrieros, ganaderos, el molino, piqueras y carboneras… Presente, de paisaje expectante y naturaleza próspera.

A principios del mes de marzo, terminando el frío y seco invierno, desde el mirador teníamos estas vistas…la hoz con la Sierra de Santa Cruz al fondo.


Al mirador de Las Hoces del río Piedra, tal y como hiciésemos en el programa Chino Chano.

PROGRAMA
Viernes / tarde (Ayuntamiento):
reparto de acreditaciones y proyección del programa Chino Chano.

Sábado:
8:00. Reparto de acreditaciones
8:30. Salida desde el pabellón hacia el Pozo de las Escaleras por el camino habitual (Barranco de La Cañada).
10:30. Mirador del Reconquillo.
11:30. Almuerzo en el Pozo de las Escaleras.
13:00. Llegada a Torralba.
14:00. Comida en el pabellón.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA: VUELTA AL RECONQUILLO

- Visitaremos una de las zonas más conocidas de la hoz, subiendo desde El Pozo de las Escaleras por Las Calzadas, siguiendo la que antaño debía ser una concurrida cabañera por la que además se bajaba la madera y el carbón del monte, a lomos de las caballerías. De camino al mirador veremos, entre carrascas y rebollos, varios rodiles ennegrecidos que atestiguan el uso de estos montes por los carboneros.

- Tras echar un vistazo a las hoces desde el mirador, seguiremos el sendero a lo largo de una pedregosa solana de lastonares, aliagas y cornicabras hasta bajar al río por El Barranco de La Cueva. Al llegar a la hoz lo cruzaremos para continuar la marcha por su margen derecha, atravesando, según dicen, una de las acederas mejor conservadas de Aragón (Acer monspelliensis). Este árbol completa en otoño, junto con la cornicabra, los tonos rojos del paisaje.

- Antes de regresar al pueblo almorzaremos en El Molino a la sombra de los chopos cabeceros, alguno de los cuales esmochamos hace un par de años con los amigos de Xiloforest.
Entre ida y vuelta, la ruta tiene unos 13 Km. y un cierto desnivel, no obstante hay un par de momentos en los que se puede acortar, según las condiciones de cada uno, así que tranquilos… Como siempre en mayo atentos a la predicción meteorológica para llevar gorra, crema, chubasquero, abrigo, botas… según el caso.




Os esperamos

(Para inscribirse, seguid las indicaciones del cartel)

miércoles, 15 de abril de 2015

DISFRUTANDO LA PRIMAVERA EN EL JILOCA

Tenía bastantes ganas de que llegase la Semana Santa para poder hacer una escapada a tierras calamochinas. El motivo no era otro que pasar unos días de tranquilidad y desconexión, sin otras preocupaciones que no fueran el elegir una ruta distinta para hacer en bicicleta cada día. En una zona como esta, no es muy difícil encontrar rutas asequibles y a la vez de gran belleza paisajística. La segunda gran preocupación era el hecho de poder capturar todos estos paisajes y rincones en unas pocas fotos, ya que es casi imposible transmitir con una imagen lo mismo que se puede percibir con los 5 sentidos.

Aún así, he querido hacer un recopilatorio de algunas de las fotos que tomé durante esos días, intentando recoger, sobre todo, los contrastes visuales que se producen en esta época del año, algo que para alguien acostumbrado a vivir en una gran ciudad, es quizás mucho más significante y perceptible. Como se decía en un post de este mismo blog hace unos meses, la identidad del paisaje del Jiloca es algo con mucho más potencial del que se le da, y que a menudo los que no vivimos allí todo el año, percibimos y valoramos mucho más.

Empezamos con las primeras pedaleadas... subimos por la antigua carretera de Tornos hasta coronar el puerto del Carrascal (1110 m) para posteriormente desviarnos hacia la torre de vigilancia forestal (1173 m), desde donde tenemos unas maravillosas panorámicas. La visibilidad alcanzaba unos 100 km en línea recta (llegándose a ver el Moncayo).

Calamocha desde la torre de vigilancia (Cruz, 1173 m)
Hacia el noreste, se intuye el estrechamiento del Valle del Jiloca y más al fondo la llanura del Campo de Romanos, separada del Valle del Ebro por las sierras de Vicor, Modorra, del Peco y de Cucalón (de izqda a dcha)
Hacia el noroeste, vemos la Laguna de Gallocanta, Tornos, las sierras de Valdelacasa y de Santa Cruz y el Moncayo ligeramente nevado (de izqda a dcha)
Hacia el sur, en primer plano la inconfundible Sierra de Valdellosa, donde se alternan los pinares y los carrascales, y al fondo, Sierra Palomera (izqda) y Sierra Menera (dcha).

De vuelta al pueblo, no dudamos en parar en alguno de los campos de frutales, en este caso, un ciruelo en flor:


No hace falta irse muy lejos del casco antiguo calamochino para disfrutar de la primavera:


Varias mañanas nos despertamos con alguna ligera helada (-1 o -2ºC), las cuales se traducían en una fina capa de escarcha en la Vega y una tímida neblina a orillas del Jiloca y acequias.






En esta ocasión, alejándonos un poco más, recorremos algo más de 45 km, pasando por Navarrete, Lechago, Cuencabuena, Ferreruela, Burbáguena y Luco...

Desde el "puerto de Navarrete" tenemos una buena perspectiva hacia el Valle del Pancrudo...
... y también hacia Navarrete, bien protegido en el fondo del Valle
Tras una ligera pero constante subida desde Lechago, cruzamos Cuencabuena y alcanzamos los 1000 metros justo al cruzar la vía del tren, desde donde contemplamos el verdor de los campos de cereales



Poco después, llegamos a Ferreruela de Huerva, bien protegida por la Sierra de Cucalón y donde los almendros en flor se intercalan con el verdor de los cereales:


Desde allí, atravesando el Campo de Romanos de oeste a este, ponemos rumbo a Burbáguena, para después seguir el curso del Jiloca aguas arriba y llegar de nuevo a Calamocha.

Como decía al principio, es muy difícil resumir fotográficamente un lugar de tantos contrastes visuales y paisajísticos como es el Jiloca. La primavera es una época excelente para pasear por la zona, disfrutar de todos sus rincones, y gastar algo de nuestro tiempo en contemplarlos detenidamente, aunque sea simplemente unos minutos. A veces en lo más sencillo, puede estar lo mejor.

domingo, 12 de abril de 2015

EL OJO DEL SATÉLITE

Internet ha supuesto una auténtica revolución del mundo tal y como lo conocíamos, esto es extensivo a prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, desde el entorno socio laboral a la investigación, pasando por las relaciones personales, la publicidad, la venta de productos y servicios…
 
Hemos visto desde nuestro ordenador preciosos amaneceres y atardeceres sobre el Océano Atlántico o el Pacífico a bordo de la Estación Espacial Internacional, como si fuésemos auténticos astronautas asomándonos por la escotilla a cientos de kilómetros sobre la Tierra. Hemos seguido la deforestación durante años del Amazonas, los incendios forestales, las tormentas de arena y polvo del desierto del Sáhara y cómo en ocasiones nos llega a nosotros, la migración de las aves casi en directo... Todo ello bajo el flujo de una información casi constante en diferentes formatos que sale de ámbitos muy diversos y es capaz de llegar a cualquier lugar del planeta a golpe de ratón.
 
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Capturas de imagen del atardecer del 8 de mayo de 2014 sobre el Océano Pacífico
 
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Un gran Cumulonimbo sobre el mar en algún lugar del Océano Atlántico
 
Uno de esos canales es el "ojo" de muchos satélites cuyos datos hasta hace unos años eran interpretados y analizados por muy pocas personas.
 
Hoy en día cualquier cambio en nuestro planeta, casi por pequeño que sea, es susceptible de verse con cualquiera de los sensores remotos que escudriñan todos los rincones de la Tierra y cuyo material en muchos casos es gratuito y disponible para cualquier usuario.
 
Hace tan solo unos días, el pasado día 5 de abril, uno de esos satélites capturó esta preciosa imagen en la que aparece buena parte de nuestra comarca. Pese a las lluvias generosas de semanas atrás se puede ver el escaso desarrollo de los cultivos, aunque poco a poco van cubriendo la enorme superficie agrícola que nos rodea. Llamativa e inconfundible desde el espacio es la laguna de Gallocanta, repleta de un agua de aspecto verdoso, rodeada del incipiente verdor de los cultivos.
 
Esta imagen es la “tira completa”:
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Y esto es parte del Jiloca y Gallocanta…
 
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Pero también se puede contemplar prácticamente en directo el avance de la primavera en las tierras del Norte de Europa.
 
Ha sido un invierno nefasto para la banquisa del Ártico, ocupando el tercer lugar en cuanto a menor extensión de su superficie desde que se tienen datos. Con estos datos el verano no apunta nada bien.
 
Una de las zonas que ha acusado una verdadera falta de hielo es el golfo de Botnia. El golfo de Botnia es el brazo de mar mas septentrional del Báltico, con aguas poco profundas y frías, permaneciendo buena parte del mismo helado durante varios meses al año.
 

El día 2 de abril se podía observar el hielo en la zona norte, entre algunas nubes altas…

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En esta otra imagen del día siguiente el hielo ya se había fragmentado...

Foto 7-4-15 21 33 05

Y en esta del día 5 las enormes placas de hielo se separan e inician viaje hacia el sur...

Foto 7-4-15 21 33 33

Un aspecto que tiene poco que ver con años atrás por estas mismas fechas... 2013 por ejemplo…
 
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Más cercanas resultan estas imágenes que nos enviaba TERRA MODIS el pasado 3 de marzo donde podía observarse con total claridad la gran crecida del río Ebro
 
modis
 
Y esta otra imagen es de Landsat, del mismo día. Puede servir por ejemplo para estimar la superficie inundada con ayuda con cualquier programa SIG.
 
LO81990312015062LGN00
 
Son sólo unos ejemplos de la interactividad y la información de primer orden que nos pueden llegar a mostrar los ojos que nos miran todos los días desde el espacio... una información cada día mejor y, al menos a priori, accesible.