Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

martes, 6 de diciembre de 2016

CARLOS SIGUE GANANDO PREMIOS

Carlos Pérez Naval no necesita presentación en este blog. Ni tampoco en el mundo de los fotógrafos de Naturaleza. Pero, como siempre hay alguien que se acerca de nuevas al naturalismo o la la fotografía vamos a recordar que es un niño de diez años, que vive en Calamocha y que tiene entre sus aficiones tomar fotografías de los animales, plantas y paisajes que le rodean, desde su entorno inmediato (el jardín de su casa) hasta el rincón más remoto al que acude con sus padres, Eva y Rodrigo, entusiastas viajeros donde los haya.


Hace un par de años su nombre saltó a la fama internacional con la obtención del premio absoluto a menores de 18 años en el prestigioso concurso Wildlife Photographer of the Year (WPY) que organizan la BBC y el Museo de Historia Natural de Londres con una fotografía de un alacrán tomada en Torralba de los Sisones.  

Ha pasado el tiempo y Carlos sigue creciendo. En estatura ... ¡y de qué manera!. Creciendo en técnica fotográfica. Y, sobre todo, creciendo en intuición para tomar imágenes bonitas de los animales que observa. Esto requiere perseverancia y esfuerzo. Pero, para él, es casi un juego que comparte con su padre.

Y, además, creciendo en reconocimiento internacional en el mundo de la fotografía de naturaleza.

Hace poco más de un mes  recibió el primer premio GDT (Lünen, Alemania) en la categoría de menores de 14 años por una fotografía de un rebaño de Oryx tomada un amanecer en Kenia ...


Unas semanas antes estuvo en Londres recogiendo un nuevo premio del WPY con esta fotografía de un mosquitero común tomada en el embalse de Lechago ...


edición en la que también quedó finalista la foto de este pito negro tomada en la taiga de Finlandia ...


La fotografía de dos mariquitas amarillas con puntos negros sobre losas calizas con dendritas de pirolusita  ("Sobre el bosque de piedra") recibieron sendos premios: finalista en el Memorial Felix 2016 y ganadora de categoría junior de ZSL 2016.


Con seis años captó esta foto("Estrategias para beber") de un par de monos bebiendo en la India ...


... que le han hecho ganador de la categoría junior en el ZSL 2016.

Esta creativa foto de un cultivo de chopos canadienses titulada "Chopera acuarelada" le dieron 


 el premio en la categoría joven del reconocido certamen Montphoto 2016.

De nuevo un mosquitero común posado en una valla metálica ("Mirando entre rombos") le concedió un nuevo premio. 


Esta vez en el concurso de fotografía matemática en las I Jornadas Matemáticas de Colegio de Infantil y Primaria Ricardo Mallén de Calamocha. 

La fotografía de un grupo de chinches sobre la inflorescencia de una umbelífera titulada "Fuegos artificiales" le permitió  obtener la mención de honor en el Memorial Mª Luisa 2016 ...



Y, por último, la fotografía del "Baile de empusas" le sirvió para ganar el 2º premio en el Concurso Fotográfico Asociación Cultural Mío Cid 2016.


¡Enhorabuena, Carlos!

domingo, 4 de diciembre de 2016

EL RÍO CABRA, OTRA DE LAS JOYAS DE CUENCAS MINERAS

El otoño es dulce en las sierras de Teruel. Lo comprobamos, una vez más, en un paraje que desconocíamos: los estrechos del río Cabra, entre Torre las Arcas y Castel de Cabra. En la cuenca del río Martín.

Accedimos desde esta última localidad, donde dejamos el auto. Pasamos primero por unos bancales perdidos y después, directamente, ya tuvimos que avanzar por una áspera e inclinada ladera de calizas jurásicas. Había que evitar un estrecho. Llovía fino. Una mano en el paraguas, y con la otra haciendo equilibrios para no resbalar. Las rocas agarraban bien las suelas de las botas. Menos mal. Pasamos sobre el estrecho y tras destrepar un peñasco nos asomamos al valle que se abría hacia el norte. 

A partir de la imagen de SIG-PAC esperábamos encontrar una formación de chopos cabeceros. No nos equivocamos. Ahí estaban.


Una larga hilera de jóvenes y esbeltos chopos cabeceros con sus rectas y largas vigas nos saludaban desde el fondo del valle. Ahora, había que bajar hasta allí.

Era una ladera completamente deforestada. Escasamente, estaba poblada de lastón, tomillo y sabina negral. Abundaban los excrementos de cabra montés. Y las vaquetas o caracoles serranos, indicadores de climas más atemperados. Se nota la influencia del aire Mediterráneo que entra desde los valles del Ebro y del Martín. 

Cuando observas montes cubiertos de una vegetación tan rala te imaginas la pobreza del suelo. Y la adaptaciones que deberán tener las pequeñas matas que la componen. El suelo, muy pedregoso, estaba empapado de las lluvias recientes. En una estrecha vaguada se apreciaba la erosión causada por la violenta escorrentía superficial y que dejaba la red de oscuras raíces de aquellas al descubierto. Era la exhumación del desconocido sistema radicular. El suelo, un mundo subterráneo.


En la otra orilla, igualmente, pastizales sobre una empinada ladera de margas y calizas, estas cretácicas. Se notaba muy bien la querencia de las plantas. La sabina negral, en los estratos de calizas. La aliaga, el tomillo y el lastón, sobre las margas. 


A pesar de la práctica desaparición de los rebaños de ovejas en estos pueblos, le cuesta mucho recuperarse el matorral por la escasez de suelo y ... por la reciente presencia de rebaños de cabras monteses.

Al ir descendiendo nos sorprendió la belleza de un rebollar que crecía en la solana de un monte de tierras pardas, al pie de unos peñascos de arenisca rodeno. El royo de la piedra y el verde amarillo de la hoja del roble, salpicados del anaranjado de algún azarollo y el verde oscuro de alguna carrasca componían un cuadro otoñal en aquel perdido valle.


Bajamos por un mar de aliagas. Bancales ya perdidos, tal vez hace más de cincuenta años. Eran tierras pardas. Había cambiado el suelo. Entramos en un terreno en el que afloraban unas rocas que parecían volcánicas. Nos equivocamos. Se trataban de unas argilitas y cuarcitas paleozoicas del Carbonífero.

Esto explicaba la vegetación. No es común encontrar un rebollar en solana por estas tierras. La alteración de estas rocas produce arcillas y limos que forman suelos capaces de retener agua durante los meses de verano, justo cuando la necesita el citado roble menos resistente a la sequía que la carrasca.

En la parte baja de la ladera el aliagar se transformaba en un espinar cerrado de escalambujeras, zarzas y gazpoteras. Era el dominio del petirrojo.


Nos acercamos al río Cabra. Más que un río un arroyo, que sacaba pecho tras las recientes lluvias. Le habían hecho olvidar el largo y reseco verano. Flanqueándole, unos viejos chopos cabeceros con vigas de más de cincuenta años. 


Junto al río, los muros de piedra y argamasa que permitían el paso de una canal empleada para la conducción del agua de la acequia y el riego de los huertos, y que el abandono y alguna riada se llevó por delante. 

Para evitar el espinar que cerraba el fondo del valle ascendimos por la ladera de la margen izquierda. Había cambiado la química del suelo, ahora cada vez más pedregoso. La estepa negra rellenaba los huecos que dejaba el carrascal. Nos resultaba chocante la combinación de estepa con romero, que comenzaba a dejarse ver. Entre las peñas se erguían las matas de guillomera, espléndidas con sus hojas amarillas que ya estaban comenzando a caer ...


y acompañado de algunos azarollos espontáneos, procedentes con seguridad de la dispersión de sus semillas por el zorro o por algún otro carnívoro ...


La arenisca roya triásica (Buntsandstein) ya asomaba. Como la de Bezas, la de Peracense, la de la Virgen de la Hoz, la de las dehesas de Soria. ¡Qué unidad geológica tiene la cordillera Ibérica!

La resistencia de la roca era el origen de un relieve singular a partir de aquellos estratos buzados ...


Mientras que el desplome de alguna de las viseras creaba formas que recordaban a los monumentos megalíticos ...


A través de unos campos fuimos volviendo hacia el río. En el matorral encontramos a una aliaga de menor talla y de tallos más cortos. Se encontraba acompañada de la aliaga que mejor conocemos, la Genista scorpius. Sospechamos que se trata de Genista hispanica, aunque no estamos seguros pues esta especie es calcícola y aquellos terrenos eran silíceos. Aquí dejamos una prueba.


Alcanzamos el río de nuevo. Una de las formaciones más hermosas de chopo cabecero de la cuenca del Martín. El pleno otoño húmedo. En su mejor momento. 


Fue un festival de belleza ...


que nos dejó sorprendidos ..


... y que aún fue enriqueciéndose al enseñorarse el rodeno, con sus pinares ....


y sus acantilados ...


Nos asomamos al barranco del Acebo, el orgullo de las gentes de Torre las Arcas. Y, al poco dimos con el molino, donde descansamos y aprovechamos para echar un bocado, tras horas de caminar sin descanso en aquella gris y fría mañana. 


No nos enredamos mucho. Había que volver a Castel de Cabra. Para ello, tomamos un camino que remonta decidido frente al molino y que tras varias lazadas te eleva sobre materiales carboníferos de nuevo y que termina en la carretera. Al ascender merecía la pena volver la mirada sobre el valle del río Cabra ...


Rojos, verdes, amarillos, pardos ....

Quedaban varios kilómetros. Caía la tarde y arreciaba el viento frío. Pero, el viento iba removiendo las nubes permitiendo ver el sol, por primera vez en la excursión. Mereció la pena. Las calizas cercanas a Castel nos dejaron una de las imágenes más hermosas de la jornada.


Tres pequeñas parideras y sus respectivos corrales. Tres pequeños tesoros de la arquitectura popular. 

Otra más de las muchas joyas que atesora la comarca de las Cuencas Mineras.

José Antonio Sánchez y Chabier de Jaime

miércoles, 30 de noviembre de 2016

LAS PIPAS, UNA OPORTUNIDAD PARA PÁJAROS GRANÍVOROS

Desde el Neolítico, los seres humanos hemos cambiado profundamente los ecosistemas. Pero, desde entonces y a otra escala temporal, los ambientes agrícolas se han experimentado cambios de forma muy rápida. Cada cambio favorece a unas especies y perjudica a otras. 

Esto debe tenerse muy en cuenta a la hora de definir las medidas agroambientales. Por ejemplo, la sobresiembra de cereal en Gallocanta supone el fomento de las pujantes poblaciones de grulla común invernante. Reducción de herbicidas en dicho espacio, posiblemente suponga el beneficio de las aves que cazan insectos en los campos, como los alaúdidos y la avutarda. ¿Por qué una medida y no otra? No lo sé. Es un dilema. Poco dinero público y una realidad compleja. Gestionar los espacios naturales no es sencillo. Hay que decidir. Para ello, lo ideal es considerar la totalidad de los procesos ecológicos, más allá que favorecer a unas especies más o menos escasas, más o menos amenazadas. En el caso de la grulla en Gallocanta, no es ni una cosa ni otra. Eso sí, es muy hermosa y popular.

Como muy bien dice Alejandro Martínez-Abraín en su más que recomendable artículo "El paradigma cambiante" (Quercus nº 367, septiembre 2016) ¿qué decisiones sociopolíticas de conservación tomar? ¿Las que favorecen a las aves, a los invertebrados del suelo o a la calidad de las aguas? Es más ¿a qué aves? ¿a qué invertebrados del suelo? ¿a qué organismos acuáticos? "Sírvase usted mismo", plantea este investigador. Pero este es otro debate.

Hace unas semanas paseábamos por Son del Puerto. Lo seco del verano y de principio del otoño habían adelantado la cosecha del girasol en el Jiloca. Pero estábamos a casi 1.400 m. de altitud. Y eso se nota en los cultivos. Todos llevaban retraso, incluso para cosechar. Las tortas, aún frescas en su base, estaban terminando de nutrir a las pipas.


Grandes bandos de fringílidos levantaron vuelo. 

Cardelinas ...
Cardelina (Carduelis carduelis). Fuente: SIOC
verderoles ...
Macho de verderol (Carduelis chloris). Fuente: SIOC
o pajareles ...
Macho de pajarel (Carduelis cannabina). Fuente: SIOC
Al acercarnos al campo, unos y otros, levantaron el vuelo formando un bando mixto que se alejó. Al fijarnos vimos cómo empezaban las tortas por arriba, donde se posaban y picoteaban las pipas superiores. 

El suelo, desnudo tras el rociado de herbicidas, estaba cubierto de cáscaras de pipas y de regatas de erosión abiertas tras la últimas tormenta.


Me fui pensando en lo que debió resultar para los fringílidos la expansión del cultivo del girasol en Europa en el siglo XIX, y en las comarcas del sur de Aragón, bien entrado el XX. Ya debían conocer
a la planta desde principio de la Edad Moderna, pues se extendió como cultivo ornamental en los jardines. Pero, en poco más de un siglo, se trataba de uno de los cultivos a los que se dedicaba una mayor superficie.


Sobreiluminación y resecamiento de la superficie del suelo, desprotección por ausencia de rastrojo, escaso aporte de material orgánica. Erosión. Algo parecido a las viñas, pero con menor cobertura vegetal todavía.


Mientras tanto, los fringílidos y otros vertebrados oportunistas aprovechan un recurso otoñal que parece haber caído del cielo. Unas semillas con una elevada proporción de lípidos. Abundante y accesible. Agrupándose en bandos. Sobre lo alto de la torta perciben la llegada de cualquier depredador. Si no lo ve un individuo, lo verá otro.

Cardelinas, pajareles o verderoles, algunos locales y otros recién llegados del centro y norte de Europa, afrontan los primeros fríos con el tejido adiposo bien desarrollado.

La regresión de otros cultivos de secano, como las forrajeras de secano, las leguminosas grano o la viña, perjudicará a otras especies de aves. 

Como dice el refrán ... "nunca llueve a gusto de todos".   

domingo, 27 de noviembre de 2016

KÜHKOPF-KNOBLOCHSAUE: UN MEANDRO ABANDONADO DEL RIN

Puente de Todos los Santos. Escapada familiar a Heidelberg. Como no sabes nada de aquello empiezas a buscar en la Lonely Planet recién comprada. Entre bosques frondosos y las aguas del río Neckar, con su veterana universidad y su evocador castillo romántico es una de las ciudades más entrañables de Alemania. 

Estamos en la confluencia de tres estados. Renania-Palatinado, hacia el noroeste. Hesse, hacia el nordeste y Baden-Würtemberg (al que pertenece Heidelberg) al sur. Nos moveremos por la amplia llanura aluvial que recubre la fosa tectónica abierta por el rift abortado del Rin.

¿Y qué más podemos ver en estos tres día y medio? Cerca están Maguncia y Coblenza. También Francfort, pero lo dejamos para otra ocasión. También los estrechos del Rin, con sus viñedos y sus románticos castillos. 

Pero, ¿habrá algún paraje natural cerca? Parques nacionales, ninguno. Las montañas que asoman al valle del Rin por el este tienen un parque natural: el Geo-Naturpark Bergstrasse-Odenwald. Me pongo a buscar información y compruebo que se trata de un geoparque de 3.500 kilómetros cuadrados centrado en los paisajes graníticos y de arenisca levantados tras la orogenia Alpina y que corresponden al horst asociado a la citada fosa tectónica. Bosques caducifolios, arroyos de montañas, praderas y pueblos bonitos pero, sobre todo, ríos de piedra, rocas volcánicas, cuevas y otros lugares de interés geológico. Camufladas entre todas las imágenes que me servía Google encontré esta:


Y remite a un paraje de topónimo: Kühkopf-Knoblochsaue. Bueno, imagino que igual de difícil de pronunciar les resultará a los alemanes nombres como Villanueva del Rebollar y de la Sierra.

Me pongo a buscar. Es el principal espacio natural del estado de Hesse. Se trata de un meandro abandonado del río Rin y los prados y bosques de su entorno, en un territorio densamente poblado (430.000 habitantes) con agricultura intensiva y gran actividad industrial. Es una reserva natural de 2.440 hectáreas compuesta por praderas y bosques inundables situada junto al río, declarada reserva europea por su importancia ornitológica y que está dedicado a la conservación y al esparcimiento. Forma parte de la Red Natura 2000.


En Alemania son escasos los árboles trasmochos. Y en este espacio natural los hay y además es reconocido su interés. Habrá que ir a verlo.

El Rin, al discurrir plácidamente por esta amplia planicie, formó un gran meandro cerca de la ciudad de Darmstdat. 

Mapa histórico de 1829. Fuente: Wikiwand
Este meandro fue rectificado para ganar tierras agrícolas y mejorar la navegabilidad del Rin dejando un amplio brazo con varios canales y una isla central: Kühkopf.


Accedimos desde la localidad de Stockstadt (7.900 habitantes, 420 por km cuadrado). Desde el puente ya pudimos ver las aguas remansadas y en donde había varios grupos de ánades azulones, gansos del Nilo y garzas reales ....


mientras en sus orillas crecían sauces blancos, fresnos y chopos canadienses, muy afectados por el muérdago. Ningún árbol trasmocho. Un panel informaba del uso recreativo que tenía este brazo fluvial para las comunidades de obreros a principios del siglo XX en plena etapa del higienismo.

Nos acercamos al centro de interpretación. Realmente era un conjunto de edificios históricos. Alguno palaciego, al parecer residencia temporal de un zar ruso que emparentó con la familia del emperador alemán a finales del siglo XIX.  Otros eran casas de campo y granjas. 


Un cartel indicaba que esta reserva forma parte del Geo-Naturpark Bergstrasse-Odenwald, vamos Un Geoparque, como el del Maestrazgo.


Una amabilísima señora mayor nos ofreció información en inglés y abundante documentación en riguroso alemán. La lengua en la que encontramos todos los textos de los paneles.

El centro de interpretación era enormemente didáctico. Le dedicamos tiempo. Merecía la pena. La información comenzaba fuera, dedicando un panel a comprender los materiales geológicos (arenas, limos y gravas) que forman el sustrato del terreno ...

Obsérvese la fosa tectónica central abierta por el rift del Rhin (graben) y los dos macizos tectónicos laterales.
y la muestra al lado, para comprobar sedimentos depositados da lo largo de distintas etapas ...


Empezábamos con droga dura. Por la raíz, la historia geológica. Como debe ser.

El interior era un despliegue de diseño creativo, en el que los antiguos establos habían sido transformados en un museo de lo más original. 


La historia del río es la historia de este espacio natural. Por eso dedicaba paneles a explicar su geografía, los materiales que acarrea, las cualidad del agua y, sobre todo, su dinámica. Las crecidas primaverales marcan el ritmo del ecosistema. Las grandes crecidas, episodios esporádicos, son los agentes que introducen las transformaciones ecológicas de mayor alcance. 

A ello dedicaba varias maquetas interactivas. Desde aquella construida a escala, y en la que se reproducían con todo detalle todos los elementos geográficos, que reflejaba la extensión de la inundación tras una gran crecida con agua real sobre el modelo ...

Era inevitable recordar las crecidas del Ebro y el estéril debate social generado en Aragón crecida tras crecida.
o aquella otra en la que se observaba la distribución en bandas de la vegetación de ribera en función del tiempo de permanencia de las aguas tras una inundación. En orden de proximidad al río, los auces, los chopos, los fresnos, los olmos y los robles. Esta se accionaba manualmente. Los ingenios mecánicos aquí triunfan ...


Y a los cambios producidos en las comunidades biológicas tras el ascenso prolongado del nivel del agua ... mediante sendos ¡rompecabezas!


La dinámica natural del río y la alta complejidad estructural son la explicación de la elevada diversidad biológica.

Bosques mixtos caducifolios en las zonas afectadas solo esporádicamente por las inundaciones ...


con robles, hayas, arces ...


trabados por plantas trepadoras, como la enreligadera (Clematis vitalba) o el lúpulo (Humulus lupulus) ...


y acompañados por toda suerte de arbustos, como la zarza (Rubus ulmifolius), la escalambrujera (Rosa canina), la gazpotera (Crataegus monogyna) o el bonetero (Euonymus europaeus) ...


En el museo se insistía en la importancia de los árboles viejos y de la madera muerta al ser la base de una compleja comunidad de organismos saproxílicos ...

 

entre los que destacaban a los hongos ...



a los numerosísimas especies de insectos asociados a estos ambientes (sobre todo coleópteros), a los pájaros carpinteros que se alimentan de su larvas y a las doce especies de murciélagos que los emplean como refugio.

Había mucha información de los invertebrados acuáticos y de los peces del Rin, con problemas unos y otros por la pérdida de hábitat y por la contaminación de las aguas, por el tráfico fluvial, la industria y la agricultura intensiva. 


Se trabaja desde la administración en recuperar las especies perdidas, sobre todo las migratorias, como el salmón..

Las extensas lagunas temporales que se forman tras las crecidas ofrecen el hábitat a una variada comunidad de anfibios (ranas, sapos y tritones) que realizan sus puestas sobre la vegetación inundada ...


y que se alimentan de la pléyade de pequeños insectos acuáticos, sobre todo mosquitos, que habitan en estos humedales. Eran unos de los protagonistas del centro de interpretación.


Hubiéramos podido dedicar una hora más a visitar este estupendo museo pero nos apetecía salir al campo y pasearlo.

La señora que atendía en la oficina nos regaló un mapa muy completo del citado espacio natural que además contenía información de los veinte paneles repartidos por el mismo. Adjuntamos enlace a dicho documento para ampliar información. Al interesarnos por el ciervo volante (Lucanus cervus) y el escarabajo Osmoderma eremita nos obsequió con un librito de 40 páginas dedicado a una especie de reserva integral situada en la isla de Karlswörth y que no pudimos visitar. Os la enlazamos igualmente pulsando en este otro nuevo enlace para su consulta aunque no se entienda el alemán. Merece la pena darle una ojeada. Pero, para aún apabullarnos más, nos regaló el programa de actividades (talleres, censos, excursiones guiadas, etc.) ofrecidas a todos públicos de este espacio natural para la temporada 2016.-2017 de una extensión de ... ¡70 páginas!

Tomamos un paseo entre el bosque. Como dicen las etiquetas de los reactivos de laboratorio, otoño en estado "químicamente puro" en pleno bosque caducifolio.


El camino estaba elevado sobre los bosques del entorno. Parecía una mota, pues no estábamos lejos del antiguo cauce. Como ya le habíamos mostrado por conocerlos, la guía nos orientó muy bien hacia ellos. Tras un desvío, dimos con este cartel ...


y, junto a él, allí estaban los "kopfweiden". Es decir, los sauces trasmochos o, como diríamos por el Jiloca, los sabimbres escabezados.


Estos sauces trasmochos formaban unas dehesas en zonas con el nivel freático muy alto. Estaban prácticamente encharcados. Bajo ellos crecían zarzas, carrizos y ortigas.


Estaban todos ellos desmochados hace un par de años. Y los ramas habían sido dejadas en la zona, posiblemente, para su aprovechamiento por hongos e insectos saproxílicos.


Estos árboles fueron plantados en el pasado para el aprovechamiento de los mimbres en cestería y por su capacidad de ofrecer estacas para los cercados agrícolas, ramas para formar paredes junto con barro y alimento para el ganado. Dichos usos se han perdido, sin embargo se mantiene su cuidado por fines paisajísticos, culturales y de conservación de la vida silvestre. Comprobamos el aprecio ya en el propio centro de interpretación, pues eran el motivo de uno de los paneles más destacados ...


Es más, esta era la imagen del folleto informativo de un taller de pintura y grabado en madera que se organizaba en dichas instalaciones ...


Había muchos. No los contamos. Posiblemente, más de dos cientos. En la foto aérea tomada de Google Maps, se les puede ver en la mitad derecha, todos con el mismo aspecto al haber sido desmochado al mismo tiempo. No nos acercamos a ver los que estaban en la parte izquierda, pero también parecían sauces trasmochos aunque parecían no haber sido cuidados en más tiempo.


Era como estar en el valle del Pancrudo, aunque con el suelo saturado de agua. La cultura de los árboles trasmochos se extendió por toda Europa, incluso en Alemania, país en el que la gestión forestal y la ganadera no siempre se integraba ...


En el resto del viaje los buscamos "kopfweiden" en las campiñas situadas de la llanura del Rin, entre Maguncia y Spyra. Sin éxito. Grandes campos, bosquetes, a veces algún lindero arbolado. Pero no dimos con árboles trasmochos. Solo los de Kühkopf. Eran magníficos ....


Después supimos que los sauces trasmochos se extienden desde el Báltico (Pomerania) hasta los Alpes (Baviera). Su cuidado depende más de iniciativas para la conservación de la vida silvestre (insectos, murciélagos y búhos) que de la rentabilidad económica.

Salimos de nuevo al brazo abandonado del Rin asomándonos a un puente que accedía a otro pueblo: Riedstadt.


Volvimos al espacio natural para terminar el paseo. Sobre el propio puente encontramos docenas y docenas de una especie de "santanica" (coccinélidos). Muchas posadas, las más volando mientras formaban verdaderas nubes de sobre el cielo. ¿Qué habrá ocurrido este verano para que se originen estas concentraciones de mariquitas?  

Volvimos saborean el sol tibio de otoño que quiso asomar. Padres con niños, ancianos, jóvenes ... muchas personas disfrutando de este privilegiado paraje. Integrando a la población local, suponemos que aún a riesgo de producir molestias en la vida silvestre. Con sesenta kilómetros de caminos para caminar o ir en bicicleta. Es otro modelo, como también vimos en Inglaterra, el permitir que las personas disfruten y vivan directamente los espacios protegidos. De ganarlos a la causa de la conservación, como sostiene el biólogo mallorquín Joan Mayol.

Kühkopf comenzó a tener un régimen de protección ya en 1952, si bien buena parte de sus tierras fueron dedicadas al cultivo de patata, remolacha, maíz y de chopo canadiense hasta la gran riada de 1982. A partir de 2005 se tiende claramente hacia un modelo de gestión que favorezca el desarrollo de los procesos naturales de sucesión ecológica, y se dedican a pastos buena parte de las tierras cultivadas.

Al terminar el paseo nos encontramos con la última sorpresa: una colección de variedades de manzanos.


Cada una con un cartel con el origen y las cualidades de la fruta ...

 

Nos quedamos con ganas de conocerla mejor, de recorrer el bosque de galería de Karlswörth, de indagar sobre la historia de aquellos árboles trasmochos, de pajarear con dedicación, de preguntar sobre los programas de seguimiento de los ciervos volantes ... ¡hay tanto por conocer!