Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

martes, 28 de julio de 2015

UN SELLO DE CORREOS DEDICADO A LOS CHOPOS CABECEROS

Con motivo del certamen para la elección del Árbol Europeo del Año 2015, quienes nos sentimos motivados para dar a conocer la candidatura del Chopo del Remolinar de Aguilar del Alfambra, difundimos la propuesta a todos nuestros conocidos. Todos, sin excepción cuya dirección electrónica conocíamos. Entre ellos estaba Alejandro Abadía Paris, director del Grupo Filatélico de Samper de Calanda (Teruel) y uno de los filatélicos más prestigiados de Europa, tanto por sus colecciones de matasellos como por sus estudios técnicos. Fue precisamente Alejandro, después, por supuesto, de votarnos y de difundir la candidatura a sus conocidos (lo primero era lo primero), quien nos planteó la posibilidad de hacer un sello privado dedicado al Chopo cabecero de Alfambra.

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¿Qué es esto de un sello privado? Voy a tratar de explicarlo. El Servicio Filatélico Nacional que depende de la Dirección General de Correos, todos los años saca un avance de los temas que desea filatelizar el año siguiente. Naturalmente es muy difícil y hay que tener muchísima influencia para conseguir meter un tema concreto en esta selección. Son los sellos que luego se reproducen por decenas de miles y que usamos en el franqueo del correo postal, los que aparecen en los catálogos oficiales, etc.

Pero desde hace unos años, siguiendo en esto una línea iniciada ya en otros países, permite la edición de sellos particulares, a iniciativa privada, que cuando reúnen unos requisitos mínimos de calidad de diseño, tirada, tema tratado, etc., pueden editarse y usarse en el franqueo normal de cartas o paquetes. Pero como la tirada suele ser corta (a Correos se le paga en función de la misma) y el tema atractivo y de fuerte contenido local, nunca se usan para franqueo pues salen mucho más caros que los sellos convencionales. Es decir, se trata de sellos oficiales (serie A) que pueden emplearse para envíos postales por España pero que no tienen distribución en estancos o en oficinas de correos, sino entre la entidad promotora.

En cualquier caso, siempre suele haber un mínimo de personas interesadas en adquirir estos sellos (filatélicos especializados o personas que se sienten atraídas por el tema porque les resulta cercano), y como tampoco salen muy caros, pues de esta forma se consigue hacer un sello de un tema próximo y atractivo, del que te quedas algunos ejemplares de recuerdo.

Hay que decir que Correos controla todas estas iniciativas (los sellos son útiles para el franqueo y constituyen también una buena fuente de ingresos a la Hacienda Pública), y no resulta fácil desarrollar estas iniciativas fuera de auténticos especialistas. De ahí que personalmente invite a adquirir algún sello de nuestro Chopo del Remolinar que se va a filatelizar con un bellísimo dibujo del gran artista turolense José Gonzalvo.

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El sello va a ser emitido después de agosto y, al mismo tiempo, también lo será una tarjeta con el sello y un matasellos especial en el que, ahora sí, saldrá la imagen del Chopo Cabecero del Remolinar. El precio es el de coste: 1,70 euros el sello y 3 euros tarjeta+sello+matasello. Quien tenga interés debe hacer la reserva y enviándose después. Los pedidos se ajustan a las solicitudes, porque después es más complicado el repetir y volverlos a matasellar. 

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Me gustaría convenceros de la bondad de esta iniciativa. Puede ser un bello recuerdo y, además, también fui filatélico en mi infancia y algo me ha quedado de afición a los sellos desde entonces.

José María de Jaime Lorén

Pd. Quien desee reservar sellos puede escribir directamente al Grupo Filatélico de Samper de Calanda a la siguiente dirección:       alejandroabadiaparis@gmail.com

domingo, 19 de julio de 2015

TERUEL POR SÍ MISMO

Hace unos días vio su luz el libro “Teruel por sí mismo. Sollavientos en la opinión pública aragonesa (2007-2014)”. Es una compilación de artículos, de reflexiones puestas sobre el papel, dedicados a analizar el presente y el futuro de las tierras del Teruel interior escritos por las gentes del Colectivo Sollavientos y que ha sido editado por la Fundación Cultural del Bajo Martín y Comuniter Editorial.

Pero, ¿Que es el Teruel interior? Asignan ese topónimo a las cuencas altas del Pancrudo, Martín, Guadalope, Alfambra y Mijares. Pero, perfectamente, podría añadirse, el Aguasvivas. Considerado para sus autores como una unidad geográfica, paisajística, cultural y humana.

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Ermita de Santa Isabel y valle del Sollavientos (Allepuz)

Y, ¿qué es eso de Colectivo Sollavientos? Es una asociación libre, espontánea y desinteresada, sin personalidad jurídica, formada por personas preocupadas por la protección del patrimonio cultural y natural, así como por el desarrollo racional y sostenible de ese Teruel interior. El Colectivo ha servido, además, para trabajar codo con codo con otros grupos y plataformas preocupadas por el futuro del sur de Aragón. Con altibajos, como todos los grupos humanos, ha sido capaz de crear algo de conciencia en una provincia despoblada. En una provincia donde es más que difícil hacerse eco aunque el eco lo inunde todo.

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Secanos de Camañas

Un territorio que, como comenta Eloy Fernández Clemente en el prólogo del libro, “[es duro pero muy hermoso. Víctima de cambios estructurales que le han ido marginando (comunicaciones, recursos mineros, y problemas medioambientales, despoblación, incendios forestales, y otros. Un territorio lleno de problemas y, pero siempre también de gentes luchadoras y esperanzadas]”.

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Casa en Jorcas

Sigue el viejo profesor bajoaragonés “[Su objetivo, crear opinión sobre esos asuntos, adoptar actitudes informadoras, difusoras, negociadoras, para resolver lo mejor posible esas dificultades …].

El libro contiene  252 páginas correspondientes a 59 artículos que, en su momento, fueron publicados entre 2008 y 2012 en las páginas de Diario de Teruel y en La Comarca del Bajo Aragón. Son artículos breves y directos. Se estructuran en los siguientes apartados:

- El paisaje como identidad

- Miradas críticas sobre el territorio

- Recursos mineros y desarrollo

- Incendios forestales: levantarse tras la tragedia

- El chopo cabecero y el alto Alfambra

- Adiós a los que se quedan … Despoblación poética

- Paisanaje. Dignidad

- Teruel por sí mismo

- Sollavientos en red

- Anexos

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Paisajes de Aliaga. Foto J.L. Simón

En los próximos meses se presentará esta obra en distintas localidades y ciudades. Pueden hacerse con un ejemplar solicitándolo en su librería habitual o enviando un correo a:
victorguiu@gmail.com

Estos son los datos.

TERUEL POR SÍ MISMO, Sollavientos en la opinión pública aragonesa (2007-2014)
Autor: Colectivo Sollavientos.
Edita: Fundación Cultural del Bajo Martín-Editorial Comuniter

Una lectura para repensar el futuro de esta tierra. Una lectura que os recomendamos.

miércoles, 15 de julio de 2015

UN VIVERO DE CHOPOS

En Calamocha, se conoce por Las Lomas a una partida de secano que está situada entre la rambla de la Cepa y la Cañada Honda. Se encuentra junto a la vega del Jiloca, al otro lado de la vía Caminreal-Calatayud, hoy perdida. De hecho, está muy cerca de la estación Calamocha Vega.

Un pequeño arroyo, sin nombre, recogía el agua de la Fuente del Moral, hoy también perdida hasta una pequeña presa.

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Mas que un arroyo es una junquera que lleva agua tras los temporales y tormentas.

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Son tierras de labor, antiguas viñas, hoy dedicadas a mayormente a cereal, aunque se ha puesto algún almendro y hay años que se rota con forrajeras (alfaz o pipirigallo) y girasol.

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En Las Lomas mi familia tiene unos campos y una paridera con pajar. Recuerdo que cuando se cosechaba el ceral nos protegíamos a la sombra de tres viejos chopos cabeceros que crecían junto a la reguera. En muchas ocasiones levantábamos al mochuelo que allí se refugiaba. Esos árboles perdieron el turno de poda, se volvieron puntisecos y, al cabo, se murieron y cayeron. Hoy solo quedan los restos de unos troncos en descomposición sobre la junquera.

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Al fondo de la imagen puede verse al último superviviente.

Las Lomas

Hace un año me propuse devolverle el arbolado a ese arroyo. La idea era plantar una línea de chopos y, con el tiempo, hacerlos cabeceros. Bueno no es una idea nueva, es un segundo intento, pues hace unos veinticinco año ya lo intenté aunque sin éxito, al parecer, por no haberlos puesto en el mismo cauce, asegurando así la proximidad del freático. Y ello, a pesar de que los regué, y bien, durante los veranos.

En aquella ocasión compré planta en un vivero. Eran, con seguridad, chopos híbridos euroamericanos. Canadienses, vamos.

Ahora quiero tener garantía de que el material genético es de la zona. Así pues, una tarde de marzo, antes de que brotaran, nos acercamos Carmen y yo a la ribera del Pancrudo y estuvimos cortando algunas de las numerosas ramillas nacidas de unos chopos recién escamondados.

Unos en el Regajo de Navarrete.

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Otros en la desembocadura del río Cosa, en Barrachina.

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En ambos parajes los recogimos de varios árboles con el objetivo de conseguir la mayor variabilidad genética.Tras prepararlas salieron casi un ciento de esquejes.

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Y, tras mantenerlos en remojo durante varias semanas, pusimos en marcha el vivero.

¿Dónde? Pues en el huerto. Para ello reservé cuatro hileras. En marzo le di una primera cavada. Lo femé en abril y volví a darle otra cavada con la motoazada. Mientras tanto los mantuve bajo el agua en una pequeña charca del jardín. Para el día  23 de abril ya estaban plantados los 84 esquejes….

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queriendo ya brotar alguno …

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No sabía cuál iba a ser el resultado de esos brotes. En muchos casos, la savia elaborada retenida en el tallo se traduce en hojas pero no llegan a producirse raíces y no se consigue árbol.

Había que regar mucho. Inundar los dos campales para recrear el ambiente de las llanuras de inundación tras las crecidas de deshielo primaveral. El chopo tiene gran capacidad para arraigar pero requiere mucha humedad. Así pues, manguera en mano, fui regando para mantener la tierra empapada. No era suficiente con la camisa exudante que empleo habitualmente en el huerto.

Y empezaron a brotar. Al mes ya lo habían casi todos (79). Y a crecer.

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Algunos de los que brotaron llegaron a secarse. Pero la mayor parte comenzaron a producir varios ramillos, cada cual con varias hojas. Llegó el momento de la esporga. Respeté el brote de mayor desarrollo, el más largo y, generalmente, el que tenía más hojas. Hacía duelo quitar el resto.

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Y volví a regar, a regar a balsa, como al chopo le gusta. Y ellos, dirigiendo toda su savia bruta hacia el único brote y agradecidos por tener las raicillas empapadas, siguieron produciendo nuevas y lustrosas hojas …

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Esas hojas verdes que fabricarán cada uno de los arbolillos de este vivero artesano.

Algunas varas ya superan el metro de altura. ¡Y aún les queda agosto y septiembre para seguir creciendo!

jueves, 9 de julio de 2015

LAGUNA DE GALLOCANTA, EL INCENSANTE ESPECTÁCULO DE LO NATURAL. UN LIBRO Y UN PASEO

El próximo día 11 de julio, sábado, presentaremos a las 19'30 h, en la localidad de Gallocanta (Zaragoza), el libro "Laguna de Gallocanta, el incesante espectáculo de lo natural" en el que tú has participado y el cual ha sido editado por la Institución Fernando el Católico, (Diputación Provincial de Zaragoza), dentro de su colección "Estudios".

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Este es un libro centrado en el gran lago natural de Aragón: Gallocanta.

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En estas páginas que siguen, naturalistas, historiadores, expertos en suelos y rocas, ornitólogos fervientes, escritores, fotógrafos del paisaje vivo… e incluso los niños que viven en sus orillas, nos muestran las distintas miradas sabias de las que puede ser objeto de atención un enclave tan especial como es este humedal colgado a más de 1.000 metros de altitud en las sierras del Sistema Ibérico, a caballo entre las provincias de Zaragoza y Teruel.

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Las páginas de este libro están llenas de matices e información, y nos demuestran que la laguna de Gallocanta, protegida como Reserva Natural, es siempre y en cualquier día del año un espectáculo incesante de la Madre Naturaleza. Un acontecimiento silvestre que va más allá de hasta más de 50.000 grullas en paso migratorio y durante el invierno. Porque la importancia y la singularidad de Gallocanta y de todo su entorno de campos, pueblos, páramos, lagunas satélites y sierras está también en la génesis geológica, en los episodios de la historia humana, en la rara flora que crece en las orillas salinas… o en la demás fauna palustre y esteparia que aquí se da cita, como es el caso del carricerín cejudo y la avutarda.

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Un extenso plantel de grandes conocedores de estos parajes a conservar nos desvela sin pudor, con sus escritos y colaboraciones, los desconocidos secretos que han de poner en alto valor tan preciado hábitat y paisaje natural, donde cada estación se muestra distinta, cambiante, hermosa, digna de ver y de conocer bien a fondo. Porque conocer es sinónimo de querer, y querer es proteger.

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Zurribalba o rebalba. Foto: R. Pérez

Todo sea dicho por su conservación para las generaciones venideras.

Pero unas horas antes de esta presentación formal, a las 16'30 h, queremos aprovechar este viaje y realizar un paseo previo por las inmediaciones de la laguna, tomando contacto directo con el entorno del humedal, en la ermita del Buen Acuerdo, acompañados de todos quienes quieran acudir os invitamos a sumaros a esta "expedición naturalista" para que en este paseo por la Reserva Natural todo el mundo pueda ser partícipe de las diferentes visiones, aportaciones y conocimientos para conseguir el justo aprecio y nivel de conservación que merece esta porción tan sobresaliente de naturaleza aragonesa que es la laguna de Gallocanta.

Eduardo Viñuales y Roberto del Val

domingo, 5 de julio de 2015

CORONOPUS NAVASII (CAPÍTULO 3)

Esto ya parece un serial, pero a diferencia de los que dan por televisión parece que la historia termina bien, mejor dicho … ¡muy bien!

Hace casi un año escribí a Natura Xilocae para dar una gran noticia. Se había encontrado una planta muy especial: Coronopus navasii. Todo un acontecimiento, casi se diría que mundial.

 

Pues bien, el segundo capítulo de la serie no fue tan buena. Volví a escribir, pero esta vez para denunciar o comunicar que el hábitat donde se encontró Coronopus navasii había sido arrasado por una máquina motoniveladora, que pasó por el camino donde se encontraba toda la población de esta planta.

Vamos al tercer capítulo parte. Cuando hace unos pocos días se hizo otro conteo de la planta por parte del programa de seguimiento de especies amenazadas de Aragón (RESECOM) …. ¡¡¡Sorpresa!!!

Resulta que ha aumentado la población, se ha ampliado la superficie de terreno que ocupaba y que las plantas de este año son más grandes, vigorosas, con más flores y frutos. Después de la alarma creada y viendo el panorama y el estado en que quedó todo, quien iba a imaginar que ese movimiento de tierras le iría bien a nuestro querido Coronopus  navasii.

Pues sí, supongo que al ser una planta resistente al pisoteo, a las idas y venidas del agua, el hecho de remover la tierra y podar las matas grandes le ha resultado beneficioso .

Así pues… fin del tercer y último capítulo. Con final muy feliz para todos los naturalistas de Aragón y resto de España.

Làli Picornell

viernes, 3 de julio de 2015

DIEZ DÍAS CON LAS CURRUCAS MIRLONAS

Un día fuimos a Anento y encontramos un nido de Oropéndola.
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Me estuve metiendo varias veces en un hide e hice alguna foto.
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Mientras tanto papá se quedaba en el coche mirando a ver si entraban las oropéndolas y una de esas tardes observó que una Curruca mirlona entraba a cebar a una parra … 
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así que se acercó y descubrió un nido muy bajo y muy accesible en el que había cuatro pollitos muy bonitos.
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Esa misma tarde empecé a meterme con un escondite para ver si entraban, y no tardaron nada en acostumbrarse.
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No había probado nunca a hacer vídeo con la cámara, pero me pareció tan bonito ver cómo asomaban los pollos al oír al adulto que hice alguna grabación:

Observándolas descubrí cosas muy interesantes de su comportamiento, como por ejemplo las siguientes:
* los primeros días los adultos se comían los sacos fecales de los pollitos para no dejar rastro de la presencia del nido.
* cuando los pollos aún eran muy pequeños, los papás se tumbaban encima para darles calor después de llevarles comida.
* los adultos capturaban presas muy variadas, como grillos de matorral o insectos palo, aunque normalmente cazaban orugas y escarabajos.
* En una hora metido en el escondite los adultos podían ir a cebar unas nueve o diez veces para alimentar a sus cuatro pollos.
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Observar este nido me ha gustado tanto que incluso el último día de clase me levanté a las seis de la mañana para probar a hacerles fotos con buena luz y a las nueve y cuarto ya estaba en el cole jugando con mis amigos. Al cabo de esos diez días los pollitos se hicieron grandes, y la última vez que fuimos ya estaba el nido vacío.
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Esas tardes de espera y observación también nos ofrecieron la oportunidad de detectar a más especies de aves criando en el mismo valle, como los Petirrojos
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o Picogordos, que es una especie muy rara como nidificante en la provincia de Teruel.
 
Carlos Pérez Naval

martes, 30 de junio de 2015

BEA, OTRO RECURSO DIDÁCTICO

Ciencias de la Naturaleza de 2º curso de Secundaria. Bloque de Ecología. Mes de mayo. Excursión extraescolar a Bea, en el valle del Huerva y en la umbría de la sierra de Pelarda. Mañana fresca y mucha alegría entre los cincuenta chicos y chicas que llenan el autobús.

La idea es identificar elementos del medio natural, conocer aprovechamientos de recursos naturales y disfrutar de la Naturaleza de su entorno comarcal recorriendo la Ruta Botánica de Bea. Tan desconocida como cercana. Y relacionar lo visto con lo aprendido a lo largo del curso.

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Inmersos en la cordillera Ibérica, aunque no la veamos. En la sierra de Pelarda pero en el margen del Campo de Romanos. Estamos muy cerca del nacimiento del río Huerva, pero también cerca del Pancrudo, del Jiloca y del Aguasvivas. Hacia el norte, la sierra de Oriche terminada en el monte Modorra, peñascos calizos con sugerentes facetas que recuerdan a pliegues. Hacia el sur, la sierra de Pelarda, con areniscas, conglomerados silíceos y arcillas.

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Cruzamos el Huerva. Un pequeño río de aguas limpias y libres. Una culebra de agua descansa tras el puente. Aguas arriba se alternan los rápidos con las pozas, distintos ambientes, distintas comunidades.

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Y comenzamos a remontar reconociendo algunas de las plantas que definen el paisaje. El rebollo y la carrasca, el enebro, el escaramujo, la sabina albar y la madreselva. La tuca trepa sobre una zarza seca enganchándose con sus zarcillos para conseguir más luz. Sobre el suelo, aliagas, tomillos y salviares se extienden en la zonas abiertas. Plantas que reducen la superficie de las hojas, que las tapizan de pelillos, que las recurvan, que las endurecen o que las pierden en junio... para sobrellevar el inclemente sol del verano. Muchas adaptaciones.

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Algunas cuscutas chupan la savia elaborada a las pequeñas matas del matorral.

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Plantas que parasitan a plantas. Hum...!

Una crucífera de flor amarilla sostiene a una gran población de orugas de mariposa. Acusan la defoliación. Otras plantas similares no tienen ninguna. Un ejemplo de herbivorismo y de variabilidad individual.

En la vega, campos de alfaz segados y empacados sobrevolados a primera hora por las golondrinas.

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Conforme vamos subiendo hacia el monte, en el secano, predominan los campos de cebada y de centeno. Acusan la sequía de este mes de mayo.

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Descubrimos las cicindelas, los grillos de matorral y las aceiteras. Entre las aliagas se esconde una lagartija colilarga. ¡Qué tuna!

Alguien mueve una piedra de la orilla del camino dejando a la luz un hormiguero con sus blancas y frágiles ninfas que las hormigas se afanan por esconder. Cada cual con su afán.

Hay más animales de lo que parece ... pero son pequeños.

No vemos ningún rebaño. Van desapareciendo los rebaños. Si, en cambio, un colmenar, otra forma de ganadería.

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Son las 11.10. La hora del recreo. Tiempo para almorzar y entretenerse. 11.40, seguimos la marcha por la ruta.

Remontamos y damos con la gran carrasca, la Abuela de Bea. Nos hacemos una foto bajo sus ramas, comprobamos el aspecto del suelo formado por humus, de aroma intenso y de cierta humedad ambiental por la escasa insolación que allí accede. Tronco grueso y hueco. Un árbol centenario.

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Y nos internamos en el rebollar. Son jóvenes pies procedentes del rebrote (tallar) de una masa aprovechada desde hace siglos como fuente de leña. Hay que poner atención en algunos tramos para no perder la ruta, a pesar del balizado. Un descanso para agruparnos en un prado soleado. El cuco reclama con insistencia. En el suelo, docenas de madrigueras de tarántulas.

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Probamos a introducir una pajica, a veces asoma solo la cabeza, en otros casos la araña sale encendida. ¡Qué carácter!

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Seguimos el sendero hasta una cresta caliza que se levanta sobre la umbría. El rebollo es sustituido por la carrasca. Buena vista sobre el valle del Huerva y el Campo Romanos.

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Sobre nosotros las extensas repoblaciones de pino que, afortunadamente, respetaron este robledal.

En una vaguada fresca en la que afloran arcillas y arenas encontramos algunos marojos, el roble de hoja mayor, el menos tolerante a la sequedad. El que exige suelos silíceos. El más escaso de nuestros montes.

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Y en el brote de los rebollos varias agallas en construcción. Un caso de parasitismo en el que la picadura de una avispilla fuerza a la planta a producir tejidos que recubren a su pequeña larva. Respuestas a estímulos. Adaptaciones complejas. Relaciones entre especies. Una función con muchos actores y una compleja trama.

Y, bajo el rebollo, otra planta parásita, de color anaranjado, tanto el tallo como la flor. Y casi sin hojas, que tampoco son verdes. Un orobanche.

Comenzamos a bajar hacia el valle.

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El rebollar es más extenso de lo que parece. Y más denso. En muchas zonas filtra casi toda la luz. Pero los pies son delgados. Los alumnos esperaban un bosque viejo y frondoso, con grandes árboles. Viejo lo es, pero los brotes son aún jóvenes. Es lo que tiene un territorio tan intensamente poblado durante tantos siglos.

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Vuelve el cereal. Ahora trigo.

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Y, al poco, cruzamos de nuevo el río a través de una hermosa chopera de cabeceros, por estas fechas en plena floración.

Comemos en Bea. El bar ofrece una estupenda terraza soleada y una zona acondicionada como merendero. Alguien encuentra una pelota vieja de baloncesto y los chicos se entretienen en una canasta. Algunos dan una vuelta por el pueblo. Otras toman el sol y cocolean con su smart-phone.

Nos ponemos en marcha por la carretera. Vamos en dos grupos. Tomás, el profesor de Sociales, parece Moisés saliendo de Egipto.

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No hay tráfico a estas horas y por estas tierras.

Y llegamos a la modernidad. A la fábrica de Teruel Pellets. Nos espera José Puértolas, uno de los socios, que con toda la ilusión y detalle nos la explica.

En un gran descampado varios apilamientos de pinos clasificados por especies. Pinos albares (o royos), pinos laricios (o negrales) y algún pino rodeno esperan a que les llegue el turno.

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Varios montones más cerca de la fábrica. Uno con astilla de chopo y cáscara de almendra, que harán de combustible para conseguir el secado de la astilla del pino, la que se aserrinará y servirá para hacer el pellet. Una máquina recoge y pela pinos enteros, separando la corteza (que también alimentará la secadora) y el tronco que, inmediatamente se desmenuza en astilla. Te llega ese olor de la madera de pino recién cortada.

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El olor de las carpinterías.

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Y entramos en la parte cerrada. Tubos, tolvas y máquinas conectadas en los que se pulveriza la madera y se comprime formando unos gránulos de serrín: el pellet.

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La fábrica está en sus primeros días de actividad, en plena fase de ajuste técnico. Pero aún así, vemos salir sacos de plástico llenos de este combustible apilados por un brazo hidráulico.

Seis puestos de trabajo. Gente de la zona. Expectativas de crecimiento y de dar futuro a la sierra. Extensos pinares de repoblación, también otros pinares viejos. Muchos retos que habrá que conjugar. La producción de madera y de diversidad biológica. Y la protección del suelo, la prioridad. Hay que conseguir la recuperación de los robledales perdidos, el fin último. Hay muchos pinos y crecen muy densos. Pueden cortarse muchos miles de ellos. Pero sin perder de vista la conservación de la biodiversidad, esas islas con pinar viejo de Godos, Allueva y Torrecilla del Rebollar. Ese es el reto del Departamento de Agricultura y Medio Ambiente.

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La biomasa, la energía más antigua del ser humano. Tal vez la energía del futuro, al menos parcialmente. Produciéndola en un pueblo de menos de treinta habitantes y exportándola a Francia. Las vueltas que da la vida.

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Tras un día intenso, muy intenso, nos subimos al autobús que nos lleva de nuevo a Calamocha entre canciones infantiles, entre la alegría de los chavales.

Otro curso más.