Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

miércoles, 23 de julio de 2014

TREINTA Y DOS CENTÍMETROS

Si bien las precipitaciones de otoño e invierno estuvieron por encima de la media, este año la primavera ha sido seca. Especialmente durante mayo, el mes decisivo para salvar la cosecha. Durante el curso de ornitología de la UVT el vaso del Lagunazo de Gallocanta era una superficie de limo empapado y la escasa lámina de agua había que buscarla en el fondo del Lagunazo Grande. El fondo de la “bandeja”.

A principio de junio seguíamos en esta situación y la tarde del día 10 se produjo la sorpresa. Una tormenta vespertina descargó entre Odón y El Pobo de Dueñas recogiéndose 120 L/m2 en aquella localidad. Fue noticia meteorológica. La Rambla de los Pozuelos evacuó este volumen durante unos días, pocos pues el karst de las calizas cretácicas de Odón y Bello se engulló buena parte del caudal. En el resto de la cuenca la precipitación recogida fue menor pero lo suficiente para empapar cajeros y refrescar los prados salinos, los pastizales y las lomas pedregosas. La laguna recibió desde el suroeste una inyección que permitió cubrir extensamente buena parte de fondo del vaso. Unos días después, Antonio y Sabi registraron un nivel de 20 cm. en la regleta situada frente al Balsón de Tobeñas, en Berrueco. Algo tarde para la cría de las limícolas pero un nuevo volver a empezar para todos las algas, crustáceos, anélidos y un sinfín de organismos acuáticos, tras la hidratación del tapete de algas y la dilución de la salmuera en la que se habían convertido los últimos charcos.

Esta lluvia retrasó la que iba a ser una cosecha adelantada aunque los granos engordaron ya poco. Así fue pasando junio cuando en la primera semana de julio se produjo una segunda tormenta. Esta vez por la parte de saliente. Si en Tornos fueron 60 L/m2 en Gallocanta fueron 80 L/m2. Desperfectos en caminos, campos inundados y … nueva inyección para el humedal.

El martes 10 me acerqué a la laguna. Los prados de Las Cuerlas ofrecían esta fresca estampa. Algo raro para un mes de julio.

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La lámina de agua, aún modestamente, cubría una buena parte del vaso permitiendo tomar la clásica foto del pueblo de Gallocanta. Con su querida laguna.

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Hacia Berrueco el Lagunazo Grande mostraba esta otra imagen …

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Sobre el 15 julio Antonio Torrijo leyó un registro de 32 cm en el nivel de Tobeñas.

Avanza el nivel del agua en las amplias playas a modo de transgresión de nuestro pequeño mar. Para beneficio de muchos organismos. De los chorlitejos patinegros que recorrían el limo de los ojos. De los carrizales que encañan con fuerza. De las arañuelas y pulgones que alimentarán a los carriceros y carricerines que descansarán en su paso postnupcial. De las pagazas y gaviotas reidoras que terminan de criar a sus pequeños.

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Uno de los rasgos ecológicos más singulares y valiosos de Gallocanta, es, precisamente, su funcionamiento prácticamente natural por proceder sus aguas de la propia cuenca. Es decir, su nivel de agua no recibe caudales externos, a diferencia de otras lagunas endorreicas aragonesas como la de Sariñena. Esta fluctuación natural, en la que insistía el profesor Francisco Comín es otra de sus grandezas. Otra más.

Estos procesos naturales y otros muchos más asociados a la vida silvestre se pueden disfrutar el próximo domingo día 27 de julio en el III Testing Fotográfico en Gallocanta que organizan Biodiversidad Virtual y el albergue Allucant. En esta ocasión se pondrá el acento en la laguna de la Zaida y en el navajo de Gallocanta, otros humedales que enriquecen la variedad de ecosistemas acuáticos del conjunto de la cuenca.

lunes, 21 de julio de 2014

DESVENTURAS DE UN POLLO DE CERNÍCALO

Primeros de julio. Cae la tarde de un viernes. Me llaman desde la residencia de ancianos. Me dicen que hay un “gavilán” en su jardín, que no puede volar, que han llamado al cuartel y no les dan solución, que qué se puede hacer… Me acerco. Un pollo bien plumado de cernícalo vulgar reposa en el suelo junto a unas migas de galleta. El plumaje está perfecto, no aparenta herida alguna … pero no vuela.

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Lo habían cogido por la tarde del suelo, en el pequeño parque de una zona residencial muy próxima un polígono industrial, a la huerta y a los campos de secano. Vamos en El Gazapón. Un amigo que pasea con su madre a diario por la zona me dice que lo lleva viendo desde hace un par de días. Lo recojo en una caja de cartón y lo llevo a casa.

En la nevera hay un filete de pechuga de pavo. Le acerco un trocico y lo picotea con gana. Picotea y picotea hasta comerse la mitad. Esto marcha.

Tengo que salir de viaje. Vuelvo a la noche, dos horas después. El pollo de cernícalo no quiere comer.

Sábado por la mañana, sigue igual. Está activo pero no come. Ya veremos.

Dos opciones hay. Una llevarlo a Paco, el APN, pero me dice que hasta el lunes no podrá enviarlo al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca. Otra, llevarlo cerca de su nido. José Miguel me dice que no conoce ningún nido cerca de la zona en la que fue recogido. Yo, tampoco. De hecho, en esta época del año no suele verse ningún cernícalo por el barrio ni por la huerta próxima donde es común en la invernada.

Decido sacarlo de su encierro en la caja de cartón y llevarlo a un espacio abierto y seguro. Lo subo a la terraza. Esta tiene una pared lo bastante alta como para no caerse andando pero lo suficientemente baja como para impulsarse si pudiera volar. Le da el sol y el aire. Y se mueve, recorriéndola. Chabi está encantado con el pollo.

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Carmen ha comprado pechuga  fresca de pollo. Le ofrezco una tira cerca del pico. La coge con la pata y se la lleva al pico. Con decisión. Le ofrezco más hasta que se harta. No insisto.

Sigue en la terraza. Recorriéndola pero no se atreve a levantar el vuelo. Comienzo a pensar que tiene una lesión interna que no se percibe. No debe poder.

Me dice Rodrigo, que ha venido a verlo para que Carlitos lo fotografiara, que le ofrezca saltamontes. Cogemos unos cuantos saltamontes pequeños por el descampado y el jardín. Los coge con las garras y se los lleva a la boca. Le gustan. Se come cuatro saltamontes. Y se queda tranquilo.

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Por la tarde no quiere comer nada. Está pasivo y al rato regurgita los saltamontes y parte de la pechuga prácticamente sin digerir. Estamos igual que ayer. Tan majo y sin gana. Así no saldrá adelante pues tiene poco músculo y menos grasa. Por la noche se lo llevo a Paco dentro de la caja para su traslado a Zaragoza.

El domingo tampoco comió, me dijo el guarda. El lunes de mañana falleció. No llegó a tiempo para ser transportado al hospital de fauna.

Este jovenzano posiblemente era el más crecido de la nidada. Debió saltó del nido antes de hora y se alejó peligrosamente del entorno de sus padres. Introducirse en un entorno tan humanizado como lo es una urbanización, resultó fatal. El crecimiento urbano se produce a costa de reducir el hábitat de la vida silvestre, beneficiando a algunas especies, perjudicando a las más.

Nuestro empeño en alimentarlo perseguía aumentar su fortaleza y adquirir la capacidad de vuelo. Pero quedaba otra etapa igual de importante para el futuro del animal y en la que no solemos caer los voluntariosos humanos por ocurrir fuera de nuestra vista. La de aprender a cazar y a llevar una vida autónoma. Al pequeño cernícalo recogido en la urbanización del Gazapón le quedaban dos semanas decisivas que no llegó a comenzar.

Estos sucesos ocurren de forma cotidiana en la naturaleza. En las aves, incluso entre las pequeñas rapaces, la mortalidad juvenil es muy alta y se compensa con un elevado potencial reproductor. La muerte y la vida se entrecruzan a diario. En silencio y sin testigos. En las del pequeño cernícalo se nos puso delante.

sábado, 19 de julio de 2014

JULIO EN LOS CAMPOS DE BELLO Y USED

Una vez han cesado las tormentas de los primeros días de julio las máquinas cosechadoras han entrado en tromba en las ya secas mieses del Campo de Used y del Campo de Bello. Con urgencia. Con premura por recoger la –menguada- cosecha ante el riesgo del pedrisco que pudiera acompañar a futuras tormentas.

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Tractores y remolques yendo y viviendo. Del campo al almacén. Del almacén al campo. Las máquinas, con sus grandes peines despachándose los campos. Uno tras otro.

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Cosechando el trigo duro …

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Cosechando el triticale, este híbrido de trigo y centeno, un cultivo en auge en la zona …

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Cosechando la cebada cervecera …

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En pocos días cambiará la fisonomía del paisaje. La enorme planicie cerealista, ese extenso mar de mieses, se convertirá en un continuo rastrojo.

Las copiosas precipitaciones han llegado tarde para engordar los granos de cereal. Sin embargo, han sido muy beneficiosas para el resto de los cultivos.

Los girasoles han formado unos gruesos tallos que soportan unas hojas enormes. El agua acumulada en el subsuelo garantizará su crecimiento y floración en las siguientes semanas. Pinta ser un buen año para las pipas.

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En las praderas de alfaz crecen las matas espesas y altivas. Ya podría hacerse otro corte.

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Los pipirigallos han vuelto a florecer. Como si estuviésemos en mayo.

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Incluso aquellos pastizales, donde hace meses se pasó el cultivador, dan otra oportunidad a ababoles y a otras arvenses anuales capaces de completar su ciclo biológico en menos de un mes.

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Por último, los pozos de Bello amplían la gama de cultivos de la zona. Permiten la producción de una patata de gran calidad …

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Y, más recientemente, se ha introducido el cultivo intensivo de panizo. Como si nos encontráramos en la vega del Jiloca.

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Son días de disfrutar el paisaje. Especialmente con la luz de la tarde. Cuando se vence el sol.

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El contraste cromático entre el verde del girasol, el rojo de la desnuda tierra, el amarillo de los rastrojos, los tonos oscuros del lejano carrascal y el profundo azul de los cielos de estas tierras altas conforman otro de los rasgos del bellísimo paisaje de Gallocanta.

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Otro más de sus valores ambientales.

martes, 15 de julio de 2014

EL BAJO CÁMARAS: UNA GRANDIOSA RAMBLA

Hace un año y medio, recorriendo el valle del río Cámaras en busca de chopos cabeceros, dimos con un singular ecosistema que nos sorprendió notablemente: el ginestral de comprendido entre Villar de los Navarros y Azuara. Una formación arbustiva de ginestra o retama (Retama sphaerocarpa)  densa, continua y kilométrica. Y le dedicamos un artículo en esta bitácora.

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También nos llamaron la atención los escarpes de arcillas y conglomerados, el potente depósito de gravas y la anchura del cauce, con tramos de hasta 400 m. No toda la llanura de inundación está poblada por ginestral, ya que los cultivos de cereal y de chopos canadienses ocupan buena parte de la misma, sobre todo hacia Azuara, donde se aminoran las avenidas que aporta el río Herrera, muy perjudiciales para los cultivos y para los campo por su aporte de gravas.

Vista aérea

Hace unos días leyendo el capítulo dedicado al Aguasvivas del libro  “Atlas de los ríos de Aragón” escrito por los profesores Javier del Valle, Alfredo Ollero y Miguel Sánchez, en concreto el referente a su afluente principal, el río Cámaras, encontre´este texto que me limito a reproducir:

El Cámaras nace también en El Colladico, cerca del valioso avellanar de la umbría de Cucalón, y se dirige decididamente hacia el N. Su recorrido inicial es variado, y su corredor poco continuo, suavemente ameandrado entre Santa Cruz y Nogueras. Lo más valioso comienza en Villar de los Navarros, un cauce trenzado y sinuoso amplio, único en la margen derecha del Ebro, de 15 km de longitud y 1,2% de pendiente media, una grandiosa rambla que supera en bastantes puntos los 200 m de anchura, con barras semicolonizadas por la vegetación. Está salpicada por sectores semicanalizados con abundantes movimientos de material en el lecho”.

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Esta perspectiva hidrológica, tan propia de los geógrafos, es algo que se nos escapa habitualmente a los naturalistas, más atentos a los seres vivos. Es una visión necesaria para entender mejor los procesos naturales que determinan el funcionamiento de los ecosistemas. 

sábado, 12 de julio de 2014

CHEQUEO CHOPERO

Durante el otoño - invierno del 2003 el Centro de Estudios del Jiloca realizó un exhaustivo censo de chopos cabeceros en la cuenca del río Pancrudo, al noroeste de la provincia de Teruel. En el se contabilizaron 23.015 árboles, de los cuales 1.433 ejemplares estaban muertos en pie, o bien con tocón visible y/o restos inequívocos de haber habido un chopo cabecero en el lugar.

Una de las ramblas estudiadas fue la del Chorrillo, en Torre los Negros. Allí se contabilizaron 169 chopos vivos y 17 muertos.

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Censo realizado en 2003, tramo bajo de la rambla del Chorrillo (o de los Ramblares). Individuos monumentales en naranja, muertos en rojo, en verde el resto de ejemplares.

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Zona del censo, mapa topográfico y ortofoto

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Vista general de la zona alta, con los últimos chopos existentes. Hay un dique de mampostería gavionada que retiene las fuertes es correntías de la zona, con procesos erosivos muy importantes tras lluvias intensas y torrenciales. Esta zona se encuentra poblada por un rebollar claro y de escaso desarrollo, que sujeta el suelo a duras penas: son arenas, conglomerados y abundante arcilla (se observa perfectamente la falla y el cambio de tonalidad del terreno, de yesos y calizas a la izquierda. Unos y otros son depósitos del Terciario, como la mayor parte del valle del Pancrudo.

El caso es que una tarde de viernes del mes de mayo recorrí la rambla con el objetivo de volver a contabilizar los chopos y realizar una cartografía actualizada, y así poder comparar con los resultados del 2003. Esto nos daría una idea de la tasa de desaparición que se ha producido en esta rambla, siendo estas zonas las más expuestas precisamente a este tipo de procesos, bien por la falta de agua, bien por el extremo abandono de su arbolado y su mal estado en conjunto.

Algunos datos me sorprendieron gratamente. A priori había 13 chopos menos. En 2014 hay además 7 chopos muertos (4 de los cuales ya se contabilizaron muertos en 2003), frente a 17 muertos en 2003. Hay varias causas que dan explicación a estos datos dispares.

Por un lado, en 2003 se contabilizaron 5 chopos como muertos, dado su estado, aunque en esta revisión de 2014 siguen vivos, uno de ellos como árbol fénix. Es decir, en 2003 había realmente 186 árboles, 12 de ellos muertos. En 2014 hay 173, 7 de ellos muertos y 4 ejemplares coinciden dentro de los 12 muertos de 2003, el resto directamente han desaparecido, no quedan restos.

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Árbol “Fénix” contabilizado como muerto en 2003

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De esta forma, en cuanto a ejemplares vivos realmente en el año 2003 eran 174 chopos, frente a los 166 de 2014. 8 chopos menos en 11 años. Estadísticamente hablando son 0,72 chopos menos al año en esta rambla de escaso recorrido.

Si estos datos los aplicamos al resto de ramblas del Pancrudo (sin contar el propio río, por semejanza de ambientes), obtendríamos que en 2003 habría un total de 15.035 pies, de los cuales 1.058 árboles estaban muertos. Es decir, 13.977 chopos cabeceros vivos en las ramblas de la cuenca del río Pancrudo. Aplicando esa tasa de desaparición teórica obtendríamos un censo actual en ramblas de 13.334 chopos, 643 chopos vivos menos (sobre un 5% menos).

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Grandes ejemplares en la zona alta, aguas arriba del dique. La altura de los sedimentos es considerable.

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¿Hasta qué punto pueden considerarse como válidos estos datos y aplicables al resto de la cuenca, e incluso al resto de masas de chopo cabecero? A priori un sólo barranco no es representativo, cabría realizar más análisis en otras ramblas e ir actualizando e incluyendo más datos. Pero de momento son datos objetivos y habría que tenerlos en cuenta.

La “puesta a cero” del censo del 2003 fue muy importante para el estudio futuro de estas choperas, pues fue la primera “foto fija” del estado de conservación y el número de ejemplares exactos en aquel momento. Lamentablemente, de esa fecha hasta ahora y hacia un futuro a corto plazo sólo nos queda ir restando.

miércoles, 9 de julio de 2014

EL HUERTO … POCO A POCO

Entramos en julio. Días frescos y con alguna tormenta. Quince horas diarias de luz solar … si les dejan las nubes. 

El huerto ya está completamente en marcha. Planté y sembré a finales de abril y en estos dos meses ha ido cogiendo ritmo. Quiere su tiempo, pues la sombra de la casa por la mañana y la de la madreselva de la valla por la tarde, le restan alguna hora de luz.

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En el septiembre pasado planté unos lechuginos que me proporcionó mi amigo Tomás Saura, buen hortelano donde los haya. Me dijo que aguantarían todo el invierno. Así fue. Hasta la copiosa nevada de noviembre que incluso sepultó a las acelgas.

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Lechugas y acelgas hemos podido comer en abundancia durante abril y mayo. Aún hoy aprovechamos las hojicas de las acelgas que se espigan a toda prisa. En seguida habrá que levantarlas.

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La borraja está preciosa. Hace algunos días que ya comemos. No hay cosa igual.

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Junto al muro, un par de calabaceras y cuatro de pepineras crecen poco a poco. Acotoladas por las la borraja y las judieras, por un lado y por las azucenas y frutales por el otro lado del muro. Paciencia.

Al otro lado, las coles (de hoja, de flor y de Bruselas) van cogiendo terreno bajo tierra. A ver si no se aceleran y las tenemos que comer antes de hora. De frente, tras la borraja, medio surco de judieras, que son muy suyas, como bien dice como dice Mauricio (el personaje de “Dos tomates, dos destinos”) y que ya se han enroscado sobre las cañas.

Las matas de pimiento, aún pequeñas, ya dan flores. A la replanta de cebolla y puerros, le cuesta medrar. Cuando se planta tan tarde, hay que esperar para comer la cebolla dulce.

Las tomateras ya las hemos atado con hilo palomar y desborlizado un par de veces. Tienen abundantes flores, varios tomaticos y alguno ya majo …especialmente los híbridos, pues los zaragozanos y los rosas son muy tardanos.

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Cuando las planté, puse unas semillicas de rábano, en el hueco que quedaba entre las tomateras. Ya están grandes….

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… por eso las tomateras parece que tengan mucha farafolla por debajo.

En fin, que no aprendo. Como todos los años, están las plantas como “piojos en costura”, que decía mi madre. Lo resolveremos con sierle, palomina y …. abundante riego.

lunes, 7 de julio de 2014

TESTING DE BIODIVERSIDAD VIRTUAL EN SIERRA MENERA

El próximo sábado día 12 de julio tendrá lugar en el barrio de Sierra Menera una nueva prospección de la vida silvestre de este rincón de la comarca del Jiloca organizada por Biodiversidad Virtual y el albergue de Sierra Menera.

Os adjuntamos el programa:

10 h. Encuentro en el Punto BV. Albergue Sierra Menera, salida en coches al barrio minero de La Estación.

14h. Comida en el Albergue.

16h. Tertulia relajante en la terraza del Albergue (hasta que baje el sol).

18h. Seguimos con el testing, visita a las Salinas reales de Ojos Negros y su cañada.

Inscripción al testing:    Lali, Tel. 620 245 910. Correo:  l.picornell@gmail.com

Reservas Albergue:    Loren, Tel. 659 740 711. Correo: info@alberguesierramenera.es.

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Es otra oportunidad para descubrir los secretos de la Naturaleza de estas tierra de la mano de especialistas. El último día para inscribirse es el próximo viernes 10 de julio. Animaos.

sábado, 5 de julio de 2014

LITHOSTEGE CLARAE EN BAÑÓN

En el año 1978 fueron recolectados en la localidad de Sahagún, en la provincia de León pero cerca de la de Palencia, varios ejemplares de una mariposa nocturna que se identificaron como pertenecientes al género Lithostege (familia Geométridos) . Se trataba de una zona de cultivos situada entre los 700-900 m de altitud en un territorio con vegetación potencial de carrascal. La recolección se realizó hacia el mediodía, mientras sobrevolaban plantas del género Sysimbrium, planta nutricia habitual para las orugas de las especies pertenecientes a este género.

Lithostege farinata. Foto: V. Savchuk tomada de www.lepidoptera.eu

Tras su estudio anatómico, los entomólogos aragoneses Francisco Javier Gastón y Victor M. Redondo procedieron a enviar material a especialistas extranjeros que, en principio, consideraron que podría tratarse de una supuesta nueva subespecie de Lithostege farinata que ocuparía del norte de África y posiblemente de la península Ibérica, recomendando ampliar el estudio comparando con las características anatómicas de otras especies del mismo género propias de la región mediterránea y zonas próximas. Así se hizo. Los ejemplares del Lithostege recogidos en las tierras leonesas se compararon con Lithostege farinata de Europa, con L. duponcheli de Sicilia y sur de Francia, con  L. griseata de Europa, con L. apicata y L. cinerata del Magreb, con  L. palaestinensis de Oriente Próximo y con  L. ancyrana de Turquía.

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Ilustración de L. clarae obtenida del Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa

Este análisis les permitió concluir que se trataba de una nueva especie para la ciencia. La denominaron Lithostege clarae dedicándosela a Clara Hill Gaston, nieta de uno de sus descubridores. Su nomenclatura oficial sería Lithostege clarae (Gastón & Redondo 2004). Además, sugerían que los ejemplares descritos en la península Ibérica de Lithostege farinata tal vez no pertenezcan a esa especie (más propia del ámbito eurosiberiano) sino a la recién descrita por ellos. Su descubrimiento fue publicado en el nº 34 de la Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa. El holotipo, es decir, el ejemplar de una especie sobre el que se ha realizado la descripción y que permite la publicación del nombre científico, quedó depositado en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Hasta este punto, nada nuevo. Lo habitual en el trabajo de los investigadores dedicados al estudio de la vida silvestre.

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Lithostege clarae. Foto: José Antonio Sánchez

El pasado mes de mayo fue observada y fotografiada un mariposa blanquecina mientras descansaba sobre una mata de acelga en un huerto con cultivo ecológico de Bañón por José Antonio Sánchez. Fue publicada por este naturalista en Biodiversidad Virtual a los pocos días e identificada un mes más tarde por el experto Carmelo Abad. Se trataba de la primera publicación de esta especie en dicho portal. Desconocemos cuántas citas tiene la especie en la actualidad y cuánto se sabe sobre su biogeografía.

Estamos ante un ejemplo de la contribución que están realizando los naturalistas que participan en el proyecto Biodiversidad Virtual a ampliar el conocimiento de la distribución geográfica de las especies. En este caso desde Bañón, en el Jiloca.

Otro ejemplo más de ciencia ciudadana.

jueves, 3 de julio de 2014

FENOLOGÍA DE LA GOLONDINA COMÚN

La fenología estudia los cambios en las fechas en las que suceden ciertos fenómenos biológicos que se repiten año tras año y que reciben influencia por la meteorología. Así, la salida de la hoja, la floración o la fructificación de las plantas, el primero (o último) vuelo de las mariposas o de las abejas, la llegada (o partida) de las aves migratorias son fenómenos de interés fenológico.

Desde el año 2007 la asociación SEO-BirdLife, de la mano con la Agencia Española de Meteorología, viene impulsando la obtención de datos fenológicos entre los aficionados a la ornitología a través del programa Aves y Clima. Aquel mismo año, en el IES Valle del Jiloca iniciamos un proyecto educativo de recogida de datos fenológicos entre el alumnado de Secundaria del que ya hemos hablado en esta bitácora.

Desde esta fecha, el número de colaboradores del programa Aves y clima crece de forma gradual siendo en la actualidad más de 700 personas que aportan una media de 3.000 datos fenológicos anuales relativos a las aves. De todas las especies, la que más registros contiene es la golondrina común.

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Golondrina común. Foto: Rodrigo Pérez

SEO-BirdLife desarrolla desde hace tiempo otros programas de seguimiento de las poblaciones de aves (censos, aves reproductoras, nocturnas, acuáticas, migración individualizada, anillamiento, etc.). Esta entidad anualmente edita una publicación con información resumida de todos ellos que distribuye entre sus colaboradores. El boletín correspondiente a 2013 acaba de ser editado. En él se ofrecen unos datos de interés para la avifauna del Jiloca.

portada programa seguimiento aves

Para ejemplificar la información que se ha recogido en estos siete años se ha seleccionado la especie más popular: la golondrina común. Y se han representado los datos de llegada prenupcial de dicha especie que han sido aportados por cinco estaciones fenológicas repartidas por toda la península Ibérica: Dos Hermanas (Sevilla), Casas del Castañar (Cáceres), Rivas Vaciamadrid (Madrid), Xinzo de Llimia (Ourense) …

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… y Calamocha (Teruel).

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Son los datos recogidos por el alumnado de nuestro Instituto. El fruto de siete años de observaciones. Los obtenidos al asomarse a las ventana de su casa, camino de sus casas al volver a clase o al levantar la vista mientras meriendan yendo al polideportivo. Es el resultado de una sencilla experiencia de ciencia ciudadana. 

Un análisis somero de estas gráficas ya ofrece algunas tendencias. De las cinco estaciones, Calamocha es la que recibe más tardíamente a la golondrina común, fiel reflejo de las bajas temperaturas que se dan en nuestra comarca hasta bien entrado marzo. Y, aunque se trata de una serie corta en años, ya se aprecia en esta misma localidad una tendencia a adelantarse la fecha de llegada. Es decir, un cambio en las pautas migratorias. Habrá que esperar a tener más datos.

lunes, 30 de junio de 2014

EL PINO DEL ESCOBÓN

Probablemente sea el árbol monumental más conocido en el sur de Aragón.

Se trata de un pino negral o laricio (Pinus nigra ssp. salzmanni) monumental que crece en el término de Linares de Mora y que, al calor del desarrollo turístico de la sierra de Gúdar ha sido muy promocionado. Su fácil acceso en coche y la proximidad de una agradable área recreativa hace que reciba la visita varios miles de turistas cada año.

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Sus dimensiones son notables en el marco geográfico e histórico en el que nos encontramos. Tiene un diámetro normal de tronco de 140 cm., una altura total de 23 m. y un diámetro de copa de 19 metros. Su copa no tiene el aspecto aparasolado que adquieren los viejos pinos negrales sino que, más bien, tiene forma globosa. Las ramas se concentran en el tercio superior del tronco, aunque muchas de ellas crecen hacia el suelo.

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El árbol muestra un buen estado de conservación. Sus ramas tienen un lustroso follaje y el tronco tampoco presenta problemas mecánicos. En su base muestra cicatrices producidas tras la extracción de tea en el pasado.

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En su entorno se ha construido un muro de piedra que no llega a contactar con el trono habiéndose rellenado de tierra y humus. Desconocemos la finalidad de dicha obra. El muro muestra una grieta que tal vez sea debida a la presión que ejerce la tierra sobre el muro que la encorseta al crecer en grosor el tronco.

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Un pasillo anular de cemento cubre el suelo por fuera del muro. Pensamos que este tipo de construcciones alteran las características del suelo, reducen la infiltración y, sobre todo, perjudican a los organismos del suelo (hongos, invertebrados, bacterias) que conviven con el pino en el subsuelo.

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El número de visitantes que recibe es muy alto. El pisoteo del suelo de su entorno es un riesgo. Esto su pone un factor de riesgo para la salud del árbol por que también reduce la aireación de las raíces. El árbol muestra síntomas de salud en la actualidad sin embargo, las agresiones directas o indirectas tardarán en manifestarse. Y, cuando lo hagan, muchas veces ya no tendrán solución.

Para evitar la compactación del suelo y su recuperación deberían retirarse el muro de piedra y, sobre todo, el anillo de cemento. Así mismo, podrían disponerse grandes ramas de pino sobre el suelo con lo que se reduciría el pisoteo y se favorecería el desarrollo de las plantas, hongos, lombrices y otros animales bajo la copa del árbol.

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Cerca de protección de una haya monumental en Burham Beeches (Inglaterra). Nótese el desarrollo de la vegetación arbustiva

Estas actuaciones deberían ir acompañadas de la correspondiente información al público mediante la instalación de algún panel educativo para explicar los valores del árbol y las amenazas que pueden afectarle por la excesiva presión del turismo. La salud de un árbol monumental bien vale la pequeña limitación de no poder acceder al tronco que tendrían los visitantes.