Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

domingo, 26 de febrero de 2017

UN PASEO OTOÑAL POR EL PARRISSAL DE BESEIT

Primer sábado de noviembre. Mañana soleada en Fórnols. Los amigos de la Peña '06 de Calamocha comenzamos nuestra escapada por el Matarranya. Y, para hacer gana, nos encaminamos hacia uno de los espacios naturales más valiosos de Aragón: el Parrissal de Beseit.


Almuerzo en la plaza frente a la imponente portada barroca de la iglesia dedicada a San Bartolomé. Impresionante el juego de luces y sombras que crea el sol de la mañana al filtrarse por los edificios de la plaza. No habíamos vuelto en veinte años. ¡Cómo se han recuperado las casas en este tiempo!

Seguimos la ruta entre huertos abandonados y bancales medio caídos. Camino, asfaltado para el turismo, pero con el trazado original, estrecho, respetando las propiedades inmediatas. Se agradece que no se desvirtúe el paisaje original para facilitar el acceso masivo a parajes tan valiosos.

El Parrissal de Beseit recibe cada año docenas de miles de excursionistas. En ciertos fines de semana y en verano se colapsaban los accesos y surgía el caos cuando el personal aparcaba en las cunetas. La solución vino de acondicionar un aparcamiento en una finca y en poner a un par de jóvenes que aportan información y regulan los accesos, cobrando unos euros por persona. Lo normal. Nadie discute cuando tienes que pagar por aparcar en una ciudad. Pues lo mismo en espacios naturales. Se queda un dinero en los pueblos.

Llegamos a una zona recreativa donde terminaba la pista. Bastantes excursionistas para ser un fin de semana normal de otoño. La grandiosidad de estas montañas sobrecoge. Els Ports de Beseit son un territorio muy agreste. Se forman por la confluencia de las cordilleras Ibérica y Costero-Catalana. El río Matarranya nace en la vertiente norte de este complejo de montañas y, teniendo el mar a poco más de 30 km en línea recta, decide orientarse hacia la cuenca del Ebro, el antiguo lago salobre del Terciario.

En algunos momentos te recuerda a las montañas de Córcega. Agrestes, peñascosas, boscosas e inaccesibles. Siempre cerca del mar. Cerca de los vientos que le aportan humedad y le hacen desconocer la continentalidad. Pendientes acusadas. Profundos cañones. Ríos de caudales muy oscilantes y con recurrentes episodios de torrencialidad asociados a las gotas frías otoñales. Riachuelos que rompen puentes ... ¡de los altos!


El Matarranya es la comarca más "mediterránea" de Aragón a pesar la altitud de su cabecera, que se remonta a los 1.300 m.

El Ports de Beseit tienen muchos valores naturales. Tienen muchas miradas. Puedes poner la atención en las espectaculares formas del relieve, tanto en los montes como en los valles. En la hidrología, con una gestión alambicada y artesana en el pasado y que en la actualidad está siendo una escuela de acuerdos entre sectores.


En la geología, testimonio de los procesos constructivos que levantaron sedimentos marinos en la orogenia Alpina y de los destructivos que están arrasando estos vigorosos relieves. Y también puedes poner la mirada en los animales. En las abundantes cabras monteses que nos barruntaron y que se ocultaron, en la amenazadísma águila-azor perdicera, en los interesantes peces endémicos del río, o en los insectos ....


Pero el ritmo del paseo, me animó a poner la mirada en las plantas. Estas montañas fueron exploradas por Francisco Loscos y José Pardo Sastrón, los grandes botánicos bajoaragoneses del siglo XIX. La irregularidad del relieve favorece la aparición de ambientes con microclimas muy diferenciados. El aislamiento ha favorecido su conservación. Mil especies de plantas nos esperaban.

Era la ocasión de encontrar plantas escasas en la cordillera Ibérica a su paso por el Jiloca. Plantas más comunes en las montañas valencianas o catalanas. Plantas frioleras que evitan las oscilaciones térmicas y las temperaturas muy bajas. Plantas que no toleran la continentalidad. Muchas endemismos iberolevantinos.


El paisaje vegetal de estas montañas está dominado por tres especies. La encina de hoja estrecha y bellota amarga (Quercus ilex) en laderas expuestas y solanas, el rebollo o roble quejigo (Quercus faginea) en zonas de suelo más profundo y en umbrías.


Y, entre una y otro, pero sobre todo, en terrenos de escaso suelo, el pino negral (Pinus nigra) y el pino royo o albar (Pinus sylvestris) en las zonas más frescas.


Formando parte del sotobosque de los encinares y pinares prosperan arbustos con hoja más o menos endurecida y perenne, cubiertas de ceras y de forma lanceolada, como la que tiene el laurel. Como los arbustos de la laurisilva, de los archipiélagos atlánticos de Canarias o Madeira.

El madroño, alborzera, en aragonés y arborç, en catalán (Arbutus unedo) es una de estas plantas leñosas. No es muy común en Els Ports pues requiere suelos descalcificados y estos son escasos en unas montañas en las que predominan las calizas, dolomías y margas.


Los madroños estaban enverando los frutos, ya dulces aunque no totalmente royos. En el mapa puede apreciarse que la distribución del madroño en Aragón coincide con las zonas templadas alcanzando el Prepirineo y siendo muy localizado en la cordillera Ibérica.

Otra mata común en estos montes de hoja lauroide es el durillo (Viburnum tinus). Requiere ambientes umbríos y templados por lo que se recluye el abrigo de los peñascos, tan abundantes en Els Ports.

 

Predomina la vegetación perennifolia pero hay algunos arbolillos de hoja caduca como el azarollo o el arce o acirón (Acer granatense), endemismo ibérico-magrebí propio de la vertiente mediterránea de la península Ibérica que penetra en Aragón por la montñas surorientales.

 

La retirada de la clorofila visibilizaba los pigmentos amarillos ofreciendo un contraste son los verdes dominantes del restos de los árboles del bosque.


Sus delicadas hojas, comenzaban a caer sobre el río reteniéndose junto con la de los pinos en los remansos ...


Y, en las zonas más sombreadas del bosque y junto a las paredes rocosas, una de las plantas que más llamaba la atención: la zarzaparrila (Smilax aspera).

 

Es una planta trepadora, de hojas perennes, lustrosas y endurecidas, dotadas de espinas, que tiene un área de distribución muy restringida en Aragón: el Somontano del Pirineo y el sector oriental la cordillera Ibérica.

 

Una suerte de barrancos estrechos y profundos desembocan en el río Matarranya. Son el hábitat de estas plantas termófilas, frioleras.


En las paredes calizas de los cañones son comunes los helechos que buscan ambientes umbríos.



En las zonas más abiertas podían verse otras plantas propias del piso mesomediterráneo, como el romero (Rosmarinus officinalis), la coscoja (Quercus coccifera), la cornicabra (Pistacia terebinthus) o el lentisco (Pistacia lentiscus) que podemos encontrar en los piedemontes de la cordillera Ibérica hacia el valle del Ebro y otras que ascienden también al piso supramediterráneo como la sabina negral (Juniperus phoenicea), el guillomo (Amelanchier ovalis)  o el boj (Buxus sempervirens).


Cuando el bosque o el matorral denso se degrada por talas o por fuegos repetidos, hace su entrada un brezo estrictamente termófilo cuya presencia en Aragón es muy escasa: la bruguera o bruc.


El petorro, como le llaman los valencianos, por el ruido que hacen las ramas al arder.

Entre risas y bromas fuimos recorriendo el sendero que recorre el fondo del valle. Dentro el bosque, por la orilla o sobre las pasarelas preparadas para atravesar las gargantas y los caos de bloques ....


En algunas zonas se habían habilitado palancas para cruzar el cauce. En otras, tan solo un par de troncos, lo que obligaba a hacer equilibrios para cruzarlos, provocando las bromas de los excursionistas y algunos atascos.

El color esmeralda de las pozas, las gravas blancas y el pardo de las algas absorbían nuestra atención.


 ¡Qué claridad la del agua!


Alcanzamos el paraje de Els Estrets, desde donde nos volvimos, no llegando a ver Les Gubíes. Desandamos el camino. No llegamos a ver ninguna cabra montés, pero sí algún buitre leonado. Y nos llevamos un gran recuerdo y gana para la comida que nos esperaba en la Fonda Roda de Beseit.


¡A por la próxima excursión de esta rumbosa peña calamochina!

martes, 21 de febrero de 2017

VALLE DEL ALFAMBRA, PRIMAVERA DE 1937

El pasado mes de agosto fui invitado a dar una conferencia sobre los chopos cabeceros en la localidad de Alfambra dentro de unas jornadas culturales que organizaba un Grupo Literario Cultural Alfambra. Fue una actividad muy interesante. Acudió mucho público y hubo intercambio de ideas. Esta localidad todavía mantiene varios cientos de chopos cabeceros en sus riberas, a pesar de las talas y las quemas, algunos de ellas de dimensiones monumentales. Al final, José Antonio y yo nos quedamos a tomar una cervecica con los organizadores de la jornada, personas vinculadas familiarmente con el pueblo pero con residencia en otras tierras, valencianas supuse sin errar. 

Y, como acostumbro, les animé a rebuscar paisajes con chopos cabeceros en las fotos antiguas que se guardan en las casas de estos pueblos. No es común, pero resultan documentos muy valiosos. Lo hice como el pescador que lanza sin mucha confianza el anzuelo. Me equivoqué.

Hace unas semanas me llegó el correo electrónico de Mila, una de las personas que organizaron la charla. En un adjunto me envió dos fotografías. Esta era una de ellas.


No era una foto guardada en alguna de las casas de Alfambra. Era una foto que procedía de una casa de la comarca valenciana de La Safor. Era una imagen de un grupo de soldados republicanos pertenecientes a la Brigada Mixta 22 Francisco Galán.

Las brigadas mixtas fueron las unidades militares básicas del nuevo Ejército Popular de la República durante la Guerra Civil Española. En ellas se integraban unidades menores de infantería, artillería y caballería. La Brigada Mixta 22 Francisco Galán fue organizada en noviembre de 1936 en la ciudad valenciana de Gandía. 

Junto a ella me adjuntaba esta otra fotografía:


Me comenta Mila que estos tres soldados eran José Sanfélix Piera (su tío), Pedro Torres Sebastiá y Manuel Domingo Sampedro. Todos ellos naturales de Guardamar de la Safor (Valencia). En ella falta su padre, también  presente en dicha brigada. Indica que fueron tomadas "cuando estuvo en Alfambra en la guerra". Este último formaba parte del equipo de transmisiones mientras que su tío José llegó a ser oficial.

La hierba no parece agostada, los árboles lucen sus pequeñas hojas verdes. La fotografía parece tomada en primavera. En la primavera de 1937. Allí están los chopos cabeceros, tan característicos en el valle del Alfambra y por entonces mucho más abundantes que en la actualidad. Con sus jóvenes brotes, estos álamos negros trasmochos seguían por entonces los turnos de poda de manera fiel. Algunos, como los de la primera foto, con varios árboles viejos y con troncos abiertos. Otros, como lo de la última, con ejemplares más jóvenes y vigorosos.

Por aquellas fechas ya había entrado en acción en el fallido ataque a la ciudad de Teruel en diciembre de 1936 y en la recuperación de las posiciones de las milicias catalanas en el sector de Rillo y Portalrubio en febrero de 1937. La foto corresponde al largo periodo de estabilidad del Frente de Teruel en el sector del valle del Alfambra y Alto Pancrudo durante la mayor parte del año 1937.

¡Cuánto debieron sorprender estos paisajes a estos jóvenes valencianos! Las tierras royas cerealistas tan distintas de los naranjales, los páramos calizos de los cabezos tan dispares de las marinas de Guardamar. 

No imaginaban, por entonces, el riguroso invierno que se avecinaba, ni los bombardeos en los Altos de Celadas que vendrían, ni la retirada forzosa desde las posiciones de Sierra Palomera a que se vieron obligados. Nos añade Mila que el día de San Antonio (17 de enero de 1938), un día de mucho frío, se produjo el ataque de las tropas franquistas sobre Sierra Palomera con avance de caballería, bombardeos. Su padre pensó que había llegado el fin del mundo. En aquella dulce mañana primaveral no imaginaban tanto sufrimiento.

Estas dos fotografías también resultaron de utilidad a su tío José al cabo de la guerra. Le evitaron ir a la cárcel por haber alcanzado el grado de oficial. Uno de los compañeros de la foto era el hijo del primer alcalde franquista de su pueblo. Todo lo que hizo su tío, lo hizo el hijo de aquel alcalde.

domingo, 19 de febrero de 2017

EL PINO APRISQUILLO, EL ROBLE DE BRIMMON Y ROB McBRIDE: ÁRBOL EUROPEO DEL AÑO 2017

"Árbol Europeo del Año" es un concurso que tiene como objetivo destacar los árboles viejos como un importante patrimonio natural y cultural que deberíamos apreciar y proteger. En el Árbol Europeo del Año, a diferencia de otros concursos, no es importante la belleza, el tamaño o la edad sino la historia y la conexión con las personas. Se buscan árboles que se han convertido en una parte integrante de la comunidad en su sentido más amplio. 

Todos los años, participan en el concurso decenas y hasta centenares de miles de personas y el número de los países participantes ha aumentado de los 5 originales de 2011 a 16 en este año 2017. 

Es un concurso en el que nos vimos inmersos justo hace dos años cuando desde la Plataforma Aguilar Natural y el Centro de Estudios del Jiloca se postuló al Chopo Cabecero del Remolinar como candidato de España. Fue una intensa aventura que dio gran difusión a este precioso álamo negro trasmocho. Un año después fue incluido en el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Aragón Conocimiento que se extendió a todos los chopos cabeceros.

En la edición de 2017 hay un espléndido ramillete de candidatos para ser elegidos que representan a dieciséis países: Estonia, Lituania, Polonia, Bulgaria, Chequia, Alemania, Bélgica, Francia, España, Inglaterra, Escocia, Irlanda, Gales, Irlanda del Norte, Eslovaquia y Hungría.

Este año hay una novedad. Hay que votar a dos países. No se puede votar a uno solo, han de ser dos. 

Y, por lo que se está viendo, está siendo muy competido el concurso. Chequia y Gales, tienen por el momento las puntuaciones más altas. Gales empezó muy fuerte, pero la veteranía en el concurso les ha permitido a los checos alcanzar y rebasar a los galeses en 900 votos. Pero aún todo está abierto. 

Ambos tienen historias muy interesantes. Gales presenta al Roble de Brimmon. Es un precioso árbol trasmocho de 500 años de antigüedad que ha sido cuidado por una familia durante generaciones. Incluso las fotografías de boda de la familia a partir de 1901 han sido tomadas bajo su copa. En 2015 fue amenazado con la destrucción por una circunvalación. Mervyn Jones, que explota la tierra, organizo una fuerte campaña para salvar el árbol junto con nuestro amigo Rob McBride y tras conseguir una petición de 5.000 firmas para la Asamblea Galesa, la ruta de circunvalación fue ajustada para poder salvar al árbol.



La República Checa, veteranos organizadores, tampoco van a la zaga con su candidato: el Tilo de Lipka. El tilo del amor eterno. Es también un árbol memorable que crece junto a una carretera que conecta la mansión en Lipka y el antiguo cementerio, hoy día tumba de los dueños de la casa señorial. La primera casa señorial fue construida en el siglo XIII y el tilo, ahora de 800 años de edad, dio la bienvenida al mundo a muchas personas de la familia Lipka, así como también los vio en su último viaje. Es interesante que nunca haya sido golpeado por un rayo. También se dice que una pareja que hace el amor bajo el tilo compartirá un amor eterno que superará todas las dificultades en la vida. Buena historia.



El representante de España es el Pino Aprisquillo, un ejemplar de pino negral de 350 que crece en el término municipal de La Adrada (Ávila), en el valle del Tiétar y al pie de la sierra de Gredos. No está entre los mejor situados pero aún queda el resto de febrero para apoyarlo.



Para votar hay que seleccionar dos árboles y pulsar el botón "Votar/Donar". Tras ello aparece una nueva ventana con los nombres de los dos árboles seleccionados y una caja en la que incluir la dirección de correo electrónico del votante, debiendo confirmar que no eres un robot y, de nuevo, pulsar votar/donar o solo votar. En el correo personal hay que confirmar finalmente el voto. 

Os animamos a difundir el concurso y a participar en él apoyando al Pino Aprisquillo (España) y al Roble de Brimmon (Gales). Se lo merecen los árboles y los equipos que los apoyan, especialmente nuestro amigo Rob McBride.

Para ello, puedes pulsar en este enlace y seleccionar a estos dos magníficos árboles. 


Ya sabes. Hasta el 28 de febrero hay de tiempo.

miércoles, 15 de febrero de 2017

DIVIÉRTETE CON LAS PLANTAS

Jugar es aprender. Manejar la semilla del latonero, hacer relojes con los frutos del geranio o jugar a soldaditos con los frutos de la sauquera ... acercan a un niño al mundo de las plantas. En su cabecica, raíces, tallos, hojas, flores, frutos y semillas se transforman en mil objetos con los que disfrutar. Mientras tanto, esas formas, colores y texturas vegetales quedarán impresas y formarán parte de sus vivencias infantiles, de aquellas que no se olvidan. 


Los niños de antaño, hoy padres o abuelos, fueron aprendiendo a jugar con las plantas de su entorno. Cada cual en su pueblo, forjando una cultura inmaterial tan variada como son las comunidades vegetales. Este saber, como el propio mundo rural , también está amenazado. Hoy los niños están en las ciudades, saben manejar mil ingenios complejos. Está bien. Pero, al tiempo, los hemos ido alejando de una Naturaleza que es ya un parque temático y no el escenario de sus vidas.

Libros como "Diviértete con la plantas" son muy necesarios. Son como ese abuelo o ese hermano mayor que coge entre sus manos esos trozos de tallo y los transforma en un cesto o en chiflo. Ahora, solo hace falta dedicarles ese tiempo. Es sembrar.

Más información sobre el libro en este enlace.

domingo, 12 de febrero de 2017

TARUGOS CON SORPRESA (II)

Hace un año Felipe y Miguel Ángel descabezaron una quincena de chopos que tengo en El Codujón, un campo situado entre el río Jiloca y el río las Monjas. Son árboles que plantó y cuidó mi bisabuelo, hace más de cien años y que han ido rindiendo periódicas cosechas de vigas y de leña desde entonces.


Con destreza y tiempo fueron desmochando una a una. Los fustes gruesos, tuvieron interés comercial. Los menos gordos, más comunes, los fui haciendo tarugos a lo largo del invierno guardándolos en un par de leñeras.


A lo largo del verano se han ido secando pero aún retienen bastante humedad. Este invierno ya estamos aprovechando estos tarugos. Para "jorearlos" un poco antes de meterlos en la estufa los abro con el astral y dejo los trozos unos días al aire. Algunos tarugos tienen sorpresa.


Son larvas de escarabajos barrenadores de la familia de los cerambícidos. Consultando guías de plagas forestales me recuerdan a las larvas de Saperda carcharias, pero no lo veo claro pues esta especie parece dejar restos más astillosos que aserrinados y parecen tener otro aspecto.

Abren galerías en la albura de las ramas rellenándolas tras su paso por un fino serrín ...


Algunas galerías siguen la dirección de las fibras de la madera. Pero también son comunes las transversales. Eso sí, siempre aparecen en la albura.


Cuando abro el tarugo con el hacha a veces caen las orugas. En otros casos, se quedan asomando y luego se esconden. Si las gallinas están cerca, se las comen con voracidad. Si no, las voy recogiendo y se las echo a su corral. Pienso en el buen número de larvas de esta especie de escarabajo que arderán dentro de la estufa. Y la de larvas de otros insectos. Y la de otros animalicos escondidos en la cortezas. Y la de miles de hifas de hongos que recorren las fibras. Y los millones de bacterias.


Y recuerdo el encendido debate del matacerdo.

jueves, 9 de febrero de 2017

VENTE AL SABINAR DE OLALLA CON EL CEJ

El sabinar de Olalla, es la masa más madura y mejor conservada de Juniperus thurifera en la comarca del Jiloca. Es un espacio natural de enorme importancia ecológica por lo que forma parte del Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) de la Sierra de Fonfría. El relieve sobre el que se desarrolla el bosque es suave aunque. Los materiales del sustrato son de naturaleza silícea, en zonas de pizarra y cuarcita, en otras de arenas y arcillas, que al erosionarse forman cárcavas. 



Es un bosque abierto formado por grandes sabinas albares centenarias. El ganado ha modelado la vegetación controlando el avance del estepar y de las carrascas y los rebollos, formaciones propias de la etapa madura. El ganadero aprovechaba las ramas de las sabinas para alimentar con sus hojas al ganado durante el invierno. Por ello, muchas de ellas muestran la copa deformada por las antiguas podas. Son, auténticas esculturas vivas. Donde la entrada de la oveja no se ha perdido mantiene la estructura de dehesa con un estrato de musgos y líquenes terrícolas, y pequeñas matas como el tomillo o la caberuela. 



En zonas en las que se ha perdido el aprovechamiento y donde ya no se hacen leñas, las carrascas y rebollos prosperan dando lugar a formaciones mixtas. En los fondos de barranco podemos encontrar galerías de chopo negro y canadiense, con alguna sarga y junquera, sobre todo, en surgencias que albergan una flora higrófila. Aunque no suelen aprovecharse por no ser comestibles, la variedad de hongos en el sabinar de Olalla es notable.


El sabinar da cobijo a numerosas especies de animales: conejos, tejones, ginetas,… garduñas, y gran cantidad de aves: verdecillo, mosquitero, pinzón vulgar, carbonero, herrerillo, mito, alcaudón, …. Durante todo el año está presente el zorzal charlo, pero en la invernada, llegan bandos de zorzales alirrojos y reales desde los bosques de coníferas de Rusia y Escandinavia, para comerse los frutos que producen las sabinas; cuando éstos pasan por el tracto digestivo de los animales, parece ser que las semillas germinan mucho mejor. 


En el sabinar de Olalla disfrutaremos de las caprichosas formas de las espectaculares sabinas, de sus troncos retorcidos y las agrietadas cortezas, con esos hongos de aspecto gelatinoso y color naranja, de las miles de bayas que tapizan el suelo bajo sus copas, y que si las pisamos, al acercarnos, despiden una intensa y agradable fragancia.


En este nuevo Paseo Xiloca vamos a seguir una ruta nueva. Primero, entre campos sembrados de cereal y rastrojos con viejas sabinas y escalambrujeras en los ribazos. Nos acercaremos a la ermita de San Bartolomé, en completa ruina. Seguiremos después un perdido camino que atraviesa una zona del sabinar poco visitada. Y, por último, saldremos hacia la Rambla que remontaremos por su lecho hasta llegar a las cárcavas y, en seguida, al pueblo de Olalla.

¡Vente de excursión con el Centro de Estudios del Jiloca!

miércoles, 8 de febrero de 2017

NATURALES COMO TÚ

El programa Conexión Matemática, fruto de la colaboración entre la Sociedad Aragonesa de Profesores de Matemáticas y el Departamento de Educación del Gobierno de Aragón, ofrece a los centros educativos exposiciones que forman parte de las semanas matemáticas que se desarrollan en los colegios e institutos participantes en el programa. Una de estas exposiciones, de título “Naturales, como tú”, trata de aunar los números, la fotografía y la literatura.


Los números naturales son la excusa para encontrar un punto común entre disciplinas aparentemente alejadas entre sí. Diez fotografías de naturaleza del fotógrafo Uge Fuertes que representen las diez cifras de nuestro sistema de numeración, del 0 al 9, dan pie para que escritores y periodistas aragoneses completen los carteles de la exposición con relatos vinculados a los números. 

Autores de los textos: 0 Enrique Cebrián,1 David Liquen, 2 Uge Fuertes, 3 Ángel Gracia, 4 Antón Castro, 5 Miguel Mena, 6 Javier Vázquez, 7 Carmen Ruiz Fleta, 8 Octavio Gómez Milián, 9 Eva Puyó.

Esta exposición que podrá verse por la mayoría de los IES de Aragón próximamente. Pero desde el 6 al 19 de febrero la puedes disfrutar en la Casa de Cultura de Monreal del Campo.

¡No te la pierdas!

domingo, 5 de febrero de 2017

CASPAR DAVID FRIEDRICH Y EL REBOLLO DE BARRACHINA

El romanticismo es una corriente cultural de finales del siglo XVIII y principios del XIX que rompe con la estética del neoclasicismo en lo artístico y con la racionalismo ilustrado en lo ideológico. Exalta los sentimientos, la búsqueda de la libertad y, en lo político, fomenta las revoluciones.

En la pintura, se buscan paisajes misteriosos y exóticos, con una fuerte carga dramática. En ellos, se pone en evidencia la supremacía de la Naturaleza sobre la acción del ser humano. De entre los numerosos pintores anglosajones, destacan dos ingleses (Turner y Constable) y un alemán: David Caspar Friedrich.

Friedrich es el pintor romántico más conocido en Alemania. Pintó, sobre todo, paisajes montañosos y marinos volcando sus ideas y creencias en ellos. Es habitual la presencia de árboles en dichos paisajes, como en el cuadro "Dos hombres contemplando la luna" (1819) ...

  Caspar David Friedrich - Zwei Männer in Betrachtung des Mondes.jpg

en "La cruz en la montaña" (1807-1808) donde exalta su religiosidad ...


o en "La abadía en el robledal" (1809-1810) ...


En la divisoria de agua entre el valle del río Pancrudo y la rambla de Nueros, azotado por los vientos, sobreexpuesto a la insolación, el viejo Rebollo de la Costera, con sus ramas divergentes, forma una silueta sobre el cielo que recuerda la despeluchada cabeza  de algún genio romántico. 


Es un árbol trasmocho. Uno de los pocos rebollos trasmochos de la comarca del Jiloca. Muestra indicios de poda bien cerrada en el extremo de los troncos secundarios en que se divide el principal. A las vigas, sin ser muy gruesas, no les echamos menos de cincuenta años. No sabemos qué tipo de aprovechamiento tenía. Tal vez las leñas.

Es uno de los árboles más conocidos en el valle del Pancrudo. Uno de los iconos. En el número 7 de la revista Xiloca, allá por 1991, ya le dedicamos un artículo en la serie (inconclusa) "Contribución al inventario de de árboles monumentales aragoneses: los rebollos de Barrachina". 


A Caspar David Friedrich, de haberlo conocido, le hubiera encantado el Rebollo de la Costera.