Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

martes, 21 de mayo de 2013

DE FILARIAS Y CURRUCAS CAPIROTADAS

Recreo de un martes de abril. Se acerca Eva Naval a comentarme que hay ejemplar muerto de curruca capirotada (Sylvia atricapilla) en la acera de la fachada principal del Instituto. Bajo con ella y la recogemos del alcorque donde la ha guardado. Se trata de un hembra y a juzgar su rigidez ya debe llevar varias horas muerta. Estos días se ven y, sobre todo, se oyen numerosas currucas capirotadas en los aligustres de las calles de Calamocha que por estas fechas están desprendiendo masivamente su copiosa cosecha de frutillos dejando múltiples manchas moradas sobre el pavimento.

Cojo el pajarillo y lo llevo al laboratorio donde tengo clase de Biología y Geología con los alumnos de 1º de Bachillerato. El objetivo no es otro que reconocer algunos rasgos morfológicos y asociarlos con su modo de vida, con su requerimientos ecológicos. Vemos el pico alargado propio de una dieta insectívora, las alas no muy largas para moverse entre el sotobosque, los distintos tipos de plumas …….

Y, como suele ocurrir en estos casos, surge la propuesta:

- Vamos a abrirlo…

No es mi fuerte la anatomía. Pero vamos a ello.

Desplumamos la zona anterior de la curruca. No tiene prácticamente grasa. Los músculos pectorales aún muestran desarrollo y se aprecian mejor al separarlos con el bisturí. Bajo los mismos asoma la caja torácica, con su prominente quilla donde se insertan los citados músculos.

Cortamos con la tijera. Asoma un hígado bastante grande, sobre el mismo un corazoncillo (como una bolita), una larga tráquea bifurcada en dos bronquios que penetran en unos pequeños pulmones.

Entre la caja torácica y el pulmón aparece un  hilo blanco y carnoso. Pienso que es una filaria, un grupo de nematodo parásito de vertebrados con cuerpo muy alargado. Está inmóvil. Parece muerto. Junto al pulmón izquierdo observamos un ovillo formado por cinco filarias. Recogemos alguna con la pinza y la dejamos con agua sobre una placa Petri.

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Seguimos con la disección abdominal. Intestinos, ovarios … una maraña inextricable de vísceras que parecen confluir en la cloaca. Llena por cierto.

Vemos los finos músculos y huesos alares. La delicada anatomía locomotora necesaria para levantar el vuelo, mantener las plumas y no cargar peso.

La emprendemos con la cabeza. El pico gris, la lengua de naturaleza córnea y con forma de punta de flecha. La boca, dilatable para engullir una zarzamora. Despellejamos la cabeza dejando el cráneo al aire. Las órbitas están rellenas de dos grandes y esféricos ojos que casi impresionan. Con el bisturí perforamos el cráneo de donde asoma un pequeño encéfalo entre el que destaca el cerebro, de un color blanquecino.

Escribo a Javier Lucientes preguntándole por el nemátodo. Cariñoso y diligente, como siempre, me contesta indicándome que probablemente se trate de la especie Diplotriaena tridens, parásito bastante común en la curruca capirotada.

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Nos preguntamos. ¿Pudo deberse la muerte de la curruca a la infestación por las filarias? Busco más información sobre el tema.

El artículo “Encuesta sobre parasitismo por nemátodos hemáticos y titulares en aves españolas” publicado en Ardeola en 1975 por los profesores F. Jiménez y E. López indica la presencia de formas pertenecientes a la familia Diplotrieaenidae en cuatro de seis ejemplaresde curruca capirotada recogidos en Doñana estando localizados “en los sacos aéreos torácicos en estrecha unión con la caja torácica”. Como en nuestro caso.

Otro artículo titulado “Parasitic helminthes – probable cause of death of birds” publicado en 2012 en la revista Helminthology por A. Okulewic y J.Sitko expone que a partir de aves muertas durante campañas de anillamiento en Presov (República Checa) también fue detectada la presencia de Diplotriaena tridens en Sylvia atricapilla.

En ambas publicaciones se indica que este nematodo utiliza como hospedadores intemediarios de sus fases juveniles (microfilarias) a determinados artrópodos (ortópteros) que forman parte de la dieta de la curruca capirotada, especialmente durante el periodo reproductor.

En el ejemplar encontrado encontramos seis ejemplares de filaria. Podría haber más si hubiésemos explorado más. No sabemos si además tenía alguna otra especie más de parásito. ¿Era excesiva la carga parasitaria? ¿Pudo ser la causa de su muerte?

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En general, las aves silvestres tienen una cierta capacidad de tolerancia ante los parásitos. Cuando se supera cierto límite de carga el ejemplar hospedador desvía demasiada sangre hacia los organismos que soporta reduciendo su vitalidad y llegando a morir. Los pequeños pájaros son menos resistentes a mantener helmintos. Su resistencia depende del tamaño, el número y la localización de la infestación. Y, al parecer, los parásitos que afectan al aparato respiratorio son los más patogénicos.

Así, durante los pasos migratorios estos pequeños pájaros suelen presentar reservas de grasa bajo la piel en el pecho y abdomen. Este momento coincide con un momento de esfuerzo y de consumo energético máximo. En estos días de abril se está produciendo el paso migratorio de la curruca capirotada desde los territorios de invernada (presaharianos) hacia los territorios de cría del centro y norte de Europa. La mayor parte de los ejemplares que pueden verse en estos días son individuos en paso. Por ello esperábamos que en la hembra muerta encontrada debería apreciarse cierta cantidad de tejido adiposo subdérmico. Y este no ha sido el caso. La presencia de al menos seis filarias de más de cuarenta milímetros de longitud puede haber tenido su influencia reduciendo su vitalidad e influyendo decisivamente en su muerte.

Aunque nunca lo sabremos con certeza.

lunes, 20 de mayo de 2013

CURSOS, CURSOS, CURSOS ….

Un ramillete de interesantes cursos para aprender sobre diversos temas del medio natural se está ofertando en Obón, entre la cordillera Ibérica y el valle del Ebro. Os adjuntamos información de algunos de ellos:

- “Introducción en el paisaje”. Obón. 24, 25 y 26 de mayo. Benjamín Sanz.

- “Introducción al mundo de las mariposas”. Obón. 31 de mayo, 1 y 2 de junio. Josep Piqué y Jordi Jubany.

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- “Dibuja la Naturaleza”. Obón. 7, 8 y 9 de junio. Juan M. Varela

- “Curso de reptiles ibéricos y de Aragón”. Obón. 28, 29 y 30 de junio. Christian Bruna

- “Curso de anfibios ibéricos y de Aragón”. Obón. 20, 21 y 22 de septiembre. Christian Bruna.

- “Curso de rastreo sobre mamíferos”. Obón. 4, 5 y 6 de octubre. Benjamín Sanz

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Más información en Karalom

miércoles, 15 de mayo de 2013

EL RODENO DE FOMBUENA

La sierra del Peco es un conjunto de montañas que conectan las sierras de la Virgen y del Espigar con las sierras de Herrera y de Cucalón, formando parte de la rama Aragonesa de la cordillera Ibérica. Las cuarcitas y las pizarras -procedentes de sedimentos de origen ordovícico, silúrico y devónico- son los materiales más abundantes. Su dureza, especialmente la de la cuarcita, determina la formación de vigorosos relieves, mientras que en los estrechos fondos de valle aparecen depósitos cuaternarios de gravas y limos.

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Sin embargo, en algunos parajes afloran rocas depositadas durante el Triásico, primer periodo del Mesozoico.

Esto ocurre en Fombuena, donde puede encontrarse toda la serie triásica tan propia de la Ibérica: las areniscas rojas del Buntsandstein, las calizas y dolomías del Muschelkalk y la arcillas yesíferas del Keuper. Sobre estos materiales, algo menos competentes, la acción erosiva de las aguas de arroyada ha creado valles algo más abiertos y de pendientes más suaves que los presentes en el resto de la sierra.

En Aragón las areniscas rojas triásicas son conocidas como rodeno. Su origen se encuentra en las arenas que fueron arrancadas de los relieves hercínicos por las aguas y depositadas en amplias cuencas fluviales durante el Pérmico y el Triásico, en ambientes climáticos áridos. El paisaje más reconocido es el Rodeno de Albarracín, dotado incluso de cierta protección, pero también puede encontrarse en las serranías de Montalbán y, en el valle del Jiloca, entre Ródenas y Peracense.

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Sin embargo, son muy escasos y de escasa extensión los afloramientos de arenisca roja del Bunt en el Campo de Daroca.

En Fombuena, muy cerca del pueblo y entre campos de labor, asoman estas rocas de áspero tacto y color royo. En su seno pueden encontrarse estructuras de interés estratigráfico, como la granoselección de los detritos. Es decir, la disposición ordenada según tamaño de partícula en series rítmicas según las avenidas fluviales.

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También pueden apreciarse formas de relieve que, a escala decimétrica, reproducen los rasgos característicos del paisaje del rodeno, en el que son comunes los escarpes y viseras …..

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… que al desprenderse (o pisotearse, en este caso) que forman conjuntos ruiniformes….

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Y, así mismo, estructuras tectónicas como la formada por el hundimiento del bloque rocoso de la izquierda. Es decir, una falla normal, como se aprecia en la parte inferior derecha de la imagen.

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Fombuena es una localidad de gran reconocimiento entre los geólogos por la importancia de los yacimientos paleontológicos que muy bien puede interpretarse en el Museo de los Mares Paleozoicos de la vecina localidad de Santa Cruz de Nogueras. Pero también ofrece pequeños descubrimientos y lecciones para los profanos aficionados a leer las páginas de la historia de la Tierra recogidas entre los estratos.

Y está tan cerca.

domingo, 12 de mayo de 2013

EL RUISEÑOR Y LA NEVADA

En alguna zona de pastos húmedos de Senegal o Nigeria. Primera semana de abril. El macho de ruiseñor común está inquieto. Minuto a minuto, el día lleva alargando desde hace tres meses. Sus sensores lo detectan y las glándulas producen hormonas que cambian su metabolismo y su comportamiento. El que durante meses era un tranquilo ejemplar comienza a transformarse en un superhéroe, en un “increíble Hulk”, como diría nuestro amigo el migratólogo Alex Onrubia. 

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Hay que tomar una decisión de iniciar el vuelo migratorio hacia el territorio de cría. Pero, ¿cuándo?

Partir pronto le asegura llegar el primero a tomar posesión del territorio de cría de todos los años pero puede venir retrasada la primavera y faltarle alimento, justo tras haber realizado un enorme esfuerzo de vuelo durante varios días.

Retrasarse ofrece más garantía de que no faltara el alimento sobre el suelo del huerto pero también supone el riesgo de encontrarse un joven macho que se ha apropiado del territorio y lo pregona con su potente canto.

Hay que arriesgar.

Este año se escuchó el primer ruiseñor común entre las escasas junqueras y zarzas del río Las Monjas la tarde del 13 de abril. En el huerto y jardín de casa, un par de días más tarde. Algo más pronto que otros años.

Desde la madreselva comienza a cantar desde la seis de la mañana (hora oficial) hasta las once, continuando al atardecer desde las seis hasta las diez. El ¡choki-chokichoki! y el potente y aflautado “¡¡píupíupíu!! repetido lentamente recuerdan a otros machos que este huerto con arbustos situado en el borde de la vega del Jiloca, está ocupado.

 

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Ruiseñor común. Foto: Rodrigo Pérez

Las hembras todavía no han llegado. De momento el canto tiene una función de comunicación con los competidores.

Durante varios días las medias no bajan de 15 ºC y las máximas superan los 25 ºC. Los invertebrados se movilizan. Abunda el alimento. Se le ve fácilmente recorriendo la superficie del huerto en rápidos salticos. Pero, las más de las veces que no canta se encuentra entre las hojas caídas de la madreselva o bajo el seto de aligustres.

Cambia el tiempo. La madrugada del 22 amanecimos con –2,2 ºC. La siguiente, por si quedaba alguna esperanza de que escapara alguna flor del cerezo, la temperatura fue de –3,4 ºC. Nuestro clima, inclemente, muestras las uñas. San Jorge el laminero se volvió a llevar la fruta del granero.

El sábado 27 es un día desapacible, muy frío. Por la noche comienza a nevar y amanece el huerto cubierto de nieve …..

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en el que estoicas aguantan las jóvenes plantas de cebolla y puerro recién puestas…

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el verdín …

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el montón de troncos ….

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y hasta las ramillas del plátano….

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Sigue nevando todo el día. En silencio. Sin parar….

No se oye a un alma en el jardín.

Las golondrinas y aviones comunes que llevaban días sobrevolando el pueblo, las supongo lejos del Jiloca, en tierras más bajas donde la nieve sea lluvia. Pero, los gorriones, los carboneros, el ruiseñor, ¿dónde están? 

El domingo es día de estar en casa. Con la estufa encendida y la cortina de la ventana, dedicas la jornada al ordenador con el rabillo del ojo puesto en lo que se mueve por el huerto. Solo copos de nieve, horas y horas.

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No se oye el ruiseñor.

El lunes la nieve se ha hecho lluvia. Sigue cayendo pero por la tarde comienza a abrir ventana.

Vuelven a merodear los gorriones por el huerto, todo parece tomar el ritmo habitual, pero falta alguien….

De madrugada, como un campeón, entre las ramas del aligustre que crece bajo la terraza, brota el potente gorjeo de nuestro querido ruiseñor recordando que ese pequeño territorio sigue teniendo dueño.

¿Cuántos habrán muerto tras este temporal de nieve? Nunca lo sabremos ….

¿Cómo habrá aguantado este par de duros días este pajarico? Pues con sus reservas y con un metabolismo plástico ensayado tras milenios por cientos y cientos de generaciones de ruiseñores que, mediante la simple técnica del ensayo y error van cincelando la anatomía, la fisiología y el comportamiento de la especie.

Estos primeros días de mayo aún no ha llegado la hembra. Cuando se establezca, el macho redoblará en sus gorjeos durante semanas durante el día y la noche.

Vienen días de dormir menos.

jueves, 9 de mayo de 2013

TERREROS SOBRE PIZARRAS

La arcilla es una roca sedimentaria formada fundamentalmente por filosilicatos, minerales laminares de un tamaño de partícula inferior a 1/256 mm. Proceden de la acumulación de sedimentos detríticos de grano muy fino en ambientes sedimentarios continentales (cubetas interiores), de transición (marismas, deltas, estuarios) o marinos (plataformas) cementadas por sustancias de diversa naturaleza química.

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Arcillas cretácicas en Aguilar del Alfambra

Los estratos de arcillas, cuando quedan exhumados tras la erosionarse los sedimentos que los cubren, inician un proceso de meteorización a la par que su colonización por la cubierta vegetal. Simultáneamente comienzan los procesos erosivos a cargo de los agentes geológicos externos. El resultado final depende fundamentalmente del clima y, en menor medida, del relieve. Si las precipitaciones son abundantes y su régimen poco torrencial, las plantas se instalan sujetando el sustrato con las raíces, aportando humus y formando un dosel que frena la lluvia. Las arcillas se estabilizan.

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Arcillas miocenas en Caminreal

Ahora bien, si por razones naturales (incendios, deslizamientos, etc.) o de origen humano (talas, roturaciones, sobrepastoreo) desaparece la cubierta vegetal y el sustrato rocoso queda expuesto, se activan los procesos erosivos. En estas condiciones, la capacidad recolonizadora de la vegetación puede ser incapaz de frenar la pérdida de suelo y, más tarde, de impedir la evacuación de la propia roca madre arcillosa, sobre todo en episodios de lluvias torrenciales y en pendientes acusadas.

Estas formas erosivas son conocidas como cárcavas o barranqueras, en inglés como bad-lands mientras que en esta parte de Aragón se les llama terreros o tollos.

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Los Tollos, frente a Lechago

La arcilla es una roca impermeable. Además, el golpeteo de las gotas de lluvia moviliza partículas que sellan los pequeños poros del suelo. El agua no puede infiltrarse y se evacua por las laderas como escorrentía superficial formando regueros y arrastrando partículas detríticas y restos vegetales. Si la pendiente es acusada la superficie de roca madre exhumada puede progresar y ampliarse. También pueden frenarse el proceso -o incluso revertir- si el cambia el régimen de precipitaciones, haciéndose más abundantes y más distribuidas en el tiempo. Aunque es difícil.

En las comarcas del Jiloca y del Campo de Daroca pueden encontrarse numerosos ejemplos de parajes naturales en los que aparecen cárcavas.

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La pizarra es una roca procedente del metamorfismo de la arcilla. En un marco ambiental de presiones y/o de temperaturas elevadas, aunque no lo suficiente como para llegar a la fusión, se produce la transformación de algunos minerales arcillosos en otros filosilicatos laminares (micas). El resultado es una nueva roca de grano más compacto, con láminas dispuestas perpendicularmente a los esfuerzos compresivos, con minerales foliosos y brillantes, así como una gran facilidad de exfoliación.

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La pizarra es una roca todavía más impermeable que la arcilla. Cuando sufre meteorización mecánica, la pizarra se cuartea liberando clastos de formas y tamaños diversos, lo que depende de su composición y del grado de metamorfismo en el que se originó. En ocasiones, son fragmentos pequeños y sueltos. En estos casos, la desaparición del bosque puede favorecer la erosión hídrica y la formación de terreros, ahora sobre sustrato arcilloso.

En la sierra del Peco hay una buena manifestación de cárcavas sobre pizarras silúricas en la localidad de Fombuena. Especialmente junto a la carretera que une esta localidad con la de Luesma, también en el Campo de Daroca.

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Es un paisaje de suaves lomas, en cuyos partes altas predomina el gris oscuro de la pizarra y en cuyos regueros verdean enebros, gayubas o rebollos.

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El viajero tiene el riesgo de percibir una foto fija y no comprender los procesos dinámicos antagónicos que en el medio operan. La gayuba forma alfombras que ascienden por las laderas frenando la erosión y favoreciendo la infiltración. Aportan mantillo y preparan el terreno a estepas, espinos y enebros. Cada primavera, la cubierta vegetal amplia su superficie. Cada tormenta estival es una oportunidad de aumentar la incisión del reguero, de evacuar humus, de descarnar raíces …. Es una pugna sorda.

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Es más que probable que el paisaje actual sea el resultado de un avance de la vegetación con respecto a la situación que habría hace unos cien años, con los pueblos en su máximo demográfico y con nutridas cabañas ganaderas que se alimentaban prácticamente en el monte.

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Estas cárcavas de Fombuena son paisajes singulares. Y son paisajes cambiantes. Brillantes en días soleados, con verdes intensos que contrastan con las oscuras rocas tras periodos lluviosos.

lunes, 6 de mayo de 2013

RUMBO AL NORTE

La estratégica posición geográfica de España nos permite ser testigos de excepción cada año de uno de los mayores espectáculos naturales: la migración. Y el corredor del Jiloca, con su alineación Norte-Sur, cumple a la perfección esta función de autovía natural. Son muchas las especies que se sirven de ella en sus recorridos. Las más grandes, como rapaces y cigüeñas, no suelen pasar desapercibidas, pero pocas veces nos detenemos en los migradores de tamaño más modesto, aunque puedan ser tan hermosos como el protagonista de esta historia.

Lo ocurrido el festivo del 1 de Mayo fue un delicioso regalo que no desaprovechamos en casa. Un fantástico macho de papamoscas cerrojillo, fácilmente reconocible por su impresionante librea de contrastado negro y blanco, decidió pasar todo el día en nuestro humilde jardín. Bueno, decidió no sin ayuda. En sus largos y muchas veces penosos trayectos, las aves viajeras gastan enormes cantidades de energía que necesitan reponer continuamente. Así que de tanto en tanto hacen paradas para repostar. Sabiendo lo importante de este alimento, nada más ver al papamoscas rondando nuestro jardín nos acordamos de la caja olvidada en el garaje con los espartanos gusanos de la harina. Allí medran con poco o nada de cuidado, resistiendo los rigores del invierno con poco más que pan duro y alguna que otra sobra. Rápidamente le colocamos al pajarico una fiambrera llena de “carne” (que perdonen los muy sensibles por este plato servido sin permiso de los gusanos) y no dudó más de cinco minutos en venir a mesa puesta. Con esta pequeña ayuda “nuestro” papamoscas cerrojillo tendrá un poco más fácil culminar su viaje de vuelta a los territorios de cría y comenzar un nuevo ciclo reproductor.

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Carlos Pérez Naval

Sin transmisores satélite no sabremos nunca dónde recalará este ejemplar, quizás no muy lejos de nuestras tierras del Jiloca, en el vecino Moncayo o altos montes del Pirineo. Pero también puede decidir cruzar las montañas camino de Francia, Alemania, Suecia…¡qué más da!. Estos empedernidos viajeros no entienden de fronteras.

Acabada la cría de los polluelos, los papamoscas realizarán una muda completa del plumaje antes de iniciar el camino de vuelta, esta vez rumbo al sur. Ahora los machos serán casi indistinguibles de las discretas hembras, de tonos grises y blancos. Su destino está lejos, las tierras tropicales del África subsahariana. Otra vez van a necesitar mucha comida y suerte para sortear las dificultades de un viaje ya de por sí muy duro, cada vez más penoso por el deterioro ambiental. Quizás vuelva a recalar en nuestro jardín, allá para finales de agosto o ya en el mes de septiembre. Nunca lo sabremos, pero cada vez que volvamos a ver otro papamoscas pensaremos en ti, valiente pajarillo.

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Carlos Pérez Naval 

Gracias por el día compartido y ¡hasta pronto!

Rodrigo Pérez Grijalvo y Carlos Pérez Naval

sábado, 4 de mayo de 2013

NUEVO TESTING FOTOGRÁFICO EN GALLOCANTA

El próximo sábado se celebrara una nueva prospección a partir de la realización de fotografías y su identificación por los especialistas de Biodiversidad Virtual para mejorar el conocimiento de la flora y de la fauna de la cuenca de Gallocanta y su entorno. Este será el segundo encuentro de aficionados promovido por esta asociación y por Allucant en nuestra zona.

Se iniciará a las 9 de la mañana con una salida desde el Albergue Allucant para encaminarse hacia las Hoces del río Piedra, donde se podrá disfrutar de una primavera fresca y húmeda en uno de los espacios naturales más emblemáticos de este rincón de la cordillera.

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Tras la comida, se visitarán los carrascales, los arroyos y las balsas de la Sierra de Valdelacasa, que también se desperezan del invierno tras las últimas nevadas.

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Montes de calizas por la mañana, terrenos con rocas silíceas por la tarde. Dos ambientes químicos bajo un mismo clima.

Es una oportunidad para los aficionados a la Naturaleza de nuestras comarcas para seguir aprendiendo de los especialistas que a Gallocanta acudirán en esta jornada. Es otra oportunidad de hacer amigos.

Para inscribirse hay que ponerse en contacto con Eulàlia (620245910) o en l.picornell@gmail.com

miércoles, 1 de mayo de 2013

ENHORABUENA

Nacieron al calor de la autonomía y algunos, como el Centro de Estudios del Jiloca, acaban de celebrar el 25 aniversario. Lo promovieron cuatro apasionados de lo local y, un cuarto de siglo después, el balance de esta aventura de cultura popular es para quitarse el sombrero.

La revista Xiloca, cuadernos etnológicos, becas de investigación, certámenes artísticos y literarios abiertos al mundo, blogs, proyectos de revistas digitales, y novecientos fieles asociados que disponen de una extraordinaria biblioteca sobre el patrimonio histórico, artístico, natural, etnológico, geológico, y sobre los personajes relevantes de la comarca.

Como socio desde los comienzos, he tenido la sensación de que recuperaba parte del tiempo perdido en aquella escuela de los sesenta desconectada del medio que nos rodeaba, de la historia local, de la naturaleza, de los cultivos, del río y de las sierras.

He aprendido, por ejemplo, de chopos cabeceros, de rutas senderistas, de miradores, de flora y fauna, de grullas, de peirones, de ermitas, de hermandades y cofradías, de órdenes militares, de meteorología, de geología, de geografía, de episodios de las guerras carlistas o de la guerra civil, y de tantos personajes locales históricos que han rescatado como por ejemplo Isidoro de Antillón, el liberal ilustrado de Santa Eulalia del Campo que tan activamente participó en la redacción de la Constitución de 1812.

Gracias a la colaboración desinteresada de maestros, de profesores de instituto, de historiadores, de etnólogos, de arqueólogos, de bibliotecarios, de bibliófilos, de agentes de protección de la naturaleza y, en general, de un equipo de personas curiosas que se identifican con la vida y el paisaje del valle en altura. Un trabajo de equipo, regular, intenso, planificado, bien hecho, del que podemos sentirnos orgullosos los aragoneses por este Centro y por todos los que están haciendo bien las cosas en el mundo local.

Ese mundo más amenazado que nunca por una recesión sin precedentes y por unas políticas extremas de austeridad. Ejemplos como el del Centro de Estudios del Jiloca demuestran que en lo pequeño está la esencia de la democracia, que lo pequeño mantiene vivo el territorio, que es algo más que una unidad administrativa, que tiene alma y personas, raíces y memoria, y que, si lo cercenan, la democracia se empobrecerá extraordinariamente. Enhorabuena por los 25 años de libertad y sueños que con tanta sensibilidad dibuja Jorge Gay en la portada y contraportada del último número.

Plácido Díez

martes, 30 de abril de 2013

IV ANDADA POPULAR EN TORRALBA DE LOS FRAILES

La Asociación Recreativa y Cultural “El Chismarrako” os invita a su IV encuentro con la naturaleza, que este año será el 25 de mayo.

En la página web de la asociación encontraréis la información necesaria.

http://www.asociacionchismarrako.org

También os podréis descargar la documentación entregada en las últimas jornadas (recomendable por si algún día os queréis acercar a Torralba) así como una descripción de estas rutas.

En la excursión de este año veremos algunos de los árboles más significativos del término, como es el caso de este rebollo (Quercus faginea), un enorme ejemplar de sabina albar (único en el entorno) y los desatendidos chopos cabeceros del Pozo de las Escaleras, en cuya sombra almorzaremos este año.

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En el camino hacia el río atravesaremos uno de lo pinares de repoblación del término, analizando en este caso sus causas y sus características.

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Este será el recorrido a seguir, con pocos árboles pero de gran valor.

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Veremos si mayo acompaña y baja el Piedra para entonces. Esperemos que así sea.

domingo, 28 de abril de 2013

LA CARRASCA DE FOMBUENA

Cuando desde el Campo de Romanos se quiere acercar a la sierra de Herrera el viajero debe dejar la autovía en el desvío de Badules y encaminarse decidido hacia el este dirección Herrera de los Navarros. La carretera atraviesa un valle, cuyas aguas todavía vierten al Huerva a través del arroyo del Val, en donde se encarama el pueblo de Fombuena.

Poco antes de llegar al desvío a esta localidad, la carretera traza una sinuosa curva a cuya izquierda, colgado sobre el valle, se levanta un formidable peñasco. Un enorme tormo de cuarcitas cuyos estratos buzan hacia el este casi verticalmente evidenciando los esfuerzos tectónicos que les dieron esta disposición.

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Entre los estratos se aprecian los planos de estratificación. Plantas fisurícolas aprovechan estas líneas de debilidad del bloque cuarcítico para colonizarlo, distribuyéndose a su alrededor en función de su tolerancia a la insolación o a su exigencia hídrica.

Sobre el peñasco destaca, ya desde lejos, la mancha verde oscura de una carrasca. Es un lugar inverosímil. El cierzo se encauza en el valle y embate sobre su copa redondeada. Sus raíces penetran con dificultad en una grieta abriéndose paso, milímetro a milímetro, año a año, en el compacto bloque. Parece una rocalla.

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Evidentemente, sobre un sustrato tan pobre y sometido al efecto desecante del viento y el sol, esta carrasca tiene un crecimiento muy lento. Su capacidad de generar suelo, de por sí limitada por su carácter perennifolio, es mínima pues las hojas difícilmente quedan retenidas en las grietas para humificarse.

En realidad no es árbol ya que está formada por tres pies que parecen surgir de un mismo sistema de raíces a modo de rechizos.

La curva de la carretera aproxima al viajero hacia el peñasco y la carrasca. La mirada, inevitablemente, se dirige hacia este sufrido arbolillo. A pesar de sus dimensiones modestas, se trata de un árbol singular y bastante conocido en la contornada. En las guías y folletos turísticos del Campo de Daroca ha sido reconocido, siendo uno de los emblemas de Fombuena.

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Estos días de primavera, aún antes de producir las nuevas hojas, esta carrasca luce hermosa sobre el valle.