Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)
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lunes, 1 de mayo de 2017

CALAMOCHA. UNA FALLA DE IDA Y VUELTA (GEOLODÍA-TERUEL 2017)

Calamocha se sitúa al pie de un escalón del relieve, de apariencia suave, pero con un importante significado geológico. Este escalón separa dos grandes cuencas sedimentarias formadas en la era Cenozoica. Una es la cuenca de Calatayud, formada en el periodo Mioceno inferior-medio y que queda alojada en la parte alta del escalón; la otra es la cuenca del Jiloca, desarrollada a lo largo del Plioceno superior y Cuaternario al pie del mismo.


La falla de Calamocha es el accidente tectónico que separa ambas cuencas y que ha formado el escalón de relieve. Se trata de una falla normal, de dirección NNO-SSE y unos 17 km de longitud, extendiéndose entre Bañón y Luco de Jiloca. Su movimiento extensional durante los últimos 4 millones de años, en el contexto de un estiramiento general de la litosfera de la Cordillera Ibérica centro-oriental, ha hundido más de 200 m la zona de Calamocha respecto a la de Navarrete-Lechago y ha generando la fosa tectónica del Jiloca.


Más atrás en el tiempo, hace entre 20 y 10 millones de años, el escalón tenía sentido contrario. Lo que ahora es el valle del Jiloca y las sierras de Santa Cruz-Valdellosa formaba un macizo compacto de materiales de la era Primaria o Paleozoica, fundamentalmente areniscas y pizarras del periodo Cámbrico medio-superior. Dicho macizo se mantenía elevado respecto a la cuenca de Calatayud, se erosionaba y suministraba los materiales que iban rellenando esta última. El accidente tectónico que provocaba dicha elevación y formaba el límite entre el macizo paleozoico y la cuenca miocena era seguramente una falla inversa antecesora de la actual falla normal. Las evidencias de esta estructura son visibles en forma de contactos cabalgantes entre Paleozoico y Mioceno al oeste de Lechago o, más al norte, en el propio casco urbano de Daroca.

En la evolución geológica de nuestro planeta no es raro que una falla o conjunto de fallas se muevan en un sentido y, tiempo después, lo hagan en sentido contrario. Es lo que se denomina “inversión tectónica”. Son fallas de ida y vuelta.

El próximo sábado 6 de mayo se celebrará el Geolodía 2017 en este lugar de interés geológico. En el mismo, José Luis Simón y Leticia Martín, investigadores de la Universidad de Zaragoza nos ofrecerán una extraordinaria oportunidad para comprender los procesos geológicos en este rincón del mundo: el lento (a veces rápido) tejer y destejer en la superficie de la corteza terrestre. Las dinámicas de construcción y destrucción del relieve, los movimientos sísmicos asociados a movimientos de bloques, las rocas sedimentarias que se forman, los climas del pasado, los organismos que han vivido en otros tiempos y los procesos evolutivos, la formación de una larga cubeta, los riesgos que implica vivir en esta zona de actividad geológica ...

Todo esto, observándolo en el campo e interpretándolo sobre el terreno, está a disposición de las personas que deseen en una excursión gratuita y abierta a todos los públicos.

Día: Sábado, 6 de mayo de 2017 a las 10:00 h.
Punto de encuentro: Polígono agroalimentario, aparcamiento junto al centro ITV
Hora prevista de finalización: 13:30 h.

Más información en: Geologia 17. Cuaderno de campo

martes, 18 de abril de 2017

EL BARRANCO DE LA HOZ DE AGUATÓN

Último domingo de febrero. Mañana de trabajo. Vermú solidario organizado por Plataforma Rural Acoge en Monreal del Campo. Y escapada a Aguatón. Hace semanas que no salimos al campo y queremos aprovechar esa mañana calurosa para dar un paseo y pajarear. No conocemos este pueblo, asomado al Jiloca sin dejarse ver, que atesora rincones de interés para el naturalista. 

Por una estrecha carretera nos internamos primero por el piedemonte de sedimentos cuaternarios y después por los montes calizos de la Sierra Palomera, todos cubiertos por carrascales.


El pueblo, aparapetado tras la sierra, se encuentra en una larga hondonada comprendida entre los peñascos de Palomera y los cercanos cabezos del Campo Visiedo. En el pueblo hay algún coche pero no vemos a nadie. Comemos en los bancos del merendero, en la plaza, tomando un sol radiante. Un magnífico panel del sendero local nos informa de la existencia del sendero local SL-TE-11, del barranco de la Hoz y de la posibilidad de ver cabras monteses, además de otras rutas senderistas repartidas por la comarca Comunidad de Teruel. Allá que nos vamos.


El sendero sale del pueblo buscando en el lavadero al arroyo de la Cañada que desciende por el este y que recoge aguas de los barrancos que bajan de Sierra Palomera y de las suaves lomas que separan del Campo Visiedo. Estas aguas, escasas, han sido magistral y secularmente gestionadas por los habitantes de Aguatón, como veremos a lo largo de la ruta.

En primer lugar, para suministro humano y de sus ganados. El pueblo, recostado en una ladera, se aproxima con prudencia al arroyo. A la distancia justa de evitarse penoso recorridos de acarreo y de verse afectado por las violentas rambladas que esporádicamente suceden. Aguatón está en la parte de la cuenca de recogida de un torrente de suave pendiente pero gran superficie.

A mano izquierda, se levanta un precioso palomar. Las palomas furas (bravías cimarronas) han sido inteligentemente gestionadas por las gentes de estas sierras y páramos para obtener proteína animal en una época en la que las orzas de la conserva empezaban a quedarse vacías. 

Junto al arroyo, el lavadero y un bosquete de chopos cabeceros, el suministro de la madera de obra, otra manera de aprovechar el agua antes de que se escape hacia el valle del Jiloca.


 Seguimos por el camino que sigue en paralelo a una acequia derivada del arroyo ...


En frente, una preciosa masa de álamo cano (tendremos que volver en octubre para disfrutar del rojo de sus hojas) con los árboles tapizados por la densa enredadera ...


Como muy bien explica el panel, el agua de la acequia no era para riego sino para alimentar la balsa del molino ...


.. que llegó a moler grano y, tras la Guerra Civil, producir electricidad y que ahora permanece en ruinas ...


Desconocemos el origen del topónimo de Aguatón. Pero, como en todos los lugares secos, la desarrolladísima cultura del agua debió de tener mucho que ver con el mismo. Este saber popular se va desgranando en varios de los paneles que encontramos a lo largo del sendero. 


A nuestra izquierda se levanta el Cerro del Coro en cuya umbría aún se cultivan buena parte de los bancales. En los ribazos, que ofrece el ambiente fresco y la desaparición del sobrepastoreo, permite el desarrollo de la guillomera, fiel indicadora del ser un terreno de potencial del rebollo. En la parte alta, desaparecen los bancales aprovechándose el terreno como pastos.


El camino va dejando los últimos campos. A mano derecha, colgada sobre una inclinada ladera, nos acompaña la carretera que nos trajo al pueblo, la única, abierta a pico en su día en las calizas y jurásicas y los conglomerados calizos terciarios. A mano izquierda, las vertientes que descienden desde el vecino cerro muestran conglomerados calizos ...


y arcillas ferruginosas ...


Nos sorprende gratamente un panel dedicado al suelo y a la erosión. A los riesgos de la ancestral deforestación, a la cultura del cultivo en terrazas, a la importancia de la cubierta vegetal, sea de aliagas, de guillomeras o de carrascas. 


 Seguimos el curso del arroyo que se remansa en unas pozas ...


Es un tramo en el que antaño fueron plantados chopos canadienses ya aprovechados y que forman rechizos desde sus raíces formando un tallar. Acusan la sequía de las últimas décadas y muchos están puntisecos o desprendiendo ramas. Alguien ha retirado buena parte de las mismas acumulándolas en una parte alta, permitiendo crear hábitat para pequeños vertebrados y, al tiempo, evitando que sean arrastradas en la próxima crecida del barranco ...


Nos aproximamos al carrascal que desciende por los montes próximos. Vamos paseando en el centro del día. No es la mejor hora para observar a la fauna. Sin embargo está ahí. Esperando su momento. Los grandes animales tal vez bajen a beber, o a buscar comida, a la tarde a las pozas del arroyo. Un nuevo panel nos lo recuerda. Vertebrados o invertebrados, plantas, líquenes, hongos ... todos trazan una trama de complejas relaciones. Unos dependen de otros, en mayor o menor medida, como el equilibrio de los montones de piedras. Un buen símil.


Seguimos por el sendero, entre el monte y el arroyo ...


hasta llegar al primer estrecho ...


Y a la Poza ... 


Un nuevo panel informa de la existencia de un antiguo molino (el del "tío Cuco") que ofrecía molienda a los pueblos cercanos del Campo Visiedo. Un molino que fue destruido en una crecida de la rambla. Ante este riesgo advierte la señal en caso de tomar el baño, algo casi irresistible durante el verano. Estos puntos de agua son, a su vez, el único hábitat para algunos organismos en kilómetros. También hay que pensar en ellos. 


Un paso elevado de reciente factura permite el paso. La Comarca de Comunidad de Teruel habilitado cuidadosamente este sendero.


Entramos en el cañón abierto por el arroyo sobre calizas jurásicas dispuestas verticalmente. Son calizas depositadas en ambientes marinos ... y se manifiesta en el registro fósil.


Estamos muy cerca de la falla de Aguatón. Es una fractura producida durante el Holoceno, es decir, al final del Cuaternario. En los últimos tres mil años. En términos geológicos, un tiempo reciente. Se alude a un reciente (1972) evento sísmico en la vecina Bueña. La Tierra está activa en esta comarca.


No termino de comprender a esta falla. En principio, la asociaba a la formación de la depresión del Jiloca. No parece así, pues el bloque hundido deduzco que es el orientado hacia el este. En casa, redactando este texto, imagino que es el responsable de la depresión que aparece hacia el este de la Sierra Palomera, entre Aguatón y Bueña. Tampoco lo parece pues son materiales bastante más antiguos (Paleógenos) que la fractura. Quiero pensar que se ha producido en las propias calizas.


El barranco se estrecha y traza una curva cerrada bajo la carretera. Tras las tormentas, el agua se acelera en ese tramo y es capaz de movilizar incluso bloques. En su salida el valle no es mucho más ancho aunque sí tiene laderas de materiales menos competentes. Funciona como un torrente  ...


aunque no llega a formar un cono de deyección.

Sobre la carretera y bajo unas calizas, una pequeña cueva ...


y un precioso abejar aprovechando el solano y el resguardo del cierzo...


Entre las margas crecen mejor las carrascas que llegan a formar un denso tapiz en las laderas que descienden del Cerro el Coro.


Entre los paneles informativos se intercalan otros con el nombre de los árboles más representativos del paisaje vegetal ...


¡Qué alegría dar encontrar carteles con el nombre que se usa en estos pueblos para llamar a estas plantas! Se nota que los autores, además de conocer el terreno y de haber manejado una abundante documentación conocen bien la cultura local. Es tan cansado encontrar, una y otra vez, los consabidos "quejigo" y "encina" en la apresurada cartelería diseñada desde la ciudad ...

En las margas, sedimentos carbonatados que se forman en ambientes acuáticos cuando esporádicamente llegan materiales detríticos (arcillas), también son comunes  los restos invertebrados. Nosotros no nos pusimos a buscar. Son rocas muy similares a las que afloran en Bueña, donde desde niños hemos rebuscado fósiles muchos de los habitantes del Jiloca.


Sin embargo encontramos una caliza con círculos concéntricos que nos recordaba mucho a los anillos de Liesegang que se forman en las areniscas triásicas del Rodeno de Albarracín. Y, más tarde, en un muro del pueblo dimos con otro trozo de roca, esta vez arenisca con iguales formas ...


El efecto de flujos de disoluciones a través de las rocas asociadas a intercambio de iones, suele decirse para explicarlos. Será.

El sendero va llegando a su fin pues termina en la carretera, cada vez más próxima. Pero, antes de terminar, nos reserva una sorprendente historia: la de la construcción de la carretera y del puente que salva el barranco de la Hoz. y no es una historia de romanos. Es una historia del tiempo de nuestros padres o de nuestros abuelos.


Es la historia de un pueblo penosamente comunicado con el cercano valle del Jiloca hasta los años '50 del pasado siglo. Es fácil comprender la mayor vinculación de este pueblo con otros del Campo Visiedo, como Argente o Camañas que con Villafranca del Campo o con Torremocha.

Es la historia de las penurias económicas de la posguerra y de la falta de inversiones estatales en las zonas no estratégicas. Es la historia de uno más de los muchos puentes, una más de las muchas carreteras que habitualmente recorremos durante nuestros viajes. Es la historia de un esfuerzo colectivo.

La información de este panel es, como en el resto de ellos, rigurosa, abundante y precisa. Es como si nos acompañara un experto, en este caso un ingeniero de caminos o un veterano caminero.


Con un magnífico sabor de boca desandamos el camino. No hemos visto nuevas especies de aves, tampoco paisajes espectaculares o plantas escasas, pero nos llevamos en la memoria un paseo en el que hemos comprendido muchas de las claves necesarias para comprender el paisaje.

A mano derecha nos queda un bosquete de álamos canos a media ladera que parece señalar algún manantial ...


Y, poco a poco, vamos alcanzando el pueblo en esa soleada tarde de domingo que nos ha permitido pasear por un rincón del Jiloca tan encantador como desconocido. 


Celebramos la inversión realizada por la Comarca Comunidad de Teruel en difundir los valores naturales y culturales de su dilatado territorio. Y, felicitamos a los autores de la ruta y de su cartelería.

Mientras tanto, el pueblo tiene mil detalles en los que observar. Desde el trinquete, los detalles de arquitectura popular, el mirador, la iglesia de reconstruida torre, el circuito de Chapaland de los niños veraneantes ...




o el monolito dedicado a los combatientes de la guerra de Cuba ...


Ninguna mención a los largos meses de frente en Aguatón durante la Guerra Civil Española en cuyos montes se posicionaron los soldados republicanos ni a las numerosas bajas y prisioneros que se produjeron cuando, desde Argente, los envolvieron las tropas del bando sublevado.

Volvemos por la carretera vemos ya de otra forma. Damos las últimas revueltas antes de salir al valle y, contra la línea del horizonte, entre las carrascas asoma un rebaño de ovejas ...


que pasan junto a nosotros acompañadas por un altivo choto ...


Aún con eritrocitos marroquíes, el corazón de la Sierra Palomera aún late ....

miércoles, 5 de abril de 2017

VENTE A LOS MARES PALEOZOICOS DE SANTA CRUZ DE NOGUERAS CON EL CEJ

En este Paseo Xiloca nos adentramos en una de las pocas rutas señalizadas en la Comarca del Jiloca, recogida como sendero local dentro de la Red de Senderos de Aragón con el número SL-TE-15. La señalización se realizó en el año 2015 por parte de la institución comarcal, como forma de reforzar la apuesta turística de la localidad complementando al Museo de los Mares Paleozoicos. Se trata de una ruta que conjuga patrimonio natural, cultural, minero y geológico de pocos kilómetros y asequible para un público familiar.

Nevera: Se trata de un pozo circular excavado en la roca y cubierto con bóveda por aproximación de hiladas
El recorrido de 8,80 km. comienza en el núcleo urbano de Santa Cruz de Nogueras. Hay que desplazarse en primer lugar hasta la ermita de San Bartolomé, para coger una senda que se adentra en la falda de la montaña, atravesando una interesante zona de carrascal.


Ascenderemos durante 2 km. por el antiguo camino de Luesma, hasta atravesar un interesante punto geológico conocido como el paso de los mineros. Las rocas que podemos contemplar son de edad paleozoica, “el tiempo de los animales antiguos”, hace 400 millones de años. Nuestra región era entonces un área cubierta de un extenso mar y algunas de las rocas conservan los restos fosilizados de muchos de los animales que vivieron en aquellos mares. A partir de aquí, siguiendo una pista forestal más transitada, daremos la vuelta al cerro del castillo, pasando por los desmontes y aterrazamientos de una antigua mina de plomo abandonada. Se conservan los restos de las instalaciones mineras, aunque no es conveniente acercarse a los pozos por los riesgos de desprendimientos.

Paso de los mineros: Un estrecho desfiladero excavado por los mineros en el que se puede contemplar, de forma muy explícita, la geología de la zona

Siguiendo el camino durante un par de kilómetros, la ruta abandona los caminos forestales y se adentra por una zona de carrascal y roble, descendiendo lentamente siguiendo una antigua rambla. Merece la pena detenerse a contemplar una carrasca monumental. A partir de este punto se recupera un nuevo camino forestal que nos llevará de vuelta a la localidad de Santa Cruz.

Otros puntos de interés son:

Ermita de San Bartolomé: Construcción de pequeñas dimensiones, pero muy bella en su juego exterior de volúmenes. Tiene planta de cruz griega con todos los brazos en semicírculo y cúpula sobre el crucero.

Rocas fosilíferas: En el término de Santa Cruz de Nogueras encontramos numerosas rocas fosilíferas originadas en ambientes marinos durante la época paleozoica. Los restos más abundantes son los briozoos y cefalópodos.

Minas de plomo: Mina de galena de la que se extraía mineral de plomo. Empezó a explotarse a finales del siglo XIX, cerrándose definitivamente en la década de 1980.

Carrasca monumental. Ejemplar aislado de carrasca centenaria, en una zona forestal bastante deteriorada en el último siglo.

Y ... el Museo de los Mares Pelozoicos, ese lujo científico desconocido por la mayor parte de los vecinos de la comarca del Jiloca. ¡De esta vez no pasa!

PD.- Para inscribirse llamar al 978730645 o a través de la página web del Centro de Estudios del JIloca en este enlace.

martes, 1 de noviembre de 2016

BUENAS INICIATIVAS EN TURISMO EN GÚDAR-JAVALAMBRE (y II)

Grandes cambios se han producido en las sierras de Gúdar y Javalambre durante los últimos cincuenta años.

El sector agrario, antes la base productiva, se ha desplomado. La ganadería extensiva de ovino se ha reducido, desapareciendo la trashumancia hacia el Reino. En los pastos se está recuperando el matorral y el bosque. La agricultura polifuncional, se especializó en el cereal y, en menor medida en el almendro. Uno y otro está siendo reemplazado por la trufa. Paradojas de la vida, las carrascas volviendo a los campos. Muchos bancales se han abandonado y sus ribazos se han caído. El aprovechamiento forestal actual tampoco es lo que fue en el siglo XX.


Masías y pueblos se han ido vaciando conforme sus gentes terminaban de emigrar hacia la Comunidad Valenciana, el destino natural de los serranos desde el medievo. En dos décadas (60-70) se multiplicó la colonia aragonesa en aquella comunidad. Las gentes mayores y poco más permanecieron en las sierras.


En paralelo, sectores económicos locales y, sobre todo, valencianos iniciaron un desarrollo turístico basado en un nuevo producto: el esquí. Los bosques y pastos de Valdelinares y de Javalambre fueron desfigurados para construir las estaciones invernales. La vida silvestre, el paisaje y otros valores naturales de estas altas montañas fueron barridos en pro de un modelo de desarrollo. En aquellos tiempos, se trataba de ofrecer algo nuevo. Algo complementario al turismo tradicional. El de merendero junto a la fuente, el de aire fresco de pinar, el de fiestas con toro embolado, el de monumentos históricos  y el de caza y pesca. Ese turismo que atrajo a las generaciones enteras de valencianos en las épocas prósperas de la primera mitad del siglo XX.


El esquí, ese nuevo producto, movilizó la construcción en los pueblos. Comenzó la construcción de segundas residencias (urbanizaciones incluidas, casi todas en los arrabales de los pueblos, pero con alguna lamentable excepción, como el Solano de la Vega. En paralelo, se arreglaron cientos de casas viejas para los hijos y nietos de los emigrados. 


Para diversificar el turismo se continúo recuperando monumentos (castillos, ermitas, iglesias, etc.) o conjuntos urbanos, abriendo preciosos museos (Salvador Victoria, Dinópolis-Región Ambarina), rutas senderistas (GR-10, red de PRs), de árboles monumentales o de manantiales. 


Pero, a finales del siglo XX, la mejoría en las comunicaciones en y la mayor capacidad de consumo en España se iban llevando a los cada vez más numerosos esquiadores valencianos a otros destinos con mayor dominio esquiable. 


Había que hacer algo pensaron los gestores públicos. Ampliar las pistas de esquí. Nuevos sacrificios para los valores botánicos y ecológicos de Valdelinares y Javalambre. Y, de paso, el bloqueo a cualquier iniciativa que supusiera la protección de estos ecosistemas, únicos en Europa, que hace tiempo que deberían haber sido declarados parques naturales.

Al mismo tiempo fue creciendo la oferta de alojamientos. Nuevos hoteles y viviendas de turismo rural, de una calidad creciente, que cuidaban cada vez más los detalles, promocionando la gastronomía local y, sobre todo, mejorando el trato, algo clave. La economía se fue orientando al sector terciario. 

Para desestacionalizar el sector, para conservar el patrimonio y para ponerlo en valor se pusieron (se están poniendo) en marcha nuevas iniciativas, auspiciadas desde los programas Leader, los municipios y el sector privado. Inmersos en la sociedad del ocio y del conocimiento había mucho que ofrecer si se sabía hacer bien.

El turismo ornitológico, todavía incipiente, pero con potencial ...


La construcción del Observarorio Astrofísico de Javalambre, la del Centro de difusión y práctica de la Astronomía (Galáctica) en Arcos de las Salinas y los cielos limpios de casi todos estos pueblos está impulsando el turismo astronómico. Con iniciativas sencillas y prácticas, como una red de puntos de observación dotados con paneles ...


y planisferios, como el de El Castellar.


Una buena idea.

En las últimas décadas el equipo de paleontólogos de Dinópolis ha descubierto en el término de El Castellar sesenta yacimientos con restos óseos o icnitas de dinosaurios. Han sido estudiados y protegidos. En revistas especializadas se han publicado las investigaciones derivadas de estos hallazgos dándolas a conocer entre la comunidad científica.

Pero, además, este patrimonio tiene un gran interés para una sociedad que valora cada día más las ciencias de la Tierra y de la vida. Y, al tiempo, tiene unas posibilidades de aprovechamiento para el turismo familiar o escolar. Para musealizar los yacimientos jurásicos y cretácicos de El Castellar, la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel ha ensayado una fórmula diferente a la que ha realizado en los centros satélites de Dinópolis. Más económica y más abierta al campo: el Dinopaseo. 

No pudimos recorrerlo entero por falta de tiempo. Vimos una ruta que recorría las calles del pueblo mostrando réplicas de diversas huellas de dinosaurios, la reconstrucción de un gran dinosaurio carnívoro, un enorme mural de pintura que recrea el ambiente en el que estos reptiles vivieron y, lo que mejor conocimos, el yacimiento de icnitas cercano al pueblo. Nos encantó.


Remontando desde la plaza por un camino asfaltado y bien señalizado, se accede a un barranco en el que se encuentra un yacimiento preparado para su aprovechamiento educativo.


Unos muros desvían las aguas de escorrentía para reducir la erosión y mejorar así la conservación de las icnitas.


Varios carteles informan sobre las especies de dinosaurios que dejaron sus improntas en los sedimentos de aquellos humedales jurásicos. Describen sus hábitos y dan detalles sobre las propias huellas. La icnología es una ciencia en sí misma.

 

Numerosos rastros han quedado impresos sobre las rocas ...


 

En El Castellar se ha seguido el criterio de no delimitar con pintura el contorno de las icnitas. Eso no facilita la identificación. Pensamos que detrás está la intención de no influir en la interpretación de las propias huellas. Sin embargo, se ha instalado una colección de réplicas en metal con la diversa tipología de huellas del yacimiento y que permite reconocer algunas de las huellas mejor marcadas.


También se han instalado una serie de pasarelas que permiten caminar sobre el yacimiento sin deteriorar las icnitas ofreciendo información precisa sobre cada sector del mismo.


El fomento del turismo astronómico y paleontológico son dos buenas iniciativas para el desarrollo de la comarca de Gúdar-Javalambre. 

Y es que, más allá del esquí hay vida ... digo turismo.

Cuando veníamos para casa, nos acercamos a la ermita de la Virgen del Pilar para ver unos árboles y conocer el merendero. Estando haciendo fotos, a lo lejos, oímos el tintineo de esquilas. Pensamos que serían unas vacas paciendo en alguna finca cercana. Al poco, irrumpieron con ganas las ovejas de un gran rebaño de rasa aragonesa que se acercó al abrevadero.


Me terminaron de alegrar la tarde. La ganadería extensiva es fundamental en estas sierras. El turismo es un recurso, pero no el único. No hay que poner todos los huevos en la misma cesta.

Chabier de Jaime Lorén