Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

martes, 15 de agosto de 2017

EL ESTRAMONIO INVADE EL HUERTO

Cuando nos hicimos casa en el Rabal nos quedaba un buen terreno para hacer un huerto. Como aquello habían sido pajares y eras de trillar, después de darle una labor con arado, conseguimos llevar varios camiones de tierra que sacaban de una excavación en la Huerta Grande. No era aquella una tierra muy buena, pues se trataba de arenas calcáreas con muy poca materia orgánica, pero a base de echarle sirle y humus del compostador, con los años ha ido oscureciéndose y ya parece otra cosa.

Desde entonces, salvo uno, todos los años pongo en marcha el hortal. Extendiendo el compost en febrero, labrando en marzo y comenzando a plantar o sembrar en abril. Es entretenido y saludable, el jardín más bonito, pero el más exigente. Hay que estar encima. Plantar, sembrar, regar y, sobre todo, quitar hierbas.

Más o menos me conozco a todas las hierbas que invaden el terreno del huerto. Son, poco más de media docena de especies. Predomina una gramínea de espiga compacta (Setaria sp.) y la verdolaga (Portulaca oleracea). Como me dijo un anciano, las malas hierbas son hijas de la tierra, las que nosotros plantamos, sus hijastras.

Al principio las quitaba con la azada, pero me he dado cuenta que se daña mucho a las raíces de las plantas cultivadas. Últimamente, desde que tenemos gallinas, las arranco con las manos y se las doy para que coman plantas verdes. Agradecen cada mañana la verdura fresca.

Este año se ha producido una gran novedad en el huerto. Desde muy pronto observé que nacían por doquier unas plántulas que no había visto nunca antes aquí. Tenían un olor muy intenso y desagradable al tocarlas. Era estramonio. Estaba claro.


No tardé nada en saber su origen.

Este otoño compré varios sacos de pipas cultivadas en la huerta de Calamocha. Se las echaba a las gallinas en la tolva y las comían muy bien. Me llamaron la atención unas semillas negras, ásperas y aplanadas, de unos 3 mm de diámetro, que se quedaban en el fondo del gallinero, pues las gallinas no las tocaban. 

Lo demás, es fácil de imaginar. Las semillas caídas al suelo del gallinero, con el pajuzo y la gallinaza fueron, a lo largo del invierno, al compostador. Y, poco después, al huerto. Las tres pasadas de motozada hicieron el resto.


Llevo un par de meses arrancándolas del huerto. Hace una hoja grande y le quita la luz a los cultivos. menos mal que se arranca con facilidad. ¡A ver si las pipas de este otoño son de secano! Pero con lo seco que viene el verano ... ¡lo dudo! 

viernes, 11 de agosto de 2017

OTOÑO EN LOS VIÑEDOS DEL RIN ROMÁNTICO

Puente de Todos los Santos. Viaje familiar a Renania. Casi cuatro días para conocer ciudades y paisajes de esta región alemana. Documentación: Lonely Planet. Un acierto.

Dedicamos un soleado domingo para visitar el Valle del Rin Romántico (allí conocido como Valle Superior del Medio Rin), los 65 km comprendidos entre las localidades de Bingen am Rhein y Rüdesheim, en cabecera, con la ciudad de Coblenza, donde se le une el río Mossela. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2002 por integrar un paisaje cultural constituido por un conjunto de valores geológicos, históricos, agrícolas e industriales. Es uno de los destinos turísticos más famosos y populares en este país, sobre todo en verano y principio de otoño.

Cuando definimos la ruta no éramos conscientes de que paisajísticamente los primeros días de noviembre es una de las épocas del año más apropiadas para visitar este territorio. Fue una afortunada casualidad. Esos días los viñedos mostraban unos tonos dorados que contrastaban con el pardo de las pizarras sobre las que crecían. Era de una gran belleza.


Este paisaje cultural se extiende por 27.250 hectáreas de la región de Renania-Palatinado. En las inmediaciones del valle afloran unas pizarras, obtenidas tras el metamorfismo de sedimentos limosos y arcillosos depositados hace entre 410 y 360 millones de años (Devónico). Son los responsables, en buena medida, de la calidad de sus vinos. 

Emergidos durante la orogenia Herciniana (Carbonífero), estos materiales sufrieron, mucho tiempo después, durante el Mioceno (hace entre 23 y 5 millones de años), los efectos de un hundimiento de la corteza terrestre originado por la presencia de una columna ascendente desde el manto terrestre en el oeste de Europa, entre los actuales Golfo de Valencia y valle del Rin. Ello originó una alargada depresión: una fosa tectónica (graben). Como la del valle del Jiloca, pero a una escala mayor.

Al norte de esta depresión las aguas recogidas en los Alpes se encaminaron hacia el Mar del Norte originando el río Rin. En esta larga garganta, que llega alcanzar los 200 metros de caída en algunas zonas, la erosión ha ido regularizando los escarpes generando formas suaves pero, aún así, resisten escarpes y peñascos.


El valle del Rin, desde épocas prehistóricas, ha sido un importante eje de comunicación. Actualmente, son navegables más de dos tercios de sus 1.233 km siendo la vía fluvial de mayor densidad de tráfico en el mundo. Considerada como aguas internacionales para Holanda, Alemania, Francia y Suiza, es la salida directa al mar del país helvético. Pudimos comprobar el continúo tránsito de barcazas en ambas direcciones.


e igualmente, un importante eje ferroviario en el corazón de la Alemania occidental, en su región más próspera ...


A estas dos vías de comunicación, la ferroviaria y la fluvial, hay que sumar las dos carreteras que siguen en paralelo y sin conexión (pues no hay puentes) por las respectivas orillas.

Un lugar de gran interés histórico y cultural, muy bien comunicado y en una de las zonas más densamente pobladas de Europa implica, necesariamente, un desarrollo turístico importante. Un dato. La localidad de Rüdesheim (9.913 habitantes), recibe anualmente a tres millones de turistas. En aquel domingo, nosotros vimos visitantes en los pueblos que visitamos a otros visitantes, además de hoteles, restaurantes y tiendas de recuerdos, pero no tuvimos esa sensación de agobio turístico. Seguramente por la época del año en la que estábamos. 

El control de esta vía de comunicación y su carácter fronterizo favorecieron la construcción de una serie de fortalezas dispuestas en ambas riberas del río y a muy poca distancia entre sí.


Un flujo comercial tan importante iba asociado al cobro de impuestos sobre las mercancías.

Uno de los castillos más famosos del valle es el de Pfalgrafstein, que fue levantado a principio del siglo XIV sobre una isla en medio del Rin con el objeto de cobrar tributos a las embarcaciones. Esta fortaleza en forma de nave, ha resistido tanto las crecidas del río como a los diversos ejércitos que por allí han pasado. Hoy es un popular museo.


La mayor parte de estos castillos fueron destruidos por las tropas francesas durante la Guerra de los 30 Años, una especie de guerra global europea del siglo XVII entre la entente del Sacro Imperio Romano Germánico y los reinos de España, por un lado, y la emergente Francia de Luis XIV por otro, pero que implicó a casi todos los estados. 

A principio del siglo XIX, en pleno Romanticismo cultural, estos castillos ruinosos y el cañón del Rin fueron redescubiertos por poetas y pintores, promoviéndose su reconstrucción desde la joven monarquía prusiana resultante de la unificación alemana. Muchos de ellos son hoy hoteles o museos. Son el icono de este paisaje cultural. 
 

Bosques caducifolios, extensos viñedos, pueblos bonitos, altivos castillos y el gran Rin conforman este paisaje.
 

Teníamos el día entero pero había que definir la ruta. Decidimos continuar por la margen izquierda del río evitando el uso del ferry. Y evitar la turística y medieval Rüdesheim. El primer contacto con la vid tuvo lugar al pie del castillo de Burg Reichenstein.

Viñedos en espaldera, todos de la variedad riesling, una uva blanca propia del valle del Rin que resulta característica por su aroma y su transparencia. Es la variedad de uva más extendida en Alemania. 

 

Las cepas eran altas, adaptadas para la mecanización en la vendimia.


Cada cepa, con su tronco alto, con sus sarmientos, parece un pequeño árbol trasmocho.  


Nos acercamos a Bacharach, un pequeño pueblo que decidimos conocer mejor. La cultura del vino, de origen milenario (la colonización romana), quedaba de manifiesto en los comercios, restaurantes y en los murales ...


Es un pueblo amurallado que ha ajustado su desarrollo urbanístico al espacio disponible. Ofrece muchos edificios antiguos y numerosos rincones con sabor entre sus callejas ...

  

que parecen salidos del cuento de Hansel y Gretel ... 


Sobre una colina se yerguen los restos de la capilla de Werner. Este monumento de estilo gótico tiene una larga historia.


Werner era un adolescente que trabajaba como jornalero en los viñedos de unos judíos. Apareció muerto, abierto en canal, desangrado y colgado de un árbol cabeza abajo, el Jueves Santo de 1287. Un crimen que parecía ritual. En una época de intenso antisemitismo y en un momento en que hubo algunos crímenes similares en otras zonas de Europa, se acusó sin fundamento a la comunidad judía local, iniciándose una persecución popular que acabó con las poblaciones de hebreos en el valle medio y bajo del Rin. En el pueblo Werner fue considerado como un santo y un mártir, a pesar de que el rey intentó -sin éxito- hacer desaparecer los restos. 

Dos años después se inició la construcción de la citada iglesia con la intención de guardar los restos del joven Werner y fomentar las peregrinaciones que ya estaban realizándose. Al poco se detuvo el culto y la construcción. En 1426 se relanzó la veneración y se concluyó la iglesia, sin embargo los papas de Roma fueron reacios a su canonización, a pesar del monarca y del pueblo, que lo consideraba una santo propio, San Werner de Oberwesel. Actualmente está recogido en el santoral alemán y es el patrón de los viticultores y bodegueros. La iglesia, al igual que los castillos, también fue destruida por los franceses en la Guerra de los  Treinta Años.

A principio del siglo XIX, esta valle fue descubierto por los viajeros románticos convirtiendo su imagen en un icono del espíritu romántico que se extendía entonces por Europa.


En las estrechas calles de Bacharach no llegaban los rayos solares. Hacía frío. 


Por el camino dimos con el centro social de la iglesia protestante. Un cartel de bienvenida a los refugiados dejaba clara la postura de apuesta decidida por la solidaridad y, al tiempo, el debate social que se produce en Alemania en torno a la capacidad de acogida y a su integración.


Fuimos remontando hacia una puerta de salida por la que nos acercamos a las murallas para ganar altura y contemplar el paisaje.


Los viñedos descendían por las laderas.


Eran plantaciones jóvenes. Aún quedaban algunas uvas. Las probamos. Dulcísimas. 


A través de un sendero nos acercamos a una torre de vigilancia.


La sombra del monte resaltaba la afilada torre de la iglesia y el verdeamarillo de las vides ...


La viña prospera muy bien en estas laderas de orientación sur que les ofrece la sobrexposición precisa para conseguir el número de horas de luz y, por consecuencia, el grado de glucosa del mosto para conseguir vino de una mínima graduación. 


Terminamos la ruta pasando junto a otra restaurada torre ...


Y seguimos por la carretera en paralelo al Rin. Pequeños pueblos, castillos y más viñedos. Este valle tiene un microclima especial que permite el cultivo de plantas que requieren humedad y temperaturas templadas, como el limonero o del kiwi. Sorprendente, para estar a la latitud de Bruselas.

Como también nos sorprendió el pensar que la altitud es de tan solo 70 m.s.n.m. a pesar de que al río le faltan casi cuatrocientos kilómetros para llegar a su desembocadura en el mar del Norte. 

Viniendo de una tierra de viñas no deja llamarte la atención estos cultivos. Tan al norte, tan cuidados, tan intensivo, tan alemán ...

Casi nos alegramos, por recordarnos al mundo mediterráneo, cuando encontramos viñas en pequeños bancales sujetos con muro de piedra ganados al bosque y encajados entre peñas ... 


O el intenso aprovechamiento de algunas laderas en las que los bancales no ofrecían espacio más que a un par de líneas de cepas ...


El sabor del riesling que pedimos aquellos días traía el recuerdo de aquella luminosa mañana entre viñas doradas. ¡Cuánto debemos a los romanos!

miércoles, 9 de agosto de 2017

VUELVE EL CAMINO DE SAN VICENTE MÁRTIR

Una nueva edición de la ruta senderista "Camino de San Vicente Mártir", en su tramo entre Cutanda y Burbáguena, tendrá lugar el próximo sábado 19 de agosto. Cinco horas disfrutando de hermosos paisajes, actividad física y buen ambiente. 


¡Anímate!

sábado, 5 de agosto de 2017

UN PASEO POR LOS ESTRECHOS DE ALBALATE

Supe de los Estrechos del río Martín de Albalate del Arzobispo hace muchos años, a través de "Fauna de Aragón: Las aves", de Adolfo Aragüés y Javier Lucientes (Ed. Guara) un libro que nos marcó a los jóvenes naturalistas aragoneses de los primeros '80. Pero, desde entonces, no había encontrado la ocasión de visitar este espacio natural. Hace algo más de un año, una mañana gris de junio, de la mano de Gaspar Ferrer pudimos recorrer este rincón de la Tierra Baja.


Dejamos un coche en el Puente del Batán y continuamos con el otro hasta un paraje situado algo más allá de la Torre de Horna, donde lo dejamos. Por un camino nos acercamos al valle a través de unos cabezos rocosos. Nos costaba imaginar que el valle estaba tan cerca.  


Seguimos un camino que dejaba al lado izquierdo un matorral ralo y abierto, mientras que al lado derecho se extendían campos de almendreras y alguno que otro de viejas oliveras. 

El color rojizo de los suelos y la disposición horizontal de los materiales (calizas y margas rojas) ya nos apuntaban a materiales del Terciario, en concreto paleógenos. Son el relleno de las cubetas por sedimentos detríticos y carbonatados aportados tras la activa erosión en los primeros relieves que tuvo lugar tras el levantamiento de la cordillera Ibérica.


Los corrales, ya ruinosos, nos recordaban la desaparición de los rebaños de ovejas y cabras en estos montes que, poco a poco, van poblándose de un matorral rico en especies aromáticas y espinosas.


Estábamos a 450 metros sobre el nivel del mar. Un clima con muy pocos meses con hielos, heladas suaves, veranos largos y cálidos, y precipitaciones escasas e irregulares. 

Estamos en el piso mesomeditarréneo. Bien definido por la presencia de la coscolla o coscoja (Quercus coccifera), el romero (Rosmarinus officinalis), el chinebro o enebro de la miera (Juniperus oxycedrus), la estepa blanca (Cistus albidus) y la de hoja similar al romero (Cistus rosmarinifolium), el lentisco (Pistacia lentiscus), el pino carrasco (Pinus halepensis) y la retama (Retama sphaerocarpa). 


Y la olivera, que crece muy bien en este piso bioclimático. Aún viva por aquí la cultura del olivo a pesar de los drásticos cambios sociales, el abandono del campo, la falta de relevo agrario y su escasa rentabilidad económica. Los árboles podados hechas pero el suelo sin labrar.


Era el dominio de la cogujada montesina, el culirroyo (colirrojo tizón),el pajarel (pardillo común) y la cardelina, con pollos volanderos por estas fechas en estas tierras. El milano negro sobrevolaba estos ambientes agrarios.

El valle se presentó de repente, abriéndose bajo nuestros pies.


Seguimos remontando el GR-262 en el tramo que une Albalate del Arzobispo con Ariño. El sendero que aparece a la izquierda en la fotografía anterior y que prácticamente no abandonamos durante el resto de la excursión.

Frente a nosotros dos tipos de materiales. Los inferiores calizas del principio del Jurásico (Lías). Sobre ellas, calizas del Cretácico Superior. Ambos materiales depositados en ambientes marinos pero en momentos muy distantes en el Mesozoico y bajo condiciones diferentes. 


En el fondo del barranco, los sedimentos aportados por el río se cubren de cañares (Arundo donax), una especie exótica e invasora perfectamente integrada en la cultura rural del Bajo Martín por su aprovechamiento.


Las calizas cretácicas afloraban en la margen derecha del valle. Al tratarse de los materiales más competentes forman escarpes y resaltes. 


Estas inclinada ladera, en umbría, estaba poblada por un denso lastonar (Brachypodium retusum) que recubría completamente el sustrato rocoso. Esta planta es una de las pioneras en colonizar el suelo tras la desaparición del bosque y, sobre todo, del matorral. Es el único obstáculo ante la activa erosión que se produce en estos abruptos terrenos durante las lluvias torrenciales.


En los peñascos de enfrente descansaba una colonia de paloma bravía (Columba livia). Resulta cada vez más difícil observar esta ave en entornos naturales, fuera de los núcleos urbanos donde prolifera la paloma doméstica (bravía cimarrona).


Algunos buitres leonados descansaban sobre los riscos vigilando a sus pollos ...


... que completaban su desarrollo en las repisas del cañón calizo ...


Pudimos ver un macho roquero solitario, la bubuta (abubilla) y colonias de avión común y de avión roquero, el primero de estos cazando sobre la ladera de romero y el segundo en zonas más altas. Sobre la sabina negral reclamaba el escribecartas (escribano montesino) ...


Sobre afloramientos calizos el agua de escorrentía ha ido modelando formas de disolución propias de las primeras etapas del modelado kárstico ...


Entre las fisuras que se forman en estos bancos calizos crecen pequeñas matas a modo de bonsais pues casi no disponen de espacio para sus raíces la sabina negral ...


el pino carrasco ...


o el romero ...


Este es el ambiente favorable para la cabrilla, el caracol terrestre de concha algo aplanada, rugosa y de color crema. Allí estaba también.

Descansando sobre la ladera, los restos de un pino carrasco, tal vez muerto por un incendio forestal, se descomponía lentamente ...


Tras ascender un repecho alcanzamos la balsa de una central hidroeléctrica: la central de Rivera.

Alimentada por un canal que surgía de un túnel que horadaba la montaña...


Descendimos por una larga escalera ...


que seguía el mismo trazado que la tubería por la que bajaba el agua ...


Esta central hidroeléctrica se alojaba en el interior de un edificio de cuatro alturas. Se alimentaba por el agua conducida por un canal de tres kilómetros de longitud construido mediante viaductos, túneles y acequias abiertas en la montaña. Esta gran obra terminada en 1905 permitió el suministro eléctrico a 25 pueblos del Bajo Aragón histrórico y, en buena medida, el inicio de la industrialización de estas tierras. 

La central cesó su actividad en 1964 y años más tarde fue adquirida por la empresa Eléctricas Reunidas de Zaragoza (hoy integrada en ENDESA) quien la revisó, modernizó y automatizó teniendo actualmente una función de reserva para la red eléctrica general. Cuando no está en producción, el agua vuelve al río formando una espectacular cascada.

  

La central estaba alojada en una de las oquedades abiertas por el río Martín en el escarpe calizo ...


En una de esas oquedades se almacenaban materiales de la central ...


pero, al tiempo, era un ambiente singular para la vida silvestre por las condiciones ambientales ...


Pudiendo encontrar desde panales de abejas colgando de la bóveda ...


o el culantrillo de pozo, aprovechando las condiciones de humedad en el peñasco y la luz tamizada ...


Retomamos el sendero contemplando con admiración el buen estado de la acequia, abierta en la roca  ...


y colgante sobre el río ...


Un trabajo formidable que se completaba con los túneles ...


Seguimos el sendero por el sector más angosto de Los Estrechos ...


Esta ruta está muy bien preparada para el senderista por el Parque Cultural del Río Martín. Sin ser muy arriesgada ofrece la sensación de aventura para todo el que la recorre. 


En los pasos con caídas hay cordones que ofrecen sensación de seguridad sin causar gran impacto en el paisaje. Es una de las rutas más conocidas y practicadas en el sur de Aragón. 


Enfrente, las viseras formadas por desplome de los estratos calizos ofrecieron unas buenas condiciones para plasmar el arte rupestre levantino (Paleolítico Superior-Edades de los Metales). En Los Estrechos del río Martín en Albalate hay un conjunto de abrigos situados próximos entre sí lo que hace suponer que desempeñó una función de santuario. Todos ellos, junto con los de otras regiones mediterráneas, fueron declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1998.

Se disponen en la margen izquierda del río y están protegidos mediante vallas para evitar su deterioro. Nosotros, que remontábamos, la margen derecha del río, vimos las pinturas desde lejos.


Tras estos escarpes se extendían los montes antaño dedicado a pastos, actualmente en fase de regeneración del matorral ...


Nos llamó la atención una pequeña muela, forma de relieve de origen erosivo resultante de la disposición casi horizontal de los estratos de diferente resistencia. Las calizas más competentes cubriendo a las margas más blandas ...


Seguimos la ruta.

Gaspar, paciente con la cámara, recogió algunas fotografías de insectos, como la de esta mariposa ...


o la de esta libélula recién capturada por un díptero, de la familia Asilidae me apunta Miguel Ortega ...


  En la margen izquierda se adivinaban los abrigos en el paraje de Los Chaparros ....


Cruzamos el río por una palanca en un tramo más arbolado. Repoblaciones de chopos canadienses y de pinos carrascos ...


En unos taludes margosos prosperaba el albardín (Lygeum spartum) una planta muy característica de la Depresión del Ebro y que remonta por la parte baja de sus afluentes, como aquí en el Martín ...


Y, fuimos dejando atrás el cerrado valle con sus peñascos ...


En el Puente de los Batanes, cerrando el bucle, nos encontramos otras viejas oliveras que nos dejaron en el recuerdo la luz de estos hermosos parajes y la milenaria cultura que encierran.


Naturaleza agreste y paisaje cultural. Un destino muy recomendable.

Chabier de Jaime Lorén (texto y fotos) y Gaspar Ferrer (fotos)