Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

sábado, 19 de agosto de 2017

LAS LLANURAS DEL ESCALDA, UN PARQUE NATURAL EN VALONIA

El río Escalda (Escaut, en francés, Schelde en holandés) nace en la Picardía, región del norte de Francia, a tan solo 95 m.s.n.m. y recorre 355 km, en su mayor parte en territorio de Bélgica hasta desembocar en el mar del Norte, ya en tierras holandesas.


Como puede pensarse, con tan escasa pendiente, es un río que fluye mansamente por una extensa planicie. En el mapa el Escalda es el río de la izquierda.


El Parc Naturel des Plaines de L'Escaut ocupa 26.500 hectáreas del suroeste de Bélgica, en la Valonia Picarda, entre las ciudades de Tournai (Bélgica), Mons y Lille (Francia). Se extiende por la llanura aluvial, un territorio muy humanizado desde muy antiguo, que acoge actualmente a 63.500 habitantes. Es un territorio con una fuerte identidad rural y cultural. 


Tiene una gran variedad de paisajes y ambientes. Amplios y legendarios bosques, praderas con setos, cultivos agrícolas, lagunas, canales, canteras abandonadas, pueblecitos, huertos, jardines y mansiones conforman el escenario de esta región, situada tierra adentro, pero cercana al mar del Norte.



Este parque natural reúne unos cuantos santuarios, como son los bosques y los humedales. Sin embargo, a pesar de la intensa antropización, la naturaleza está presente por doquier, entre los campos, canales y pueblos, que son los que representan la mayor parte del territorio. Entre las especies silvestres más apreciadas se encuentran las aves acuáticas vinculadas a las zonas húmedas, las orquídeas, las mariposas de los prados, los murciélagos de las iglesias y los sauces trasmochos que son el emblema del parque.



Acabábamos de aterrizar una mañana de un día laborable de febrero en el aeropuerto de Charleroi. Antes de dirigirnos hacia el nordeste, dirección Lovaina para estar con Anchel, nos encaminamos con nuestro flamante Fiat 500 recién alquilado, hacia el oeste para descubrir este paisaje ... y sus árboles.

El Parc Naturel Plaines de l'Escaut define claramente sus objetivos:

  • Protección de la Naturaleza y la biodiversidad
  • Gestión del territorio y protección del paisaje
  • Aplicación de una agricultura sostenible
  • Desarrollo económico local
  • Recepción, educación y sensibilización del público
Un territorio moderadamente poblado, para lo que es Bélgica, muy poblado para Aragón, con una fuerte identidad cultural y ... con recursos económicos. El Ministerio de Valonia de Ruralidad está invirtiendo 1.672.480 € en el quinquenio 2015-2020 en el Grupo de Acción Local Plaines de l'Escaut, en el que el Parc Naturel Plaines de l'Escaut es uno de los principales actores para conseguir los fines temáticos como el turismo, la agricultura social, la promoción de los productos locales, la gestión diferenciada, la conservación de la biodiversidad, la movilidad o los proyectos culturales.

Es una planicie en la que predominan los prados ...


surcada de canales navegables ...


y multitud de pueblos conectados por una densa red de carreteras que llega hasta la última casa o granja, en las que pudimos ver cerezos desmochados ... 


Salpicaban la campiña pequeñas masas forestales, más cultivos que bosques, por lo que pudimos ver. La primavera ya se barruntaba con la floración de la campanilla del invierno (Galanthus nivalis) ...


entre un tallar de alisos ...


y un cultivo de planifolios para mí desconocidos ...


Poníamos atención a los animales de corral de las viviendas. En especial a las gallinas ...


de razas para nosotros desconocidas ...


bien acompañadas por cabras ...


y conejos ...


que más bien parecían mascotas. 

Íbamos buscando a los sauces trasmochos y no tardaron en aparecer ...


en los márgenes de los campos ...


en las orillas de los caminos ...


estaban estos árboles campesinos, fiel testimonio de un paisaje histórico que hoy es ya un elemento de identidad entre las comunidades locales ...


Árboles sanos, algunos de ellos viejos, y bien cuidados aplicando los desmoches a turnos inferiores a diez años ...


tal vez para su aprovechamiento energético, además del conservacionista y paisajístico, como pudimos ver después en un panel en el centro de interpretación del parque natural ...


Los sauces trasmochos (saules tetards) son importantes para las gentes por su valor ambiental y cultural. La localidad de Taintignies acoge una importante población y está orgullosa de los mismos como puede verse en este breve documental.

La mañana iba avanzando. Y por estas tierras comen pronto. Estábamos en Bon-Secours, junto a la frontera con Francia. Terreno apropiado para las tradicionales bromas entre belgas y franceses. Y nos buscamos un lugar tranquilo, todos lo estaban en esa localidad fronteriza en aquel jueves de febrero. Y cogimos impulso para la ruta de la tarde. 

En Bon-Secours sabíamos que se encontraba "La Maison du Parc Naturel, l'escala forestière et le promenoir des cimes". Cuando piensas en los centros de interpretación de los parque naturales nunca sabes muy bien qué es lo que te vas a encontrar, pues los perfiles y los servicios que ofrecen son de lo más variado. En este, como viene siendo habitual por estas tierras, tuvimos que abonar una entrada de 6 €. Esperas mucha educación ambiental. Y así fue.


Era un centro temático dedicado al bosque.

Estábamos solos. El interior dedicaba buena parte de su contenido a describir las especies vegetales (árboles, arbustos y herbáceas) y a los vertebrados. Lo habitual. Aquellos valores naturales más accesibles, conocidos y atractivos ...


Todo era muy interactivo. Sonidos, olores, texturas ....

Lejos de centrar la atención en las grandes aves o mamíferos, dedicaba buena parte de los contenidos a los pequeños organismos que, realmente, son los principales agentes en los procesos de flujo de energía y el ciclo de la materia de los bosques.

Se dedicaba varios dioramas a los artrópodos saproxílicos, algunos bien conocidos como el ciervo volante y los más mucho menos populares ...


a los hongos saprófitos comenzando por lo importante, por los micelios ....


y terminando por los cuerpos fructíferos ...


y creando modelos que contribuyan, sobre todo a los niños, a comprender las escalas ...

  

dentro de la fidelidad a las formas de los seres vivos y resaltando su belleza ....


Pero, lo que más nos impresionó, fue la importancia concedida a los organismos que viven en el suelo. Los colémbolos ...


y los ácaros ...


cobraban más protagonismo que el azor o el ciervo. En coherencia con su representatividad en cuanto a su biomasa y a sus funciones. Nos encantó ver el protagonismo que se les concedía.


El museo ofrecía muchos paneles y dioramas sobre aspectos del medio físico y de la actividad humana. Es un territorio muy llano, como se ha dicho. Para disponer de una perspectiva diferente, el documental que se proyectaba en el vídeo ofrecía una perspectiva aérea a través de un viaje en globo aerostático en el que se explicaban las características y ambientes de este espacio natural.

En el exterior se había construido un parque infantil. Realmente era un conjunto de elementos lúdicos pensados para los niños en los que realizar actividades de educación ambiental pero siempre muy relacionadas con lo sensorial. Y realizadas, en buena parte, con materiales del entorno. Había múltiples espacios temáticos.




E incluso una ruta de 150 metros de longitud ...


 para caminarla descalzo ...


... sintiendo las texturas, la humedad y la temperatura del suelo.

Había, igualmente, una amplia red de senderos señalizados a través del bosque caducifolio, un joven tallar en recuperación de hayas y robles, adosado al pueblo y rodeado de campos. Aunque no recorrimos ninguno.

Pero, la estrella de la Maison du Parc Naturel des Plaines de l'Escaut era la pasarela aérea a 50 metros de altura ...





que te ofrecía una perspectiva de la copa de los árboles.


Nos pareció un recurso educativo muy potente. Y, al mismo tiempo, de un coste muy elevado y de notable sofistificación e alto impacto paisajístico. Pero, al final, también depende de los resultados que ofrezca.

Empezaba a refrescar y la luz se nos estaba yendo. Cogimos el cochecillo y nos despedimos de las llanura del río Escalda en estas tierras picardas. 


Y de sus hermosos sauces.

martes, 15 de agosto de 2017

EL ESTRAMONIO INVADE EL HUERTO

Cuando nos hicimos casa en el Rabal nos quedaba un buen terreno para hacer un huerto. Como aquello habían sido pajares y eras de trillar, después de darle una labor con arado, conseguimos llevar varios camiones de tierra que sacaban de una excavación en la Huerta Grande. No era aquella una tierra muy buena, pues se trataba de arenas calcáreas con muy poca materia orgánica, pero a base de echarle sirle y humus del compostador, con los años ha ido oscureciéndose y ya parece otra cosa.

Desde entonces, salvo uno, todos los años pongo en marcha el hortal. Extendiendo el compost en febrero, labrando en marzo y comenzando a plantar o sembrar en abril. Es entretenido y saludable, el jardín más bonito, pero el más exigente. Hay que estar encima. Plantar, sembrar, regar y, sobre todo, quitar hierbas.

Más o menos me conozco a todas las hierbas que invaden el terreno del huerto. Son, poco más de media docena de especies. Predomina una gramínea de espiga compacta (Setaria sp.) y la verdolaga (Portulaca oleracea). Como me dijo un anciano, las malas hierbas son hijas de la tierra, las que nosotros plantamos, sus hijastras.

Al principio las quitaba con la azada, pero me he dado cuenta que se daña mucho a las raíces de las plantas cultivadas. Últimamente, desde que tenemos gallinas, las arranco con las manos y se las doy para que coman plantas verdes. Agradecen cada mañana la verdura fresca.

Este año se ha producido una gran novedad en el huerto. Desde muy pronto observé que nacían por doquier unas plántulas que no había visto nunca antes aquí. Tenían un olor muy intenso y desagradable al tocarlas. Era estramonio. Estaba claro.


No tardé nada en saber su origen.

Este otoño compré varios sacos de pipas cultivadas en la huerta de Calamocha. Se las echaba a las gallinas en la tolva y las comían muy bien. Me llamaron la atención unas semillas negras, ásperas y aplanadas, de unos 3 mm de diámetro, que se quedaban en el fondo del gallinero, pues las gallinas no las tocaban. 

Lo demás, es fácil de imaginar. Las semillas caídas al suelo del gallinero, con el pajuzo y la gallinaza fueron, a lo largo del invierno, al compostador. Y, poco después, al huerto. Las tres pasadas de motozada hicieron el resto.


Llevo un par de meses arrancándolas del huerto. Hace una hoja grande y le quita la luz a los cultivos. menos mal que se arranca con facilidad. ¡A ver si las pipas de este otoño son de secano! Pero con lo seco que viene el verano ... ¡lo dudo! 

viernes, 11 de agosto de 2017

OTOÑO EN LOS VIÑEDOS DEL RIN ROMÁNTICO

Puente de Todos los Santos. Viaje familiar a Renania. Casi cuatro días para conocer ciudades y paisajes de esta región alemana. Documentación: Lonely Planet. Un acierto.

Dedicamos un soleado domingo para visitar el Valle del Rin Romántico (allí conocido como Valle Superior del Medio Rin), los 65 km comprendidos entre las localidades de Bingen am Rhein y Rüdesheim, en cabecera, con la ciudad de Coblenza, donde se le une el río Mossela. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2002 por integrar un paisaje cultural constituido por un conjunto de valores geológicos, históricos, agrícolas e industriales. Es uno de los destinos turísticos más famosos y populares en este país, sobre todo en verano y principio de otoño.

Cuando definimos la ruta no éramos conscientes de que paisajísticamente los primeros días de noviembre es una de las épocas del año más apropiadas para visitar este territorio. Fue una afortunada casualidad. Esos días los viñedos mostraban unos tonos dorados que contrastaban con el pardo de las pizarras sobre las que crecían. Era de una gran belleza.


Este paisaje cultural se extiende por 27.250 hectáreas de la región de Renania-Palatinado. En las inmediaciones del valle afloran unas pizarras, obtenidas tras el metamorfismo de sedimentos limosos y arcillosos depositados hace entre 410 y 360 millones de años (Devónico). Son los responsables, en buena medida, de la calidad de sus vinos. 

Emergidos durante la orogenia Herciniana (Carbonífero), estos materiales sufrieron, mucho tiempo después, durante el Mioceno (hace entre 23 y 5 millones de años), los efectos de un hundimiento de la corteza terrestre originado por la presencia de una columna ascendente desde el manto terrestre en el oeste de Europa, entre los actuales Golfo de Valencia y valle del Rin. Ello originó una alargada depresión: una fosa tectónica (graben). Como la del valle del Jiloca, pero a una escala mayor.

Al norte de esta depresión las aguas recogidas en los Alpes se encaminaron hacia el Mar del Norte originando el río Rin. En esta larga garganta, que llega alcanzar los 200 metros de caída en algunas zonas, la erosión ha ido regularizando los escarpes generando formas suaves pero, aún así, resisten escarpes y peñascos.


El valle del Rin, desde épocas prehistóricas, ha sido un importante eje de comunicación. Actualmente, son navegables más de dos tercios de sus 1.233 km siendo la vía fluvial de mayor densidad de tráfico en el mundo. Considerada como aguas internacionales para Holanda, Alemania, Francia y Suiza, es la salida directa al mar del país helvético. Pudimos comprobar el continúo tránsito de barcazas en ambas direcciones.


e igualmente, un importante eje ferroviario en el corazón de la Alemania occidental, en su región más próspera ...


A estas dos vías de comunicación, la ferroviaria y la fluvial, hay que sumar las dos carreteras que siguen en paralelo y sin conexión (pues no hay puentes) por las respectivas orillas.

Un lugar de gran interés histórico y cultural, muy bien comunicado y en una de las zonas más densamente pobladas de Europa implica, necesariamente, un desarrollo turístico importante. Un dato. La localidad de Rüdesheim (9.913 habitantes), recibe anualmente a tres millones de turistas. En aquel domingo, nosotros vimos visitantes en los pueblos que visitamos a otros visitantes, además de hoteles, restaurantes y tiendas de recuerdos, pero no tuvimos esa sensación de agobio turístico. Seguramente por la época del año en la que estábamos. 

El control de esta vía de comunicación y su carácter fronterizo favorecieron la construcción de una serie de fortalezas dispuestas en ambas riberas del río y a muy poca distancia entre sí.


Un flujo comercial tan importante iba asociado al cobro de impuestos sobre las mercancías.

Uno de los castillos más famosos del valle es el de Pfalgrafstein, que fue levantado a principio del siglo XIV sobre una isla en medio del Rin con el objeto de cobrar tributos a las embarcaciones. Esta fortaleza en forma de nave, ha resistido tanto las crecidas del río como a los diversos ejércitos que por allí han pasado. Hoy es un popular museo.


La mayor parte de estos castillos fueron destruidos por las tropas francesas durante la Guerra de los 30 Años, una especie de guerra global europea del siglo XVII entre la entente del Sacro Imperio Romano Germánico y los reinos de España, por un lado, y la emergente Francia de Luis XIV por otro, pero que implicó a casi todos los estados. 

A principio del siglo XIX, en pleno Romanticismo cultural, estos castillos ruinosos y el cañón del Rin fueron redescubiertos por poetas y pintores, promoviéndose su reconstrucción desde la joven monarquía prusiana resultante de la unificación alemana. Muchos de ellos son hoy hoteles o museos. Son el icono de este paisaje cultural. 
 

Bosques caducifolios, extensos viñedos, pueblos bonitos, altivos castillos y el gran Rin conforman este paisaje.
 

Teníamos el día entero pero había que definir la ruta. Decidimos continuar por la margen izquierda del río evitando el uso del ferry. Y evitar la turística y medieval Rüdesheim. El primer contacto con la vid tuvo lugar al pie del castillo de Burg Reichenstein.

Viñedos en espaldera, todos de la variedad riesling, una uva blanca propia del valle del Rin que resulta característica por su aroma y su transparencia. Es la variedad de uva más extendida en Alemania. 

 

Las cepas eran altas, adaptadas para la mecanización en la vendimia.


Cada cepa, con su tronco alto, con sus sarmientos, parece un pequeño árbol trasmocho.  


Nos acercamos a Bacharach, un pequeño pueblo que decidimos conocer mejor. La cultura del vino, de origen milenario (la colonización romana), quedaba de manifiesto en los comercios, restaurantes y en los murales ...


Es un pueblo amurallado que ha ajustado su desarrollo urbanístico al espacio disponible. Ofrece muchos edificios antiguos y numerosos rincones con sabor entre sus callejas ...

  

que parecen salidos del cuento de Hansel y Gretel ... 


Sobre una colina se yerguen los restos de la capilla de Werner. Este monumento de estilo gótico tiene una larga historia.


Werner era un adolescente que trabajaba como jornalero en los viñedos de unos judíos. Apareció muerto, abierto en canal, desangrado y colgado de un árbol cabeza abajo, el Jueves Santo de 1287. Un crimen que parecía ritual. En una época de intenso antisemitismo y en un momento en que hubo algunos crímenes similares en otras zonas de Europa, se acusó sin fundamento a la comunidad judía local, iniciándose una persecución popular que acabó con las poblaciones de hebreos en el valle medio y bajo del Rin. En el pueblo Werner fue considerado como un santo y un mártir, a pesar de que el rey intentó -sin éxito- hacer desaparecer los restos. 

Dos años después se inició la construcción de la citada iglesia con la intención de guardar los restos del joven Werner y fomentar las peregrinaciones que ya estaban realizándose. Al poco se detuvo el culto y la construcción. En 1426 se relanzó la veneración y se concluyó la iglesia, sin embargo los papas de Roma fueron reacios a su canonización, a pesar del monarca y del pueblo, que lo consideraba una santo propio, San Werner de Oberwesel. Actualmente está recogido en el santoral alemán y es el patrón de los viticultores y bodegueros. La iglesia, al igual que los castillos, también fue destruida por los franceses en la Guerra de los  Treinta Años.

A principio del siglo XIX, esta valle fue descubierto por los viajeros románticos convirtiendo su imagen en un icono del espíritu romántico que se extendía entonces por Europa.


En las estrechas calles de Bacharach no llegaban los rayos solares. Hacía frío. 


Por el camino dimos con el centro social de la iglesia protestante. Un cartel de bienvenida a los refugiados dejaba clara la postura de apuesta decidida por la solidaridad y, al tiempo, el debate social que se produce en Alemania en torno a la capacidad de acogida y a su integración.


Fuimos remontando hacia una puerta de salida por la que nos acercamos a las murallas para ganar altura y contemplar el paisaje.


Los viñedos descendían por las laderas.


Eran plantaciones jóvenes. Aún quedaban algunas uvas. Las probamos. Dulcísimas. 


A través de un sendero nos acercamos a una torre de vigilancia.


La sombra del monte resaltaba la afilada torre de la iglesia y el verdeamarillo de las vides ...


La viña prospera muy bien en estas laderas de orientación sur que les ofrece la sobrexposición precisa para conseguir el número de horas de luz y, por consecuencia, el grado de glucosa del mosto para conseguir vino de una mínima graduación. 


Terminamos la ruta pasando junto a otra restaurada torre ...


Y seguimos por la carretera en paralelo al Rin. Pequeños pueblos, castillos y más viñedos. Este valle tiene un microclima especial que permite el cultivo de plantas que requieren humedad y temperaturas templadas, como el limonero o del kiwi. Sorprendente, para estar a la latitud de Bruselas.

Como también nos sorprendió el pensar que la altitud es de tan solo 70 m.s.n.m. a pesar de que al río le faltan casi cuatrocientos kilómetros para llegar a su desembocadura en el mar del Norte. 

Viniendo de una tierra de viñas no deja llamarte la atención estos cultivos. Tan al norte, tan cuidados, tan intensivo, tan alemán ...

Casi nos alegramos, por recordarnos al mundo mediterráneo, cuando encontramos viñas en pequeños bancales sujetos con muro de piedra ganados al bosque y encajados entre peñas ... 


O el intenso aprovechamiento de algunas laderas en las que los bancales no ofrecían espacio más que a un par de líneas de cepas ...


El sabor del riesling que pedimos aquellos días traía el recuerdo de aquella luminosa mañana entre viñas doradas. ¡Cuánto debemos a los romanos!