Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

domingo, 4 de julio de 2010

DE FAUNA PISCÍCOLA

El sábado 24 de abril me escapé a pescar. Hacía al menos 14 años que no me recorría el río con la caña y el macuto y todo parecía seguir igual. Sólo en apariencia.

El ambiente ribereño ha cambiado mucho desde entonces. Las antiguas sendas de pescadores se han perdido casi en su mayor parte (especialmente entre el Pozo Paco y el Puente Ratero). La ribera es excepcionalmente dinámica aunque no lo parezca y el arbolado crece, los viejos chopos caen, el río se lleva parte del terreno de los meandros, deposita sedimentos en otras zonas… el paso del tiempo es sin duda la mejor prueba de que ríos y riberas forman parte de un mismo ente y cualquier acontecimiento en uno u otro cambia el ambiente global.

Comencé la jornada por la acequia que sale del Jiloca en el conocido entorno de “la L”. Es conocida por denominarse “acequia de las Monjas”, aunque a esta altura de la vega es un canal que no suele llevar denominación. Hay una compuerta que da salida al río Jiloca de nuevo parte del agua que lleva la acequia, según requerimientos. El entorno de esta compuerta es conocido con el nombre de “El Trascón”.

El ambiente acuático del río en esa zona solía cambiar según la época del año. En primavera e invierno la compuerta estaba abierta por lo que las aguas llevan bastante velocidad y el flujo era muy turbulento. Era una buena época para probar a capturar truchas (que por aquel entonces, en estas zonas, eran autóctonas).

Durante el verano la compuerta se cerraba y las aguas quedaban remansadas, y las truchas bajaban a zonas de mayor corriente. Era el tiempo de pescar barbos, samarugos y madrillas. Peces de fondo terroso y aguas más tranquilas.

Esta vez la compuerta todavía estaba abierta. La primera captura en mi regreso como pescador fue una trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss) de aproximadamente 1 Kg. de peso. La verdad es que es una sorpresa y un tanto de desilusión encontrarse con una trucha introducida en una de las únicas zonas donde antaño podíamos encontrar la trucha autóctona o “del terreno” Salmo trutta en el río Jiloca.

Imagen 001 

La segunda captura del día fue en las compuertas de “El Salto”. Otro ejemplar de trucha arco iris (de tamaño menor esta vez) y en otra de las zonas donde podía encontrarse la trucha común hace años.

Cansado de truchas arco iris recogí los bártulos y me fui al río Pancrudo. Allí me aguardaba una tarde mucho más interesante con 5 capturas de trucha común, casi ninguna superando los 20 cm.

Durante el mes de mayo volví a probar un par de veces en el Jiloca. Esta vez en el tramo comprendido entre la Fuente del Bosque y el Puente Romano.Fueron 3 piezas rozando los 20 cm. y… ¡las tres eran del terreno!. Sin duda una alegría comprobar que al menos en este tramo del Jiloca sigue habiendo cierta riqueza autóctona.

Imagen 011

trucha 023

Pero lo cierto es que es una lástima que en la zona del Salto (límite El Poyo del Cid – Calamocha) hayamos perdido a la trucha común en favor de las repoblaciones con trucha arco iris. Desde aquí anímo a los gestores del coto de pesca de Calamocha a reintroducir la trucha común y devolverle su importancia, algo que se viene haciendo en muchas zonas de España.

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