Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

viernes, 26 de marzo de 2010

LA PRIMAVERA ASOMA EN LAS HOCES DEL RÍO PIEDRA

Hace unos días estuvimos preparando una ruta que realizaremos durante el curso “Ornitología práctica de las Tierras de Jiloca y Gallocanta” que, dentro de unos días, inicia su singladura. Un paseo vespertino nos permitió tomarle el pulso al cañón del Piedra y comprobar que el largo invierno comienza a retirarse.
 
La primera sorpresa fue ver el caudal del río. Durante las últimas décadas lo normal ha sido encontrar el cauce seco y poder recorrerlo sin problemas por el fondo. Este no fue el caso, tuvimos que vadearlo un buen número de ocasiones. Las nevadas y lluvias de este húmedo invierno han recargado los acuíferos que descargan en el río. La cascada del azud mostraba todo su esplendor.
 
Piedra 1
 
El frío ambiental y la escasez de días soleados retienen incluso el crecimiento de las herbáceas que forman los céspedes del fondo del valle. En las laderas, las arcillas una vez empapadas, tras las heladas, se esponjaron. Ahora, bajo nuestros pies, se compactaban de nuevo. Los musgos terrícolas también son levantados y volteados, todo un peligroso desequilibrio en la inestabilidad de la ladera.
 
En las repisas y pequeños huecos de los cantiles calizos ya incubaban los buitres leonados. Los más, aprovechaban los últimos rayos de sol de la tarde.
 
Los fresnos, aún sin atisbo de brote en sus ramas, son recorridos por los inquietos mosquiteros comunes que se encuentran alimento en su viaje migratorio desde las zonas de invernada hacia sus territorios de cría.
 
En los viejos y rotos chopos lombardos el pico picapinos continúa preparando el viejo nido donde en breve comenzará su incubación.
 
Los halcones peregrinos descansan en los bordes del acantilado. Estos días también se entregan a los vuelos nupciales, planeos seguidos de rápidos aleteos, siempre cerca del futuro nido.
 
La sorpresa nos llegó al caer la tarde. Un revoloteo amariposado de plumas pinta de gris y cárdeno el blanco lienzo de la pared calcárea. Es un treparriscos. Este insectívoro abandona las cumbres pirenaicas durante el invierno y desciende a los cañones rocosos de la cordillera Ibérica. Su presencia en nuestros montes es rara aunque no excepcional.
 
Treparriscos
 
Las chovas piquirrojas, en buena parte emparejadas, entran y salen de las grietas del cantil con su vuelo habilidoso y péndulo. Su voz, aguda y profunda, resuena con el eco en el fondo de la cárcava.
 
Ya de vuelta, el alimoche, recién llegado de sus cuarteles de invernada africanos comenzará pronto la puesta y la incubación.
 
Alimoche
 
Estos días, entre el final del invierno y los albores primaverales, nos permiten disfrutar de los últimos invernantes y de los primeros migrantes estivales.
 
Piedra 2
 
Aún nos queda tiempo de fríos, pero el día alarga de forma inexorable y el sol gana altura por días. A disfrutar…

1 comentario:

Fer dijo...

El lunes se dieron las primeras tormentas en el prepirineo (sierra de Guara) y el miércoles en gran parte del Jiloca, especialmente al norte y noroeste de la Comarca.

Comparando con otros años es bastante pronto para ver tormentas con tanto aparato eléctrico como estos días atrás.