Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

jueves, 9 de abril de 2015

HISTORIAS DEL EBRO (I): GRAN JEFE AGUA COLORADA

Los sioux son indios de pradera. A los apaches les gusta estar en la estepa, a los yumas en el desierto, a los mohicanos en los fríos y húmedos bosques de los Apalaches, pero a ellos les encanta seguir las pausadas riadas de bisontes por los herbazales de las amplias llanuras y valles al pie de las Rocosas.

Gran Jefe Agua Colorada recuerda la historia que empezó en Fort Laramie: primero fue un pequeño montículo al lado de Platte River, un gran río que afluye al Missouri en Omaha. Fort Laramie no obstruyó las lentas riadas de bisontes que seguían sus bisabuelos, pero enseguida llegaron los “castores impacientes”, rostros pálidos que se sintieron seguros, empezaron a multiplicarse y lo llenaron todo de granjas, pueblos, diques y caminos. Buffalo Bill vació miles de toneladas de bisontes.

La guerra fue inevitable, y sus antepasados la perdieron. Fueron recluidos en reservas y construyeron diques alargados, entre los cuales pretendían que discurriesen las manadas de bisontes. Pero a estos les gusta ir lentos y esparcidos por la pradera, abonándola. Cuando los obligas a ir en fila por un camino estrecho, la estampida es segura, y una masa de bisontes a gran velocidad es temible: rompe diques, descalza puentes, destruye cultivos y granjas de los “castores”... Una estampida desbocada y mal dirigida puede arrasar un pueblo. A veces la riada de bisontes es inevitable, porque hay años en que se reproducen y acumulan muchísimo en las montañas, y bajan de golpe. Este año ha ocurrido el fenómeno.

Una vez más muchos “castores”, impacientes, piden a los rostros pálidos de su Gobierno que tomen medidas contra los sioux y los bisontes: que los almacenen en unas reservas que han inventado, en las que están amontonados y los van soltando poco a poco, que los trasvasen con canales a territorios de otros indios, que no tienen bisontes pero les gusta su carne, que arrasen las mimbreras, sauces y otros matorrales que ramonean los bisontes y le sirven, a Agua Colorada, para construirse su bonita corona…

Algunos “castores”, amigos de los sioux, hablan de “renegociar el espacio de estampida”: darles más terreno, para evitar que se dirijan a zonas de gran valor de los “castores”. A Gran Jefe Agua Colorada no acaba de gustarle la idea. Preferiría que los bisontes fuesen lentos, fertilizando la pradera, sin levantar polvo. Y él dando vueltas, zigzagueando, sin parar el lento paso de su caballo, recorriendo más camino antes de llegar al delta, sin que sus cascos al galope arranquen la tierra…

Gran Jefe Agua Colorada sabe, por experiencia, que los “castores” amigos suelen dar buenos consejos a su tribu, que los rostros pálidos han invadido su llanura desde hace muchos años y tienen que coexistir con ellos, que las guerras que han empezado siempre las han perdido, y que los rostros pálidos del Gobierno no lo tienen claro. Se teme lo peor. Los rostros pálidos amigos tienen mucho “arrojo”, y se enfrentan a otros “castores” más impacientes. Tampoco les gustan del todo sus propuestas, pero son los únicos que saben que, sin ellas, Gran Jefe Agua Colorada y su tribu desaparecerán.

Alejandro J. Pérez Cueva (Colectivo Sollavientos)