Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

sábado, 18 de enero de 2014

MARCANDO EL TERRITORIO

Era la mañana del día de Todos los Santos. En las calles de Cuencabuena reinaba un completo silencio, tras el bullir humano del fin de semana anterior. Por la calle vimos un par de gatos y, más adelante, un anciano que salió a estirar las piernas cuando ya se templó el aire. Los huertos disfrutaban de un largo otoño …

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Buscábamos la cabecera del Barranco de Cuencabuena, entre los montes de Pedro Negro y los llanos de Ferreruela. Al poco de salir del pueblo, en dirección a Ferreruela, dimos con un desvío.

Delante de un viejo pajar vimos un tronco clavado en tierra. Parecía un poste viejo. En su extremo sostenía una cruz.

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Nos llamó la atención y descendimos del coche para ver con más detalle.

El palo era un tronco de sabina. Estaba pelada, sin corteza. Tenía el tono gris que adquiere esa madera cuando se expone años y años a la intemperie. La cruz, de hierro, mostraba únicamente unos sencillos ornamentos. El conjunto era de una belleza tan sobria que nos impresionó.

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Suponemos que, como los peirones, esta cruz de término tendría una función de orientación pues se ubica en un importante desvío en las inmediaciones del pueblo. Y una componente de fervor popular y, además, de protección.

Junto a la cruz, el viejo pajar. El tejado, completamente hundido, no mantenía ni una viga. Entre sus enrunas crecía una sauquera que ya asomaba por encima de las paredes de piedra y tapial.

La puerta, bien cerrada, era la típica de tablas claveteadas. Las hierbas crecen desde hace décadas. Las décadas que ya está cerrada.

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Días después, le preguntamos a Fran Martín y a Pilar Edo, buenos conocedores del patrimonio material de los pueblos de la comarca. Nos comentaron que sabían de su presencia. Pero solo del poste, sin cruz, que fotografiaron hace unos años.

Cuencabuena (1)

Nos surgieron algunas preguntas. ¿Qué había ocurrido desde entonces?

Le preguntamos esta vez a Ricardo Rubio, nuestro amigo e informador cuencabuenero. Y se puso a indagar …..

Se trata, al parecer, de una cruz muy antigua. Las gentes del pueblo piensan que tiene varios siglos, tal vez pueda tener más de trescientos años. Esta cruz, y dos peirones con los que se relaciona, forman un triángulo. Un territorio protegido.

Al parecer la cruz debió caer al suelo y desapareció. Estuvo durante unos años solo el poste, tal como lo vieron Pilar y Fran.

Y, hace unos pocos años, una familia de vecinos del pueblo, propietaria de un campo situado en las inmediaciones y con una especial vinculación con este pequeño monumento, decidió encargar a un herrero la fabricación de una nueva cruz y reinstalarla sobre el poste.

reponiendo cruz cuencabuena

Los humanos marcamos nuestra impronta en el paisaje mediante el uso del territorio, a través el aprovechamiento de los recursos naturales. Pero también, nos gusta perpetuar nuestra huella -y la de nuestros antepasados- al cubrir las necesidades espirituales. Incluso en tiempos de escasa religiosidad.

6 comentarios:

Fer dijo...

¿Dónde habra ido a parar la antigua cruz? ¿Se estará vendiendo en algún puesto de anticuarios de Zaragoza, Madrid, Barcelona o Valencia?

Ricardo dijo...

Seguro que sí Fer, pero qué le vamos a hacer esto forma parte de la naturaleza humana. Lo que también es seguro, como queda reflejado en este artículo, es que la gente de los pueblos se niega a que el patrimonio, por pequeño que sea, desaparezca y para ello no dudan en poner manos a la obra para mantenerlo. Cada vez que algo de nuestro patrimonio o de nuestras tradiciones se pierden perdemos algo de nosotros mismos.

paula gil ariñez dijo...

En primer lugar dar las gracias a las personas que han realizado este magnifico articulo y también aportar una pequeña pincelada aclaratoria sobre la persona que realizo la cruz.No es ningún herrero profesional sino un vecino habilidoso , creativo y generoso con el patrimonio y símbolos de identidad de Cuencabuena. Gracias Toño

dbayona dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
dbayona dijo...

Precisamente no hace mucho salió el tema de la Cruz de Madera hablando con Fran del CEJ sobre los cruceros de la comarca. Cuando los chicos del centro de estudios vieron el poste sin cruz hace unos años ya les llamo la atención.
Me explicó que aunque en nuestra comarca predominan los peirones también existen varios cruceros, que parece ser que tienen una función similar.
Gracias a todos los que ayudasteis a arreglar la cruz de madera y a Chabier por el artículo

icalvo dijo...

La imagen del pajar con el tejado hundido, con los muros desmoronándose, me resulta realmente bella, con su color de arcilla en el tapial. El poste con la cruz completa el cuadro aportando un elemento simbólico y religioso. Nos sirve para reflexionar sobre el paso del tiempo, la ocupación de la tierra por las gentes... Lástima que haya desaparecido la cruz original y que alguien no tenga información sobre su paradero. Pero es muy valioso, admirable y esperanzador que siga habiendo gente dispuesta a reponer esa cruz, arreglar desperfectos en un lugar del pueblo causados por elementos naturales o humanos. En esto de las cruces más bien pienso que son muestras de la religiosidad popular antigua. Esta en concreto puede estar relacionada con algún suceso o accidente que sucedería allí mismo o en las cercanías. Se acostumbraba y gustaba marcar un lugar concreto con algún pequeño monumento que recordara el hecho, a menudo desgraciado, como sucede en una piedra con cruz que hay a la salida de Torralba de los Sisones a Calamocha, llamada "el peirón de Ambrosio".Mirando algún archivo, se vio que el nombre escrito en ella por un herrero, es el de un hombre que murió repentinamente. A pesar de cosas que se escriben, entiendo que estos "peirones" no tenían primariamente una función de orientación, aunque algunos la cumplían por estar colocados en lugares de paso importantes. Su sentido primordial es el de una expresión de religiosidad.