Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

martes, 20 de octubre de 2015

ACERED, PAÍS DE ALMENDROS

Entre Fuentes y Morata, el río Jiloca, que da apellido a estos dos pueblos, recorre ya su tramo bajo. Por su margen izquierda se nutre del barranco de Valcodo, rambla que recoge las aguas de los montes de Alarba, Castejón de Alarba, Acered y Atea, de la vertiente oriental de las sierras de Pardos y de Santa Cruz.

Mapa 4

En las zonas altas de estas sierras se enseñorea el robledal, tanto de marojo como de rebollo, que se aprovecha del efecto Fohen que afectan las masas de aire de origen atlántico al descender bruscamente hacia el Jiloca. Son tallares, resultado del rebrote de cepa tras la corta de los palos, aprovechados hasta hace poco como leña doméstica. Recuperan superficie al reducirse el pastoreo y la corta de leña, a pesar del terreno perdido en las plantaciones de pino.

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En la parte baja de estos montes el carrascal sustituye al robledal: menos precipitaciones y más evaporación. También tienen la estructura de tallar, por tener el mismo uso tradicional. Perdieron buena parte de su superficie, sobre todo en zonas de menor pendiente, al ser transformados en tierras de cultivo.

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Si pudiéramos ver este paisaje hace cien años, seguramente encontraríamos buena parte de estos campos cultivados con vides. Eran años en las que la producción de vino era muy importante. Pero también de almendros, entreverados en las viñas los menos, pero también en los ribazos junto con nogueras y cerezos. En los años 60 y 70 del pasado siglo, la emigración despobló estas tierras faltando la mano de obra que requería la viña. Muchas de ellas se arrancaron para cultivarlas como cereal (que tuvo buenos precios por entonces) y también con almendros. Esto ha dejado su huella en el paisaje actual, como puede en esta foto aérea.

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Visitando Acered vimos los almendros entre las viñas y los pinares …

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generalmente en suaves lomas …

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   pero también en empinadas laderas …

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… donde la pérdida de suelo habrá sido una constante durante siglos.

Entre los pajares vimos unos grandes montones de tarugos de almendro secándose al sol. Con su oscura y áspera corteza, con su duramen marrón rojizo …

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con su fibra retorcida …

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esperando su turno para ser aprovechados como combustible para alguna estufa o para ser vendidos para su empleo en alguna panadería …

Algunos proceden de los almendros que han sido arrancados durante los últimos años. Esa misma jornada pudimos ver como una pala excavadora derribaba un precioso y viejo almendro situado en un ribazo. Sin embargo, la mayor parte de la leña procede de la poda de árboles añosos con vistas a su rejuvenecimiento y a aumentar la producción.

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Un paisaje agrícola en el que unos frutales cultivados en secano ofrecen el componente arbóreo de un hermoso paisaje.

Acered es un país de almendros.