Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

lunes, 2 de enero de 2012

EL MUÉRDAGO EN EL MONCAYO

Otro de los elementos naturales típicamente navideños que se emplean para adornar es el muérdago (Viscum album).

muérdago 

Esta planta se caracteriza por sus tallos articulados y su coloración siempre verde. Su fruto es una baya pequeña, translúcida cuando madura a finales del otoño, de color blanco rosado e interior viscoso, y comestibles.

Los antiguos druidas celtas atribuyeron propiedades mágicas a esta planta semiparásita que hoy día se asocia a la Navidad y a la buena suerte. Lo empleaban para una gran diversidad de aplicaciones: para protegerse de los rayos, de la maldad, de las enfermedades, para curar heridas o para ayudar a las mujeres en la concepción. Lo consideraban además un símbolo de paz y un potente amuleto protector.

En nuestra comarca es muy raro. Sin embargo, en los pueblos del entorno del Moncayo es muy común. En esta zona parece que era tradición colocar una ramita de muérdago en alto cerca de la puerta de entrada a la casa para tener suerte durante el nuevo año. No sabemos si la tradición es realmente propia o tiene tintes de importación.

Al crecer, esta planta puede llegar a medir hasta un metro y se desarrolla sobre las ramas de diversos árboles, principalmente de hoja caduca como manzanos, álamos, sauces, abedules, tilos, hayas y nogales. Sus frutos sirven de alimento a muchas aves como mirlos o tordos, que son las encargadas de diseminar sus semillas.

Lo cierto es que en el Moncayo hay mucho muérdago, da la sensación que demasiado, y allí afecta principalmente a un árbol emblemático del paisaje ya de las tierras bajas: el almendro.

La primera consecuencia para los árboles parasitados es la merma de su abastecimiento hídrico y nutricional que es usado por el muérdago. Posteriormente se desarrolla una atrofia progresiva a partir de la zona de implantación. En los suelos pobres poco profundos el efecto del muérdago se manifiesta más rápidamente, al no poder disponer el árbol del aporte extra que necesitaría para mantener a esta planta parasitaria. En periodos de sequía prolongadas los árboles que sufren mayor grado de infestación pueden incluso morir. Es precisamente lo que está ocurriendo en muchas zonas del Moncayo.

Pese a que podemos encontrarlo también en chopos ribereños (en variedades híbridas, nunca en Populus nigra) la mayor cantidad la encontramos en los cultivos de almendros, especialmente en los ejemplares más viejos.

foto 087

foto 086 

Desconocemos si el departamento de Sanidad Forestal de la DGA ha tomado la iniciativa en este aspecto para controlar la invasión del muérdago, que en muchos casos como en la imagen acaban con la vida de los árboles. En otras zonas como en la sierra de Albarracín se han  llevado a cabo distintas campaña de freno a la propagación del muérdago que afecta a una gran superficie forestal de la zona.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece ser que el muérdago que crece sobre almendros y chopos en la zona del Moncayo es una especie diferente a la que se observa por la Sierra de Albarracín.

Anónimo dijo...

Panorámix se sube a los árboles (¿robles?) a recoger muérdago para preparar la poción mágica de los irreductibles galos que les da la famosa fuerza sobrehumana.
Igual hay que ir probando a para quitarnos encima a los nuevos romanos: los mercados.