Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

lunes, 21 de julio de 2014

DESVENTURAS DE UN POLLO DE CERNÍCALO

Primeros de julio. Cae la tarde de un viernes. Me llaman desde la residencia de ancianos. Me dicen que hay un “gavilán” en su jardín, que no puede volar, que han llamado al cuartel y no les dan solución, que qué se puede hacer… Me acerco. Un pollo bien plumado de cernícalo vulgar reposa en el suelo junto a unas migas de galleta. El plumaje está perfecto, no aparenta herida alguna … pero no vuela.

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Lo habían cogido por la tarde del suelo, en el pequeño parque de una zona residencial muy próxima un polígono industrial, a la huerta y a los campos de secano. Vamos en El Gazapón. Un amigo que pasea con su madre a diario por la zona me dice que lo lleva viendo desde hace un par de días. Lo recojo en una caja de cartón y lo llevo a casa.

En la nevera hay un filete de pechuga de pavo. Le acerco un trocico y lo picotea con gana. Picotea y picotea hasta comerse la mitad. Esto marcha.

Tengo que salir de viaje. Vuelvo a la noche, dos horas después. El pollo de cernícalo no quiere comer.

Sábado por la mañana, sigue igual. Está activo pero no come. Ya veremos.

Dos opciones hay. Una llevarlo a Paco, el APN, pero me dice que hasta el lunes no podrá enviarlo al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de La Alfranca. Otra, llevarlo cerca de su nido. José Miguel me dice que no conoce ningún nido cerca de la zona en la que fue recogido. Yo, tampoco. De hecho, en esta época del año no suele verse ningún cernícalo por el barrio ni por la huerta próxima donde es común en la invernada.

Decido sacarlo de su encierro en la caja de cartón y llevarlo a un espacio abierto y seguro. Lo subo a la terraza. Esta tiene una pared lo bastante alta como para no caerse andando pero lo suficientemente baja como para impulsarse si pudiera volar. Le da el sol y el aire. Y se mueve, recorriéndola. Chabi está encantado con el pollo.

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Carmen ha comprado pechuga  fresca de pollo. Le ofrezco una tira cerca del pico. La coge con la pata y se la lleva al pico. Con decisión. Le ofrezco más hasta que se harta. No insisto.

Sigue en la terraza. Recorriéndola pero no se atreve a levantar el vuelo. Comienzo a pensar que tiene una lesión interna que no se percibe. No debe poder.

Me dice Rodrigo, que ha venido a verlo para que Carlitos lo fotografiara, que le ofrezca saltamontes. Cogemos unos cuantos saltamontes pequeños por el descampado y el jardín. Los coge con las garras y se los lleva a la boca. Le gustan. Se come cuatro saltamontes. Y se queda tranquilo.

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Por la tarde no quiere comer nada. Está pasivo y al rato regurgita los saltamontes y parte de la pechuga prácticamente sin digerir. Estamos igual que ayer. Tan majo y sin gana. Así no saldrá adelante pues tiene poco músculo y menos grasa. Por la noche se lo llevo a Paco dentro de la caja para su traslado a Zaragoza.

El domingo tampoco comió, me dijo el guarda. El lunes de mañana falleció. No llegó a tiempo para ser transportado al hospital de fauna.

Este jovenzano posiblemente era el más crecido de la nidada. Debió saltó del nido antes de hora y se alejó peligrosamente del entorno de sus padres. Introducirse en un entorno tan humanizado como lo es una urbanización, resultó fatal. El crecimiento urbano se produce a costa de reducir el hábitat de la vida silvestre, beneficiando a algunas especies, perjudicando a las más.

Nuestro empeño en alimentarlo perseguía aumentar su fortaleza y adquirir la capacidad de vuelo. Pero quedaba otra etapa igual de importante para el futuro del animal y en la que no solemos caer los voluntariosos humanos por ocurrir fuera de nuestra vista. La de aprender a cazar y a llevar una vida autónoma. Al pequeño cernícalo recogido en la urbanización del Gazapón le quedaban dos semanas decisivas que no llegó a comenzar.

Estos sucesos ocurren de forma cotidiana en la naturaleza. En las aves, incluso entre las pequeñas rapaces, la mortalidad juvenil es muy alta y se compensa con un elevado potencial reproductor. La muerte y la vida se entrecruzan a diario. En silencio y sin testigos. En las del pequeño cernícalo se nos puso delante.

2 comentarios:

JESUS dijo...

En estos casos, como le dijeron los abuelos a los nietos hace unos días en un caso similar “maño no se sabe como acertar”, si dejando que la naturaleza siga su curso, libre el animal o recogiéndolo, las dos cosas parece que se hagan con tanta pena como buena voluntad y acaben igual.

Así les contaron que si recogían al pájaro recién caído del nido y que apenas volaba y lo metían en una jaula, la madre muy probablemente lo encontraría y le daría de comer, pero que en unos días la misma madre lo “envenenaría” al ver que no abandonaba “el nido”.

Misma suerte corrieron la noche de San Juan dos gavilanes que a unos metros de donde estoy cayeron del nido, aun sin plumas, muertos del golpe. Esta mañana había un montón de plumas pequeñas por todos los sitios, hay otro par de nidos o tres más e imagino alguno habrá salido del nido aprovechando la tranquilidad del fin de semana.

Recuerdos.

PD La entrada anterior, los campos a punto de cosechar resulta entrañable.

Chabier dijo...

Así es Jesús, no se sabe como acertar. Un abrazo