Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

jueves, 22 de septiembre de 2016

EN EL TALUD DEL ALJEZAR

Descenso del río Cosa. Animada excursión entre amigos disfrutando de los valores naturales y culturales de este rincón del valle del Pancrudo. La mañana ya va avanzada y el sol está alto. Hemos almorzado a la sombra de los viejos chopos del Mas de El Villarejo. Y, mover tras comer, cuesta más. Aunque sea caminar cuesta abajo. Aunque ya se vea el destino del paseo: el río Pancrudo.

Estamos en la Solana del río Cosa. Término de Barrachina. Afloran unas margas blancas con yesos que se deshacen con la mirada. Blanquísimas. Es el dominio de la flora gipsícola, de las plantas amantes de los yesos, del aljezar. Una flora muy especial. Tanto que su presencia determina que estos parajes estén incluidos en la Red Natura 2000 al estar calificados como Lugar de Interés Comunitario "Yesos de Barrachina y Cutanda".

Plantas como Agropyron cristatum con su espiga aplicada y airosa...


La elevada concentración de sulfato de calcio limita el desarrollo de muchas plantas. Y, por otro lado, las notables pendientes de estos montes dificultan el cultivo. Son terrenos de aptitud ganadera. Con una moderada carga para no exacerbar la erosión, lo que no ocurrió y se pone de manifiesto por la presencia de cárcavas y barranqueras. 

Son plantas de aspecto discreto. Presentan diversas soluciones para poder crecer en un medio tan difícil. Colonizar un sustrato tan inestable como son las arcillas con yesos y sobre superficies de acusada pendiente no es algo sencillo. Aquí entran en escena unas profundas raíces. Y lo pudimos comprobar.

Plantas como la hierba de sapo (Herniaria fruticosa) resistían asidas por una única raíz sobre el mismo talud ...


o, en compañía con Agropyron cristatum, conseguían trabar el terreno llegando a formar un pináculo...


El arnacho (Ononis tridentata) también mantenía idéntica pugna con la erosión pudiendo encontrarse diferentes etapas de su desmoronamiento por la pérdida de sustrato. Creciendo sobre el escarpe ...


o quedando acantonado ...


Algunas plantas no es que estén en el borde del abismo. Es que prácticamente están despeñándose. Se agarran al sustrato de manera tenaz. En condiciones imposibles sobreviven, como este lino de flor blanca (Linum sufruticosum) ....


que es propio del matorral mediterráneo y de sustratos calizos y que presentaba su raíz medio descubierta. O la mata es muy antigua o la erosión es muy activa. Tal vez las dos ideas sean ciertas.