Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

jueves, 8 de septiembre de 2016

UNA ISLA EN FORMACIÓN

Primeros de septiembre. Cauce del río Pancrudo aguas abajo de la desembocadura del río Cosa. El verano ha sido seco y no ha habido ninguna tormenta en el valle. Ni tampoco ninguna crecida de importancia desde las del último septiembre. El río tiene algunos tramos que son pozas con agua remansada, otros están prácticamente secos y, en otros, corre el agua por alimentarse del agua que surge del subálveo. 


Un grueso canto de caliza emerge de la lámina de agua. En una parte de su plana superficie se aprecia un precipitado de carbonato cálcico sobre plantas acuáticas que han quedado petrificadas. Fosilizadas. En tiempo récord. ¿Un año? Tal vez no llegue. En cualquier caso, poco tiempo. Menos que el del tiempo transcurrido desde la última gran crecida.


Entre las rugosidades de este depósito calcificado se han retenido partículas de arcilla y limo que le confieren ese tono anaranjado. Por capilaridad asciende el agua desde el río humedeciendo el sedimento. 

En algún momento de la pasada primavera el viento depositó los algodonosos vilanos de una sarga (Salix purpurea) sobre este entramado de cal y arcilla. Dos de las semillas germinaron con éxito. La plántula situada aguas abajo ya ha desarrollado ocho hojas, la que crece en la parte que está más expuesta a la corriente tan solo cuatro. Las raíces de una y otro ya se habrán internado entre las gravas del lecho del río comenzando a trabarlas.

Si este septiembre nos trae alguna gran tormenta en la cuenca, su suerte estará echada. Si no es el caso, llegará al invierno tras haber perdido las hojas. Y, en la próxima primavera, se reactivará el sistema creciendo en profundidad y altura. Y, tal vez reteniendo alguna ramica o pajica traídas por la corriente. Restos vegetales que, al poco se irán calcificando e irán creando una pequeña presa de áspera superficie que acelerará el proceso. En paralelo al crecimiento de las jóvenes sargas. Un caso de retroalimentación positiva.

O, puede que todo ello, cantos, precipitados calcáreos y sargas, sea arramblado por el río en una avenida de incierta fecha. Y todo volverá a empezar, aguas arriba o aguas abajo. En ese incesante proceso de sedimentar y erosionar que supone la dinámica fluvial.

¿Tendremos una isla dentro de unos años? Habrá que volver al río dentro  ....