Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

lunes, 31 de mayo de 2010

NOCHES FRESCAS PRE-VERANIEGAS

23:05 h. Temperatura: 17,1 ºC Viento: 6,1 Km/h NW. Me asomo al balcón y la noche llega ya a todos los rincones de Calamocha. De fondo canta el autillo, me comentan que desde hace unas semanas. Le acompaña a ratillos el ruiseñor, que vive en Paseo San Roque s/n.

Los grillos se oyen de fondo. Se encuentran en las eras más alejadas del pueblo, allí donde apenas llega la luz de las farolas y donde esta primavera lluviosa ha hecho crecer el herbazal. Otras noches cantan más. Me hace pensar lo que Mario Picazo dice en su libro Los grillos son un termómetro, y es que el intervalo de repetición de su canto indica la temperatura. Esto es resultado de una pequeña fórmula matemática elaborada por científicos norteamericanos (allí se estudian cosas realmente increíbles, y si no ver el telediario de Antena 3). La fórmula en cuestión dice:

Temperatura del aire = Número de chirridos por minuto / 5 – 9.

Yo en 15 segundos he contado 33. En un minuto serían 132, que dividido entre 5 son 26,4 y – 9 = 17,4ºC ¡Bravo por los americanos!

La noche del poblado relaja. En esta época la luz del día permanece en el horizonte hasta muy tarde pero finalmente la oscuridad se impone y el día se extingue. Llega la noche y al este titilan multitud de estrellas, aunque destacan Vega y Deneb, de las constelaciones Lira y el Cisne. También se aprecia la Corona Boreal. Las estrellas van al son del cierzo, que de noche cambia de nombre: brisa, ciercete, airecillo fino…  Hoy es una noche de esas fresquitas que merece la pena disfrutar, aunque sea un ratito.

cisneEl Cisne y su estrella más brillante, Deneb, a la izquierda de la flecha.

corona borealLa Corona Boreal también es típica de las noches de verano.

El ambiente fresco de estos días se agradece y el campo luce espectacular. Las cebadas ya han sacado sus barbas y peinan al viento por el Jiloca. El mar de cereal se agita suavemente. Trigos y centenos más de lo mismo. Es, sin duda, una época del año para disfrutar del campo en estado puro.

fot 090

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