Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

miércoles, 15 de agosto de 2012

¿POR QUÉ NO ARDIERON?

El pasado día 12 EL PAÍS publicaba un artículo titulado EL ENIGMA DE LOS CIPRESES IGNÍFUGOS, una interesante reflexión sobre lo que supone un hecho excepcional: la superviviencia de un grupo compacto de algo más de 900 cipreses en el término municipal de Jérica, plantados hace 22 años y una vez asolada la zona por el incendio que barrió del mapa la superficie forestal de varios términos municipales de Valencia y Castellón a finales de junio. Una foto mostraba el cuadrilátero verde, en medio de un paisaje negro de ceniza y desolación.

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Podría tratarse de la casualidad. Podría ser cosa de los caprichos del viento, del relieve, de muchos factores que no controlamos pues no hubo nadie allí para describirlo. Pero lo cierto es que los cipreses siguen en pie, tan sólo algunos de los bordes sucumbieron al fuego.

Es pronto para poder declararlo un aliado contra el fuego en nuestros montes pero… su nombre, Cupressus sempervirens, ya nos da una idea de lo que representa este árbol en el medio natural: siempre verde. Su madera es de muy larga duración, se considera imputrescible y parece ser que no existe ningún insecto que lo ataque. Carece de resina y puede comprobarse: las pantallas que forman en setos y jardines despiden gran frescor y aroma incluso en los días más tórridos del verano. ¿La existencia de esa masa tan importante de arbolado creando su propio microclima (más húmedo y fresco) podría haber atenuado las altas temperaturas y el paso de un fuego rápido? Todo hace indicar que sí.

¿Podríamos imaginar en el futuro pantallas de cipreses rodeando urbanizaciones? ¿O en fajas cortafuegos? Si se investiga, lo que está claro es que habría que establecer qué número y densidad de arbolado y qué anchura haría falta para ejercer una pantalla protectora suficiente en caso de incendio. Su impacto en el paisaje desde luego sería mucho menor que las fajas cortafuegos actuaciones, origen además de una importante escorrentía superficial en muchos casos.

6 comentarios:

SOLLAVIENTOS dijo...

A mi me parece que se le esta dando demasiada importancia a esa fotografia.
Hay especies autoctonas, como las sabinas, que muy probablemente tienen características similares a las de esos cipreses.
Y en todos los incendios, grandes incendios, siempre han quedado islas sin quemar, en ocasiones cultivos de cereal, cuyas causas, seguramente hay que buscarlas en el propio desarrollo del incendios con sus especiales peculiaridades de bolsas de aire, avances, etc...

Saludos: ángel marco barea

Fer dijo...

Pues parece que la cosa va en serio http://www.noticiasforestales.com/2012/07/proyecto-cypfire-cipreses-como.html

SOLLAVIENTOS dijo...

Os adjunto este enlace, con algunas reflexiones apuntadas en un seminario realizado en Valencia.

http://jgpausas.blogs.uv.es/2012/09/29/de-incendios-y-cipreses/

Fer dijo...

No todo el sector opina lo mismo... más madera!!

http://www.europapress.es/epsocial/noticia-incendios-ingenieros-forestales-advierten-cipreses-tambien-arden-desaconsejan-uso-cortafuegos-20121003144839.html

Jesús Monleón Peiró dijo...

Hola, soy Jesús Monleón, teniente alcalde de Jérica y concejal de Medio Ambiente. Estuve con la visita del grupo cuando se hizo el simposium en Valencia y también estuve viendo los cipreses el martes 3 de julio cuando todavía estaban ardiendo algunas partidas vecinas. Mi opinión es que se vio favorecido por estar en una vaguada rodeado de un camino, por un lado, por otro el que el suelo estaba totalmente limpio debido a la acidificación del árbol, y tercero a que es un árbol que frena la propagación, lo cual no quiera decir que no arda, cuando le llega el fuego arde pero frena la propagación por varios motivos, no se bambolea ni siquiera con las turbulencias térmicas, no dispara piñones y además las copas de los cipreses no están en contacto con otros árboles, la mayoría de árboles cuando forman bosques sus copas llegan a tocarse, en el caso del ciprés esto es fisiológicamente imposible y se nota. No se ha descubierto nada nuevo porque en la misma zona en los años 50 se plantaron líneas de cipreses en las cunetas de los caminos y pistas forestales de las plantaciones de repoblación de pino, como medida de frenado de los incendios, hoy mismo he estado en Bejís y he puesto unas fotos en facebook en donde se aprecian. De otro lado, la repercusión mediática ha sido exagerada, el interés curiosamente ha venido propiciado por técnicos de IMELSA de la Diputación de Valencia (Jérica está en Castellón) y lo han colado en un proyecto europeo que estudia a los cipreses como barrera anti-incendios. La solución para incendios como el de Andilla de 2012 es: mantenimiento de cultivos de secano, crear zonas adehesadas y ganadería extensiva que las haga sostenibles, por lo demás el monte estaba en una situación límite y el bosque mediterráneo ha ardido toda la vida, lo que es inasumible es que se produzca un incendio de 20.000 hectáreas (además estaba ardiendo otro de 30.000 por si fuera poco). Un saludo.

Chabier dijo...

En un monte profundamente humanizado y sin grandes herbívoros salvajes, el papel de la ganadería extensiva es imprescindible para controlar el desarrollo de la vegetación. Ahora bien, no olvidemos el lamentable estado de los montes de hace cien años (y la tremenda erosión asociada, falta de recarga hídrica, pérdida de ecosistemas forestales, etc.) causado por el sobrepastoreo. Hoy es difícil alcanzar el equilibrio pero hay que ir hacia nuevas soluciones.
El uso de cipreses como cortafuegos, es en mi opinión, es una cuestión anecdótica en el conjunto del problema de la gestión del monte que puede ser aplicable a situaciones muy concretas.