Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

sábado, 7 de septiembre de 2013

MORERAS EN LA LLANURA DE PAVÍA

La Llanura Padana (Pianura Padana) es una región geográfica situada al norte de la península Italiana que está limitada al norte y el oeste por la cordillera de los Alpes, por el sur por la de los Apeninos y por el este con el mar Adriático, donde desemboca el río Po. 

File:Po bacino idrografico.png

Sus 47.820 km² se extienden por las regiones de Piamonte, Lombardía, Emilia-Romaña y el Véneto. Esta larga y amplia llanura (de unos 100 km de promedio) es muy fértil y tiene un clima templado por lo que el poblamiento humano es muy antiguo y prácticamente no quedan testimonios del paisaje natural original. En ella se producen cereales, hortalizas, frutas, vino, leche y carnes, generalmente empleando sistema intensivos. Es la despensa de Italia. Pero también el motor industrial responsable, en buena parte, de la prosperidad económica italiana del último tercio del del siglo pasado.

Al sur de Milán el río Po recibe por su izquierda las aguas del Tesino junto a la ciudad de Pavía. Esta provincia es famosa por el cultivo de arroz (el risotto pavese) y de otros cereales, de vino y la producción de lácteos. Así, el paisaje agrícola es una variada combinación de arrozales, de cultivos forrajeros (alfalfa, soja y sorgo), de girasol, de maíz y de chopos híbridos, reservándose los viñedos hacia las zonas menos bajas.

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A pesar de la intensificación agrícola, son comunes los árboles (chopos y robles) en los márgenes de las parcelas aún cuando no parecen tener una función productiva.

Recorriendo esta llanura nos llamaron la atención unas alineaciones de árboles trasmochos.

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Eran moreras y estaban intensamente defoliadas ….

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… por la acción de unas orugas dotadas de unos largos pelos blanquecinos, muy diferentes a los conocidos gusanos que criábamos en nuestra infancia ….

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Se trataba de ejemplares añosos en los que era fácil encontrar huecos en las cabezas, muy engrosadas tras numerosas escamondas realizadas para renovar el ramaje y fomentar la producción de hoja.

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También encontramos este tipo de moreras en los márgenes de los caminos que accedían a las numerosas casas que salpican esta campiña lombarda….

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… donde también se realizaba un aprovechamiento apícola de las flores de las plantas cultivadas (alfalfa y el girasol) …

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Nos preguntamos cuál podía ser el origen de estos árboles trasmochos. La explicación se halla en la seda.

En Italia el cultivo de la morera y la cría del gusano de la seda fue introducida por los venecianos, tras siglos de relación con Bizancio y con las civilizaciones orientales. En el medievo era tal la importancia de su producción y comercio hacia el resto de Europa que era una pieza fundamental de la actividad económica de diversas regiones, especialmente en la próspera Toscana. En el siglo XIX, Italia, junto a China y Japón, los mayores productores de seda en el mundo. Se desarrollaron centros de investigación para mejorar la sericicultura y aún tuvo relevancia hasta mediados del siglo XX, momento en el que comienzan a desarrollarse fibras textiles sintéticas que relegaron a la seda a un papel secundario como materia prima de dicha industria.

Los pañuelos o corbatas italianas de seda tienen fama mundial ….

En el paisaje agrícola del norte de Italia las moreras trasmochas han sido un elemento clave durante al menos cinco siglos. Las que todavía perduran son un testimonio de un paisaje histórico.

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Desconocemos si en la actualidad todavía tienen algún aprovechamiento, pues aunque la hoja tiene interés forrajero es poco relevante la ganadería extensiva que pueda consumirla a pie de arbol. Sin embargo, los árboles no mostraban síntomas de decrepitud y todos ellos habían sido escamondados en los últimos diez años. Eran árboles cuidados.

Es otro ejemplo más de la presencia de árboles trasmochos en los ecosistemas agrarios europeos.

2 comentarios:

Enrique Luengo, geógrafo. dijo...

Hola, resulta llamativo y exótico el tema de las moreras y la seda, pero no nos es tan lejano como ahora lo parece. Hasta primeros del XX, en varias ciudades españolas, yo he sabido de la de Talavera de la Reina, hubo fábricas de seda y el material obviamente no se fabricaba allí. Existían pueblos en la cercanía que se especializaban en la cría de gusanos. Te pongo el ejemplo de la sierra del Piélago, ahora más conocida como la de San Vicente, entre el Tajo y el Tiétar; por allí en los prados, cerca de fuentes o en los linderos se plantaban morales (reservo la morera para Morus alba) que con los años llegaron a ser monumentales. Se recogían las hojas y en casas y anejos se reservaban habitaciones para los gusanos, estamos hablando de miles y de sacos de capullos que se recogían diariamente y luego se llevaban a Talavera (30km) a lomos de caballerías.
Esto me lo contó mi abuela, con su familia criándolos en el Almendral de la Cañada.
Hoy quedan menos de 100 morales dispersas por el campo que en otoño crean unos irreales tonos de amarillo casi de plástico en el grisáceo parcelarioy encinar.
Un saludo y a seguir en la brecha, desde mi blog Almanaque Natural

Chabier dijo...

Recuerdo en mi infancia cuando subíamos en Segorbe (Castellón)a unas viejas moreras, que por entonces me parecían enormes, con el fin de coger hoja para los gusanos que criábamos los niños. Se trataría del mismo caso que comentas, Enrique.