Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

martes, 19 de abril de 2016

POR LOS HAUTES FAGNES: LAS ARDENAS BELGAS

Mañana del jueves 18 de febrero. Día laborable en Bélgica. Teníamos intención de conocer el Parque Natural de Hautes Fagnes-Eifel situado en la región de las Ardenas. Es un parque natural internacional declarado en 1971 y que se extiende por 72.000 hectáreas por el oeste de Alemania y el este de Bélgica. Nosotros queríamos visitar la zona de Hautes Fagnes ("Altos Páramos"), en el sector belga.

Páramos y turberas de los "Hautes Fagnes" belgas. Foto tomada de Les Vieux Noyers

La idea era conocer este espacio natural incluido en la Directiva Ramsar por su valor ecológico de sus turberas y en la Red Natura 2000 por incluir hábitat valiosos y en buen estado de conservación. Habíamos visto algunas imágenes como estas obtenidas de la magnífica web Les Amis de la Fagne ...




Como el número de visitantes es muy alto, se han instalado pasillos elevados de madera con el fin de conocer desde dentro estos humedales y pastizales. Así que, asumiendo que nos encontrábamos en invierno, encontraríamos y recorreríamos paisajes como estos ...


Esa era la idea. No caímos que en Bélgica también nieva durante el invierno. Sobre todo en el interior, en Valonia.

Salimos de Lovaina temprano y cogemos la autovía a Lieja. Día muy nuboso y frío. El cielo está gris. Mucha gente, mucho tráfico. Y algo de nieve en las umbrías. Nos sorprende pues estábamos a unos escasos 300 m de altitud. Debió de nevar a primeros de semana, según nos cuentan.

Dejamos la región flamenca y entramos en la valona, la francófona. Llegamos a Eupen. La rotulación se encuentra en francés y ... en alemán. Es un pequeño sector de Bélgica de habla alemana y que tiene su propio parlamento. Son belgas y hablan alemán. Y no pasa nada. Se reconocen sus derechos y adelante. No puedo dejar de pensar en Aragón, con dos lenguas propias ignoradas y desprestigiadas desde el poder zaragocica. Una lengua exclusiva dejada morir desde hace cuarenta años (el aragonés) de democracia y otra que sobrevive por su influencia con Cataluña (el catalán). Eso sí, somos campeones en baturrismo.

En Eupen comienza a nevar. Estamos a 400 m de altitud. Ya que estamos aquí no vamos a dejar de subir al páramo. Ascendemos a través de plantaciones de coníferas hasta una planicie donde hay un aparcamiento y paneles informativos (trilingües). 


Esperamos encontrar herbazales y turberas en el alto. No fue así. Extensas plantaciones de píceas y alerces, de pinos y abetos. Plantaciones con árboles de la misma edad y dimensiones. Plantaciones cerradas, sin estrato herbáceo o arbustivo. Vamos ... cultivos forestales. Algo no encajaba con el modelo publicitado de este parque natural.


Seguimos ruta a través de una carretera nevada. Cruzamos una suave elevación, la Signal de Botrange, el lugar de mayor altitud de Bélgica con sus 694 m.s.n.m. junto al que en 1923 se contruyó una escalinata de seis metros de altura con el fin de que al subirla se alcanzarán los simbólicos 700 m. Nos sonreímos al pensar en esto cuando tu entorno habitual (el Jiloca) se encuentra a una altitud media de 1.000 m. Algo así pensarán de nosotros los habitantes del Altiplano Boliviano.

Sigue nevando y fuimos a buscar  el Centre Nature Botrange, el centro de interpretación belga del Parque Natural Hautes Fagnes-Eifel


Un cafecico y a esperar a que escampe... o a volver ligeros si arrecia la nevada pues circulamos sin cadenas. Un centro muy cuidado, aún en construcción en la parte expositiva. Eso sí una magnífica tienda de recuerdos y de libros, así como una preciosa chimenea central. Junto a nosotros, algunas familias con niños y, al rato, un grupo de estudiantes de excursión educativa.


Y un jardín central con invernadero, vivero y comederos para las aves. 


Nos llama la atención la abundante documentación ofrecida en la tienda. Mapas, libros, guías de campo, carteles y revistas. En especial una revista monográfica sobre estas tierras que lleva editándose desde 1940. Está claro que para los belgas este es un territorio muy apreciado y sobre el que se lleva investigando desde hace muchas décadas.

En las paredes podemos ver una exposición sobre el gallo lira (Tetrao tetrix), la especie más emblemática del parque natural. Este gallo de monte, que tiene su hábitat en las ciénagas, pantanos, brezales y claros de bosques de abedul, presenta una pequeña población en las Ardenas belgas.  

Macho de gallo lira. Fuente: Wikipedia
Esta especie tiene un área de distribución disyunta en Europa occidental, desde Escocia hasta los Cárpatos, pero mucho más continua en el norte y el este, extendiéndose desde Escandinavia, casi toda Siberia hasta el mar de China.


El gallo lira sufre una continua y acusada regresión en todas sus poblaciones del occidente europeo. En concreto, en Hautes Fagnes la situación es muy preocupante. En una publicación de 2013 se indicaba que tan solo había 14 machos. En los paneles se explicaba la historia natural de esta especie, sus requerimientos ecológicos, su problemática y las medidas de conservación que se estaban desarrollando. 

Tuvimos suerte. Se arrasó el cielo y tuvimos la oportunidad de dar un paseo. Del centro de interpretación surgía un sendero didáctico dotado de una serie de paneles que nos ayudaron a entender la historia del paisaje y las iniciativas puestas en marcha en este espacio protegido.



En su origen estos montes estuvieron poblados por extensos robledales salvo en enclaves en donde la acumulación de agua favoreció el desarrollo de turberas rodeadas de bosques abiertos de abedules. Estos robledales fueron talados desde la Edad Media transformándose en pastos. A finales del siglo XIX estos pastizales fueron transformados en cultivos de coníferas orientados a la producción de madera mientras que las turberas y las landas fueron drenadas transformándose en pastizales secos.


El resultado pudimos verlo sobre el terreno. Cuarteles rectangulares de píceas.




Seguimos el sendero que al tiempo era una pista de esquí de fondo. A los lados del camino surgían otras. Algunas limitaban directamente el acceso incluso durante el invierno. 


Los paneles explicaban el modelo de gestión, sus objetivos y la metodología empleada. 


Conforme las píceas van alcanzando diámetros apropiados para su tala, se cortan todos los árboles del cuartel. Después, el terrenos se laborea, se rellenan los drenajes y se planta algún arbusto o árbol (serbal, abedul) creando formaciones arbóreas muy abiertas ...
  

... persiguiendo la recuperación de las turberas.

Nos gustó cómo se explica a la población la gestión de este espacio natural.


Y pudimos verlo sobre el terreno. Bueno, imaginarlo ... bajo el manto de nieve.






La intención es recuperar los brezales y las turberas ...


La ruta era larga y monótona, entre cuarteles de coníferas. Lucía el sol pero hacía frío. Decidimos volver al centro y reconfortarnos con el calor. Y tomarnos un tazón de caldo de verduras mientras observábamos carboneros comunes, carboneros garrapinos, herrerillos comunes y trepadores azules picotear las semillas de los comederos preparados junto a la cristalera de la cafetería.


Nos compramos un apegallo para el coche con el emblema del parque ...


y, al salir, nos fijamos en el parque infantil poblado de juegos que representaban algunos de los animales de este espacio protegido ...


Volvíamos. Se puso de nuevo el sol. Al pasar junto al restaurante de Baraque Miquel pudimos disfrutar de una panorámica invernal de estas turberas ...


... a las que confiamos en conocer durante el verano.