Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

miércoles, 9 de noviembre de 2016

BADULES. OCHO FIESTAS, OCHO

Un año más el Centro de Estudios del Jiloca, y en esta ocasión, la Asociación de Amigos de Badules y el Ayuntamiento organizaron una fiesta magnífica el sábado 22 de octubre de 2016. Pongo la fecha para que dentro de cien años se pueda tener una visión conjunta.



Ocho ha sido el número de la fiesta:

La fiesta número ocho, esta vez con el río Huerva de acompañante de los chopos cabeceros.



Ocho horas de fiesta, aunque hubo quien la alargó.

Ocho veces saludándonos “los choperos”. Esta vez en la Plaza de Badules, con un día perfecto porque conseguimos lo que pretendíamos: hacer el recorrido y la escamonda sin agua y que luego lloviera, que buena falta hace para la tierra.



Ocho veces en las que Chabier, al inicio de la jornada, remarcó algún aspecto de los chopos cabeceros que siempre hace distinta la fiesta, en esta ocasión nos dio unas pautas de ubicación. El Campo Romanos a 900 metros de altura, con 450/500 litros de precipitación media anual, del enfoque de la fiesta de este año “Árboles en la memoria”, indicando que los chopos cabeceros son testimonio de una época en la que no había límites entre lo forestal, lo agrícola y lo ganadero.



El escenario vital de generaciones, plantados y cuidados por los agricultores; época en la que se resolvían las necesidades y, en concreto, tras la deforestación intensa de los siglos XVII al XIX, se plantaron estos árboles  en forma de cultivo, con lo que también tenía una funcionalidad comercial, además de ser una forma de obtener recursos para la construcción (vigas), alimento para los animales (chopina), sombra (sesteadero) incluso la propia parte muerta del árbol (hogueras festivas) y para mil vivencias personales (lugar de juegos de los niños, paseos, recuerdos, vivencias…) y dentro de esta plurifuncionalidad que habla de una cultura global, la creación de paisajes originales y la aportación a la biodiversidad. ¿Me han salido ocho funciones de nuestros chopos?



Ocho exclamaciones, al menos, sobre lo bonito y lo vivo que está el Huerva en Badules. No caudaloso pero sí con aguas de buena calidad y con un aprovechamiento agrícola que hace que esté en buen estado de conservación. Fuimos por el Camino del Río Bajo en dirección a Villadoz, pisando los rastrojos, haciendo una vuelta circular tras pasar el río.


Ocho vigas grandes, más las pequeñas, que Felipe Ruiz y Miguel Ángel Lázaro escamondaron en la zona cercana al paraje de La Venta. Ocho veces en que dijimos el ¡Ohhhh! cada vez que caía una viga. 


Ocho árboles plantados para preparar una nueva generación, precisamente por niños y niñas que acarrearon el agua y le dieron a la azada. (Igual eran más de ocho, pero como ahí empezó a amenazar lluvia, no sé si los conté bien).



Ocho bichos en el lavadero, obras geniales de José Azul, mezclando herramientas de la vida pasada con piedras y mucha imaginación.


 

Ocho cuadros con las fotos del III Concurso de Fotografía del chopo cabecero, en el lado sur del lavadero, y ocho y muchos más en la otra pared.


Ocho aplicaciones de la miel en la elaboración de los productos que se ofrecían al lado de la carpa: hidromiel, hidromiel con lúpulo a modo de cerveza, miel de romero, de eucalipto, mil flores, hidromiel con más graduación y sabor a vermut, polen y jalea.

Ocho modelos (o más) de artesanía por si alguien se quería llevar un recuerdo, además de la lotería de la asociación ¡que este año toca!.

Y también ocho los litros de agua que se recogieron tras la jornada de campo. Llegó la lluvia sobre unos campos secos y necesitados. Y sobre los arbolicos recién plantados.

No pudimos ver el audiovisual "Árboles en la memoria" elaborado por Fernando Herrero y Pilar Edo porque había mucha luz, pero se colgará en la página del CEJ, en Natura Xilocae y en la página de los chopos cabeceros.

Ocho por dos modelos de instrumentos de vientos pastoriles que nos mostró Luis Martín, “el Churro”, un hacedor de músicas del grupo Gaiteros del Jiloca, que realizó un pequeño taller en la carpa, con sonido de lluvia de fondo (y como él dijo “No cantaba”): pajitas de una y dos lengüetas, flautas de sauquera, flautines de caña, dos flautas hechas con hueso de buitre por José Antonio (el de Bañón), un pito también de hueso, una especie de clarinete acoplando a la flauta un trozo de cuerno, y la dulzaina. 


Ocho ingredientes tenía la lasaña de primer plato que nos sirvió la empresa Selección Calamocha a los doscientos asistentes a la fiesta: carne de cerdo, queso, bechamel; cebolla, calabacín, pimiento rojo, berenjena y tomate.



Ocho ingredientes tenía también el postre de la comida: pan, azafrán, vainilla, frutos rojos, retacía, huevos, azúcar y “nombre”: Torrija al aroma de azafrán del Jiloca, crema de vainilla, frutos royos y reducción de retacía. (El milhojas no tenía ocho).

Ocho fueron las intervenciones después de la comida y el café: La entrega de los premios del III concurso de fotografía; la presentación de Chabier; la entrega del premio Amigo del Chopo Cabecero a Felipe Ruiz;  las noticias sobre los avances que desde la última fiesta se han dado en torno a la conservación e intervención en torno al chopo cabecero; las palabras de Gloria Espinosa en nombre de la Asociación de Amigos de Badules; las de Paloma Ibarra, de la Universidad de Zaragoza; las de Óscar Lorente de la Diputación Provincial de Zaragoza y las de final del alcalde de Badules, Alejandro Espinosa. Cuéntalas, salen ocho.



Vega Latorre, del Centro de Estudios del Jiloca dio a conocer el fallo del jurado del concurso de fotografía siendo las fotografías ganadoras: "Cartas desde mi nido, primer premio", de Chusé Lois Paricio; "Los guerreros de Cucalón", segundo premio, de Laura Lara; "Otoño en el Alto Alfambra", tercer premio, de Chusé Lois Paricio; "En la riera… y luz de luna", accésit, de Dimas Serneguet; "En el río Blanco", accésit, de Luis Gil.

Chabier de Jaime presentó al Amigo del Chopo Cabecero 2016, galardón otorgado a Felipe Ruiz González, joven agricultor que representa a los agricultores que durante años han plantado y cuidado los chopos cabeceros y también a la nueva generación que, como Felipe, aman lo que hacen, saben de monte, tienen ya experiencia y saben trabajar con los árboles, además de valorar su generosidad, que hace palpable año tras año con su participación en la fiesta. Felipe recibió su “chopo” símbolo de la fiesta y lo agradeció con unas palabras preciosas explicando su intención de transmitir a sus hijos los mismos valores que en relación con la naturaleza le transmitieron a él sus padres. Hizo extensivo el reconocimiento a su amigo y compañero de la empresa especializada en la poda de chopos cabeceros, Xiloforest, Miguel Angel Lázaro.

 

Otro momento importante fue compartir con todos los asistentes a la fiesta las mejoras, los avances, las buenas noticias surgidas desde el último año: los esfuerzos de la Asociación Cultural Chismarrako, de Torralba de los Frailes, con su nueva edición de la Jornada del Chopo Cabecero; la labor del Centro de Estudios del Jiloca, en la persona de Emilio Benedicto por su trabajo para lograr la Custodia del Territorio en la Riera de Nueros, afluente del Río Pancrudo y sus ánimos para ensayar propuestas una y otra vez, para “seguir levantándonos”; la labor del Ayuntamiento de Torrijo del Campo que ha arreglado los 127 chopos cabeceros de la entrada del pueblo, con el mismo afán que si fueran una ermita o un peirón. Y por último destacó el avance tan importante como es el inicio de la declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial al cuidado y aprovechamiento del chopo cabecero en Aragón, gestionado en la Dirección General de Patrimonio Cultural, al nivel de la trashumancia, la contradanza de Cetina, el descenso de navatas del Pirineo, la jota y, bien pronto, la cultura en torno al chopo cabecero. Será todo un reconocimiento a los mayores y al trabajo de todas las asociaciones e instituciones implicadas en este movimiento.


Tras felicitarnos todos por esas buenas noticias, tomó la palabra Gloria Espinosa, de la Asociación de Amigos de Badules quien agradeció la asistencia de los participantes en la fiesta, a la Junta Directiva de la Asociación y a las familias por apoyar, dar ánimo y trabajar para que la fiesta saliera adelante y para retomar esas “raíces de las que estamos hechos”. Agradeció especialmente al Centro de Estudios del Jiloca “por darnos a conocer lo valiosos que son los chopos de nuestro río Huerva, algo desconocido para nosotros” y le hizo entrega de un plato de cerámica con el logotipo de la Asociación, el Pairón de la plaza, “para que sepas que puedes contar con todos nosotros”. 



Chabier, en nombre del CEJ, agradeció el detalle y el trabajo realizado por la Asociación y entre risas recordó que su padre venía desde Calamocha hasta aquí en tren, “a ligar”, así que “he venido a mi casa”.

Paloma Ibarra, profesora de Geografía Física de la Universidad de Zaragoza destacó los valores patrimoniales, ambientales, culturales, históricos y paisajísticos de los chopos cabeceros y la importancia de conocerlos y valorarlos. “La ciencia y la academia vamos detrás, pero aquí estamos para apoyar esta causa”. Directora de la tesis de Chabier, lo definió como magnífica persona y profesor, científico e investigador, comunicador y transmisor de valores ambientales. Terminó su intervención manifestando que queda poner a nivel científico internacional estas iniciativas para que tenga mayor repercusión.



Óscar Lorente, diputado provincial en la DPZ por la demarcación en que se integra Badules, agradeció al Centro de Estudios del Jiloca, al Ayuntamiento y a la Asociación Amigos de Badules y destacó la importancia de reconocer desde el punto de vista del patrimonio natural y cultural el trabajo realizado y la forma de luchar por la vida de los pueblos pequeños contra la despoblación. Felicitó a la organización por dar el premio Amigo del Chopo Cabecero a Felipe Ruiz, una persona que une la agricultura y el medio ambiente.


Cerró las intervenciones el alcalde de Badules, Alejandro Espinosa, que manifestó su alegría por haber podido contar con tan alta participación de asistentes y por el trabajo desarrollado por la organización, citando al concejal, José Antonio, que ha sido el coordinador. Felicitó a Felipe Ruiz y al CEJ y citó el trabajo institucional que queda pendiente, de la CHE y otros organismos, para remover y remozar los chopos facilitando las podas.

Y llegó el momento del “Somos”, la canción de José Antonio Labordeta que se ha convertido en el himno de la fiesta, cantada por todos los asistentes (seguro que salieron ocho gallos, pero no se notó).


Terminamos la jornada disfrutando con "Los Gaiteros del Jiloca" ...



que nos hicieron bailar de lo lindo ...


¡Y con esto y un bizcocho, hasta el año que viene ... a las ocho!


Pilar Sarto Fraj (Centro de Estudios del Jiloca)
Fotos: Rosa Pérez, Gaspar Ferrer, Fran martín y Fernando Herrero 

2 comentarios:

Javier Escorza dijo...

Ocho aplausos por este artículo , tan bien explicado todo en más de ocho párrafos !!

JOSE MARIA DE JAIME dijo...

Con el genio que tiene Pilar, hay que ver la poesía de todo su artículo octochopero. Para los que no estuvimos en Badules una crónica magnífica de la jornada. Muy merecido también, en mi opinión, el galardón al Chopero del Año. Además es de Calamocha.
Gracias Pilar por tu bello relato, pero guarda algo para "Presencia Aragonesa".