Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

viernes, 8 de julio de 2016

MIRADA ATRÁS HACIA EL VII CURSO DE ORNITOLOGÍA PRÁCTICA DE GALLOCANTA Y LAS TIERRAS DEL JILOCA

Viernes 29 de abril. Media tarde. Centro de Interpretación de la Laguna, en Gallocanta. Comienza la séptima edición del curso de Ornitología Práctica de la Universidad de Verano de Teruel. Muchas caras conocidas, otras tantas nuevas. Muchas ganas de comenzar una nueva singladura en la que nos embarcamos una cuarentena larga de personas entre alumnos, profesores, colaboradores y organizadores que, durante tres días, estaremos todos revueltos, prismáticos en ristre y guía de aves a mano. Otra nueva aventura.

Barbechos, el hábitat de los últimos ánades rastrojeros (sisones)  de la cuenca de Gallocanta
Arrancamos sin el director. Javier Lucientes se retrasa. Lucía presenta el curso. Y me toca comenzar describiendo los principales rasgos del medio físico de las comarcas del Jiloca y Campo de Daroca, relacionándolos con los ambientes y sus aves. 

Conferencias de la primera jornada. Foto: L. Sevilla
Continúa Manuel Alcántara con una conferencia sobre la observación de aves y su conservación. José Luis Rivas siguió con otra sobre cómo poner en práctica la Ornitología, útil para tanto para principiantes como para iniciadosY, por último, Javier Ferreres cerró la intensa jornada  dando a conocer un portal en el que compartir las observaciones de aves y que tiene una reciente implantación, un enorme crecimiento y grandes posibilidades.

Llegó el sábado. Teníamos programado madrugar para aprovechar las pocas horas de tiempo fresco y la actividad de las aves en la paramera de Blancas. Partimos en los respectivos coches con la atención puesta en las aves y registrando toda aquella que vemos. Llegamos a la loma. Los tres grupos nos hemos separado y convergeremos en la zona donde se han dispuesto las redes y los cepos-malla para intentar capturar algún pájaro. El cielo está gris y hace frío, mucho frío. Pero la visibilidad es buena. De repente vemos subir desde el valle a una extraña nube y pensamos que va a descargar una tormenta.  


No es así. Se instala una espesísima niebla. Una niebla de mayo. Algo inusual por estas tierras altas. Una niebla que no se disipará en el resto de la mañana. De una mañana heladora.

Ponemos la atención en los cantos. Escuchamos los primeros rocines (alondra ricotí). Si ya es difícil verlos, hoy es imposible.

Pero también nos fijamos en las plantas. como el toyago (Genista mugronensis), el narciso (Narcissus assoanus), la meleagria (Fritillaria lusitanica) o el tomillo (Thymus vulgaris) ... todos ellos retrasados en su floración en esta fría primavera.

Obervando aves dentro de la niebla. Foto: B. Leránoz
Muchas charretas (terrera común), el aláudido más abundante, en plena actividad. Oímos y vemos a lo lejos, entre jirones de niebla, a una bandada de grajas (chovas piquirrojas). En los muros de piedra de las cerradas asoma un mochuelo o una buburica (abubilla). En una zona concreta escuchamos, al menos, a tres individuos de rocín cantar muy próximos entre sí.

Hablando de las diferencias y semejanzas entre el toyago y la aliaga, encontramos agonizando a un alacrán cebollero empalado tal vez por algún alcaudón común que no llegamos a ver.


Ni rastro de chorlito aliaguero (alacaraván) ni de ánade rastrojero (sisón), pero sí vemos varios grupos de turras (ganga ortega), siempre tan fugaces, siempre tan enérgicas.

No es un buen día. Alcanzamos la paridera en la que hemos quedado en encontrarnos. Nos esperan Demetrio y Jesús. Algunos se refugian junto a los viejos muros para refugiarse del frío, los más se arremolinan en torno a Deme que, como un mago con su chistera, va sacando de los saquicos una alondra común, una collalba rubia, una terrera ...

Macho de collalba rubia. Foto: L. Sevilla
Es una ocasión para introducir conceptos de identificación en mano, de datado, de fisiología reproductora ... Los cepos y las redes han trabajado a primera hora. Después hubo que levantar los primeros con la llegada de la espesa niebla.

Poco a poco ésta se va difuminando.


Hay que cambiar de ambiente. Camino de vuelta algunos afortunados contemplan un halcón peregrino y otros a la poderosa águila real sobrevolando su territorio muy atenta a los movimientos de algún conejo o liebre.

Vuelo raso tras la niebla para sorprender a su presa. Foto: L. Sabater
Tras un cafecico en Monreal del Campo para entonar el cuerpo, volvemos a la faena pajarera encaminándonos a los Ojos del Jiloca, el nacedero del río, un soto con viejos árboles y manantiales con vegetación helófita.

Es un lugar pequeño y nos desplegamos.

Javierr Ferreres y Marco Escudero buscando un buen puesto para observar. Foto: B. Leránoz
Entre el claro abierto en el carrizal. Foto: B. Leránoz
Los rayos de sol entibian el ambiente. Las primeras hojas de los chopos se están abriendo. Los insectos mueven y los pequeños pájaros insectívoros se afanan en conseguir alimento para sus crías o para reponer energía en su migración. Estos días coinciden los reproductores locales y los que se encuentran en plena migración.

Curruca mosquitera. Foto: L. Sabater
Nada más llegar levanta un martinete que, seguramente, se ha quedado a descansar durante su migración hacia el norte. Ahora sí estamos de suerte.

Los ojos de Monreal son un lugar querencioso para esta ardeida durante su paso migratorio prenupcial. Foto: L Sabater
Abejaruco, lavandera boyera, andarríos chico, pico picapino, pito real, búho chico, curruca capirotada, chochín, avión y golondrina común, tarabilla y mirlo común pero, sobre todo, zarcero y carricero común, bien cercanos entre sí pero bien separados por ambientes. Sobre el cielo, milano negro (cada vez más común en la redolada) y el aguilucho lagunero, fiel a su territorio de cría.

El aguilucho lagunero sobrevuela su lugar de cría. Foto: L. Sabater
Son las dos. Hay que marchar a comer a Calamocha. Al salir de Monreal del Campo veo los primeros oncejos (vencejo común) del año en el Jiloca, siempre una alegría confirmar la llegada de la primavera.

Por la tarde nos acercamos al valle del Pancrudo. Unas palabras rápidas para interpretar el ambiente.

Miles de viejos álamos negros, el hábitat de las aves forestales en un valle deforestado. Foto: B. Leránoz
Un valle abierto por un modesto río de montaña sobre margas, yesos y calizas. Los montes están poblados por amplios pastizales con aliaga, tomillo, espliego, sabina negral y espino negro pero poblándose de sabinares albares y rebollares al desaparecer la ganadería extensiva de ovino. La vega, no muy ancha, antaño cultivada por remolacha y panizo, hoy lo es por trigo y chopo canadiense. Prados húmedos en zonas de difícil drenaje y una colección de viejos chopos cabeceros que se extiende por el espacio y el tiempo creando unas dehesas fluviales completamente originales como agrosistema.

Y a observar ...

Atentos a todo lo que se mueve ..... Foto: B. Leránoz
Culebrera europea, alcotán, turcazo (paloma torcaz), barreno (pito real), curruca carrasqueña, cagamangos (tarabilla común), zarcero común, zurribalba (collalba gris), ruiseñor bastardo, mito, escribecartas (escribano montesino), mosquitero papialbo, alcaudón común .... Dos citas a destacar. El bisbita arbóreo, que tiene en las dehesas de chopo cabecero del Pancrudo una de sus escasas poblaciones en este sector de la cordillera Ibérica aragonesa. Y los volanderos de verdecillo, precoz registro fenológico en estas tierras altas.

Macho de papamoscas cerrojillo durante su breve paso migratorio prenupcial. Foto: L. Sabater 
Mientras tanto, los anilladores habían dispuesto las redes en la cola del embalse de Lechago. Y allí que fuimos para desplegar prismáticos y catalejos.

Con tantos ojos ... no se escapa uno. Foto: B. Leránoz
Este pantano funciona como un punto caliente para las aves. En estas fechas, todavía más. Pueden encontrarse los últimos invernantes, como el cormorán grande. Especies en pleno paso migratorio hacia sus territorios septentrionales de cría, como ocurre correlimos común, archibebe común o águila pescadora. Especies estivales que nidificarán en esta comarca, como la sartenera (cigüeñuela común), el carricero tordal o el común ...

Carricero común marcado tras su captura en la masa de cañicillo. Foto: L. Sabater
o la oropéndola recién llegada que tuvo a bien posar sobre una aliaga ...

Macho de oropéndola en un lastonar con aliaga, un ambiente poco habitual para la transahariana. Foto: L. Sabater
Entre las aves estivales merece la pena comentar la variedad de hirundínidos. Avión zapador, avión roquero, avión común, golondrina común y golondrina daúrica. Los más recalados en plena migración aunque con ejemplares ya en plena cría en las cuatro últimas especies. 

Golondrina común. Foto: C. Pérez Naval
Y, sobre todo, especies que suelen verse casi todo el año y que en buena parte están en plena reproducción como el ánade fino (azulón), la viuda (focha común), la garza real, la pollica (gallineta común), los capucetes (somormujo lavanco y zampullín chico) o el rascón europeo. 

Volvimos a Gallocanta para, entre todos, hacer balance.

 

Una jornada intensa. Una paramera, unos manantiales, un bosque de ribera abierto con sabinar albar y un embalse. Lo que empezó difícil, acabó como una tarde amable. En total, 98 especies.

El domingo nos dirigimos a las Hoces del río Piedra en Torralba de los Frailes. Un cañon fluvial entre carrascales, cultivos herbáceos y páramo rocoso. Un día luminoso pero azotado por un viento frío. De nuevo empezamos en condiciones adversas ... y así seguimos toda la mañana.

Nos sorprendieron los túrdidos de zonas abiertas. Las zurribalbas (collabas grises y rubias) estaban activas en las lomas con tomillo y ajedrea evitando el viento ...

Macho de collalba gris en su posadero. Foto: L. Sabater
Macho de collalba rubia sobre aliaga. Foto: L. Sabater
... o el culirroyo (colirrojo tizón)

Macho de colirrojo tizón. Foto: L. Sabater
No era buen día para cazar insectos, pero allí estaban ...

Vamos llegando al punto de inicio. Junto al azud y el viejo molino. Bajo el viejo chopo cabecero recién escamondado en la jornada cultural organizada por la A.C. El Chismarrako de Torralba aún no despierto. Bajo los singulares monolitos calizos.


Unos por lo alto de los cantiles. Otros por el fondo del cañón. Seguimos el curso del río que, como en otros años, encontramos seco.

Descendiendo hacia el fondo del cañón. Foto: B. Leránoz
A pesar del frío, no decepcionaron las hoces del Piedra. Estaban casi todas las rupícolas. Alimoche, halcón peregrino, avión roquero, cernícalo vulgar, paloma bravía, vencejo real, chova piquirroja, roquero rojo y solitario y ... ¡cómo no! el espléndido buitre leonado ...

Tomando vuelo desde el peñasco. Foto: L. Sabater
Algún afortunado pudo ver (y fotografiar) al abejero europeo ...

Camino los bosques eurosiberianos ... Foto: L. Sabater 
Pero lo que todos pudimos disfrutar fue de la observación cercana de las aves del soto fluvial ...
  


Deme mostrando un mirlo común, Tamara midiéndolo y Diago llenando la quiniela ...perdón, el cuaderno de anillamiento. Fotos: B. Leránoz  
Hora de comer. Vuelta hacia Bello. Volvemos los últimos pues me entretengo tomando fotos de los campos de pipirigallo aún sin atisbo de flor en esta fría primavera. 


Algo antes de pasar por la laguna de la Zaida encontramos un atasco en plena carretera. Algo pasa. En seguida lo entendemos. A una veintena de metros un águila real descansa sobre una cerrada de piedras sujetando firmemente una presa, seguramente una liebre. Nos observa inquieta hasta que levanta el vuelo hasta un lindero más tranquilo. Otro de los grandes momentos de esta edición del curso. 

Algo de descanso y buen ambiente en la sobremesa. Con el codillo en plena digestión nos dirigimos hacia la laguna de Guialguerrero. Para no colapsar aquello nuestro grupo se toma el viaje con calma y nos desviamos hacia los prados de Bello, por si suena la flauta y podemos ver a la aucas (avutardas). Caloracho pero viento. Sin éxito. Sin embargo disfrutamos con las pagazas piconegras que aprovechan para cazar incluso a estas horas. Hacia saliente, se intuye algo de agua en los Lagunazos de Tornos entre una reverberación tremenda. Dsifrutamos en el viaje escuchando a Ricardo Serrano sus vivencias cuando era guarda de este espacio natural. 

Otros tuvieron más suerte. Es lo que tiene este curso tan descentralizado.

Machos de auca sobre labrado. Mieses y labores, esta es la situación de los campos en esta primavera entrada. Foto: L. Sabater
Parada en el observatorio de La Reguera. La laguna con un nivel bajísimo de agua. Grupos de tarros blancos, varios patos finos (azulón) y alguno friso, judías (avefrías) aquí y allá, bandos de inquietas gaviotas reidoras que van de un sitio a otro. Una gaviota patiamarilla. Y limícolas correteando las playas en donde desemboca el arroyo, como los chorlitejos patinegro y grande, los correlimos tridáctilo y zarapitín, el combatiente o el archibebe común. Pero lejos, todo muy lejos.

Ahora sí, nos vamos a la laguna de Guialguerrero dejando a un lado la laguna de La Zaida, este año en cultivo. Al llegar a la ermita, con la tarde ya cayendo, vemos como revolotea una águila calzada entre a los chopos. Las tórtolas comunes comunes ya han llegado. El macho de codorniz reclama entre los trigos ya encañanados. Y, a media altura, pasa raudo un alcótán ...

La tardada es buen momento para ver cazar al alcotán. Foto: L. Sabater
Y raso a los trigos,  el macho de aguilucho cenizo intentando sorprender a alguna de las calandrias que crían en los ribazos ...

Toda la atención está puesta en lo que se mueve entre las cañas. Foto: L. Sabater
En Guialguerrero ... viento. Allí nos reunimos los tres grupos, nos comentamos (si no lo hemos hecho antes por whatsapp) por dónde hemos ido o qué hemos visto. Esta dinámica de separarnos y volvernos a encontrar otra vez tiene algo de las aventuras de los hobbits en "El Señor de los Anillos" en la Tierra Media. Y nos ponemos a prospectar ...

El cierzo forma olas que empuja hacia el sur. Foto: B. Leránoz
Las viudas (fochas comunes), los capucetes (zampullín chico y somormujo lavanco), los patos finos (ánade azulón) y algún friso descansan sobre la lámina de agua mientras duermen o se alimentan. En los cañizos del fondo un grupo de garzas reales se echan hasta ocultarse en lo que suponemos que son más que probables nidos. Sobre el cielo pasan raudos mientras cazan los oncejos (vencejos comunes) que crían en los pueblos de la contornada. En los prados y los ribazos son comunes las boyericas (lavandera boyera), estos días con plumajes lustrosos y nuevos. En la orilla sorprendemos a algún limícola rezagado en su paso, como el andarríos chico ...

Entre las cañas el oleaje mueve pequeñas presas para el pequeños andarríos. Foto: L. Sabater.
o el archibebe común ...

Aprovechando un momento de calma. Foto: L. Sabater
Camino de vuelta aún lo intentamos con el ánade rastrojero (sisón). Nos acercamos a un cantadero que hay en una loma rocosa entre campos de cereal. Ya es algo tarde en el calendario. Pero aún así, el intenso viento no nos deja escuchar. Ni el fino oído de Javier Ruiz, ni la atenta mirada de Agustín Catalán...

Batiendo los ribazos con el catalejo. Foto: B. Leránoz.
Volvemos a Allucant para hacer balance. Un cañón fluvial, estepas cerealistas y parameras, toda suerte de humedales grandes y pequeños ... nos han rendido 103 especies siendo 19 de ellas diferentes a las del sábado. Tres grupos de pajareros prospectando dan mucho de sí. Agotados algunos nos retiramos. Otros se apuntan a la charrada con cervezas. Sigue el ambiente incluso sin ATP.

Lunes festivo. A por la última jornada. Las redes se han instalado cerca del Ojo del Pollo. La idea es ir pasando por turnos en las primeras horas conforme los pájaros capturados se van sacando. Algunos comienzan con el Lagunazo de Gallocanta ....

 
Observatorio de Gallocanta. Fotos: J. A. Alfaro y B. Leránoz

Otros recorremos despacio los caminos, parando para ver detalles de cada pájaro. El alcaudón común, el clujidor (triguero) ....

 
Sobre las ramas y con la luz de la mañana. Fotos.: L. Sabater

Boyerica macho sobre junquera. Foto: L. Sabater
Mochuelo sobre la cerrada de piedra seca y mucha reverberación conforme avanza la mañana. Foto: L. Sabater
El molinero en su tejado. Foto: L. Sabater
La perdiz se expone en días de calma y dentro del refugio. Foto: L. Sabater
Pareja de corzos entre los trigos aún sin espiga. Foto: L. Sabater
Nuestra amiga Marta, perseverante ella, nos anima a buscar a las aucas (avutardas) por la parte de Bello. El sol ya está alto. Continuamos con interesantes tertulias dentro del coche, cada día con alumnos nuevos, cada día nuevos amigos. Bajamos a revisar por La Pardina. Nos acercamos a la laguna. Entre las junqueras asoma el chorlito aliaguero (alcaraván común). 

Buscando alimento cerca del refugio. Foto: L. Sabater
Por fin damos con las avutardas. Y como no nos dábamos por rendidos, aún nos acercamos a buscar al anade rastrojero (sisón) a los últimos barbechos de Gallocanta y Las Cuerlas. Esta vez no hubo suerte aunque nos fuimos con un paisaje en la retina cada vez más escaso y, como siempre, cada vez más preciso de conservar ...


Nos acercamos a Tornos para hacer el balance final y para realizar la entrega de diplomas. En tan solo una mañana se han visto 91 especies de aves, 11 diferentes a las de los dos días anteriores. En suma, 133 especies en dos días y medio. 

Agotados por la intensidad y felices por las vivencias, por reencontrar amigos, por hacer otros nuevos. Este rincón singular de la cordillera Ibérica alberga una laguna especial para las aves (acuáticas, esteparias y forestales) y variados y valiosos ecosistemas, muy antropizados eso sí, capaces de albergar una avifauna sorprendente como comprueban personas que la desconocían.

Arco iris en el Campo de Used. Foto: L. Sevilla
¡Hasta el año que viene con la octava edición!