Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿ZURRIBALBAS GROENLANDESAS EN PANCRUDO?

La collalba gris (Oenanthe oenanthe) es un pájaro insectívoro muy popular entre las gentes de nuestros pueblos.

El plumaje de contrastados grises, negros, cremas y blancos por un lado.  Por otor, lo fácil que resulta su observación por su carácter inquieto y por su querencia a posarse cerca del suelo pero sobre lugares elevados, en ambientes abiertos y bien visibles. Si además hace uso de construcciones humanas (pajares y parideras) para nidificar, todo hace que sea bien conocida entre los paisanos y que incluso se cuente con una gama de nombres populares como rebalba, cerribalba o zurribalba, este último es el más oído en mi entorno.

oenanthe oenanthe 

Su alimentación se basa en insectos y otros invertebrados que captura en prados, pastizales y tierras de labor próximos a roquedos, parameras o muros de piedra. Su estrategia de caza es inconfundible. Desde un posadero otea el movimiento de sus presas que se mueven sobre el suelo y, tras un corto vuelo e incluso una breve carrera, atrapa algún saltamontes o escarabajo.

Las variaciones demográficas de este pequeño pájaro en el Jiloca las hemos estudiado mediante el anillamiento científico. Esta experiencia y el conocimiento de su biología la convirtió en mi ave favorita. Por muchas años que lleve viéndola, su altiva presencia sobre un mojón, su voz chasqueante y su carácter nervioso al lanzarse a cazar, no deja de hechizarme.

Por ello, recomiendo la lectura de su historia natural. La página Pájaros de España aporta información muy amena e interesante sobre esta especie tan común como apasionante.

O oenanthe

Es una especie que tiene un extraordinario éxito biológico ya que ha logrado extender su territorio de cría a lo largo de la mayor parte de Asia y Europa, especialmente en las estepas y llanuras centrales, pero también en en las fachadas atlánticas y mediterráneas, donde se encuentra la subespecie libanotica. También existen poblaciones en Islandia, el litoral de Groenlandia y la costa atlántica de Canadá (correspondiendo a la subespecie leucorhoa). E incluso en Alaska.

Es decir, su área de reproducción alcanza una extensión circumpolar de 320º (solo falta en el centro de Norteamérica) y una variación latitudinal que va desde los 30º del Atlas marroquí a los 80º de la isla Ellesmere, la más septentrional del archipiélago ártico canadiense.

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Todas las poblaciones invernan en África, en un cinturón situado al sur del desierto de Sahara comprendido entre Senegal y Kenia.

Su migración es uno de los casos más espectaculares dentro de las aves. Una avecilla de no más de 16 gramos que parta de Alaska debe cruzar el estrecho de Bering, recorrer las estepas centrales de Siberia y Mongolia, las áridas tierras de Asia Menor y el desierto sahariano hasta acceder a las sabanas de Sudán. Así mismo, las poblaciones canadienses o groenlandesas cruzan el océano Atlántico (en ocasiones a través de Islandia y las islas Británicas) hasta Europa occidental por donde pasan a África a través de la península Ibérica.

Zugwege Steinschmaetzer

Imagen tomada de Institut für Vogelforschung 

Al parecer, también puede realizar el vuelo directo desde Groenlandia al continente africano atravesando el océano Atlántico en una sola jornada tal como sostienen unos investigadores daneses.

Las poblaciones locales del Jiloca abandonan los lugares de cría a finales de agosto dispersándose cada uno de ellos por los campos y eriales en donde encuentran el alimento suficiente para mudar el plumaje los adultos y terminar el desarrollo los jóvenes volanderos. A partir de septiembre se produce la marcha hacia el sur hasta alcanzar las tierras africanas. Durante este mes y las tres primeras semanas de octubre las poblaciones europeas más norteñas cruzan la península Ibérica durante su migración postnupcial, pudiendo observarse a ejemplares solitarios sedimentados a lo largo del día que descansan o cazan en hábitats propicio.

Los estudios realizados en el valle del Ebro indican que un 18,05% de las collalbas grises que cruzan los campos aragoneses durante su migración otoñal son aves de la subespecie leucorrhoa. Es decir, aves procedentes de la orilla occidental del Atlántico Norte. Se reconocen por ser más grandes (ver regla de Bergmann) y tener un plumaje más rojizo que las euroasiáticas (y locales).

Imagen tomada de Plateau de Herve (Bélgica)

La semana pasada estuve recorriendo los páramos de Pancrudo y Rillo. Es un altiplano de escaso relieve que hace de divisoria de aguas entre las cuencas del Alfambra y del mismo Pancrudo. En estos parajes los relieves más vivos corresponden a unos montes calizos de suaves formas mientras que la depresión arcillosa que los conecta está prácticamente cultivada por la feracidad de sus tierras y su clima fresco. En las vertientes abunda un matorral formado por erizón, tomillo y aliaga, resultado del histórico e intenso aprovechamiento ganadero de estos montes.

Sobre la piedra de un pequeño erial había una collalba gris. Por su tono rojizo y su porte se trataba de un individuo de la subespecie leucorhoa. Es decir un ejemplar procedente de Islandia, Groenlandia o la costa atlántica canadiense.

¿Y que hacía por estos pagos?

Con lo fácil que le resultaría a esta población realizar la invernada en el sur de las Estados Unidos o en Méjico, donde abunda el hábitat propicio, ¿por qué acomete un incierto viaje que le obliga a cruzar el Atlántico hasta llegar a Europa y después cruzar el desierto sahariano? Esta odisea supone un enorme esfuerzo energético y un cúmulo de riesgos.

La explicación de este enigma puede ser la que sigue.

Durante la fase de máximo rigor de la última glaciación esta especie, o alguna especie ancestral, tendría su zona de cría en Eurasia a una latitud situada mucho más al sur que en la actualidad y sobre un tipo de hábitat similar al presente (espacios abiertos) siempre que se encontrara el tiempo mínimo libre de hielos para permitir el desarrollo de los prados y una rica comunidad de insectos. Con la llegada de la estación fría, migraría hacia África.

Conforme los hielos se fueron retirando hacia el norte, a un ritmo de uno o dos kilómetros al año, estas aves encontraban nuevos territorios con hábitat adecuado cada vez más al norte (hacia Escandinavia y Rusia), hacia el este (Siberia, Mongolia y Alaska) y hacia el oeste (Islandia, Groenlandia y Canadá). Las poblaciones nidificantes en Europa o en Oriente Medio lógicamente mantendrían sus hábitos invernantes en África. Pero las poblaciones americanas y del este de Asia parecería lógico que invernaran en territorios más próximos con hábitats idóneos más próximos, como América Central o el sur de Asia. Sin embargo no fue así y continuaron viajando, como lo hicieron sus ancestros generación tras generación,  hasta los cuarteles de invernada subsaharianos.

COLLALBA GRIS 2

Las lomas y barbechos de Pancrudo son el escenario, además del magnífico festival de arte (el GAIRE), de una historia evolutiva que nos habla de glaciaciones, retirada de hielos, de expansión territorial y de impronta genética en el comportamiento migratorio.

5 comentarios:

Arturo dijo...

Cuando las ves posadas en los montones de piedras y aprecias ese brillo especial que lucen sus pequeños ojos negros, te das cuenta de la cantidad de vivencias y experiencias que tras ellos se tienen que atesorar.

Fantástica entrada. Saludos

Jose A. Beneito dijo...

Muy chulo, como siempre.

Por Moscardón (Sierra de Albarracín), las llaman "Cascailas".

Chabier dijo...

Cascaila.... no lo conocía. En la sierra de Albarracín emplean para las plantas y animales nombres que a veces resultan muy diferentes a que se usan en el Jiloca para la misma especie. ¿Será la trashumancia?

Antonio Torrijo Pardos dijo...

Interesentante reflexion, para explicar el fenomeno migratorio. Lo que me parece excesivo son los 4000 Km. para una jornada, ya que la velocidad de crucero, deberia de ser proxima a los 170 Km/h, demasiado rapido para un ave tan pequeña.

Rick dijo...
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