Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

miércoles, 26 de octubre de 2016

FLANDES: EL PAÍS DE LOS SAUCES TRASMOCHOS

Por razones familiares en el último año y medio he podido recorrer en tres ocasiones la región belga de Flandes. Tierras llanas, con algunas colinas hacia el interior y con una extensa planicie hacia el mar, que siempre se encuentre más lejos de lo que parece. Es un territorio que tiene una extensión algo inferior a la de la provincia de Teruel y en la que viven seis millones trescientos cincuenta mil habitantes. 

Como toda Europa, por otra parte, es un territorio que cuenta con una larga relación histórica entre el ser humano y la Naturaleza. El paisaje actual es una campiña salpicada de innumerable casas dispersas organizadas en comunas, pequeños pueblos y ciudades, algunas tan conocidas como Amberes, Brujas, Malinas, Lovaina o Gante. 

Tiene buenas autovías, aunque a nosotros nos gusta perdernos por la densísima red de carreteras secundarias y disfrutar del paisaje rural. De un paisaje en el que los sauces trasmochos son una constante. Sauces de tres especies: el blanco (Salix alba), el frágil (S. fragilis) y el híbrido de ambos (S. x rubens).

Paisaje invernal con sauces trasmochos. Foto tomada de Noctua
Tienen diversas funciones.

Por un lado hacen de límite entre propiedades.vxcb


Sus ramas con hoja cortadas sirven de alimento a las tranquilas vacas que pacen en los prados. Sus precoces flores para las abejas. Hasta hace unas décadas, sus ramillas se empleaban en cestería. Sirven para fijar los márgenes de los numerosos drenajes ... 


de canales y de arroyos ...


Flandes es un país próspero. Muy prospero. Pero las gentes aprovechan los recursos agrarios como si no lo fuera. Como carece de bosques, se desmochan los sauces y sus ramas se utilizan como leña en las estufas de las casas. Lo habitual es ver a que los sauces trasmochos mantengan el turno de poda. E, incluso, recién podados.


Y, durante el invierno, no es raro encontrar grupos familiares que emplean el fin de semana en podar los sauces de sus campos. Se suben a escaleras, sin arneses ...


cortan las vigas con motosierras haciendo tarugos ...


que luego abren sobre el terreno ...


y queman las ramas menores en el momento ...


La flamenca es una sociedad urbana que vive en el campo o muy cerca del mismo. Por ello, aficiones como la equitación favorecen el uso de los prados arbolados como pasto para los caballos ... 


pero también por el ganado ovino, mantenido en cercados y sin vigilancia como pequeños grupos ...


Los sauces no son los únicos árboles trasmochos en el paisaje flamenco, pues aunque raros también pueden encontrarse fresnos ...


y, aunque menos, chopos cabeceros, como estos jovenzanos preparados hace pocos años ...


Creando nuevas generaciones de árboles trasmochos. Pensando en el futuro.

El crecimiento demográfico es importante. La mayor parte de los nuevos pobladores viven en las barriadas periféricas de las principales ciudades. Y, al mismo tiempo, se observa el desplazamiento hacia el campo de otros sectores sociales que construyen sus viviendas en los pueblos, de estructura muy abierta, o a lo largo de las vías de comunicación. De hecho la urbanización es un factor de regresión del suelo rústico y de los viejos árboles, muchos de ellos sauces trasmochos, que durante décadas han crecido en los linderos de los prados y campos. Aunque, no es raro que los nuevos pobladores planten sauces junto a sus casas y los hagan trasmochos ...


Incluso en grandes instalaciones que implican cambios de uso del suelo rústico, como pueden ser fábricas, supermercados o centros de ocio, no es raro observar que se vuelven a plantar sauces y se desmochan. Nos llamó la atención el parque zoológico de Malinas (Mechelen) que los integraba en el aparcamiento ...


cuando fácilmente les hubiera resultado adquirir especies forestales exóticas de cualquier vivero ...


Para la sociedad flamenca los árboles trasmochos, especialmente los sauces tienen dos importantes valores emergentes que son el motivo de su implicación en su conservación y fomento.

Por un lado, se es consciente de que estas campiñas arboladas son herederas de un paisaje histórico que ya quedó registrada en la obra de diversos artistas, como el reconocido Pieter Bruegel I (el viejo) en su cuadro "Paisaje de invierno con patinadores y trampa de pájaros" (1565) ...
Museo de Arte Antiguo (Bruselas)
en cuyo margen derecho, junto a la trampa, se aprecia un trasmocho recién con brotes de uno o dos años ...


Igual que en España se prodigan publicaciones tipo "Casa y Jardín", en los países del centro y norte de Europa son comunes las revistas dedicadas a la vida en el campo. En los Países Bajos se edita Landleven, revista bimensual especializada en la casa de campo, el huerto, los animales, las manualidades y la vida al aire libre. Está escrita en holandés por lo que también se vende en la región belga de Flandes. Curioseando en un kiosco de Amberes dí con el ejemplar de enero-febrero. Me llamó la atención su presencia en un paisaje nevado bajo el título "Maravilloso mundo blanco". 


Los sauces trasmochos eran el icono del paisaje flamenco. También en invierno.

Al contrario de lo que esperaba, no contenía ningún artículo dedicado a estos árboles. Sin embargo, estaban presentes en dos de ellos. Uno dedicado a una vivienda ...


y otro dedicado a "cómo se hizo realidad el sueño de una pareja de vivir en el campo" .... ¡caballo incluido!


Por otra parte, son igualmente reconocidas por la sociedad las funciones ecológicas que desempeñan estos árboles en los agrosistemas. La faceta más conocida es la de ofrecer hábitat en sus huecos o en la madera muerta que alberga a invertebrados y, sobre todo, a vertebrados, muchos de ellos amenazados.

Es muy interesante la campaña que desarrollan diversas asociaciones naturalistas para fomentar el desmoche de los sauces trasmochos e incluso su plantación. A modo de ejemplo, nos gustaría traer a este blog la iniciativa de la asociación Noctua, dedicada a al estudio y a la protección del mochuelo y su biotopo en la región belga de Valonia.
Mochuelo descansando en el hueco de un viejo sauce. Foto: Pierre Melon
A los amantes de las aves, de los árboles y del campo les recomendamos encarecidamente la visita a su web

Imagen de pantalla de la web de Noctua
Entre la abundante información sobre la especie, su hábitat, seguimiento de nidos con webcam, construcción de nidales sorprende la presencia de un apartado específico dedicado a los árboles trasmochos. En especial a los sauces ...


con una sección dedicada a cómo crearlos ...


y a las campañas anuales de plantación y poda

Incluye varios enlaces a estudios relativos a la biodiversidad de insectos cuyo hábitat son los sauces viejos y trasmochos y una colección de imágenes.

Como en otras zonas de Europa, las desaparición de los árboles trasmochos es una realidad. Sin embargo, desde hace casi dos décadas en Bélgica hay en marcha diversas medidas de protección a diferentes niveles que van desde dispositivos legales a iniciativas individuales. 

Las tres regiones belgas (Flandes, Valonia y Bruselas) disponen de un procedimiento de clasificación de lugares con árboles y arboledas destacables que incluyen a varios sauces trasmochos y que los protege de la tala o de podas severas. Es una protección pasiva pues no implica la aplicación de medidas para su cuidado y gestión. 

Esta medida se complementa con reglamentos emanados por entidades territoriales menores (communes) que requieren permisos para la tala de árboles de diámetro inferior a los 15 cm.


Existen incentivos financieros. El más interesante son las medidas agroambientales otorgadas desde 2004 por el gobierno valón para la conservación de árboles, bosquetes y setos. 

Hay también subvenciones que se vienen concediendo desde algunos municipios. No son datos actuales pero pueden orientar: en 2006 la commune de Roeselare (Valonia) abonaba a cada propietario 20 euros por la escamonda de cada sauce. 

Así mismo, algunos parques naturales realizan labores de sensibilización del público mediante la ploantación y el desmoche de árboles trasmochos. Otros, como el Parc Naturel des Vallées de la Burdinales et de la Mehaigne ofrecen a precio reducido un servicio de poda de sauces trasmochos.

Son ideas que bien podrían ir considerándose para los chopos cabeceros o los sauces trasmochos en Aragón. Hay que solicitar iniciativas a las administraciones pero hay que seguir trabajando, en paralelo, desde la sociedad civil.