Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

martes, 16 de febrero de 2016

BUSCANDO AL ACENTOR ALPINO POR PEÑA PALOMERA

Venía Chabi ese fin de semana y me pidió salir al monte. Acercarnos a Griegos a hacer esquí de fondo. Le dije que no había nieve y le hice una propuesta que bien sabía que iba a aceptar: subir Peña Palomera. Y acerté.

Palomera es un monte que para mí tiene un significado especial. Sin ser la cima más elevada, pues es menos alto que San Ginés, el ascenso obligado a pie, el abrupto relieve y la visibilidad sobre el valle y el Campo Visiedo hacen que esta peña tenga algo de mítico. La subí siendo un niño con mi hermano Chesús y me ha gustado hacerlo con mis hijos. Es una vivencia.


Pero, además, era la oportunidad de buscar a uno de los invernantes más esquivos en estas tierras: el acentor alpino. Un pájaro que encontré en Peracense hace unos años y que bien podría utilizar los herbazales y pedreras de Palomera. Un buen objetivo para El Gran Año. Y, con mucha más suerte, podríamos dar también con el treparriscos, ahora que parece que el Pirineo se ha cubierto de nieve y ha llegado el frío. 

Entramos por Torrelacárcel siguiendo la buena señalización que encamina hacia la ermita de la Virgen del Castillo.


En los sembrados de cereal, algunas calandrias. Dispersas, con ganas de marcar territorio. En las parideras, ya medio perdidas, sin noticia del mochuelo. Tampoco vimos perdiz alguna en el estrecho, antes de llegar a la ermita. Algo pasa en los campos.

Tan pronto salimos del coche vimos un par de cabras adultas seguidas de tres crías que debían haber estado abrevando en la rambla. En cuatro saltos se internaron en el carrascal que se extiende hacia Aguatón. Grupos de charras (zorzales charlos) estaban haciendo lo mismo, apagar la sed de la noche.

Tomamos el camino entre bancales de rastrojos y espinares. Nevateros (pinzones vulgares), escribecartas (escribanos montesinos y soteños) picoteaban sobre el suelo. Sorprende la cantidad de semillas que debe haber en el suelo agrícola.

Fuimos cogiendo altura. Internándonos en el carrascal que desciende del monte a través de pastizales hoy en plena colonización por tomillos y aliagas. Los pinos laricios plantados en el borde del carrascal están sofocados por procesionaria este invierno sin heladas severas. Nada nuevo, a pesar de la alarma social.


Desde el carrascal baja un ronco balido. Buscamos con los prismáticos. En un claro asoma un robusto macho dotado de grandes cuernos y de un oscuro pelaje en el vientre. Está tranquilo, observándonos seguro por la distancia y el bosque. 

Entre Sierra Palomera y los páramos de Campo Visiedo hay una depresión en donde afloran arcillas depositadas en el Paleógeno que en algunos sectores están cubiertas por conglomerados neógenos. Son unas tierras rojizas que contrastan con las calizas y margas jurásicas de la Sierra Palomera.


Estas arcillas presentan taludes donde la máquina ha ampliado la pista. Ofrecen hábitat a especies de avispas que necesitan sustratos horadables para sus colonias. Se puede ver muy bien junto a la sirga que cierra la pista.


Al poco, un sendero marcado con líneas de pintura amarilla y blanca (PR) se introduce en el carrascal. Hay que abandonar la pista. Es un umbría. El sol no ha entrado desde hace semanas en este monte. El suelo está helado, donde ha regalado la oscura y humífera tierra, forma unos barros resbaladizos. Es un repecho prolongado que te levanta la mirada por los montes arcillosos que se extienden hacia Camañas ...


y que te sitúa en la cresta de la sierra, en un collado cuyas herbazales están habitualmente azotados por el cierzo ...


Nos asomamos al valle del Jiloca a través del carrascal que asciende desde allí. En el fondo, Torrelacárcel y Alba. Al fondo, San Ginés, que parece un volcán dormido, casi en la raya con Castilla.


Carrascas y rebollos se introducen por los peñascos calizos de las crestas. Sobre ellos, descansa otro grupo de cabras monteses. Una de ellas, fiel a su carácter, gusta de erigirse sobre las más altas, como si supiera que la estamos viendo y fotografiando ...


El rebollar sustituye al carrascal en las zonas más elevadas. Sin ser un bosque extenso sí que presenta una buena cobertura. Son viejos tallares, bastante densos. 


Poco a poco, el rebollar pierde densidad y aparecen los prados cubiertos de un denso herbazal y salpicados por alguna escalambrujera y algún enebro y encubiertos por grandes rodales de gayubera ...


Peñascos y pastizales. Este es el hábitat de los acentores alpinos. Los buscamos. Y nada.

 Seguimos el sendero, bien señalizado y marcado como Sendero Local (SL TE-3) con pintura verde y blanca ...


 Ya se puede ver la cumbre y su vértice geodésico levantado con piedra.


Y los gayubares se van esclareciendo al tiempo que predomina el pastizal.


Sobre nuestra cabezas pasa un pequeño bando de pájaros del tamaño de un gorrión mientras emiten un reclamo que no nos resulta familiar "druu druu". Se posan en la ladera de enfrente. Los más sobre el suelo, otros sobre alguna piedra. Desde lejos vemos el cuerpo compacto, los tonos àrdos grisáceos de la espalda y el pecho y el marrón rojizo de los flancos del vientre. No hay duda. Son los acentores alpinos que veníamos buscando. 

Pareja de acentores alpinos. Foto: J. Beneito.

En la distancia se ocultan entre las hierbas. Picotean sobre el pasto corto y la tierra removida de las laderas. Se distinguen mejor aquellos que se posan sobre algún enebro. Los menos.

El acentor alpino es un pájaro cuyo hábitat son los pastizales de alta montaña de las cordilleras del sur de Europa. Allí nidifica y permanece, en muchos casos, durante todo el año. 

Resulta sugerente imaginar que los acentores alpinos que recorren los pastos altos de Peña Palomera han criado en el Sistema Central, en los Pirineos o incluso en los Alpes.

Los machos y las hembras son indistinguibles. En plumaje otoñal, ambos presentan dos bandas alares formadas por puntos blancos. Fotot: J. Beneito.

Continuamos por el sendero a través de los prados y los peñascos hasta alcanzar una de las crestas que asomaba hasta un acantilado. Peña Palomera era el refugio de las palomas bravías (hoy escasas) y hoy un estímulo para los escaladores.   


Paredes blancas formadas por estratos verticales de caliza. Paredes colonizadas por plantas rupícolas austeras, como la sabina negral (Juniperus phoenicea), que presenta ejemplares que se aferran a los planos de estratificación de los estratos.

Son unos auténticos resistentes.


En las crestas de la cima no vimos ningún ejemplar de cabra montés. Posiblemente estén inquietas ante la apertura de la veda de caza, ante los movimientos de las rehalas en los montes próximos. Sin embargo, si encontramos evidencias de su paso. Hierba segada rasa y abundancia de excrementos en los lugares de descanso.

 

Teníamos esperanza en encontrar algún treparriscos. Estuvimos prospectando las paredes calizas con detenimiento. Nada. De una de ellas salió un ave que nos lo pareció por tamaño y comportamiento. Fue un instante pues voló rápidamente fuera de nuestra vista. La seguimos al otro lado del peñasco. Pero no hubo éxito. Podría serlo. Pero nos quedamos con la duda. Hubiera sido la guinda.

Almorzamos cerca de la cima. Las piedras del vértice geodésico y las rocas cercanas están pintarrajeadas con nombres. Es una pena. Nos quedamos con la belleza del karst.


Pero no nos eclipsó la emoción de asomarnos al valle del Jiloca. Como bien decía Chabi, desde aquí se comprende el significado de este término. Un amplio valle, difícil de percibir por quien lo transita. Difícil de entender como lo será para quien viva en un rift continental. Los carrascales son surcados por las torrenteras que descienden salvajes desde la Peña.


Carrascales cuyos dominios se acotan por los cercanos cultivos cerealistas. Carrascales no son sino tallares cortados cientos de veces en la larga historia del poblamiento de este valle. Carrascas de viejas cepas que retienen los glacis con sus tenaces raíces. Carrascas que hoy deben contemplar con sorpresa como se extienden sus dominios en la última década en forma en cuadriculadas parcelas orladas por vallas metálicas y visitadas por perros y humanos con cesta.


Recorrimos las crestas esperando encontrar al pintapared. Sin éxito. Es buscar una aguja (pequeña) en un pajar. Un pajarico gris oscuro que, cuando quiere, despliega las alas como una mariposa y muestra un rojo  cárdeno espectacular. No lo vimos, pero sí un bando de veinticinco chovas piquirrojas que sobrevolaron sobre nosotros con curiosidad.

Sobre las cumbres, allá donde se acumulaba algo de suelo, crecían las almohadillas de Artemisia y otras plantas cuminales, por estas fechas, poco más que pulvínulos discretos. La estrella de Peña Palomera, el geranio celtibérico (Erodium celtibericum)  ni lo vimos. Más comunes eran las matas de Ephedra nebrodensis ...

 

y de unas lechitiernas (Euphorbia nicaensis) de retorcidos tallos ...


Al volver, nos esperaban los acentores alpinos en los mismos prados ...

Acentor alpino. Foto: J. Beneito.

... y la joven cabra en el mismo peñasco.

Volvimos felices. Una gran jornada vivida en una gran montaña. Palomera.

domingo, 14 de febrero de 2016

EUROPEAN TREE OF THE YEAR 2016: VOTA POR EL MAROJO TRASMOCHO DE CANICOSA DE LA SIERRA

La organización de la participación española en el concurso European Tree of the Year 2016 fue asumida por la asociación Bosques Sin Fronteras. En septiembre fueron presentados los siete candidatos para representar a España en dicho concurso. La elección tuvo lugar a través de una página de Facebook. Desde el prinicipio destacaron dos candidatos, una olma de Guadarrama (Madrid) y un pino-roble de Canicosa de la Sierra (Burgos). Finalmente éste último ejemplar recogió más apoyos,  más de catorce mil votos. Eso sí, tras tener que depurar no pocos votos fraudulentos y tras producirse un lamentable cruce de acusaciones e insultos entre algunos seguidores de una y otra candidatura. En nuestra opinión, la voluntariosa organización no se merecía esto. Que lo que debería haber sido un simpático concurso terminara como el rosario de la aurora. Con el esfuerzo que suponía organizar el concurso sin recurso alguno. Desde aquí todo nuestro apoyo a Bosques Sin Fronteras.

La fase final del concurso, la elección del Árbol Europeo del Año 2016, ya ha comenzado. En esta ocasión son quince los árboles participantes y el candidato español lo está haciendo muy bien. Es un árbol muy conocido entre las gentes de Burgos, lo apoya una organización muy activa y entusiasta, y además está recibiendo un decidido apoyo por los medios de comunicación de ámbito estatal. 

Os animamos a apoyar a este árbol tan singular.

Su popularidad le viene por su propia naturaleza. Un pino silvestre que nace sobre la cabeza de un marojo trasmocho. Un árbol viviendo sobre otro. No es un epífito, pues aunque el pino crece sobre el roble sus raíces parecen alcanzar el suelo a través del hueco del tronco del roble. Esta singularidad, una curiosidad natural, genera la simpatía entre las gentes que lo conocen y que lo aprecian. Se luce en el escudo oficial de la localidad. Este cariño popular es la razón de ser de este concurso europeo. Un candidato perfecto.


Pero hay otro hecho que nos gustaría destacar en este árbol. Este roble crece en una dehesa de robles marojos cercana al pueblo de Canicosa de la Sierra, en Tierra de Pinares, entre las sierras de Neila y la de Urbión. Una dehesa formada por árboles trasmochos que están llenos de vida silvestre y que tienen un gran valor ecológico. Árboles centenarios manejados mediante el desmoche por generaciones de campesinos para obtener bellota, pasto y leña. Árboles que forman un paisaje histórico que merece ser conservado por sí mismo, pues no es sino un monumento, eso sí un monumento creado por la acción humana y de la naturaleza. Esta dehesa de robles marojos, como la de otras localidades de la cordillera Ibérica castellana, son el resultado de la estrategia de los pequeños pueblos serranos de garantizarse espacios de aprovechamiento comunal para los ganados locales, frente a la presión de los grandes ganaderos trashumantes beneficiados por la normativa de la Mesta. 

El roble de Canicosa de la Sierra, por sí mismo y sin necesidad del pino albar que soporta, ya es motivo de ser votado. Estamos a mitad de mes y ya se encuentra en tercera posición con más de trece mil votos, tras superar a los candidatos de Bulgaria y Polonia. Y tiene serias opciones de seguir avanzando pues los candidatos rivales, Hungría y República Checa, que este año resultan accesibles.


¡A votar al marojo trasmocho de Canicosa de la Sierra!   

jueves, 11 de febrero de 2016

EL MANTO TERRESTRE Y LAS ORQUÍDEAS DE CAMINREAL ... ¿TIENEN ALGO QUE VER? VENTE A CONOCERLO A PASEOS XILOCA

Lo global y lo local se dan la mano en el conocimiento humano.

Una columna ascendente de materiales del manto terrestre procedente del océano Atlántico cruzó bajo el Mediterráneo occidental dirigiéndose hacia Europa hace 23 millones de años. Fue la responsable de abrir una gran fractura en la corteza desde el Rhin hasta el actual golfo de Valencia. 

Y, de forma indirecta, el origen de algunas alargadas depresiones en la cordillera Ibérica, como la de Alfambra-Teruel-Mira. El empuje del penacho ascendente del manto creó un abombamiento de gran radio en  la corteza, adelgazándola, fracturándola y hundiéndola en la bóveda central pero elevando el sector occidental de la península Ibérica. Así se crearon los principales relieves del sur de Aragón: sierras de Gúdar, Javalambre y Albarracín). Como reajuste de los bloques se reactivaron depresiones entre los macizos y se formaron otras nuevas, como la de Calatayud-Teruel, nuestra fosa tectónica. 

Ese territorio donde vivimos unos cuantos resistentes.

San Ginés, en el margen occidental de la fosa.
Peña Palomera, en el margen oriental de la fosa.
Aquí arranca una larga historia que explica el origen de los manantiales de Fuentes Claras, Caminreal o Monreal del Campo. Zonas de descarga de los acuíferos que alimentaron los extensos y perdidos humedales del fondo del valle del Jiloca, de los que son los últimos testimonios. El origen del nacimiento natural del río Jiloca en los Ojos de Monreal del Campo.


Se explica cómo las fallas provocaron el hundimiento de bloques de materiales de diferente permeabilidad permitiendo el afloramiento de las aguas que subterráneas que circulan a través de calizas jurásicas y de gravas y conglomerados sin cementar cuaternarios.

O el origen de la tosca. Una roca sedimentaria formada por la precipitación del carbonato cálcico sobre la vegetación acuática de una zona húmeda del final del Pleistoceno que se extendería entre Caminreal y Calamocha. Un Lugar de Interés Geológico en Aragón.


Manantiales de los que surgen aguas de temperaturas regulares entre 14 y 20 ºC, algunas algo salobres, oxigenadas y de pH algo básico. 

Manantiales que generan microclimas singulares. Con sus nieblas de fondos de valle, sus escarchas invernales, sus elevadas humedades elevadas, sus heladas precoces y tardías.


Pequeños humedales rodeados de pastos hasta su transformación en tierras de cultivo (huertas) durante los siglos XIX y XX. Terrenos húmedos propensos al desarrollo del carrizal. Algunos abandonados y otros dedicados a cultivos de chopos híbridos.


 Calizas, margas y vegetación palustre crean ambientes turbosos. Unas singulares turberas calcáreas de masiega (Cladius mariscus). Un hábitat de Interés Comunitario propio de márgenes de agua de humedales litorales e interiores. Una de las escasas representaciones en la cordillera Ibérica. 


Ambientes donde prosperan tres especies de árboles. El sargatillo (Salix atrocinerea), una sarga arbórea propia de las riberas del Jiloca muy aprovechada como leña y por estabilizar cauces. El álamo (Populus canescens), de hoja redondeada y corteza blanca, que forma bosquetes que se extienden desde las raíces de otros ejemplares. El chopo negro (Populus nigra), manejado a veces en su forma de trasmocho (cabecero) para producir vigas tras desmoches periódicos.



Ambientes que son hábitat de la avifauna. En el invierno alberga escribano palustre, triguero, bisbita alpino, avefría, cerceta común, aguilucho pálido y milano real. En los pasos migratorios al pechiazul, archibebe común, buscarla pintoja y abejaruco. Zona de cría de ánade real, rascón, aguilucho lagunero, carricero común y lavandera boyera, entre otros muchos.



Ambientes donde antaño prosperaron poblaciones importantes de rata de agua, hoy casi desaparecidas por la irrupción del visión americano. Prados con abundancia de topillos y de paniquesas. Refugio invernal de jabalí. La nutria, casi desaparecida, se ha beneficiado de la expansión de un cangrejo llegado desde la otra orilla del Atlántico.


Ambientes, pues, en los que las plantas se organizan en anillos según la tolerancia a la sequedad y a la inundación. Acuáticas, carrizales y masegares inundados, juncales y herbazales. Una importante población de plantas propias de marjales litorales, como Linum maritimum. de la orquídea Anacamptis palustris 


Historias globales y locales donde vivir la fascinación por la Tierra y los seres vivos.

Historias como las que se irán desgranando en la primera actividad de Paseos Xiloca. Ya sabes, pasado mañana, el sábado 13-F, a las 9 h. en la plaza del Ayuntamiento de Fuentes Claras. Con tu bocata, tu chubasquero y tus propias historias.

Ya sabes, la inscripción llamando en el 978730645 o cumplimentando el formulario en la página del Centro de Estudios del Jiloca.

Nos vemos el sábado.

miércoles, 10 de febrero de 2016

ELIMINAR CAPITANAS, UNA LABOR AGRÍCOLA

En el pasado verano se hicieron frecuentes las tormentas. Locales, repartidas, intensas. Tormentas que cayeron también sobre rastrojos y sobre labores a punto de sementera.

Estas lluvias favorecieron la germinación, el crecimiento y el desarrollo de las capitanas (Salsola kali) en los secanos cerealistas del valle del Jiloca.


Muchas de los campos fueron laboreados al poco, tan pronto se secó la tierra aprovechando el escaso desarrollo de la planta y el tempero, tal como se comentó en esta bitácora. 

Pero otros no. Fueron dejados para laborearlos más adelante. Hoy cada agricultor labra mucha superficie y a veces no se llega a todo. O empiezan las fiestas del pueblo. O coge unos días de descanso. Y la tierra pierde su sazón para labrarla. 

Y las matas de capitana continúan creciendo. 

Antes no era un gran problema. Los rebaños de oveja de cada pueblo iban pasando de rastrojo a rastrojo y mantenían a raya a estas herbáceas sin dejarles alcanzar un gran volumen. Pero los rebaños son escasos hoy en día. Y no atienden a todo tampoco.


Los rastrojos hay que ir levantándolos. Unos durante el invierno, otros en primavera.

Este año es más complicado labrar los rastrojos pues están extensamente cubiertos por capitanas secas. No muy altas pero si muy abundantes. Un atardecer de Villarquemado ...


En algunos aperos instalados sobre el tractor las han ido agrupando en remos (como los de paja) o en montones ...




Y van siendo quemadas en pequeñas hogueras que se reparten por todo el valle en estos días ...


Entonces, con el campo limpio de estas matas corredoras, se pasa el arado para dejar preparada la tierra.


Este invierno, en el secano, el agricultor tiene más faena.

lunes, 8 de febrero de 2016

CONFUNDIDOS

Torrelacárcel. Paraje de El Charco (1.070 m.s.n.m.). Seis de febrero. Mañana soleada tras una helada ligera.

Viejos almendros dispersos dentro de un sembrado de cebada. Algo inusual. Los pocos almendros que hay por estos parajes están en los ribazos o están como único cultivo en pequeños campos.

Primer sol de la mañana. al fondo Santa Eulalia y párameras de Pozondón.

Un mes antes de lo que resulta habitual comienza la floración del almendro en el Alto Jiloca.

Almendros entre sembrado de cebada. Al fondo, el monte Carbonera (Gea de Albarracín)

Primero las variedades más tempraneras. Pero incluso las más tardías tienen ya las yemas gordas, a punto de abrirse.

Las heladas de febrero van a dañar a la flor. La cosecha de estos árboles en este año ya está recogida.

domingo, 7 de febrero de 2016

PIPIRIGALLO ... ¿DE ABRIL?

El pipirigallo o esparceta (Onobrychis viciifolia) es una planta herbácea de la familia de las Leguminosas (Fabaceae) cultivada tradicionalmente en el cuadrante nororiental de la península Ibérica (y otras zonas de Europa) por la calidad de su forraje, su rusticidad y por las propiedades mejorantes del suelo. 


Es una planta que vive varios años sobre una misma parcela. Tras la floración y formación de la semilla se siega para producir un heno muy nutritivo y saludable para el ganado. El resto de la planta es aprovechado en el campo por la oveja durante el otoño. Durante el invierno, mantiene una roseta de hojas rastreras que protegen a la yema central. Conforme el invierno va acabando, se forma un cogollo de hojas desde las que surgirán los tallos floríferos. Esto suele ocurrir entre finales de marzo y primeros de abril.

A primeros de enero nos dimos una vuelta por el valle del Pancrudo y encontramos un campo de pipirigallo. Entramos en él por ver si veíamos alguna bisbita pratense, como así fue, pues este cultivo ofrece unos condiciones favorables a este pequeño pájaro invernante. 

Nos llamó la atención el desarrollo de las plantas de pipirigallo. Lustrosos y emergentes cogollos crecían precozmente aprovechando un otoño suave en temperaturas y el tempero de la tierra. 


Esta planta da la impresión de responder más a la temperatura que al fotoperiodo. 

Esto fríos de febrero pararán el crecimiento. 

sábado, 6 de febrero de 2016

CONFERENCIA: LA FORMACIÓN DE LOS SUELOS EN EL ENTORNO DE LA LAGUNA DE GALLOCANTA

El próximo sábado 13 de febrero, a de 12 a 13 h y en Ayuntamiento de Bello, tendrá lugar la conferencia titulada "Los suelos y sus procesos formadores en el entorno de la laguna de Gallocanta" siendo ponentes Carmen Castañeda y Estela Luna Jordán (Estación Experimental de Aula Dei, EEAD, Zaragoza), F. Javier Gracia Prieto (Univ. Cádiz) y Rafael Rodríguez Ochoa (Univ. Lleida).

Este acto es una presentación del estudio financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y desarrollado en la Estación Experimental de Aula Dei, en Zaragoza, con la colaboración de la Universidad de Lleida y la Universidad de Cádiz.
Los suelos cubren todo, o casi todo el territorio. Dentro y fuera de la laguna, en la sierra y en prados y cultivos, los suelos tienen vida propia pues cambian, lenta pero continuamente, buscando un equilibrio con el aire, el agua y la vegetación. Llaman la atención en la zona los diferentes colores de los suelos. ¿Por qué hay suelos blancos, grises, ocres, rojizos y púrpuras? ¿Son profundos, compactos? ¿Hasta dónde penetran las raíces? ¿Qué composición tienen? ¿Son salinos en profundidad? ¿Qué efectos tiene la inundación intermitente?

En la Estación Experimental de Aula Dei, centro de investigación agraria del CSIC en Zaragoza, se estudian los suelos del entorno de la laguna para entender su formación, su capacidad de dar soporte a la vegetación y el funcionamiento del paisaje.

En esta charla se explicarán las prospecciones de suelos que hace el CSIC, los objetivos que se plantean y los principales resultados obtenidos hasta el momento en el marco de los proyectos de investigación para los que han conseguido financiación.

jueves, 4 de febrero de 2016

UN CIERVO VOLANTE EN NOVIEMBRE EN FUENTES CLARAS


El día 28 de noviembre, después de comer y junto a mi perro, me dispuse a salir a pasear por los alrededores de mi pueblo que es Fuentes Claras. Tras 15 minutos de paseo, y al haber llegado a El Cubo, llevo a mi perro al manantial para que bebiera agua. Justo cuando iba a adentrarme por el estrecho pasillo para que pudiese beber agua, me encontré un ciervo volante que estaba quieto. No se movía, parecía que estaba muerto. Cuando volví después de que mi perro bebiese agua, este invertebrado había avanzado unos pocos metros hacia el otro lado del camino.

En la asignatura de Biología y Geología de mi instituto estamos realizando unos trabajos en los que cada mes tenemos que entregar a nuestro profesor Rodrigo Pérez una ficha con el dibujo de un invertebrado que hayamos podido ver, su nombre, el lugar en el que lo vimos, la fecha y su comportamiento. Decidí tomar una fotografía para así poder dibujarlo mejor en casa.


Como se puede ver en la siguiente fotografía, el ejemplar de ciervo volante es un macho. No ha sido marcado, ya que en el instituto se está realizando un trabajo de observación de esta misma especie, en la que se toman datos de los ciervos volantes vistos durante su periodo de actividad y que en algunos de ellos se realiza una marca con un rotulador.

Cuando entregué la ficha de este invertebrado, mi profesor me dijo que la observación que había hecho era muy rara ya que es muy difícil ver un ciervo volante a finales de noviembre. El periodo de actividad en el valle del Jiloca comienza en mayo y termina en julio. Y me animó a escribir este artículo. 



Gracias a esto estoy compartiendo esta anécdota que me sucedió solamente por ir a pasear al perro.

En mi opinión, creo que pude visualizar a este invertebrado gracias a que la temperatura de este otoño e invierno ha sido más elevada de lo normal. Otra hipótesis también podría ser que su periodo de actividad se está retrasando debido a los cambios que se están produciendo en este momento en nuestro planeta.

Preguntamos a un especialista en esta especie de escarabajo y nos comentó que observar un ciervo volante casi en diciembre es algo raro pero que puede ocurrir pues en sus poblaciones siempre hay algún ejemplar que tiene comportamientos anormales.

Esta observación también es interesante pues casi no se tenían datos de la especie en Fuentes Claras. Se amplía el área de distribución en el Jiloca hacia el sur.

Miguel Bruna 3º E.S.O. (texto, dibujo y foto)

lunes, 1 de febrero de 2016

PASEOS XILOCA. VENTE AL MONTE CON EL CEJ

El Centro de Estudios del Jiloca (CEJ) es una asociación que desde hace 28 años viene desempeñando una ingente labor de investigación y difusión cultural en las tierras del Jiloca. Editando revistas (Xiloca, Cuadernos de Etnología ...) y otras publicaciones (monografías, literatura, patrimonio olvidado, catálogos, inventarios ...), impulsando la creación y el estudio (premios y becas) y colaborando con diversas asociaciones amigas e instituciones para sumar esfuerzos en pro de conocer mejor y conservar el patrimonio de este rincón de la cordillera Ibérica. Se ha creado una enciclopedia comarcal (Xilocapedia), colecciones de fotografía antigua (Fototeca), de cine (Filmoteca), y una colección de archivos musicales. Incluso un portal temático sobre el chopo cabecero y un blog de naturaleza (Natura Xilocae) que te acerca las iniciativas naturalistas y los rincones de estos campos y montes desde hace ocho años. 

Cientos de miles de horas de estudio y de trabajo se han plasmado en los muchos miles de páginas editadas en papel o en pantalla. Un trabajo ingente desarrollado por muchísimas personas y por numerosos colaboradores que cuenta con el apoyo de más de ochocientos socios, el soporte del Centro de Estudios del Jiloca, las raíces de este gran árbol.

Pero, desde hace unos años llevábamos pensando que había que ir más lejos ... y más cerca. Me explico. Las publicaciones son una buena parte de la razón del ser del CEJ,  es la vía principal para difundir del conocimiento ... pero no la única. Ni la más cercana.

Para ello surge Paseos Xiloca.


Es una propuesta para conocer sobre el terreno el patrimonio natural y cultural del valle del Jiloca y de las sierras de su entorno. Es una propuesta de ocio que con mucha ilusión ponemos en marcha para ofrecer lo que sabemos y para aprender de quién nos acompañe. Es una colección de rutas que se irá desgranando cada dos meses y que nos llevarán a rincones poco conocidos de estas tierras. El objetivo es interpretar el paisaje. Conocer el medio físico (la geología, el clima, el relieve ...), los ecosistemas y la huella del ser humano, el pasado y el actual. Ese paisaje que nos acompaña y que vamos modelando día a día. Conociendo y disfrutando a la vez.

En fines de semana organizaremos excursiones de media o de jornada completa. Abiertas a quien quiera acercarse. Gratuitas a los socios y familiares (os animamos a que os asociéis pues como decía Labordeta "Entre todos hay que levantar ...") o con una módica cuota de colaboración de 3 € para quienes no lo sean (menores de 10 años gratis). Con nuestros coches, comiendo en el campo, compartiendo nuestro tiempo y nuestras experiencias. Solo hay que inscribirse en el formulario que aparece en la www.xiloca.com o llamando al 978730645.

Este año visitaremos los Ojos del Jiloca, ascenderemos la Modorra de Cucalón, conoceremos el rebollar del Bea, recorreremos las estribaciones de la sierra de Lidón descendiendo el río Cosa o o caminando por los sabinares de Rubielos de la Cérida para rematar por Sierra Menera conociendo su rico patrimonio industrial y natural. 

Os ofrecemos todo un ramillete de propuestas para disfrutar en el campo y en el monte.

Os esperamos en Paseos Xiloca.