Más información en: Geologia 17. Cuaderno de campo
Revista de observación, estudio y conservación de la Naturaleza de las Tierras del Jiloca y Gallocanta (Aragón)
Natura xilocae
lunes, 1 de mayo de 2017
CALAMOCHA. UNA FALLA DE IDA Y VUELTA (GEOLODÍA-TERUEL 2017)
Más información en: Geologia 17. Cuaderno de campo
miércoles, 9 de diciembre de 2015
INTERPRETANDO EL PAISAJE GEOLÓGICO DE ANENTO
El próximo sábado tendrá lugar en Anento (Campo de Daroca) la segunda excursión del Seminario de Introducción a la Geología que comenzó hace un par de semanas en la cuenca de Gallocanta y que organiza un grupo de profesores de Biología y Geología.
El programa es el siguiente:
10:00 h. Presentación.
10:30h Inicio de la actividad interpretativa con los siguientes puntos de interés. María Blasco Lázaro
- Morfologías de erosión en arcillas: chimeneas de hadas, band-lands, cárcavas…
- Paisaje kárstico: Aguallueve
- Interpretación del paisaje. Torreón celtíbero
- Relación entre geología y la arquitectura tradicional en el núcleo urbano
14:00 h. Comida. Restaurante El Horno
16:00h. Visita Iglesia de San Blas. Interpretación del retablo. Pilar Edo. Centro de Estudios del Jiloca
El valor del paisaje, como elemento de desarrollo sostenible y por lo tanto de futuro: el ejemplo del paisaje natural y cultural de Anento.
El paisaje comienza a ser considerado como una manifestación de una cultura y una forma de vida, y su experiencia de conservación y gestión de un determinado sistema de vida, puede determinar el futuro de diferentes espacios.
Los paisajes cuentan historias ….. de ahí la importancia de saber escucharlos. De la misma manera que nuestra cultura se desarrolla y se conforma el paisaje cambia.
Nuestros paisajes son el reflejo de nuestra forma de ser…se manifiestan las tecnologías agrícolas, ganaderas, constructivas, culturales,..
La buena gestión y conservación de un paisaje tanto desde el punto de vista natural como cultural, puede suponer un motor de desarrollo del medio rural.
J. Errekondo y M.Blasco
Más información:
626 21 69 33
domingo, 29 de noviembre de 2015
MARCHA MUNDIAL POR EL CLIMA
Mañana tendrá lugar la Cumbre sobre el Cambio Climático en Paris. Es un encuentro de los representantes de los 195 países firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Tiene como objetivo acordar un protocolo global contra el calentamiento del planeta. El resultado no puede ser otro que acordar un compromiso para reducir la emisión de gases con efecto invernadero con acuerdos vinculantes y que atienda a criterios sociales.
Este fin de semana se están produciendo produciendo a lo largo de todo el mundo cientos de manifestaciones para recordar a los gobernantes la trascendencia del momento. En nuestra tierra han sido impulsadas por la Alianza por el Clima Aragón.
Son muchas las iniciativas puestas en marcha desde hace meses. Hoy tendrá lugar una marcha en bici y una concentración en la ciudad de Zaragoza. Pero también en otras ciudades y pueblos.
¡Alza tu voz!
domingo, 27 de septiembre de 2015
PERDIENDO SUELO EN LA SIERRA DE PELARDA
viernes, 7 de agosto de 2015
EL MES DE AGOSTO COMIENZA CON FUERTES TORMENTAS
lunes, 8 de junio de 2015
UN MAYO ENGAÑOSO
lunes, 4 de mayo de 2015
HISTORIAS DEL EBRO (y III): LOS AGENTES DE LA OT
Isidro es un agricultor de Alagón que en marzo de 2015 año vio cómo el Ebro arruinó su cosecha. Desde hace un porrón de años, acabada la mili, se reúne habitualmente en Zaragoza con Pedro, de Pina, que se dedica al sector de la extracción de áridos. También acude Hilario, de Caspe, diputado de las Cortes de Aragón por el partido del Gobierno de aquellos años, y Ángel, oficinista y ebronauta de la capital.
La reunión de marzo de aquel año fue mucho más acalorada que de costumbre. Isidro estaba que se salía porque había perdido mucho dinero. Algunos de sus vecinos todavía perdieron más: animales, enseres de la vivienda, cosechas, tractores... Era el portavoz de un clamor colectivo: ¡Ya estaba bien! ¡Todos los años lo mismo! Hilario y sus inútiles compañeros de Gobierno tenían que coger el toro por los cuernos. Sus propuestas: limpiar de brozas y árboles las orillas del río, hacer diques para que el agua no se salga de madre, levantar todas las carreteras que atraviesan el valle y dragar el río, para que el agua vaya más rápida.
Ángel se echaba las manos a la cabeza: ¡pero te crees que con eso vas a solucionar el problema! El Ebro es más tozudo que tú, y cuando se le pase por el forro, cogerá sus escrituras… y ¡a la mierda otra vez tus melocotoneros! y de paso, el puente del Pilar, si te descuidas. Pedro echaba leña al fuego: hombre, limpiar de broza el río no está mal, pero lo siguiente debería ser la chopera de tu amigo, el de Cabañas, y después tus melocotoneros. ¡Planta coles…, o arroz…, como antiguamente! Hilario decía que algo habría que hacer, pero que no estaba claro, que algo tendrían que decir los técnicos. ¡Pero si son todos unos ecologistas que sólo se preocupan por los pajaritos!, bramaba Isidro. ¡Y se ve a la legua que no saben nada! Si no, ¿por qué la riada ha sido tan cabrona como la del 61, con la mitad de agua? ¡Hombre, algo tendrán que ver tus melocotoneros… y los empalmes a la autopista!... y la carretera de Pradilla…y el polígono de tu pueblo… terció socarrón Ángel, que tenía sangre valenciana.
Al final, calmados los ánimos, concluyeron que lo de levantar las carreteras, ni de coña, que era mucha pasta: con mucho menos dinero se podían hacer motas y diques donde dijesen los técnicos. Lo de limpiar y dragar…, podría ser…, algo ayudaría. Lo de expropiar campos, como apuntaba Ángel, vale, pero lo menos posible. Pedro se ofreció: ¡Si hay que dragar, se draga, pero voy a perder dinero! Estaban ordenando el territorio, y como Hilario era el presidente de la Mesa del Agua, alguna influencia tuvo en lo que pasaría después. Ángel apuntaba que era necesario educar a la gente. ¡No seas inocente, Angelillo!, decía Pedro. Hilario era partidario de alcanzar un compromiso entre opiniones e intereses de la gente. ¡Cómo se nota que eres político… y de Caspe! ¿Pero, con quién? ¿Con los ecologistas…? preguntaba Isidro. Y concluía: Habría que hacerlo con el Ebro, pero ese no sabe de componendas. O lo domas, o ya verás cómo me jode otra vez los melocotoneros.
Era otro marzo, de 2032. Caras largas. Isidro no había perdido sus melocotoneros porque los había arrancado tras la riada del 2021, aburrido. Pero no le gustaba lo que no veía. El agua había bajado más rápido que nunca por la Ribera Alta, a toda leche hasta Zaragoza. La riada casi había pasado, y todavía no aparecían los restos del puente del Pilar. ¡Tranquilos, que ya saldrán la piedras cuando draguemos el tramo de la Ribera Baja! terció Pedro, pero a nadie le hizo gracia. Ángel, socarrón, le decía a Hilario, que volvía a estar en el gobierno, otra vez en temas de agua, que esta vez se apuntase a algún cursillo antes de tomar decisiones. ¡Es que en esto de Ordenación del Territorio no se puede cantar de oídas, sin saber solfa ni la letra¡ ¡Para eso ya está la Operación Triunfo¡
Alejandro J. Pérez Cueva (Colectivo Sollavientos)
domingo, 19 de abril de 2015
HISTORIAS DEL EBRO (II): LA CASCADA
En la Geografía Física actual ya no nos dedicamos a localizar los “accidentes geográficos”. Para eso están los atlas, Google Earth y la Wikipedia. La investigación se centra, desde la Teoría General de Sistemas, en descubrir el funcionamiento de los procesos naturales, sus respuestas y el control que ejerce el hombre sobre ellos. En Hidrología, una de las ramas en auge de la Geografía, abundan los sistemas de tipo “cascada”, “proceso-respuesta” y “control”.
Un sistema de “cascada”, de masa y energía, es un conjunto de relaciones y flujos en el que la masa y la energía van pasando de un lugar a otro. Una riada, como la del Ebro de estos últimos días, es un ejemplo de libro de “cascada de masa”: primero el agua estaba en el Atlántico, luego en las montañas cantábricas en forma de nieve, posteriormente en la riada del Ebro, y al final, en el Mediterráneo. Pero este “sistema riada” tiene otros elementos importantes: la masa de sedimentos y la energía cinética del agua roja y gravas en movimiento.
En un sistema, todos los elementos están relacionados en el tiempo y el espacio: si al deshielo se le une el agua de lluvia, la entrada de masa es mayor y más rápida, la energía potencial y cinética es más elevada, y el arrastre de sedimentos aumenta. Los propios sedimentos que arrastra el río cumplen el papel de disipar esa energía cinética: si el agua va más rápida, arrancará más sedimentos para ir más lenta (y puede, por ejemplo, descalzar puentes), y si se han hurtado sedimentos al río (graveras), el agua irá más rápida… hasta que vuelva a equilibrarse arrancando una nueva carga. Hay un perfecto equilibrio entre todos los elementos, y si alteramos uno de ellos, cambiará la “respuesta” en busca de ese equilibrio.
La llanura de inundación del Ebro, los meandros, las barras móviles de gravas, etc. son las “respuestas” naturales del sistema de cascada del Ebro. Las barras móviles son ejemplos de reajustes continuos entre la energía del rio y la masa de sedimentos. Los meandros son la forma con la que el río pierde capacidad de carga, al alargar el camino, perder pendiente y poder así depositar los sedimentos. La llanura de inundación es así un espacio creado por el río y acomodado a su propia dinámica… Son ejemplos de “sistemas de proceso-respuesta” naturales.
Los “sistemas de control” aparecen cuando el hombre altera en mayor o menor medida cualquiera de los elementos del sistema: podemos dar por seguro que cambiará la respuesta. Es impepinable. La Geografía moderna es una ciencia que intenta investigar estos “sistemas de control”, por dos razones: para estimar y evitar el impacto de las actuaciones del hombre sobre la naturaleza, que pueden llegar incluso a generar respuestas con riesgos, y para intentar mejorar la respuesta del sistema. Pero habitualmente “controlamos” los sistemas sin conocer del todo su funcionamiento, sus “procesos-respuesta” naturales. Y entonces corremos un grave riesgo de meter la pata.
Hemos “controlado” mucho al Ebro, y seguro que hemos cambiado sus respuestas a lo largo de la Historia. Yo no conozco al Ebro en profundidad, pero me da la impresión de que todavía no comprendemos del todo sus sistemas naturales para saber si es bueno o malo hacer diques, extraer gravas, limpiar la vegetación de ribera, etc. Por ello es necesario oír a los especialistas: a los hidrólogos, geomorfólogos, climatólogos, ingenieros hidráulicos… que, aunque no conozcan del todo el sistema “riada del Ebro”, son los que más se acercan a ello. Y los hay. Y muy buenos.
Alejandro Pérez (Colectivo Sollavientos)
jueves, 9 de abril de 2015
HISTORIAS DEL EBRO (I): GRAN JEFE AGUA COLORADA
Los sioux son indios de pradera. A los apaches les gusta estar en la estepa, a los yumas en el desierto, a los mohicanos en los fríos y húmedos bosques de los Apalaches, pero a ellos les encanta seguir las pausadas riadas de bisontes por los herbazales de las amplias llanuras y valles al pie de las Rocosas.
Gran Jefe Agua Colorada recuerda la historia que empezó en Fort Laramie: primero fue un pequeño montículo al lado de Platte River, un gran río que afluye al Missouri en Omaha. Fort Laramie no obstruyó las lentas riadas de bisontes que seguían sus bisabuelos, pero enseguida llegaron los “castores impacientes”, rostros pálidos que se sintieron seguros, empezaron a multiplicarse y lo llenaron todo de granjas, pueblos, diques y caminos. Buffalo Bill vació miles de toneladas de bisontes.
La guerra fue inevitable, y sus antepasados la perdieron. Fueron recluidos en reservas y construyeron diques alargados, entre los cuales pretendían que discurriesen las manadas de bisontes. Pero a estos les gusta ir lentos y esparcidos por la pradera, abonándola. Cuando los obligas a ir en fila por un camino estrecho, la estampida es segura, y una masa de bisontes a gran velocidad es temible: rompe diques, descalza puentes, destruye cultivos y granjas de los “castores”... Una estampida desbocada y mal dirigida puede arrasar un pueblo. A veces la riada de bisontes es inevitable, porque hay años en que se reproducen y acumulan muchísimo en las montañas, y bajan de golpe. Este año ha ocurrido el fenómeno.
Una vez más muchos “castores”, impacientes, piden a los rostros pálidos de su Gobierno que tomen medidas contra los sioux y los bisontes: que los almacenen en unas reservas que han inventado, en las que están amontonados y los van soltando poco a poco, que los trasvasen con canales a territorios de otros indios, que no tienen bisontes pero les gusta su carne, que arrasen las mimbreras, sauces y otros matorrales que ramonean los bisontes y le sirven, a Agua Colorada, para construirse su bonita corona…
Algunos “castores”, amigos de los sioux, hablan de “renegociar el espacio de estampida”: darles más terreno, para evitar que se dirijan a zonas de gran valor de los “castores”. A Gran Jefe Agua Colorada no acaba de gustarle la idea. Preferiría que los bisontes fuesen lentos, fertilizando la pradera, sin levantar polvo. Y él dando vueltas, zigzagueando, sin parar el lento paso de su caballo, recorriendo más camino antes de llegar al delta, sin que sus cascos al galope arranquen la tierra…
Gran Jefe Agua Colorada sabe, por experiencia, que los “castores” amigos suelen dar buenos consejos a su tribu, que los rostros pálidos han invadido su llanura desde hace muchos años y tienen que coexistir con ellos, que las guerras que han empezado siempre las han perdido, y que los rostros pálidos del Gobierno no lo tienen claro. Se teme lo peor. Los rostros pálidos amigos tienen mucho “arrojo”, y se enfrentan a otros “castores” más impacientes. Tampoco les gustan del todo sus propuestas, pero son los únicos que saben que, sin ellas, Gran Jefe Agua Colorada y su tribu desaparecerán.
Alejandro J. Pérez Cueva (Colectivo Sollavientos)
viernes, 14 de febrero de 2014
LA FALLA DE RUBIELOS DE LA CÉRIDA
El ‘descubrimiento’ de la falla de Rubielos de la Cérida tras la apertura de una cantera de áridos marca quizá el inicio del conocimiento moderno de la tectónica cuaternaria en la Cordillera Ibérica.
Su publicación en 1981, en el contexto de los trabajos de elaboración de los mapas geológicos del Instituto Geológico y Minero, comenzó a vencer el escepticismo que la comunidad científica tenía acerca de la posibilidad de movimientos tan recientes en la zona. Es curioso que otras fallas cuaternarias estaban expuestas en lugares bien visibles desde hacía décadas. Por ejemplo, la falla de Concud, en la trinchera del ferrocarril minero Ojos Negros-Sagunto junto a la estación de Los Baños, en Teruel. Sin embargo, nadie parecía haberse dado cuenta.
Mi encuentro ‘personal’ con la falla, acompañado por uno de los investigadores que la habían estudiado, Mateo Gutiérrez, representó una buena inyección de confianza. Yo estaba terminando mi tesis doctoral, durante la cual había estudiado la tectónica reciente del sector de la Cordillera Ibérica situado al este de la depresión de Teruel. En las fosas del Maestrat castellonense había interpretado numerosas fallas cuaternarias, pero contando con escasas evidencias de campo de las pueden calificarse de ‘indiscutibles’. Los afloramientos eran decepcionantes: las fallas parecían estar ahí, pero nunca se dejaban tocar.
Ver junto a la carretera de Rubielos de la Cérida el espléndido espejo de falla, pasar la mano por la superficie pulida, ver el brutal choque del Jurásico con los sedimentos del Pleistoceno superior… fue una experiencia definitiva.
José Luis Simón
martes, 3 de septiembre de 2013
RÍOS, CAUCES Y AVENIDAS: ¿ES POSIBLE LA PREVENCIÓN?
Los lamentables hechos acaecidos recientemente en Oliete y La Hoz de la Vieja, con la desgraciada pérdida de una vida humana, además de importantes daños materiales, nos hacen de nuevo mirar a la naturaleza y preguntarnos si es posible evitar estas catástrofes. Para ello hay que precisar algunos conceptos básicos. El cauce de un río o arroyo es el terreno por donde pasa o puede pasar agua. En climas húmedos ese cauce tiene siempre una corriente, pero en climas secos puede no ser así. Por lo tanto, un cauce es una porción de terreno y no necesariamente un curso de agua. Por ley, los cauces son de dominio público y su gestor es el Estado, que ejerce su administración por medio de los Organismos de Cuenca (Confederaciones Hidrográficas para cuencas intercomunitarias y Agencias del Agua o similares en cuencas intracomunitarias).
El reglamento de la Ley de Aguas viene a decir que el tiempo de retorno asociado a un cauce es de 10 años. Es decir, estadísticamente, como mínimo una vez cada 10 años el cauce lleva agua. Lo que ocurre en un clima mediterráneo es que hay lluvias torrenciales con periodos de retorno mayores (cientos de años en ocasiones), y la ciudadanía no guarda memoria histórica del peligro de inundación que suponen el asentamiento en los cauces y llanuras de inundación aledañas. Pero el agua sí guarda memoria, y de vez en cuando toma sus escrituras de pertenencia y alega sus derechos de inundar. Así lo hizo en agosto de 1996 en el Camping “Las Nieves” de Biescas, ubicado en el cono de deyección de un torrente. Hay poblaciones enteras en España asentadas igual e inadecuadamente en conos de deyección.
Toda corriente necesita un cauce, lecho y llanura de inundación donde poner en juego su balance energético, removiendo los materiales en unos casos y depositándolos en otros. El ser humano ha de respetar los espacios y plazos de tiempo que se toma el río. La predicción a corto plazo de su funcionamiento ante unas tormentas súbitas es muy difícil. Más asequibles son las medidas preventivas, que son fáciles de implementar. Por un lado, medidas no estructurales, como la ordenación de usos del suelo en los cauces, donde no está permitida ninguna edificación habitable: los planes de urbanismo deben tener en cuenta las zonas propensas a inundación. En algunos países obligan, en zonas inundables con periodos de retorno de 50 años (en donde se permite la construcción), a que las casas dispongan de un primer piso elevado, fuera del alcance de la inundación. Es necesario que existan bosques-galería y llanuras de inundación vírgenes donde se disipe energía y se filtre agua a los acuíferos, amortiguando los efectos de la avenida aguas abajo. Y también es preciso que los cauces se mantengan limpios de escombros y vertidos a fin de facilitar la escorrentía, especialmente al paso de pueblos y ciudades y en lugares estratégicos, como puentes y estrechamientos. Otras medidas de carácter estructural (embalses para laminar avenidas, canalizaciones, encauzamientos, escarificación del lecho para favorecer la infiltración, construcción de malecones, gaviones…), en la medida en que suponen una desnaturalización del río, deberían reservarse sólo para casos excepcionales.
La administración tiene una tarea importante que cumplir, evitando desde el inicio asentamientos ilegales en los cauces y ejerciendo su autoridad para hacer cumplir la ley. En muchas ocasiones no podemos actuar con carácter retroactivo: las poblaciones y edificios están donde están y no es posible su reubicación, pero hechos lamentables como los ocurridos recientemente deberían sensibilizarnos a todos (cada uno a su nivel y según su responsabilidad). Actualmente tenemos más herramientas y conocimientos para evitar las zonas de riesgo, por mucho que no haya memoria histórica de avenidas recientes y por mucho que el topónimo “Río Seco” sea tan abundante en España y, en particular, en Teruel.
Fermín Villarroya, Alejandro J. Pérez Cueva y José Luis Simón
Miembros del Colectivo Sollavientos
sábado, 17 de noviembre de 2012
LA FALLA DE CALAMOCHA
El pasado viernes 26 de octubre recibimos la visita de José Luis Simón, catedrático de Tectónica en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza y de Leticia Martín, estudiante calamochina del 5º curso de Ciencias Geológicas y ex-alumna de nuestro Instituto. Nos impartieron una conferencia sobre la falla de Calamocha.
En el Mioceno, esta falla era de tipo inverso y favoreció la formación de una cuenca sedimentaria al este de Calamocha. El estiramiento de la cordillera Ibérica, en etapas de tectónica distensiva, produjo la falla normal que actualmente tenemos. La falla separa terrenos del Paleozoico y del Terciario antiguo (zonas elevadas de Navarrete y Luco, al NE) de otros del Terciario más moderno y del Cuaternario (zona hundida de Calamocha, al SO). Esta falla tiene unos 17 Km. de longitud, produce un escalón en el paisaje de 100 a 200 m., tiene un desplazamiento de 200 a 250 m. y se mueve con una velocidad de 0’06-0’07 mm al año.
Se producen dos afloramientos de la falla de Calamocha:
- En la autovía Mudéjar podemos ver en contacto margas con arcillas marrones y, a su vez, con arcillas rojas. Estos materiales no deberían estar juntos en condiciones normales, pero la falla los pone en contacto.
- En el polígono agroalimentario podemos observar un contacto entre materailes del Cuaternario (gravas) y del Tercierio (margas).
Esta falla puede producir terremotos, ya que permanece activa, aunque a unas escalas temporales que a los humanos nos resultan difíciles de comprender.
Gracias a la investigación paleosísmica, se ha podido concluir que:
- La falla se ha movido al menos una vez en 70.000 años.
- Podría producir terremotos de 6,5 de magnitud (similar al último seísmo de Lorca).
- En cada terremoto puede darse un salto brusco de 1 m. de altura aproximadamente.
- Para producir un metro de salto necesita unos 14.000 años.
La falla de Calamocha es una de las tres grandes fallas que originan la depresión del Jiloca (fosa tectónica). las otras dos falla son la de Sierra Palomera y la de Concud, bastante activa, cuyo terremoto más reciente data de hace unos 15.000 años.
Gonzalo Delgado (1º Bachillerato)
lunes, 9 de julio de 2012
DE EROSIÓN Y RIBAZOS
El pasado día 20 de junio un temporal descargó una importante precipitación en esta parte de la cordillera Ibérica. Si bien fue tardía para salvar la pobre cosecha de cereal, sí que alivió la sequía de otros cultivos como el girasol, las forrajeras de secano o el mismo almendro. Los aguaceros se sucedieron a lo largo del día y las trombas de agua llegaron a ser intensas. En los cultivos leñosos de secano (vid, cerezo, almendro) y en los dedicados a herbáceas que se encuentran en barbecho, es habitual pasar el cultivador en primavera para eliminar las plantas arvenses y reducir la pérdida de agua en el suelo. Los suelos quedan entonces desprotegidos.
En la cuenca del río Aguas Vivas, estas precipitaciones también fueron importantes. El Sistema Automático de Información Hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Ebro (SAIH) indica que la estación situada en Herrera de los Navarros registró 26,8 L/m2 mientras que en el vecino Cucalón (ya en la cuenca del Huerva) se recogieron 30,6 L/m2.
Ayer domingo estuvimos recorriendo el valle del Reajo, afluente del río Cámaras que nace en los montes de Mezquita de Loscos y desemboca cerca de Santa Cruz de Nogueras.
Encontramos numerosas huellas de erosión, tanto profundos surcos como depósitos de sedimentos, en los barbechos labrados como en los campos de almendros o en los nuevos plantíos de carrasca trufera.
En una misma parcela situada pudimos tomar estas dos imágenes que os adjuntamos. Se trata de una finca situada en una ladera con una notable pendiente, similar en casi toda su extensión, con un sustrato geológico similar (acúmulos de ladera sin cementar de cuarcita y basaltos) y, suponemos, idéntico régimen pluviométrico pues distaban menos de cien metros.
Esta primera foto, algo quemada por tomarse a contraluz, muestra regueros de erosión. La ladera tiene un largo recorrido que está interrumpido por un ribazo situado a diferente altura. La longitud y profundidad de los regueros es diferente en cada una de las cuatro porciones. Cuando el recorrido es corto, la erosión es escasa (cuartel superior derecha). En la parcela superior izquierda el tramo recorrido por la escorrentía es bastante más largo, lo que ha creado una apreciable erosión y ha favorecido el paso del flujo de agua hacia la parcela inferior izquierda que, aún siendo más corto, no ha podido absorber todo el manto de agua en circulación. En el cuartel inferior izquierda, los regueros son más numerosos, largos y profundos.
¿Qué hubiera ocurrido si hubiesen existido varios ribazos en esta misma parcela? Con certeza puede afirmarse que la erosión hubiese sido menor y la infiltración –las reservas de agua para la nueva sementera- bastante mayor.
Los antepasados no dejaban ribazos por capricho, sino por necesidad.
La foto siguiente, muestra otro sector de la misma parcela en la que se aprecia la escasa incidencia de la erosión hídrica por la menor longitud de los tramos y por la presencia de un amplio ribazo arbolado.
Es preocupante que en las concentraciones parcelarias realizadas en otros pueblos de la sierra de Cucalón, como las realizadas en Fonfría, Bea o Lagueruela, no haya sido tenido suficientemente en cuenta estos aspectos agronómicos.
martes, 31 de mayo de 2011
EL BOSQUE PROTECTOR (LA 2). LA CUENCA DEL JILOCA. TORMENTAS TORRENCIALES
Nuestros amigos de Ivvis han encontrado en el sistema de Televisión a la Carta un documental que trata de la erosión en la cuenca del río Jiloca y que fue emitido el año pasado (04.09.2010) dentro del programa El Bosque Protector.
Se titula “La cuenca del Jiloca. Tormentas torrenciales”.
Pulsando en la siguiente imagen puede verse.
Ofrece una visión histórica sobre los problemas de erosión y las avenidas, así como de los intentos de mitigarlos mediante proyectos de corrección hidrológica y de reforestación. Muy interesante.
viernes, 6 de agosto de 2010
ESTUDIANDO LAS FALLAS DEL JILOCA
Entre Teruel y Calamocha se extiende la depresión del Jiloca, formada por un hundimiento continuado del terreno producido por fallas tectónicas de dirección NO-SE durante los periodos Plioceno y Cuaternario. Las más importantes son las que limitan la depresión por el este: fallas de Calamocha, Sierra Palomera y Concud.
La abrupta vertiente de Sierra Palomera constituye la expresión geomorfológica de una las fallas que enmarcan la depresión del Jiloca. Foto: José Luis Simón
Todas ellas son fallas normales (el bloque superior se mueve hacia abajo), y juntas acomodan una extensión horizontal de la corteza terrestre en dirección E-O.
Un equipo de investigadores del Departamento de Geología de la Universidad de Zaragoza estamos estudiando la actividad reciente de estas fallas, en particular de la de Concud. Dicha falla ha experimentado un desplazamiento total de unos 150 m en los últimos 3,6 millones de años, y en las últimas decenas de miles de años ha estado produciendo terremotos de magnitud aproximada 6,5 en la escala de Richter a intervalos de unos 8000 años. Esta circunstancia debería ser tenida en cuenta para valorar el riesgo sísmico en el entorno de la ciudad de Teruel.
Tomando muestras para datar las fallas
También está previsto que se estudie la falla de Calamocha, que separa las formaciones de conglomerados, arcillas y calizas del Mioceno que forman las lomas de Lechago y los sedimentos cuaternarios que rellenan los llanos de Calamocha.
La falla de Calamocha puede verse aflorando en los taludes de la
Autovía Mudéjar. Se halla duplicada en dos planos: uno (izquierda en la foto) separa calizas blanco-grisáceas de arcillas anaranjadas
(ambas del Neógeno); el otro(derecha en la foto) separa las arcillas
anaranjadas y el Cuaternario rojo. Foto: José Luis Simón
En los taludes de la Autovía Mudéjar, así como en algunos cortes del terreno abiertos en el polígono industrial contiguo, se observa con claridad el plano de falla, debido al fuerte contraste de color que produce entre los materiales de ambos lados. Sabemos que la falla se movió por última vez hace menos de 70.000 años, puesto que ésta es la edad de los sedimentos cuaternarios más recientes cortados por ella. Falta conocer más datos sobre posibles movimientos posteriores y sobre su potencial sísmico, que esperamos podrán ser obtenidos en los próximos dos o tres años.
José Luis Simón


