Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)
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lunes, 1 de mayo de 2017

CALAMOCHA. UNA FALLA DE IDA Y VUELTA (GEOLODÍA-TERUEL 2017)

Calamocha se sitúa al pie de un escalón del relieve, de apariencia suave, pero con un importante significado geológico. Este escalón separa dos grandes cuencas sedimentarias formadas en la era Cenozoica. Una es la cuenca de Calatayud, formada en el periodo Mioceno inferior-medio y que queda alojada en la parte alta del escalón; la otra es la cuenca del Jiloca, desarrollada a lo largo del Plioceno superior y Cuaternario al pie del mismo.


La falla de Calamocha es el accidente tectónico que separa ambas cuencas y que ha formado el escalón de relieve. Se trata de una falla normal, de dirección NNO-SSE y unos 17 km de longitud, extendiéndose entre Bañón y Luco de Jiloca. Su movimiento extensional durante los últimos 4 millones de años, en el contexto de un estiramiento general de la litosfera de la Cordillera Ibérica centro-oriental, ha hundido más de 200 m la zona de Calamocha respecto a la de Navarrete-Lechago y ha generando la fosa tectónica del Jiloca.


Más atrás en el tiempo, hace entre 20 y 10 millones de años, el escalón tenía sentido contrario. Lo que ahora es el valle del Jiloca y las sierras de Santa Cruz-Valdellosa formaba un macizo compacto de materiales de la era Primaria o Paleozoica, fundamentalmente areniscas y pizarras del periodo Cámbrico medio-superior. Dicho macizo se mantenía elevado respecto a la cuenca de Calatayud, se erosionaba y suministraba los materiales que iban rellenando esta última. El accidente tectónico que provocaba dicha elevación y formaba el límite entre el macizo paleozoico y la cuenca miocena era seguramente una falla inversa antecesora de la actual falla normal. Las evidencias de esta estructura son visibles en forma de contactos cabalgantes entre Paleozoico y Mioceno al oeste de Lechago o, más al norte, en el propio casco urbano de Daroca.

En la evolución geológica de nuestro planeta no es raro que una falla o conjunto de fallas se muevan en un sentido y, tiempo después, lo hagan en sentido contrario. Es lo que se denomina “inversión tectónica”. Son fallas de ida y vuelta.

El próximo sábado 6 de mayo se celebrará el Geolodía 2017 en este lugar de interés geológico. En el mismo, José Luis Simón y Leticia Martín, investigadores de la Universidad de Zaragoza nos ofrecerán una extraordinaria oportunidad para comprender los procesos geológicos en este rincón del mundo: el lento (a veces rápido) tejer y destejer en la superficie de la corteza terrestre. Las dinámicas de construcción y destrucción del relieve, los movimientos sísmicos asociados a movimientos de bloques, las rocas sedimentarias que se forman, los climas del pasado, los organismos que han vivido en otros tiempos y los procesos evolutivos, la formación de una larga cubeta, los riesgos que implica vivir en esta zona de actividad geológica ...

Todo esto, observándolo en el campo e interpretándolo sobre el terreno, está a disposición de las personas que deseen en una excursión gratuita y abierta a todos los públicos.

Día: Sábado, 6 de mayo de 2017 a las 10:00 h.
Punto de encuentro: Polígono agroalimentario, aparcamiento junto al centro ITV
Hora prevista de finalización: 13:30 h.

Más información en: Geologia 17. Cuaderno de campo

miércoles, 9 de diciembre de 2015

INTERPRETANDO EL PAISAJE GEOLÓGICO DE ANENTO

El próximo sábado tendrá lugar en Anento (Campo de Daroca) la segunda excursión del Seminario de Introducción a la Geología que comenzó hace un par de semanas en la cuenca de Gallocanta y que organiza un grupo de profesores de Biología y Geología.

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El programa es el siguiente:

10:00 h. Presentación.

10:30h Inicio de la actividad interpretativa con los siguientes puntos de interés. María Blasco Lázaro

- Morfologías de erosión en arcillas: chimeneas de hadas, band-lands, cárcavas

- Paisaje kárstico: Aguallueve

- Interpretación del paisaje. Torreón celtíbero

- Relación entre geología y la arquitectura tradicional en el núcleo urbano

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14:00 h. Comida. Restaurante El Horno

16:00h. Visita Iglesia de San Blas. Interpretación del retablo. Pilar Edo. Centro de Estudios del Jiloca

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El valor del paisaje, como elemento de desarrollo sostenible y por lo tanto de futuro: el ejemplo del paisaje natural y cultural de Anento.

El paisaje comienza a ser considerado como una manifestación de una cultura y una forma de vida, y su experiencia de conservación y gestión de un determinado sistema de vida, puede determinar el futuro de diferentes espacios.

Los paisajes cuentan historias ….. de ahí la importancia de saber escucharlos. De la misma manera que nuestra cultura se desarrolla y se conforma el paisaje cambia.

Nuestros paisajes son el reflejo de nuestra forma de ser…se manifiestan las tecnologías agrícolas, ganaderas, constructivas, culturales,..

La buena gestión y conservación de un paisaje tanto desde el punto de vista natural como cultural, puede suponer un motor de desarrollo del medio rural.

J. Errekondo y M.Blasco

Más información:

mbnaturalistas@gmail.com

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domingo, 29 de noviembre de 2015

MARCHA MUNDIAL POR EL CLIMA

Mañana tendrá lugar la Cumbre sobre el Cambio Climático en Paris. Es un encuentro de los representantes de los 195 países firmantes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Tiene como objetivo acordar un protocolo global contra el calentamiento del planeta. El resultado no puede ser otro que acordar un compromiso para reducir la emisión de gases con efecto invernadero con acuerdos vinculantes y que atienda a criterios sociales.

Este fin de semana se están produciendo produciendo a lo largo de todo el mundo cientos de manifestaciones para recordar a los gobernantes la trascendencia del momento. En nuestra tierra han sido impulsadas por la Alianza por el Clima Aragón.

Son muchas las iniciativas puestas en marcha desde hace meses. Hoy tendrá lugar una marcha en bici y una concentración en la ciudad de Zaragoza. Pero también en otras ciudades y pueblos.

¡Alza tu voz!

domingo, 27 de septiembre de 2015

PERDIENDO SUELO EN LA SIERRA DE PELARDA

Dos de septiembre. Rodrigo nos pone  en canción para subir a la sierra de Pelarda a coger rebollones. Los días anteriores, docenas y docenas de buscadores habían llenado cestos recorriendo sus pinares. Había que probar pues venían días inciertos. ¡Qué premonición!
La gran tormenta del cuatro de agosto que descargó en Fonfría 110 L/m2 introdujo abundante agua en el humus del bosque. Los calores del resto del mes hicieron el resto. Permitieron el desarrollo del micelio de los hongos y, como no podía ser de otra manera, todo esto terminó con una copiosa eclosión de cuerpos fructíferos. Numerosos veraneantes y muchos locales hicieron su agosto y por la redes sociales comenzaron a verse cestos llenos de rebollones. Para esas fechas, el suelo empezaba a secarse y las oleadas de buscadores agotaban los pinares de Olalla y Fonfría. Se trataba de cambiar de paraje. Le habían contado a que también salían por Godos. Así que, decidimos acercarnos en una tarde tormentosa y nublada en la que el cielo aparecía negro hacia el saliente.
Llegamos cuando estaba terminando una tormenta. No debió de ser poca cosa a juzgar por el caudal de las barranqueras y las ramblas. No tenemos registros de lo que llovió antes de nuestra llegada en Godos. Era un tormenta muy local. En Vivel del Río las precipitaciones fueron de 4,0 mm, en Calamocha de 8,6 mm, en Corbatón de 4,6 mm, en la vecina Fonfría 7,2 mm, mientras que en Lechago llovieron 23,0 mm.
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Dudamos pero nos decidimos seguir avanzando. Cruzamos el pueblo y remontamos el camino del cementerio. Era un terreno de arcillas y gravas en el que, afortunadamente, no se pegan las ruedas de los coches. Subíamos poco a poco entre campos buscando el pinar. Pero no se veía. Nos cruzamos con un tractor que nos informó de que no podríamos seguir adelante. Estábamos al pie del cerro Currutacas.
Mapa 1 Godos
Comenzamos a caminar, cesta y paraguas en mano, pista arriba. Enseguida dimos con el problema.
Foto aérea Godos
Era un campo amplio, con forma de anfiteatro. Estaba pegado al monte. Parecía el resultado de una vieja rotura. Tenía una pendiente suave aunque muy tendida. No había bancales internos. Estaba labrado, preparado para la siembra. En su estado más vulnerable a las lluvias torrenciales.
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Las aguas se recogían hacia la parte central y salían por un mismo punto del ribazo, hacia el camino. El ribazo estaba formado por herbáceas y algunas escalambrujeras. Pocas. Se había reventado el lindero y el camino estaba lleno de barro y cantos.
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Era impresionante. Gravas y gravas. ¿Dónde estaban las arcillas y los limos? ¿Dónde estaban los restos de humus? Se los llevaba la rambla.
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Los regueros en el campo eran profundos …
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Pérdida de suelo agrícola. Pérdida de fertilidad. Pérdida de vida y de rentabilidad.
Como no había atisbo del pinar, nos volvimos. Mientras lo hacíamos me fijé en los campos cercanos al pueblo. Casi todos abancalados. Casi todos con sus ribazos. Sus paradas, que llaman allí. No había regueros, no se veían surcos de erosión o mantos de piedras.
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Los bancales son soluciones inteligentes puestas en práctica por nuestros abuelos. Es la garantía de la protección del suelo, de la recarga hídrica y la defensa para la vida silvestre.
Las concentraciones parcelarias de la sierra de Pelarda son preocupantes. Las hemos visto en Fonfría, Bea y Lagueruela. Pronto seguirán las de Torrecilla del Rebollar y Godos. ¿Van a respetarse los ribazos?
Si esta erosión la produjo un tormenta moderada de 20 o 30 L/m2. ¿Cuántos cientos de toneladas de suelo se llevarían las aguas en Fonfría o Lagueruela en una lluvia de 110 litros/m2?
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Ni se sabe.

viernes, 7 de agosto de 2015

EL MES DE AGOSTO COMIENZA CON FUERTES TORMENTAS

Tras un mes de julio abrasador agosto ha comenzado con temperaturas algo más suaves y fuertes tormentas. Es el caso de las del pasado lunes día 3, con intensas precipitaciones en el Jiloca.
 
Buena parte de la sierra de Fonfría y Cucalón recibió más de 100 litros por metro cuadrado en menos de 24 horas como consecuencia de las fuertes tormentas. La extensa red de ramblas y barrancos hizo que en pocas horas lo que eran cauces secos o con muy poca agua se convirtiesen en torrentes en los que el agua bajaba con una inusitada fuerza, arrastrando todo tipo de restos y anegando campos de cultivo y vías de comunicación en pocas horas.
 
Precipitación
 
El Barranco o Rambla del Regajo, afluente del río Pancrudo por la margen derecha fue uno de esos cauces, aunque la precipitación hizo crecer también el nivel de los barrancos que van a parar al Huerva y Aguas Vivas. Las imágenes de la crecida grabadas en directo son espectaculares: http://www.mijilocatv.es/scd/index.php/las-lluvias-y-la-riada-obligan-a-cortar-la-carretera-de-navarrete-a-1508_lrFHv62wbTs
 
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El resultado fue buena parte de la vega baja del Pancrudo inundada, con un enorme aporte de caudal al Pantano de Lechago, que gracias a la existencia del aforo puede cuantificarse en el equivalente a 220 piscinas olímpicas: se estima que entre las 17 h del día 3 y las 23:45 h del día 4 pasaron 550.897 m3 de agua. Para hacernos a la idea de lo que es esto, comentar que entre el día 13 de julio y el día 3 de agosto (21 días), antes de las lluvias, circularon por la estación de aforos de Navarrete 275.696 m3 de agua. Es decir, en poco más de 24 horas bajó por el río prácticamente el doble de agua de lo que hizo en 21 días.
 
Con las elevadas temperaturas del agua del mar tanto en el Atlántico como en el Mediterráneo (con desviaciones de hasta 3 ºC por encima de la media) se puede llegar a intuir que la recta final del verano y el otoño se espera húmedo, con episodios torrenciales en el mediterráneo que podrían llegar a las cuencas altas de nuestros ríos de la Ibérica.
 
Para los próximos días habrá que ir preparando la chaqueta, pues para fiestas de agosto de nuestros pueblos se esperan temperaturas muy suaves con posibilidad de lluvia y noches frescas.

lunes, 8 de junio de 2015

UN MAYO ENGAÑOSO

Termina un mes de mayo que comenzó con un calor inusual para la época. Un episodio de "ola de calor" golpeó la península Ibérica y los observatorios de la zona marcaron registros de temperatura muy altos durante 5 días consecutivos.

El día 13 fue el de más calor, con 35,6 ºC según los datos recogidos en La Garita del Jiloca. Además ha sido un mes extremadamente seco hasta el día 29 (2,2 litros), aunque en un par de días y gracias a las fuertes tormentas los valores quedan algo más cerca de la media (10,9 litros el día 29, 33,6 litros el día 30, quedando 15,4 litros por debajo de la media en este observatorio).

En Calamocha - San Roque (red de estaciones meteorológicas nacionales de Aemet) los datos de precipitación han sido superiores. El día 29 se recogen allí 9,2 litros, mientras que el día 30 son 45 litros. La tormenta de ese día, muy localizada e intensa, afecta más a la zona norte de la localidad. 

Los datos de SAIH Ebro también son algo dispares. 8 litros el día 29, 26,6 el día 30. A pocos kilómetros, en la estación de SAIH Ebro del Pantano de Lechago, aun menos: 5,7 litros el día 29 y 11,7 litros el día 30. Así de caprichosas son las tormentas.

 Imagen del sábado 30 de mayo en la zona del Asador "Las Espuelas" que ha circulado por las redes sociales

Los datos son muy engañosos. Hasta estos días tormentosos llevamos arrastrando una falta de precipitaciones acuciante que venía desde el mes de abril. Si recordamos, marzo fue un mes muy lluvioso y fresco (llovió el doble de lo normal) y abril se quedó en la mitad de lo que viene siendo la media.

Esta falta de precipitaciones y el temprano calor de mayo ha mermado en gran medida la cosecha, pues lo que debía de ser un mes lluvioso y con algunos días de calor ha sido muy caluroso y muy seco. Pese a la altura del cereal el grano no ha cuajado.

Campos de cereal

El campo ha acusado esta falta de lluvia y el extremo calor y en muchas zonas los pastos ya están agostados como a finales de junio - julio. Esperemos que las lluvias de estos últimos días les den un respiro ¡pues aun falta todo el verano!

lunes, 4 de mayo de 2015

HISTORIAS DEL EBRO (y III): LOS AGENTES DE LA OT

Isidro es un agricultor de Alagón que en marzo de 2015 año vio cómo el Ebro arruinó su cosecha. Desde hace un porrón de años, acabada la mili, se reúne habitualmente en Zaragoza con Pedro, de Pina, que se dedica al sector de la extracción de áridos. También acude Hilario, de Caspe, diputado de las Cortes de Aragón por el partido del Gobierno de aquellos años, y Ángel, oficinista y ebronauta de la capital.

La reunión de marzo de aquel año fue mucho más acalorada que de costumbre. Isidro estaba que se salía porque había perdido mucho dinero. Algunos de sus vecinos todavía perdieron más: animales, enseres de la vivienda, cosechas, tractores... Era el portavoz de un clamor colectivo: ¡Ya estaba bien! ¡Todos los años lo mismo! Hilario y sus inútiles compañeros de Gobierno tenían que coger el toro por los cuernos. Sus propuestas: limpiar de brozas y árboles las orillas del río, hacer diques para que el agua no se salga de madre, levantar todas las carreteras que atraviesan el valle y dragar el río, para que el agua vaya más rápida.

Ángel se echaba las manos a la cabeza: ¡pero te crees que con eso vas a solucionar el problema! El Ebro es más tozudo que tú, y cuando se le pase por el forro, cogerá sus escrituras… y ¡a la mierda otra vez tus melocotoneros! y de paso, el puente del Pilar, si te descuidas. Pedro echaba leña al fuego: hombre, limpiar de broza el río no está mal, pero lo siguiente debería ser la chopera de tu amigo, el de Cabañas, y después tus melocotoneros. ¡Planta coles…, o arroz…, como antiguamente! Hilario decía que algo habría que hacer, pero que no estaba claro, que algo tendrían que decir los técnicos. ¡Pero si son todos unos ecologistas que sólo se preocupan por los pajaritos!, bramaba Isidro. ¡Y se ve a la legua que no saben nada! Si no, ¿por qué la riada ha sido tan cabrona como la del 61, con la mitad de agua? ¡Hombre, algo tendrán que ver tus melocotoneros… y los empalmes a la autopista!... y la carretera de Pradilla…y el polígono de tu pueblo… terció socarrón Ángel, que tenía sangre valenciana.

Al final, calmados los ánimos, concluyeron que lo de levantar las carreteras, ni de coña, que era mucha pasta: con mucho menos dinero se podían hacer motas y diques donde dijesen los técnicos. Lo de limpiar y dragar…, podría ser…, algo ayudaría. Lo de expropiar campos, como apuntaba Ángel, vale, pero lo menos posible. Pedro se ofreció: ¡Si hay que dragar, se draga, pero voy a perder dinero! Estaban ordenando el territorio, y como Hilario era el presidente de la Mesa del Agua, alguna influencia tuvo en lo que pasaría después. Ángel apuntaba que era necesario educar a la gente. ¡No seas inocente, Angelillo!, decía Pedro. Hilario era partidario de alcanzar un compromiso entre opiniones e intereses de la gente. ¡Cómo se nota que eres político… y de Caspe! ¿Pero, con quién? ¿Con los ecologistas…? preguntaba Isidro. Y concluía: Habría que hacerlo con el Ebro, pero ese no sabe de componendas. O lo domas, o ya verás cómo me jode otra vez los melocotoneros.

Era otro marzo, de 2032. Caras largas. Isidro no había perdido sus melocotoneros porque los había arrancado tras la riada del 2021, aburrido. Pero no le gustaba lo que no veía. El agua había bajado más rápido que nunca por la Ribera Alta, a toda leche hasta Zaragoza. La riada casi había pasado, y todavía no aparecían los restos del puente del Pilar. ¡Tranquilos, que ya saldrán la piedras cuando draguemos el tramo de la Ribera Baja! terció Pedro, pero a nadie le hizo gracia. Ángel, socarrón, le decía a Hilario, que volvía a estar en el gobierno, otra vez en temas de agua, que esta vez se apuntase a algún cursillo antes de tomar decisiones. ¡Es que en esto de Ordenación del Territorio no se puede cantar de oídas, sin saber solfa ni la letra¡ ¡Para eso ya está la Operación Triunfo¡

Alejandro J. Pérez Cueva (Colectivo Sollavientos)

domingo, 19 de abril de 2015

HISTORIAS DEL EBRO (II): LA CASCADA

En la Geografía Física actual ya no nos dedicamos a localizar los “accidentes geográficos”. Para eso están los atlas, Google Earth y la Wikipedia. La investigación se centra, desde la Teoría General de Sistemas, en descubrir el funcionamiento de los procesos naturales, sus respuestas y el control que ejerce el hombre sobre ellos. En Hidrología, una de las ramas en auge de la Geografía, abundan los sistemas de tipo “cascada”, “proceso-respuesta” y “control”.

Un sistema de “cascada”, de masa y energía, es un conjunto de relaciones y flujos en el que la masa y la energía van pasando de un lugar a otro. Una riada, como la del Ebro de estos últimos días, es un ejemplo de libro de “cascada de masa”: primero el agua estaba en el Atlántico, luego en las montañas cantábricas en forma de nieve, posteriormente en la riada del Ebro, y al final, en el Mediterráneo. Pero este “sistema riada” tiene otros elementos importantes: la masa de sedimentos y la energía cinética del agua roja y gravas en movimiento.

En un sistema, todos los elementos están relacionados en el tiempo y el espacio: si al deshielo se le une el agua de lluvia, la entrada de masa es mayor y más rápida, la energía potencial y cinética es más elevada, y el arrastre de sedimentos aumenta. Los propios sedimentos que arrastra el río cumplen el papel de disipar esa energía cinética: si el agua va más rápida, arrancará más sedimentos para ir más lenta (y puede, por ejemplo, descalzar puentes), y si se han hurtado sedimentos al río (graveras), el agua irá más rápida… hasta que vuelva a equilibrarse arrancando una nueva carga. Hay un perfecto equilibrio entre todos los elementos, y si alteramos uno de ellos, cambiará la “respuesta” en busca de ese equilibrio.

La llanura de inundación del Ebro, los meandros, las barras móviles de gravas, etc. son las “respuestas” naturales del sistema de cascada del Ebro. Las barras móviles son ejemplos de reajustes continuos entre la energía del rio y la masa de sedimentos. Los meandros son la forma con la que el río pierde capacidad de carga, al alargar el camino, perder pendiente y poder así depositar los sedimentos. La llanura de inundación es así un espacio creado por el río y acomodado a su propia dinámica… Son ejemplos de “sistemas de proceso-respuesta” naturales.

Los “sistemas de control” aparecen cuando el hombre altera en mayor o menor medida cualquiera de los elementos del sistema: podemos dar por seguro que cambiará la respuesta. Es impepinable. La Geografía moderna es una ciencia que intenta investigar estos “sistemas de control”, por dos razones: para estimar y evitar el impacto de las actuaciones del hombre sobre la naturaleza, que pueden llegar incluso a generar respuestas con riesgos, y para intentar mejorar la respuesta del sistema. Pero habitualmente “controlamos” los sistemas sin conocer del todo su funcionamiento, sus “procesos-respuesta” naturales. Y entonces corremos un grave riesgo de meter la pata.

Hemos “controlado” mucho al Ebro, y seguro que hemos cambiado sus respuestas a lo largo de la Historia. Yo no conozco al Ebro en profundidad, pero me da la impresión de que todavía no comprendemos del todo sus sistemas naturales para saber si es bueno o malo hacer diques, extraer gravas, limpiar la vegetación de ribera, etc. Por ello es necesario oír a los especialistas: a los hidrólogos, geomorfólogos, climatólogos, ingenieros hidráulicos… que, aunque no conozcan del todo el sistema “riada del Ebro”, son los que más se acercan a ello. Y los hay. Y muy buenos.

Alejandro Pérez (Colectivo Sollavientos)

jueves, 9 de abril de 2015

HISTORIAS DEL EBRO (I): GRAN JEFE AGUA COLORADA

Los sioux son indios de pradera. A los apaches les gusta estar en la estepa, a los yumas en el desierto, a los mohicanos en los fríos y húmedos bosques de los Apalaches, pero a ellos les encanta seguir las pausadas riadas de bisontes por los herbazales de las amplias llanuras y valles al pie de las Rocosas.

Gran Jefe Agua Colorada recuerda la historia que empezó en Fort Laramie: primero fue un pequeño montículo al lado de Platte River, un gran río que afluye al Missouri en Omaha. Fort Laramie no obstruyó las lentas riadas de bisontes que seguían sus bisabuelos, pero enseguida llegaron los “castores impacientes”, rostros pálidos que se sintieron seguros, empezaron a multiplicarse y lo llenaron todo de granjas, pueblos, diques y caminos. Buffalo Bill vació miles de toneladas de bisontes.

La guerra fue inevitable, y sus antepasados la perdieron. Fueron recluidos en reservas y construyeron diques alargados, entre los cuales pretendían que discurriesen las manadas de bisontes. Pero a estos les gusta ir lentos y esparcidos por la pradera, abonándola. Cuando los obligas a ir en fila por un camino estrecho, la estampida es segura, y una masa de bisontes a gran velocidad es temible: rompe diques, descalza puentes, destruye cultivos y granjas de los “castores”... Una estampida desbocada y mal dirigida puede arrasar un pueblo. A veces la riada de bisontes es inevitable, porque hay años en que se reproducen y acumulan muchísimo en las montañas, y bajan de golpe. Este año ha ocurrido el fenómeno.

Una vez más muchos “castores”, impacientes, piden a los rostros pálidos de su Gobierno que tomen medidas contra los sioux y los bisontes: que los almacenen en unas reservas que han inventado, en las que están amontonados y los van soltando poco a poco, que los trasvasen con canales a territorios de otros indios, que no tienen bisontes pero les gusta su carne, que arrasen las mimbreras, sauces y otros matorrales que ramonean los bisontes y le sirven, a Agua Colorada, para construirse su bonita corona…

Algunos “castores”, amigos de los sioux, hablan de “renegociar el espacio de estampida”: darles más terreno, para evitar que se dirijan a zonas de gran valor de los “castores”. A Gran Jefe Agua Colorada no acaba de gustarle la idea. Preferiría que los bisontes fuesen lentos, fertilizando la pradera, sin levantar polvo. Y él dando vueltas, zigzagueando, sin parar el lento paso de su caballo, recorriendo más camino antes de llegar al delta, sin que sus cascos al galope arranquen la tierra…

Gran Jefe Agua Colorada sabe, por experiencia, que los “castores” amigos suelen dar buenos consejos a su tribu, que los rostros pálidos han invadido su llanura desde hace muchos años y tienen que coexistir con ellos, que las guerras que han empezado siempre las han perdido, y que los rostros pálidos del Gobierno no lo tienen claro. Se teme lo peor. Los rostros pálidos amigos tienen mucho “arrojo”, y se enfrentan a otros “castores” más impacientes. Tampoco les gustan del todo sus propuestas, pero son los únicos que saben que, sin ellas, Gran Jefe Agua Colorada y su tribu desaparecerán.

Alejandro J. Pérez Cueva (Colectivo Sollavientos)

viernes, 14 de febrero de 2014

LA FALLA DE RUBIELOS DE LA CÉRIDA

El ‘descubrimiento’ de la falla de Rubielos de la Cérida tras la apertura de una cantera de áridos marca quizá el inicio del conocimiento moderno de la tectónica cuaternaria en la Cordillera Ibérica.

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Su publicación en 1981, en el contexto de los trabajos de elaboración de los mapas geológicos del Instituto Geológico y Minero, comenzó a vencer el escepticismo que la comunidad científica tenía acerca de la posibilidad de movimientos tan recientes en la zona. Es curioso que otras fallas cuaternarias estaban expuestas en lugares bien visibles desde hacía décadas. Por ejemplo, la falla de Concud, en la trinchera del ferrocarril minero Ojos Negros-Sagunto junto a la estación de Los Baños, en Teruel. Sin embargo, nadie parecía haberse dado cuenta.

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Mi encuentro ‘personal’ con la falla, acompañado por uno de los investigadores que la habían estudiado, Mateo Gutiérrez, representó una buena inyección de confianza. Yo estaba terminando mi tesis doctoral, durante la cual había estudiado la tectónica reciente del sector de la Cordillera Ibérica situado al este de la depresión de Teruel. En las fosas del Maestrat castellonense había interpretado numerosas fallas cuaternarias, pero contando con escasas evidencias de campo de las pueden calificarse de ‘indiscutibles’. Los afloramientos eran decepcionantes: las fallas parecían estar ahí, pero nunca se dejaban tocar.

Ver junto a la carretera de Rubielos de la Cérida el espléndido espejo de falla, pasar la mano por la superficie pulida, ver el brutal choque del Jurásico con los sedimentos del Pleistoceno superior… fue una experiencia definitiva.

José Luis Simón

martes, 3 de septiembre de 2013

RÍOS, CAUCES Y AVENIDAS: ¿ES POSIBLE LA PREVENCIÓN?

Los lamentables hechos acaecidos recientemente en Oliete y La Hoz de la Vieja, con la desgraciada pérdida de una vida humana, además de importantes daños materiales, nos hacen de nuevo mirar a la naturaleza y preguntarnos si es posible evitar estas catástrofes. Para ello hay que precisar algunos conceptos básicos. El cauce de un río o arroyo es el terreno por donde pasa o puede pasar agua. En climas húmedos ese cauce tiene siempre una corriente, pero en climas secos puede no ser así. Por lo tanto, un cauce es una porción de terreno y no necesariamente un curso de agua. Por ley, los cauces son de dominio público y su gestor es el Estado, que ejerce su administración por medio de los Organismos de Cuenca (Confederaciones Hidrográficas para cuencas intercomunitarias y Agencias del Agua o similares en cuencas intracomunitarias).

El reglamento de la Ley de Aguas viene a decir que el tiempo de retorno asociado a un cauce es de 10 años. Es decir, estadísticamente, como mínimo una vez cada 10 años el cauce lleva agua. Lo que ocurre en un clima mediterráneo es que hay lluvias torrenciales con periodos de retorno mayores (cientos de años en ocasiones), y la ciudadanía no guarda memoria histórica del peligro de inundación que suponen el asentamiento en los cauces y llanuras de inundación aledañas. Pero el agua sí guarda memoria, y de vez en cuando toma sus escrituras de pertenencia y alega sus derechos de inundar. Así lo hizo en agosto de 1996 en el Camping “Las Nieves” de Biescas, ubicado en el cono de deyección de un torrente. Hay poblaciones enteras en España asentadas igual e inadecuadamente en conos de deyección.

Toda corriente necesita un cauce, lecho y llanura de inundación donde poner en juego su balance energético, removiendo los materiales en unos casos y depositándolos en otros. El ser humano ha de respetar los espacios y plazos de tiempo que se toma el río. La predicción a corto plazo de su funcionamiento ante unas tormentas súbitas es muy difícil. Más asequibles son las medidas preventivas, que son fáciles de implementar. Por un lado, medidas no estructurales, como la ordenación de usos del suelo en los cauces, donde no está permitida ninguna edificación habitable: los planes de urbanismo deben tener en cuenta las zonas propensas a inundación. En algunos países obligan, en zonas inundables con periodos de retorno de 50 años (en donde se permite la construcción), a que las casas dispongan de un primer piso elevado, fuera del alcance de la inundación. Es necesario que existan bosques-galería y llanuras de inundación vírgenes donde se disipe energía y se filtre agua a los acuíferos, amortiguando los efectos de la avenida aguas abajo. Y también es preciso que los cauces se mantengan limpios de escombros y vertidos a fin de facilitar la escorrentía, especialmente al paso de pueblos y ciudades y en lugares estratégicos, como puentes y estrechamientos. Otras medidas de carácter estructural (embalses para laminar avenidas, canalizaciones, encauzamientos, escarificación del lecho para favorecer la infiltración, construcción de malecones, gaviones…), en la medida en que suponen una desnaturalización del río, deberían reservarse sólo para casos excepcionales.

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La administración tiene una tarea importante que cumplir, evitando desde el inicio asentamientos ilegales en los cauces y ejerciendo su autoridad para hacer cumplir la ley. En muchas ocasiones no podemos actuar con carácter retroactivo: las poblaciones y edificios están donde están y no es posible su reubicación, pero hechos lamentables como los ocurridos recientemente deberían sensibilizarnos a todos (cada uno a su nivel y según su responsabilidad). Actualmente tenemos más herramientas y conocimientos para evitar las zonas de riesgo, por mucho que no haya memoria histórica de avenidas recientes y por mucho que el topónimo “Río Seco” sea tan abundante en España y, en particular, en Teruel.

Fermín Villarroya, Alejandro J. Pérez Cueva y José Luis Simón

Miembros del Colectivo Sollavientos

sábado, 17 de noviembre de 2012

LA FALLA DE CALAMOCHA

El pasado viernes 26 de octubre recibimos la visita de José Luis Simón, catedrático de Tectónica en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza y de Leticia Martín, estudiante calamochina del 5º curso de Ciencias Geológicas y ex-alumna de nuestro Instituto. Nos impartieron una conferencia sobre la falla de Calamocha.

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En el Mioceno, esta falla era de tipo inverso y favoreció la formación de una cuenca sedimentaria al este de Calamocha. El estiramiento de la cordillera Ibérica, en etapas de tectónica distensiva, produjo la falla normal que actualmente tenemos. La falla separa terrenos del Paleozoico y del Terciario antiguo (zonas elevadas de Navarrete y Luco, al NE) de otros del Terciario más moderno y del Cuaternario (zona hundida de Calamocha, al SO). Esta falla tiene unos 17 Km. de longitud, produce un escalón en el paisaje de 100 a 200 m., tiene un desplazamiento de 200 a 250 m. y se mueve con una velocidad de 0’06-0’07 mm al año.

Calamocha1

Se producen dos afloramientos de la falla de Calamocha:

- En la autovía Mudéjar podemos ver en contacto margas con arcillas marrones y, a su vez, con arcillas rojas. Estos materiales no deberían estar juntos en condiciones normales, pero la falla los pone en contacto.

falla Calamocha copia_thumb[3][1]

- En el polígono agroalimentario podemos observar un contacto entre materailes del Cuaternario (gravas) y del Tercierio (margas).

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Esta falla puede producir terremotos, ya que permanece activa, aunque a unas escalas temporales que a los humanos nos resultan difíciles de comprender.

Gracias a la investigación paleosísmica, se ha podido concluir que:

- La falla se ha movido al menos una vez en 70.000 años.

- Podría producir terremotos de 6,5 de magnitud (similar al último seísmo de Lorca).

- En cada terremoto puede darse un salto brusco de 1 m. de altura aproximadamente.

- Para producir un metro de salto necesita unos 14.000 años.

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La falla de Calamocha es una de las tres grandes fallas que originan la depresión del Jiloca (fosa tectónica). las otras dos falla son la de Sierra Palomera y la de Concud, bastante activa, cuyo terremoto más reciente data de hace unos 15.000 años.

escarpe Palomera[4][1]

Gonzalo Delgado (1º Bachillerato)

lunes, 9 de julio de 2012

DE EROSIÓN Y RIBAZOS

El pasado día 20 de junio un temporal descargó una importante precipitación en esta parte de la cordillera Ibérica. Si bien fue tardía para salvar la pobre cosecha de cereal, sí que alivió la sequía de otros cultivos como el girasol, las forrajeras de secano o el mismo almendro. Los aguaceros se sucedieron a lo largo del día y las trombas de agua llegaron a ser intensas. En los cultivos leñosos de secano (vid, cerezo, almendro) y en los dedicados a herbáceas que se encuentran en barbecho, es habitual pasar el cultivador en primavera para eliminar las plantas arvenses y reducir la pérdida de agua en el suelo. Los suelos quedan entonces desprotegidos.

En la cuenca del río Aguas Vivas, estas precipitaciones también fueron importantes. El Sistema Automático de Información Hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Ebro (SAIH) indica que la estación situada en Herrera de los Navarros registró 26,8 L/m2 mientras que en el vecino Cucalón (ya en la cuenca del Huerva) se recogieron 30,6 L/m2.

Ayer domingo estuvimos recorriendo el valle del Reajo, afluente del río Cámaras que nace en los montes de Mezquita de Loscos y desemboca cerca de Santa Cruz de Nogueras.

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Encontramos numerosas huellas de erosión, tanto profundos surcos como depósitos de sedimentos, en los barbechos labrados como en los campos de almendros o en los nuevos plantíos de carrasca trufera.

En una misma parcela situada pudimos tomar estas dos imágenes que os adjuntamos. Se trata de una finca situada en una ladera con una notable pendiente, similar en casi toda su extensión, con un sustrato geológico similar (acúmulos de ladera sin cementar de cuarcita y basaltos) y, suponemos, idéntico régimen pluviométrico pues distaban menos de cien metros.

Esta primera foto, algo quemada por tomarse a contraluz, muestra regueros de erosión. La ladera tiene un largo recorrido que está interrumpido por un ribazo situado a diferente altura. La longitud y profundidad de los regueros es diferente en cada una de las cuatro porciones. Cuando el recorrido es corto, la erosión es escasa (cuartel superior derecha). En la parcela superior izquierda el tramo recorrido por la escorrentía es bastante más largo, lo que ha creado una apreciable erosión y ha favorecido el paso del flujo de agua hacia la parcela inferior izquierda que, aún siendo más corto, no ha podido absorber todo el manto de agua en circulación. En el cuartel inferior izquierda, los regueros son más numerosos, largos y profundos.

Regueros

¿Qué hubiera ocurrido si hubiesen existido varios ribazos en esta misma parcela? Con certeza puede afirmarse que la erosión hubiese sido menor y la infiltración –las reservas de agua para la nueva sementera- bastante mayor.

Los antepasados no dejaban ribazos por capricho, sino por necesidad.

La foto siguiente, muestra otro sector de la misma parcela en la que se aprecia la escasa incidencia de la erosión hídrica por la menor longitud de los tramos y por la presencia de un amplio ribazo arbolado.

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Es preocupante que en las concentraciones parcelarias realizadas en otros pueblos de la sierra de Cucalón, como las realizadas en Fonfría, Bea o Lagueruela, no haya sido tenido suficientemente en cuenta estos aspectos agronómicos.

martes, 31 de mayo de 2011

EL BOSQUE PROTECTOR (LA 2). LA CUENCA DEL JILOCA. TORMENTAS TORRENCIALES

Nuestros amigos de Ivvis  han encontrado en el sistema de Televisión a la Carta un documental que trata de la erosión en la cuenca del río Jiloca y que fue emitido el año pasado (04.09.2010) dentro del programa El Bosque Protector.

El bosque protector

Se titula “La cuenca del Jiloca. Tormentas torrenciales”.

Pulsando en la siguiente imagen puede verse.

tormentas torrenciales

Ofrece una visión histórica sobre los problemas de erosión y las avenidas, así como de los intentos de mitigarlos mediante proyectos de corrección hidrológica y de reforestación. Muy interesante.

viernes, 6 de agosto de 2010

ESTUDIANDO LAS FALLAS DEL JILOCA

Entre Teruel y Calamocha se extiende la depresión del Jiloca, formada por un hundimiento continuado del terreno producido por fallas tectónicas de dirección NO-SE durante los periodos Plioceno y Cuaternario. Las más importantes son las que limitan la depresión por el este: fallas de Calamocha, Sierra Palomera y Concud.

escarpe Palomera

La abrupta vertiente de Sierra Palomera constituye la expresión geomorfológica de una las fallas que enmarcan la depresión del Jiloca. Foto: José Luis Simón

Todas ellas son fallas normales (el bloque superior se mueve hacia abajo), y juntas acomodan una extensión horizontal de la corteza terrestre en dirección E-O.

Un equipo de investigadores del Departamento de Geología de la Universidad de Zaragoza estamos estudiando la actividad reciente de estas fallas, en particular de la de Concud. Dicha falla ha experimentado un desplazamiento total de unos 150 m en los últimos 3,6 millones de años, y en las últimas decenas de miles de años ha estado produciendo terremotos de magnitud aproximada 6,5 en la escala de Richter a intervalos de unos 8000 años. Esta circunstancia debería ser tenida en cuenta para valorar el riesgo sísmico en el entorno de la ciudad de Teruel.

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Tomando muestras para datar las fallas

También está previsto que se estudie la falla de Calamocha, que separa las formaciones de conglomerados, arcillas y calizas del Mioceno que forman las lomas de Lechago y los sedimentos cuaternarios que rellenan los llanos de Calamocha.

falla Calamocha copia

La falla de Calamocha puede verse aflorando en los taludes de la 
Autovía Mudéjar. Se halla duplicada en dos planos: uno (izquierda en  la foto) separa calizas blanco-grisáceas de arcillas anaranjadas 
(ambas del Neógeno); el otro(derecha en la foto) separa las arcillas 
anaranjadas y el Cuaternario rojo. Foto: José Luis Simón

En los taludes de la Autovía Mudéjar, así como en algunos cortes del terreno abiertos en el polígono industrial contiguo, se observa con claridad el plano de falla, debido al fuerte contraste de color que produce entre los materiales de ambos lados. Sabemos que la falla se movió por última vez hace menos de 70.000 años, puesto que ésta es la edad de los sedimentos cuaternarios más recientes cortados por ella. Falta conocer más datos sobre posibles movimientos posteriores y sobre su potencial sísmico, que esperamos podrán ser obtenidos en los próximos dos o tres años.

José Luis Simón