Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

jueves, 11 de abril de 2013

ENCEMENTANDO CAUCES, SOMETIENDO RÍOS

Durante siglos, mediante la gestión de los recursos naturales, los humanos hemos ido modelando de forma gradual el entorno al tiempo que construyendo un paisaje rural en el que se entrelazan la mano del hombre y el resto de los factores ambientales.

En las últimas décadas, tras un espectacular desarrollo tecnológico, el acceso a energía barata y al calor del abundante dinero público, los humanos nos hemos lanzado a marcar nuestra impronta en la Naturaleza. A superar las limitaciones del medio físico. A trazar nuevos paisajes, acorde con las nuevas necesidades pero también impulsados por nuestro deseo de imponer una estética urbana en el paisaje. De marcar nuestra huella.

En Aragón hemos asistido a la sublimación de este proceso en la Expo 2008. Con la excusa -políticamente correcta- de la gestión racional del agua y del desarrollo sostenible, miles de millones de euros se han dedicado a urbanizar la huerta y el meandro de Ranillas en el entorno de la ciudad de Zaragoza.

Era la oportunidad de cambiar los obsoletos modelos de gestión del agua (construcción de pantanos y despilfarro en regadíos) y el paso del evento se ha quedado en una veneración popular a edificios singulares implantados en un entorno que no es capaz de integrarlos.

Ese culto a la arquitectura y al urbanismo no ha venido acompañado con un conocimiento de los ríos en cuanto a sistemas naturales que son regidos por sus propias leyes y en una reflexión profunda sobre el papel que debe jugar el ser humano en sus relación con los mismos.

El efecto Expo, en cuanto a lo que supone de urbanización (eufemísticamente llamada “recuperación”) de las riberas, se extiende por todo Aragón. Los alcaldes demandan intervenciones para atraer a los vecinos hacia los ríos. Hace cincuenta años la gente se bañaba en unos ríos razonablemente limpios y vivos. Nos hicimos modernos, construimos piscinas, olvidamos el río, los huertos, ensimismándonos en lo urbano, desdeñando un paisaje y una relación secular.

Recuerdo el barranco que pasaba junto a la casa familiar en Retascón.Tardes enteras de verano durante nuestra infancia las pasábamos jugando con mis primos entre junqueras, lampazos y chopos. Hace ya unos años, toda la rambla fue completamente encementada a su paso por el pueblo. Supongo que plantarían rosales y algún que otro árbol (exótico, como no) y habilitarían un parque infantil. Un espacio vivo, con sus sedimentos, sus herbazales, su arroyo, sus animalicos ….. se convirtió en una superficie de estéril cemento y algún jardín recluido dentro de sus rígidos límites.

A finales de invierno recorríamos Carmen y yo la ribera del río Herrera. Este curso de agua resuelve un acusado desnivel en pocos kilómetros. El régimen mediterráneo de precipitaciones, escasas e irregulares, lo asemejan más a una rambla que a un río en el que son habituales los episodios de avenida. En el entorno de Herrera de los Navarros, aguas arriba del pueblo, encontramos un cauce, a tramos constreñido por aprovechamiento agrícola de las terrazas fluviales ….

DSC_0974

a tramos más abierto y naturalizado con rápidos (e incluso pequeñas cascadas) y tablas ….

DSC_0977

sobre un lecho de gravas y con una vegetación de ribera formada por herbazales, matorral espinoso y algún viejo chopo cabecero.

DSC_0962

Al entrar en el pueblo nos encontramos una reciente intervención urbanística, suponemos que a cargo de la Confederación Hidrográfica del Ebro. Grandes bloques de rocas recubren el lecho mientras que otros forman una escollera con un talud de acusada pendiente. Una valla de madera tratada separa el espacio del río del espacio urbano dándole un aire rústico.

DSC_0978

Algo más abajo, pudimos observar una intervención anterior. Tal vez de hace unos treinta años. Suponemos también que construida por el mismo organismo que gestiona las aguas y riberas de la cuenca del Ebro. En este caso, directamente el cauce había sido completamente encementado reservando un desagüe al caudal regular en periodos de aguas bajas y una sección mayor para las crecidas.

El lecho es un estéril espacio en el que la única manifestación de la vida son unos alcorques con aligustres del Japón y algún arbusto exótico adquirido en algún vivero. El verano, será un espacio sobrecalentado y casi sin sombra con un resol insoportable durante las horas centrales del día. En invierno, el aire no se beneficiará de la humedad del suelo, completamente sellado. Un espacio hostil.

DSC_0979

Podemos pensar que hay una diferencia entre ambos modelos de gestión de ribera. El más reciente es algo menos duro. Pero poco menos. No sabemos si por limitaciones en el presupuesto o por estar operando un cambio de sensibilidad.

Pero lo más lamentable de todo esto es que el presupuesto para realizar estas obras de destruyen las riberas vienen a cargo de partidas económicas del Ministerio de Medio Ambiente (vía Confederaciones Hidrográficas) o del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón (vía Instituto Aragonés del Agua). Es decir, de los menguados recursos que deberían destinarse a la conservación de la Naturaleza. Al menos que vinieran del Ministerio de Fomento y del Departamento de Obras Públicas y Urbanismo de la DGA.

lunes, 8 de abril de 2013

LOS CAMPANONES DE FONFRÍA

Amigos de Fonfría me habían hablado de los campanones. Unas grandes flores amarillas que crecían al final del invierno en el rebollar que hay encima del pueblo.

I00441_fonfria3

Finales de marzo de hace unos años. Me acerco al bosque. Una mañana soleada y fresca.

Este bosque ha sido la leñera del pueblo durante muchas generaciones. Los árboles no se han llegado a hacer muy grandes ya que cada ciertos años, los iban cortando, a rodales, para hacer leña para los hogares de los vecinos.

DSC_0268

No es muy grande aunque sí denso. El suelo estaba lleno de hojas caídas y parecía una alfombra. Las ramas altas estaban desnudas, las bajeras mantenía alguna hoja. Y muchas llevaban agallas.

DSC_0313

El silencio era casi total. Algún petirrojo curioso se me acercaba. Al rato cruzó un bando de mitos, esos pajaricos de plumas rosas, pardas y negras que recorren las ramas de los árboles en nuestros bosques.

Seguí paseando. Me costó, pero dí con ellos. Allí estaban los campanones. Unas preciosas flores formadas por un tubo y una corona, ambas de un color amarillo intenso.

NarcissusEugeniae_4

Narcissus eugeniae. Foto: M. Bernal (Atlas de la Flora de Aragón)

En una tierra de todos pardos y grises, tan austera, aquello era un derroche de color. Estas plantas florecen antes de que le nazcan las hojas a los rebollos. Todo está pensado en la Naturaleza. Lleva siglos y siglos ensayando…

José Antonio Sánchez

sábado, 6 de abril de 2013

COMIENZA UNA PRIMAVERA LLUVIOSA EN EL JILOCA

Cielos grises, blanquecinos. La nieve y ahora la lluvia cae durante varias semanas, casi un día si y otro día también. Es el final del invierno, el comienzo de lo que parece ser un inicio de primavera con mucha precipitación, uno de los más húmedos de los últimos años.

Las zonas más montañosas han recibido generosos paquetes de nieve que hacía años que no se veía, especialmente la rama más oriental de la Ibérica (sierras de Cucalón, Fonfría y toda la rama montañosa hacia las cuencas mineras, incluyendo las serranías de Lidón y alto Pancrudo).

Los efectos de la nieve en el campo son bien conocidos por los agricultores. Goza de gran popularidad del refrán “año de nieves, año de bienes”. La nieve depositada se va derritiendo poco a poco y pone a disposición del suelo una cantidad de agua que se va infiltrando a medida que las temperaturas ascienden. El sol de marzo incide ya muy perpendicularmente y la nieve no dura demasiado a nuestras altitudes, pero aun así el deshielo suele durar unos días, según la temperatura y el grosor de la capa de nieve depositada.

Uno de los sistemas hídricos más interesantes de nuestro entorno es la cuenca del Pancrudo. Su pequeño tamaño hace que las precipitaciones se noten especialmente, más aun si estas han sido en forma de nieve y con unos espesores o una frecuencia importante, como ha sido este año.

Las cabeceras de los arroyos más importantes que nutren al río Pancrudo (rambla de Cuencabuena, barranco del Regajo, La Riera o río de Pelarda – rambla de Nueros y la rambla del Pinar) recogen las aguas de las zonas más altas de la vertiente sur – suroeste de la sierra de Fonfría - Pelarda. Son multitud de ríos, arroyos, barrancos y pequeños cursos fluviales, la mayoría de ellos sólo activos tras episodios tormentosos de gran intensidad o lluvias persistentes equinocciales, además de tras fuertes nevadas, como ahora.

Esta es la red fluvial más importante del río Pancrudo:

Red Fluvial Pancrudo 

Hemos acudido a los datos que nos muestra la red de estaciones de aforos que la Confederación Hidrográfica del Ebro pone a disposición de todo el mundo a través del servicio SAIH Ebro. Ahora incluso dispone de una aplicación para Smartphone muy interesante que permite ver todos los datos prácticamente en vivo, con una interfaz muy cuidada e intuitiva.

Con estos datos y los de Aemet hemos confeccionado este mapa de pluviometría del mes de marzo en Aragón, con especial interés en la cuenca del Pancrudo, dibujada sobre el mismo. Como ves, las precipitaciones han oscilado entre los 50 y los 100 litros por metro cuadrado en buena parte de esta cuenca.

Preci 

Observa la evolución del nivel del río Pancrudo con las precipitaciones en las distintas estaciones pluviométricas de la zona:

Sin título-1 

En la gráfica se observan en barras las precipitaciones en algunos observatorios meteorológicos de la zona de la red SAIH Ebro así como el nivel del río Pancrudo a su paso por Navarrete. Puede apreciarse como precipitaciones no muy intensas en cuanto a cantidad (observar año 2013) provocan crecidas muy importantes del río, en este caso la mayor desde el año 2011. Durante el verano de 2012, sin embargo, precipitaciones más importantes pero muy separadas en el tiempo (fueron meses muy secos) trajeron consigo una disminución muy importante del nivel del río (esto unido a la época de riegos y a una dinámica de varios meses encadenados de déficit pluviométrico).

La persistencia de las precipitaciones son un factor decisivo en nuestro territorio a la hora de aumentar el nivel de nuestros ríos y acuíferos. Una temporada lluviosa, sin ser lluvias cuantiosas pero si muy persistentes, y en este caso, con nieve en las montañas, provoca que el terreno se vaya empapando y el resto de precipitaciones se conviertan con gran facilidad en escorrentía superficial. Ya el otoño fue bastante lluvioso, si lo recuerdas, con una temporada de hongos que se extendió casi hasta el mes de diciembre. Llevamos pues varios meses seguidos con precipitaciones casi constantes.

Hace unos días, después de algunas importantes nevadas durante el mes de enero y sobre todo marzo, me acerqué a la desembocadura de la rambla del Regajo, cerca de Navarrete. Lucía espectacular, como hacía años. Hacía mucho tiempo que no veía pasar el agua tan alegremente, llevaba años seca. Y es que el deshielo lleva la música del arroyo allí donde la nieve dejó el silencio.

Observa, entre estas dos fotos han pasado 18 días. La primera es del 10 de marzo y la rambla llevaba bastante agua y algo turbia pues aun eran aguas del deshilo de las zonas superiores de la sierra de Fonfría (la zona más central de la sierra, concretamente). Llevaba ya unos días con agua. La segunda es del día 28, aguas mucho más cristalinas y menor caudal, pero igualmente con flujo constante.

IMG_5136   IMAG0660

Este barranco es muy poco activo. Es mucho más común ver con agua la Rambla del Pinar o incluso la Rambla de Cuencabuena. Por supuesto, estos dos cauces también llevan abundante agua desde hace ya días.

IMAG0663 

Hace unos años te explicamos la relación del Índice NAO con la abundancia de precipitaciones en la península. Llevamos varios meses con NAO próxima a cero y tendencia negativa. Puedes consultarlo aquí: http://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/precip/CWlink/pna/nao.sprd2.gif Y desde luego parece que la tendencia a corto plazo sigue siendo negativa o muy próxima a cero.

El nivel de nuestros ríos y arroyos es un indicador excepcional y un elemento fundamental de cara a la alimentación y cría de numerosas especies de aves y anfibios, y como no, peces. Los ambientes húmedos, aun siendo pequeños, son unos oasis y crean condiciones para un sinfín de formas de vida, un verdadero apoteosis de la biodiversidad en territorios como el nuestro.

Recuerdo hace años, a finales de la década de los 80, cuando podían verse pequeñas truchas del terreno en el río de Pelarda, en su tramo más alto. Es de suponer que la existencia de peces en ese tramo tan alto era porque no faltaba agua.

Los seres vivos siguen unos ritmos estacionales muy marcados que dependen en gran medida de la precipitación anual. Aquí ya te hemos contado algunos dramáticos episodios de sequía. Hace tan sólo un año os contábamos también el fuerte estrés hídrico que atravesaba la vegetación (incluso las duras carrascas) tras varios meses sin lluvias generosas en el entorno del bajo Jiloca – Daroca - Nombrevilla. Esta vez toca ciclo húmedo, disfrutemos pues de la primavera que se nos presenta.

miércoles, 3 de abril de 2013

BURNHAM BEECHES

Burnham Bechees es un bosque histórico. Esto, en el Reino Unido, es mucho decir. Y es, además, un espacio natural adquirido por la Corporación Municipal de Londres hace ciento treinta y cuatro años para el esparcimiento de la sociedad urbana, por lo que su popularidad es enorme alcanzando unas 500.000 visitantes anuales que se concentran, en especial, durante el otoño, momento en el que las hayas y robles adquieren unos apreciados tonos dorados.

Se trata de un bosque de unas 220 hectáreas situado en la margen derecha del valle del Támesis. El relieve está constituido por un conjunto de suaves colinas. Los suelos son arenas aluviales entre las que abundan fragmentos de sílex de color azulado, empleados como ornamento en las fachadas en la arquitectura popular. Las precipitaciones anuales son de unos 500 L/m2.

Los estudios sobre este territorio indican que el bosque lo lleva poblando desde la última glaciación. Es más, esta región no fue habitada por el ser humano hasta la Edad del Hierro. Sin embargo, el paisaje forestal actual es el resultado de la gestión humana desde hace siglos en forma de bosque pastoreado en el que el ganado se alimentaba bajo las hayas y los robles que, generalmente, eran manejados mediante escamonda. Es decir, es una especie de dehesa. El Domesday Book, registro o censo de los bienes y propiedades en Inglaterra iniciado por Guillermo el Conquistador y completado en 1086 lo definía como “bosque capaz de alimentar a 600 puercos”.

DSC_9597

Los cambios sociales y económicos asociados a industrialización en los siglos XVIII y XIX provocaron su decadencia como zona de producción agrícola. Este paisaje histórico estuvo a punto de perderse en 1879 cuando fue puesto a la venta para la construcción de viviendas de alto nivel. A pesar de distar unos cuarenta kilómetros de Londres, fue adquirida por el ayuntamiento de esta ciudad para su conservación y para emplearla como zona de esparcimiento pública en una época en la que comenzaban a manifestarse los primeros problemas de contaminación urbana y la sociedad empezaba a demandar espacios naturales en los que explayarse durante el tiempo de ocio. Desde entonces, primero mediante su conexión con transporte público (tren y autobús) más adelante con el coche particular, ha sido un espacio natural muy popular entre los ingleses.

Las hayas trasmochas son el emblema de Burnham Beeches. Son el icono del paisaje y este tienen un profundo aprecio entre los ciudadanos. Son numerosos los artistas que se han inspirado en estos viejos y tortuosos árboles de este bosque.

 File:Myles Birket Foster - Burnham Beeches.JPG

Acuarela de Myles Birket Foster (1825-1899)

Es un Lugar de Especial Interés Científico que ha sido declarada Reserva Natural y Área Especial para la Conservación. Además de su valor etnológico, histórico y paisajístico, los ingleses saben desde hace mucho que la escamonda, además de producir una cosecha periódica de madera, prolonga notablemente la vida de los árboles. Con 450 trasmochos centenarios, entre los que hay ejemplares de 500 años de edad, es por lo que este espacio natural. Su longevidad y la abundancia de madera muerta, tanto en los propios árboles viejos como en ejemplares muertos, caídos o en pie, proporciona hábitat a más de sesenta especies de animales y plantas amenazadas. Otros hábitats que complementan al bosque adehesado son los tallares de haya, los prados, los brezales, los arroyos y los estanques.

DSC_9594

Sin embargo, el modelo de gestión aplicado en este espacio natural, ha sido muy similar al manejo que había tenido durante los siglos anteriores. Se persigue crear las mejores condiciones para las aves, los murciélagos, los hongos y, en especial, para los organismos que dependen de la madera muerta. La ganadería, perdida desde hace más de cien años, ha vuelto a retomarse reintroduciendo el ganado porcino (cerdos de la raza Berkshire) con bastantes problemas de manejo y, más exitosamente, el ganado vacuno (vacas blancas inglesas) para intentar adehesar manteniendo el desarrollo de los arbustos.

 Burnham Beeches 500 year Vision

Su visita es gratuita pagándose únicamente por el aparcamiento de vehículos. Una red de senderos recorren estas colinas boscosas al tiempo que se limita el uso de vehículos motorizados. Hay varios aparcamientos, un par de zonas de servicios, un pequeño museo y unas oficinas en las que trabaja Helen Read, una bióloga especializada en la gestión de árboles viejos y una reconocida autoridad en árboles trasmochos en Europa. Uno de sus objetivos es compatibilizar el disfrute del público (paseos, deporte y área de recreo) con la conservación de la vida silvestre y del paisaje histórico.

Visité Burnham Beeches una tarde del pasado mes de septiembre acompañado por mis amigos Helen Read y Ted Green y por una voluntaria de este espacio natural.

DSC_9590

Un gran roble trasmocho (Quercus robur) de más de ochocientos años nos salió al paso al comenzar la ruta. Era un ejemplar decrépito que no ha mostrado grandes cambios durante el último siglo. Una sencilla cercado de madera evitaba el acceso del público y la compactación del suelo permitiendo el desarrollo de las zarzas. Mostraba signos de recorte en sus ramas secas. Los árboles muertos y decrépitos tienen un gran valor cultural y científico en Inglaterra.

DSC_9591

Este ejemplar es conocido como el roble de los druidas  ….

Burnham Beeches, foto por WiPe, 2011-04-20

Almorzamos en el merendero y aproveché para visitar un pequeño centro de interpretación. Poco texto e imágenes abundantes. De nuevo pedagogía sobre la historia del paisaje, la cultura rural tradicional y en los organismos saproxílicos, uno de los motores de la maquinaria ecológica de estos bosques….

DSC_9596 

Es sorprendente comprobar que, por ejemplo, a las larvas de los insectos se les concede el reconocimiento que merecen.

DSC_9595

En Burnham Beeches de los tres mil árboles trasmochos que llegaron a censarse solo sobreviven 450, siendo un 85% hayas y el 15% restante robles. El abandono de la escamonda y la desaparición de ganadería provocaron su decadencia y el colapso de las ramas, al tiempo que el desarrollo de los árboles jóvenes en su entorno que compiten por la luz y los recursos del suelo.

DSC_9603

Nos contaba Helen que cada año se escamondan unos cincuenta árboles. Las primeras intervenciones han sido muy conservadoras. Los robles trasmochos -y todavía más las hayas- cuando han perdido el turno de poda responden mal al tratamiento. Por ello, en una primera fase se recorta el último tercio de las ramas principales, lo que reduce la superficie de la copa y estimula el desarrollo de yemas durmientes del tronco, la cabeza y la parte baja de las ramas. En función de la respuesta, varios años después se vuelve a reducir la longitud de las grandes ramas favoreciendo a los jóvenes brotes.

DSC_9607

El ayuntamiento de Londres es un poderoso protector de este bosque. Sin embargo, los recortes económicos también llegan a Gran Bretaña. En paralelo, una ONG recauda fondos para mejorar la conservación de este espacio natural. De nuevo, fórmulas mixtas en la gestión del medio ambiente.

En uno de los senderos encontré una placa junto a una joven haya…

DSC_9599

Una gran haya con la corteza poblada de musgo  inspiró al compositor romántico alemán Félix Mendelsson durante su estancia en Inglaterra en 1838. Una gran tormenta dañó intensamente al árbol en 1990 que murió poco después. La embajada alemana plantó en 2005 una joven haya para rememorar a Mendelsson y su vinculación con este pintoresco bosque. 

Me vienen muchos pensamientos a la mente sobre la profunda y secular vinculación existente entre la cultura y el árbol en estos pueblos anglosajones. La base social del aprecio en muy amplia. Y esto ayuda enormemente de cara a su conservación.

Aprecian los árboles de troncos tortuosos, con huecos y de formas singulares…..

DSC_9613

Algo más allá encuentro otra gran haya hueca. Es conocida como “The cage pollard”. Que se puede traducir como el trasmocho jaula.

DSC_9615

Y a sus pies un rótulo –prácticamente cubierto de zarzas- que hace constar que se trata de uno de los cincuenta árboles británicos destacados para conmemorar el cincuenta aniversario de la coronación de la reina Isabel II.

DSC_9616

Burnham Beeches es un bosque legendario y de una gran belleza natural. Su atmósfera y su proximidad a Londres lo han hecho escenario de numerosas películas, desde Robin Hood el príncipe de los ladrones hasta Harry Potter y la orden del Fénix….

… lo que todavía ha incrementado más la fama de este espacio natural.

DSC_9601

Cae la tarde. Despido a Helen con gratitud por el tiempo dedicado esta jornada y por todo lo aprendido con ella desde hace años.

domingo, 31 de marzo de 2013

REFUGIOS PARA LA FAUNA

La populicultura es una variante de la agricultura dedicada a la producción intensiva de madera de chopo. Se trata del cultivo de variedades selectas de chopos, generalmente híbridos, que persigue obtener fustes rectos, sin nudos ni ramas hasta los 6 y 8 metros, y en unas condiciones de máxima productividad mediante unos marcos de plantación más propios de un cultivo de frutales que de un bosque fluvial.

DSC_7687

Vega del río Alfambra en Alfambra (Comunidad de Teruel). En primer plano, un viejo chopo cabecero requemado y muerto tras sucesivas quemas de ribazos. Al fondo, chopos canadienses en diversos turnos de desarrollo.

Estos cultivos son ambientes ecológicos muy pobres. Todos los árboles tienen la misma edad, carecen de huecos, tienen cortezas lisas y muy poca madera muerta en descomposición. A pesar de ello, en las vegas con plantaciones de chopos clónicos hay comunidades biológicas variadas por la alta productividad del medio. Pero, en muchas ocasiones, faltan estructuras que ofrezcan hábitat a los vertebrados terrestres.

Cuando tras alcanzar el diámetro deseado se cortan los chopos híbridos, se suele eliminar el tocón para evitar el rebrote y plantar otra estaquilla en el hueco dejado. Los montones de tocones son estructuras leñosas y terrosas que ofrecen refugio a pequeños mamíferos y a reptiles. Los grandes acúmulos de pequeñas ramas crean otras oportunidades también para vertebrados de menor tamaño.

DSC_0668

Vega del río Pancrudo en Cutanda (Jiloca)

Estos pequeños espacios perdidos para la producción agrícola tienen un notable valor ambiental ya que favorecen a la vida silvestre.

jueves, 28 de marzo de 2013

LOS CASTAÑOS DE LUESMA

El castaño es un árbol que vive sobre suelos frescos, húmedos y silíceos sobre climas templados y húmedos. En la península Ibérica crece desde los Montes Gallegos y la cordillera Cantábrica hasta Sierra Nevada pasando por el Sistema Central y Cataluña, dependiendo en las áreas más meridionales de enclaves umbrosos y frescos. Evita los territorios afectados por la continentalidad extrema.

En Aragón existen extensas sierras con sustrato apropiado para el castaño, especialmente en la cordillera Ibérica, desde el Moncayo hasta los Montes Universales. Sin embargo, la acusada oscilación térmica diaria y estacional, así como la sequedad ambiental de este territorio, limitan su presencia.

Por ello, el castaño no es árbol propio en Aragón. Pero hay alguna excepción.

Durante los trabajos de plantación de reforestación realizados por el Patrimonio Forestal a lo largo del siglo XX se emplearon mayoritariamente coníferas del género Pinus. Pinos carrascos, rodenos, albares (o royos) y negrales (o laricios) se plantaron por millones en la Ibérica. En algunas zonas se sembraban bellotas, de forma complementaria. Y, localmente los ingenieros ensayaron con otras especies foráneas con resultados dispares. Un famoso caso es el pinsapar de Orcajo, una curiosidad forestal en la sierra de Santa Cruz.

En algunas zonas probaron con el castaño. Conocemos la presencia de algunos ejemplares aislados en un angosto barranco de Luco de Jiloca donde crecen con dificultad sobre un suelo de pizarras. Pero es en Luesma, ya en la parte del Campo de Daroca que se introduce en la sierra de Herrera donde se puede hablar de un castañar.

Está situado a unos 940 m. de altitud, cerca de la carretera que une Fombuena y Luesma (Z-151) y del arroyo del Val (cuenca del Huerva). El castañar se encuentra inmerso en una plantación de pinos laricios de Austria que fue realizada hace unos cincuenta. Se trata de un terreno pizarroso muy afectado por la erosión años. Es pequeño pues tan solo son unas hectáreas. Los árboles tienen troncos cortos siendo sus cortezas todavía poco oscuras y resquebrajadas. A pesar de la sequedad de estos montes, los árboles muestran vitalidad aunque sus hojas no superan los 15 cm. de longitud, claro indicador de sus limitaciones hídricas. No se observan plántulas bajo los árboles.

Andaba recorriendo la partida de El Común de Luesma, cerca del arroyo del Val y aguas debajo de este singular castañar, cuando comencé a ver algunas hojas de castaño. Pensé al principio que las habían transportado las aguas. Miré un poco alrededor.

DSC_0848

En el margen de un pequeño campo, sobre una ladera peñascosa, crecía un castaño solitario.

DSC_0850

Este año había sido generoso en la producción de castaña (también fue año de bellota como podía verse en las carrascas próximas), como atestiguaban las abundantes cúpulas espinosas, los conocidos erizos.

DSC_0849

La historia humana, una vez más, deja su impronta en el paisaje vegetal.

lunes, 25 de marzo de 2013

UN SINGULAR FENÓMENO HIDROGEOQUÍMICO EN EL ARROYO DEL VAL

Recorría el arroyo del Val hace unas semanas en busca de álamos trasmochos. Me llevó José Antonio hasta su cabecera, al pie del Cabezo Manzano (1.182 m.), en la divisoria entre las cuencas del Aguas Vivas y del Huerva, a la que pertenece el arroyo que quería conocer.

La noche había sido fría. Los charcos formados estaban helados. La pista atravesaba unos montes de suave relieve por tener como sustrato unas pizarras muy alteradas. Estaban completamente plantados de pinos, mayormente laricios de Austria. Sin rastro de chopos cabeceros. Todos los pequeños barrancos llevaban su pequeño caudal. Todos.

mapa

El suelo forestal, empapado tras este húmedo invierno, liberaba lentamente su cosecha de agua. Al agruparse los pequeños regatos el arroyo de la Val iba cogiendo. Se acaudala. Tras unas recurvas y, muy poco antes de pasar bajo el puente de la carretera Badules-Herrera de los Navarros (Z-151), el arroyo de El Val recibe primero por su derecha un riachuelo de viene del Cabezo de Murrea y, al poco por su izquierda, el que drena el barranco de La Dehesa.

En la desembocadura de este último observé esto.

El Val 1

Un depósito que se produce en la zona en la que se mezclan las aguas de los dos sistemas fluviales.

DSC_0842

Y que se extiende por la margen izquierda tiñendo también las rocas de tonos blanquecinos y marrones.

DSC_0844

Visto de cerca y después de tocarla, compruebo que se trata de una finísima capa de depositada sobre las partículas de limo que parecen impregnados de algún compuesto orgánico. Incluso empiezo a pensar que pudiera ser alguna especie de bacteria como las que prosperan en las balsas mineras.

Sigo el curso descendente del arroyo de la Val por el margen y, en ocasiones, incluso por el propio cauce.

Aguas abajo observo algo de espuma blanquecina que sobrenada el agua, ya completamente cristalina, y que se acumula en las orillas.

DSC_0845

Desconozco su origen. No hay vertido urbano ni ganadero en esta parte de la cuenca. Es algo extraño.

Las aguas atraviesan montañas en las que afloran pizarras bituminosas, cuarcitas y areniscas ferruginosas, además de algunos filones de andesitas grisáceas.

Algo más allá de cuatro kilómetros aguas abajo del puente, desemboca por la derecha el barranco de los Tiemblos (nombre vernáculo del álamo cano) y poco después, ahora por la izquierda, el arroyo del Barranco de la Peña del Tormo, que drena todo el entorno de Fombuena.

En la confluencia de los dos arroyos observo esta imagen.

El Val 3

¿Qué fenómeno extraño era este? Me venían a la mente las imágenes de un documental sobre los ríos de la cuenca amazónica en donde que se mostraban diferentes tonos en las aguas de algunos ríos y su dificultad para mezclarse tras su desembocadura. Pero creo que no tenía relación.

Aguas abajo, incluso percibo una cierta turbidez en las aguas, sobre todo cuando se acumulan en las pozas, que toman un color azul blanquinoso.

DSC_0903

Mientras seguía mi ruta recordé la presencia de yacimientos de baritina y de otros minerales en la cuenca. Y el color lechoso de un medicamento que se expendía bastante para pruebas radiológicas. También me vino a la memoria algo que aprendí en las clases de Química Inorgánica con el profesor Moratall. Cuando dos disoluciones no saturadas de ciertas sales de escasa solubilidad se ponen en contacto, en ocasiones se produce la precipitación de los productos obtenidos por un intercambio iónico. Tal vez pudiera explicar estos depósitos que se observan en la confluencia entre los dos arroyos.

Llego a casa y consulto el CD “Lugares de Interés Geológico de Aragón”. Ahí estaba el Sistema Geoquímico del Arroyo del Val, en la Rama Aragonesa de la Cordillera Ibérica.

Según la interpretación que hacen los geólogos, la explicación se encuentra en la composición litológica de la cuenca. Las aguas lavan los regolitos de la meteorización de pizarras, areniscas y cuarcitas, adquiriendo un carácter ácido y transportando en disolución diversos iones metálicos. Al mezclarse las aguas de los diferentes arroyos, se forman unas partículas blancas en suspensión que forman unos flóculos blanquecinos que terminan depositando en el lecho.

El profesor Juan Llorens (Universitat Politècnica de Valencia) me comenta que una diferencia de acidez entre las aguas que provienen de los arroyos confluentes puede ser la causa de la precipitación. Los cationes metálicos son más solubles en medio ácido que en medio básico o neutro; a veces basta un ligero aumento del pH para que un metal precipite como hidróxido, y este precipitado suele ser coloidal, ya que se produce en condiciones tales que se forman muchos núcleos de precipitación simultáneamente, dando lugar a un tamaño de partícula muy pequeño (microcristales) produciendo un sistema coloidal. Este fenómeno se puede observar con una disolución de Fe(III) en medio ácido (completamente transparente) que se va enturbiando a medida que se neutraliza, produciendo flóculos de Fe(OH)3 en medio básico.

Otro aspecto a también a considerar son los afloramientos de pizarras bituminosas que podrían liberar pequeñas cantidades de sustancias hidrofóbicas susceptibles de emulsionar en el agua; sobre todo si ésta se encuentra en contacto con residuos vegetales que, a su vez, pudieran proporcionar pequeñas cantidades de sustancias tensoactivas. La presencia de sustancias procedentes de las pizarras bituminosas podría comprobarse extrayendo con hexano un volumen importante de agua que contenga dichos depósitos, para después analizar el contenido del extracto.

DSC_0901

La presencia de diversos riachuelos subsidiarios del arroyo de la Val crea un característico sistema hidrogeoquímico que se repite en los 10 kilómetros de su recorrido.

Merece la pena recorrer estos montes y conocer este singular Punto de Interés Geológico.