Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

jueves, 14 de marzo de 2013

EL ENEBRO BAJO LA NIEVE

Las plantas se ven sometidas a multitud de presiones ambientales desde el medio físico.

Las más son inapreciables al ojo humano. Forman parte de las exigencias funcionales para soportar una elevada o una deficiente concentración de algún nutriente. Han sido resueltas a lo largo del miles y miles de años por los vegetales, cada cual a su modo, mediante un repertorio de adaptaciones fisiológicas.

Sin embargo, hay algunos factores abióticos que ejercen presiones fáciles de apreciar.

El enebro común es un arbusto, en ocasiones arbolillo, de tronco erguido y algo ramificado, que tiene una hoja acicular con una línea blanca central y que reúne a sus semillas en el interior de un esférico gálbulo de color azul violáceo. Tiene una forma variable, a veces muy columnar ….

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en otras más ensanchado cerca del suelo y progresivamente apuntado en su copa….

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Las numerosas ramillas, que crecen casi verticales, mantienen multitud de cortas y recias acículas cuyo conjunto forma una auténtica fortaleza. Esta espesura de hojas punzantes disuade a muchos herbívoros el mordisqueo de sus ramas (¡con el tiempo que les ha llevado su crecimiento!), cierra con eficacia el paso del viento a su interior y, dirige la caída de las propias acículas para que se concentren en torno al tronco, concentrando así la acumulación de humus y, por tanto, garantizando para una mayor retención hídrica.

Los enebros, como las sabinas y los pinos, son plantas muy austeras. Son capaces de vivir sobre suelos pobres y degradados, bajo condiciones de escasas precipitaciones, intensa iluminación y vientos permanentes. En la península Ibérica tuvieron varias épocas de esplendor a lo largo del final del Cuaternario durante las glaciaciones, episodios en los que el clima se hizo muy frío y seco en la mayor parte de su interior gozando de hegemonía al quedar recluidas los árboles y arbustos planifolios a los valles abrigados próximos al litoral.

Los enebros y las sabinas soportan bien los ambientes de acusada continentalidad. Aquellos en los que carrascas, robles marcescentes e incluso pinos, eluden por su sequedad, por la presencia de vientos desecantes, de oscilaciones e inversiones térmicas, así como por sus suelos en exceso permeables, poco estructurados y rocosos. Son unos auténticos espartanos. En la actualidad estas cupresáceas encuentran ambientes apropiados en las altas montañas del interior de la península escasamente beneficiadas por las masas de aire húmedo procedentes del litoral. Tienen su óptimo en los altos páramos de la cordillera Ibérica. Buenos ejemplos son los sabinares y enebrales de Burgos, Soria, las parameras de Molina o las sierras de Javalambre.

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Sin embargo, uno tiende a pensar que un mayor aporte hídrico siempre favorecerá a estas austeras plantas, como el enebro común. Pero pronto se comprende que no siempre es así ya que también beneficiará a los árboles planifolios, de hoja perenne o caduca, mejor preparados y frente a los que se encuentran en desventaja funcional.

Parece sorprendente la selección de los enebros por las solanas y las crestas venteadas. El pasado domingo encontré una posible explicación.

Recorríamos el barranco de La Riera de Olalla. La noche del jueves anterior el frente había dejado una nevada de unos veinticinco centímetros de tal modo que, a pesar del ascenso de temperaturas de la tarde del viernes y, sobre todo, del sábado, recorrer aquellos montes era un hundirse en la nieve a cada paso dado.

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En la parte baja de una inclinada encontré este enebro.

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El peso de la nieve acumulada entre sus acículas doblaba completamente el tallo. Su elasticidad le permitía con dificultad el no quebrarse. No muy lejos, bajo la nieve, se apreciaban grandes ramas de enebro que se habían desgajado por completo. Ahora comprendo la causa de la existencia de ramas rotas y secas al pie de muchos de estos arbolillos en estas montañas.

Se comprende que la nieve es un meteoro muy beneficioso para los árboles y arbustos. A diferencia de la lluvia, sobre todo la torrencial, la lenta fusión favorece que las aguas se infiltren recargándose los acuíferos y garantizando su aprovechamiento por la vegetación. Año de nieves, año de bienes.

Pero las nevadas, aún sin ser muy copiosas como la comentada, suponen un factor selectivo para las plantas leñosas. Soportar varios kilos de nieve sobre las delgadas ramas no resulta fácil. Y si esa nieve permanece varios días, como ocurre en las umbrías donde la iluminación es reducida, sobre todo durante los meses invernales, las posibilidades de que las ramas se quiebren se multiplican.

Estos enebros de Olalla, su crecimiento en umbría les deparó buenos momentos durante aquellos veranos de intensa sequía. El agua retenida entre las arcillas de su empinada ladera les aseguró sobrellevar el acusado estrés hídrico, a diferencia de los enebros que crecían en la ladera de solana. Sin embargo, quien lo iba a pensar, estas nieves marcinas les han supuesto un serio trauma.

Y es que, como a menudo les decimos a aquellos niños que no se cansan de pedir:

“Uno quiere todo … y todo no puede ser”

Las luces y las sombras, las virtudes y los defectos, los beneficios y los perjuicios … siempre van repartidos.

lunes, 11 de marzo de 2013

CRÓNICA DE UN ATASCO GRULLERO …. Y DE UNA SORPRESA CANADIENSE

El uso de la laguna de Gallocanta por la grulla común durante sus viajes migratorios y como zona de invernada se remonta a finales de la década de los setenta del siglo pasado tras la puesta en marcha de la primeras medidas conservacionistas encaminadas a regular la caza en este humedal aragonés.

Desde entonces, la población invernante y las concentraciones de grullas durante los pasos migratorios se ha incrementado de un modo regular a la vez que ha ido creciendo el efectivo de la población occidental, la que inverna en la península Ibérica, consecuencia del marco de protección que goza en los diferentes países europeos.

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En paralelo, el Gobierno de Aragón lleva años aplicando unas medidas agroambientales consistentes en abonar a los agricultores el gasto de sobresiembra necesario que compense por las semillas que comen las grullas en las sementeras. Al mismo tiempo, se puso en programa de censos periódicos a lo largo del otoño y el invierno para estimar su población mediante censos semanales.

Desde hace una docena de años, naturalistas de la Asociación de Amigos de Gallocanta están estudiando de un modo individualizado la migración de la grulla en Gallocanta mediante una sistemática lectura a distancia de los ejemplares marcados con anillas de colores aportando cuantiosa información a las bases de datos europeas.

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La grulla común está presente en la laguna de Gallocanta desde mediados de octubre hasta mitad de marzo.

El paso migratorio postnupcial es muy dilatado ya que estas aves realizan paradas en diferentes humedales de Alemania y Francia, para la población europea occidental donde permanecen alimentándose en periodos de duración variable antes de llegar al sur de la península Ibérica. Los censos arrojan máximos que no suelen superar las 30.000 aves.

Durante el periodo de invernada, comprendido entre la tercera semana de diciembre y primeros de febrero, el efectivo en Gallocanta alcanza los valores mínimos, comprendidos entre 5.000 y 12.000 ejemplares.

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En adelante y hasta mitad de marzo se produce el paso prenupcial, con una duración algo más breve. A lo largo del mismo se observa un incremento en el efectivo que se debe a las grullas que retornan a las zonas de nidificación, con máximos que suelen superar los 40.000 aves pero que, según la meteorología, ocasionalmente puede ser muy superiores.

Como así ha ocurrido este año.

El paso postnupcial consistió en un flujo bastante regular con efectivos comprendidos entre los 15.000 y los 35.000. Los registros de invernada han sido los habituales (5.000-15.000), tal vez subestimados por la entrada de noche al dormidero de aquellas que se alimentan en la zona de Villafranca del Campo y Villarquemado.

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A pesar de no ser un invierno muy benigno, el paso prenupcial comenzó pronto. El día 10 de febrero partieron 20.000 grullas. Cuatro días después fueron censadas 33.959 ejemplares resultado de las invernantes en Gallocanta y las cerca de 40.000 aves que fueron llegando en esos días desde el sur peninsular de un modo regular, compensadas por algunas que siguieron marchando.

El censo oficial del viernes 21, un día de mal tiempo, aportó un registro de 15.785. Esa noche cayó un copiosa nevada en buena parte de la cordillera Ibérica cubriéndose de nieve los campos de la cuenca de Gallocanta y del Jiloca.

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La semana siguiente se produjo una circunstancia singular. En Extremadura entraban vientos del oeste, favorables para la migración, lo que movilizó miles de grullas hacia Aragón. En Gallocanta, por el contrario, entraban vientos fríos del norte que aportaron nubes, discretas nevadas durante varios días y temperaturas bajas.

Comenzó el atasco grullero.

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Campos nevados, cielos cubiertos y un dormidero que crecía día a día.

El jueves la concentración era impresionante, pero no había datos.

Foto: ¡Ah! De las 71.000 que marcharon ayer, ¡58.000 llegaron de noche a la Reserva de Arjuzanx! Han cruzado Pirineos, buen tiempo y buen viento... ¡Buen viaje!<br /><br />Estas siguen por aquí. Gracias a nuestros Amigos, que han pasado bastante frío contemplando a nuestras chicas, leyendo 34 anillas con este día tempestuoso y por los que tenemos información tan valiosa. ¡Gracias!<br /><br />Foto: Felipe Rosado Romero

La mañana del día 27 fue fresca (2ºC), con algo niebla en Peñaltilla, con alguna breve rayada de sol y viento del suroeste, el que les gusta a las grullas por estas fechas. Un contingente de 70.827 aves agrupadas en múltiples bandadas comenzó a las 10 h. 2’ a coger altura sobre la laguna. A las 10 h. 50’ pasaban por Ricla (Valdejalón).

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Tomaron, pues, dirección norte, como pudieron comprobar los ornitólogos zaragozanos y los de la Plana de Uesca que, en esta ocasión, no llegaron a verlas pasar por la ciudad ni descansando en el embalse de Sotonera. Debieron cruzar por el Pirineo Navarro. Ese día llegaron 58.000 grullas a los humedales de Arjuzanx (Aquitania) mientras que otras 14.000 continuaron por el pasillo central que emplean las aves en el interior de Francia.

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Otras muchas grullas permanecieron en Gallocanta. Pero … ¿cuántas?

Ahí estaban los Grulleros del Jiloca.

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El día 28 pasaron más de 12.000 grullas por Monreal del Campo a comer en los campos de Villafranca y del entorno de la laguna de El Cañizar (Villarquemado-Cella).

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Unas 4.000 estuvieron comiendo en el carrascal de Fuentes Claras y unas 1.500 en los de Berrueco-Gallocanta.

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Una particularidad de esta invernada ha sido la abundante producción de bellota en esta parte de la cordillera Ibérica, como ya se comentó en esta bitácora. Este año es el primero conocido en el que las grullas han aprovechado de forma generalizada estos frutos en nuestras comarcas, como resulta habitual en el sur peninsular.

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El resto de las grullas bajaron al Jiloca medio, a los llanos de Used y a otros campos del entorno de la cuenca endorreica.

Ese día hubo censo. Era un día difícil, con viento, poca luz y también lluvia. Fueron censadas 64.700 grullas. Un registro notable. Y hay que tener en cuenta que no fueron contadas varios miles que entraron de noche al dormidero.

Conclusión. Unas 135.000 grullas durmieron en Gallocanta la noche del 26 al 27 de febrero. Esta cifra supera de largo el máximo registro de Gallocanta que tuvo lugar el 24 de febrero de 2011. Si se estima que la población invernante en la península Ibérica es de 230.000 grullas, Gallocanta ha concentrado al 60% del total en un mismo día. Un contundente dato a considerar al valorar la importancia de este humedal para la especie.

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Los días 28 de febrero y 1 de marzo no hubo salida de grullas hacia el norte desde la laguna, sin embargo continuó la entrada desde el suroeste peninsular (4.000-5.000).

El día 2 de marzo amaneció soleado y sin viento. Por la mañana migraron 56.236 grullas y se quedaron otras 20.000 en Gallocanta.

Si un bando era grande …..

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… el siguiente lo superaba …

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… y les seguían  todavía más …

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Múltiples bandos en forma de V que se conectaban formando múltiples Ws … 

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y auténticos acordeones…

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El día 3, aprovechando el viento del suroeste se marcharon otras 16.000 grullas quedando unas 7.000 en la zona por la tarde.

Por último, el día 4 tomaron ruta hacia el septentrión otras 5.000 grullas.

Se observa que en estas fechas más tardanas la proporción de pollos nacidos el año pasado es muy alta. La inquietud de los adultos, con pautas reproductoras y de exclusión hacia la cría, es manifiesta lo que se traduce en una cierta prisa por volver a los territorios de nidificación.

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Pero el paso prenupcial de este año también ha sido singular por otro hecho.

El domingo 24 de febrero el ornitólogo extremeño José Ángel Sánchez González observó un ejemplar grulla canadiense entre los miles y miles que campeaban por los prados y campos de Gallocanta. Tenía unas plumas secundarias y terciarias blancas.

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Esta observación era la primera cita para la especie en Aragón y la segunda en España. Es probable que se trate del mismo individuo que fue observado en Extremadura el año pasado. Se trataría entonces de un ejemplar que pudo alejarse del área de distribución propia de la especie en su segundo año y que se encontraría en la actualidad en su tercer año. Es decir, un inmaduro.

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Sobre esta observación puede encontrarse más información en el blog de SEO-Teruel.

Al mediodía se aportó esta observación a las páginas web “Rare Birds in Spain” y “Reservoir Birds of Paleartic”. Y a continuación se pusieron en marcha hacia Gallocanta numerosos coleccionistas de rarezas ornitológicas (bimberos, en el argot ornitológico) de distintos puntos de la península. Los primeros, bien orientados por Grulleros del Jiloca, tuvieron suerte, mientras que los que a partir del miércoles 27, al perderse su pista, se quedaron sin su añorada cita …. pero a cambio no olvidarán el increíble espectáculo de varias docenas miles de grullas junto a la laguna de Gallocanta.

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Antonio Torrijo, Felipe Rosado y Chabier de Jaime

sábado, 9 de marzo de 2013

EL INCENDIO DE LAGUERUELA

Históricamente, la Comarca del Jiloca ha sufrido, al igual que otras muchas de Aragón, los efectos de las Grandes Incendios Forestales (GIF). Es la Sierra de Fonfría-Segura de Baños, por su gran continuidad forestal, donde se sucedieron los mayores incendios. Por su magnitud destacan:

El incendio de Salcedillo, se produjo el 7 de julio de 1982 por causa de un rayo, afectó a 600 ha.

El de Allueva , que tuvo lugar el 1 de septiembre de 1984 por influencia de líneas eléctricas, quemó 767 ha.

Y el de Cutanda, que a causa de una quema agrícola,afectó a 110 ha el 12 de marzo 2005.

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Figura1. Mapa general de incendios históricos en Aragón y, en concreto, de la Sierra de Fonfría- Segura de Baños

En buena parte de la Ibérica Turolense, los grandes incendios forestales vienen acompañados de unas condiciones meteorológicas concretas. Son las situaciones sinópticas del SO las que traen a menudo vientos secos y recalentados, acompañados en ocasiones con tormentas eléctricas y generando los peores episodios de incendios forestales, por magnitud y/o simultaneidad.

A nivel estatal, el año 2012 registra las peores estadísticas del último decenio en cuanto a superficie forestal quemada, siendo el arco mediterráneo la región más afectada.

image Figura 2. Evolución de la superficie forestal quemada en el período 2001-2012. Fuente: Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente

Aragón también sufrió grandes incendios forestales el pasado 2012; Montanuy, Valpalmas o Calcena y otros muy próximos a la Comunidad, como Andilla (V) o Chequilla (Gu).

El día 13 de julio en el Jiloca se registra el mayor incendio desde el año 2005. Se originó en los campos de cereal entre Lagueruela y Collados, en el paraje de “La Tonda” y justo al pie de la Sierra de Pelarda. En total afectó un total de 223 ha de las cuales sólo 20 eran forestales.

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Figura 3. Vista del flanco derecho y su apertura con viento variable S-SW. Al fondo estepares y pinar de Pelarda

Los medios de extinción, la maquinaria agrícola y la variación de la componente de viento evitaron que el incendio atravesara la carretera que une Collados y Lagueruela y propagase en dirección a la sierra, con una superficie potencial susceptible de ser quemada de más de 15.000 ha forestales.

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Figura 4. Vista desde el N del flanco derecho a la altura de la carretera de La Tonda

En su extinción participaron, entre otros medios, varios helicópteros que cargaban el agua en la Fuente de los Caños de Olalla. Esta balsa se halla junto una dehesa de chopos cabeceros que, afortunadamente, habían sido escamondados el invierno anterior, lo que posibilitó su uso por estos vehículos. Esta circunstancia resultó de gran utilidad por la cercanía entre el punto de agua y el incendio ya que de otro modo hubiera tenido que tomarse el agua en la balsa de Cucalón.

Se adjunta un vídeo con imágenes de la operación de carga.

Imagen: Miguel Á. Gimeno

Miguel Ángel Lázaro Palacios

miércoles, 6 de marzo de 2013

SOMOS PLAGA

Martes 5 de marzo. Fiesta de la Cincomarzada en Zaragoza.
 
Cuando ya algunos días comienzan a oler a primavera y el sol se va imponiendo con fuerza leo sorprendido una noticia en Heraldo de Aragón: “Las plagas de topillos amenazan a los agricultores oscenses”. Zas! en toda la boca. En ese momento bajo la mirada para continuar leyendo y los ojos se me van directamente a esa fotografía kafkiana, en la que aparecen seres que parecen de otro planeta preparando unas mortíferas trampas de vete a saber qué.
 
Miro la foto, contemplo una enorme superficie de cultivo sin árboles, sin ribazos, sin relieves, tan sólo los enormes riegos giratorios de hierro y aluminio se aúpan en un horizonte como un pan sin sal, triste, vacío. Apenas sin vida. En ese momento me pregunto si estos agricultores son de verdad, los que yo conozco, los de toda la vida. Me resisto a pensar que son gente trajeada que vive en el Paseo Independencia, o en la Castellana, con sus enormes BMW y que pasan los ratos jugando en bolsa. No creo, no obstante actúan igual que ellos. Maximizan sus beneficios asumiendo un claro riesgo. Son más empresarios que agricultores, me digo a mi mismo. Y no es que la agricultura tenga que significar atraso, no. No es eso, pero es otra cosa, o al menos debería serlo.
 
topillos
 
La modificación del paisaje ha sido tal en muchos lugares que roza lo insuperable. Tras siglos cultivando nuestros campos y alcanzando cada vez un mayor nivel productivo, modificando el paisaje natural y convirtiéndolo en enormes despensas hemos llegado a la era de la incompetencia agrícola. Si, como en todo. La modernización agrícola se pasa y llega hasta el límite de la incompetencia. Pasa en casi todos los ámbitos de nuestras vidas.  Las “nuevas” plagas de topillos en nuevos regadíos es el resultado de nuestra incompetencia, del poco saber hacer, de la falta de observación y planificación y de un desconocimiento profundo de nuestro entorno. Es la certificación de que el agricultor cada vez es más ajeno de lo que realmente pasa en los campos, obsesionado (como todo el mundo, no lo olvidemos), con lo que pasa en su bolsillo.
 
La gran intensificación agrícola y el cambio de los secanos a enormes regadíos provoca también cambios que la sociedad rural debe asumir, pues es el resultado de sus decisiones. La eliminación de todo arbolado natural existente o la no plantación del que sería necesario, la unificación de superficies y eliminación de bancales, ribazos, pequeñas ramblas y cursos de agua estacionales, balsas, la implantación de las enormes superficies de concentración parcelaria, resumiendo en pocas palabras, no es la panacea ni la barra libre para todos, aunque la mayoría de los pueblos la firmasen ya para sus municipios. Es la eliminación de toda vida natural cuyas poblaciones se iban auto controlando, el buen hacer de la naturaleza desde hace miles de años. Si en cuatro días modificamos el hábitat de todos ellos y de la gran mayoría de los depredadores, si eliminamos posaderos y zonas donde crían y se alimentan, si cambiamos el tipo de cultivos y sólo dejamos eso, cultivos, estamos echando a escobazos y de un plumazo a todos ellos: mochuelos, cernícalos, lagartos, ratoneros, águilas, zorros… dejando vía libre a los topillos, entre otros. Porque otros vendrán, seguro que vendrán, ténganlo presente. El ecosistema agrícola ha perdido su capacidad de autocontrol pues ha sido modificado en su totalidad.
 
Imagen 192 Un gran cañón riega las enormes superficies de maíz en el Bajo Cinca. Julio de 2012
 
Ya lo dice el famoso naturalista británico David Attenborough: “Los humanos son una plaga sobre la tierra”. Ciertamente, durante años los ecólogos han estudiado y demostrado que en los ecosistemas naturales se da una relación directa entre el crecimiento de las especies y la disponibilidad de los recursos naturales que las sostienen. Esto es aplicable a todos los ámbitos de la vida natural. También la humana. El aumento desmesurado de nuestra especie ha convertido a la humanidad en el mayor enemigo actual del medio ambiente.
 
Pero no sólo eso, nos hemos permitido el lujo de crear las mejores condiciones para contribuir al crecimiento masivo de poblaciones de otras especies (como en este caso los topillos), a los que autodenominamos "plaga". Estos pequeños seres son “la plaga” que sólo vive para alimentarse de los cultivos y arruinar al agricultor.
 
Y como plaga hay que combatirla. Es un castigo de la naturaleza. Emplearemos mil triquiñuelas (eso si, siempre “legales”, según UAGA) en donde la química, por supuesto, no puede faltar. El mundo de la química y la agricultura hace tiempo que se conocieron y siempre les ha ido bien. Pero es de locos creer que esto se va a solucionar envenenando aun más el campo.
 
La agricultura debe asumir los problemas actuales y buscar soluciones con perspectivas de futuro. No se puede seguir avanzando en una sola dirección, la de la máxima producción. Deben ser conscientes de que al final sus problemas nos repercuten a todos y sobre todo deben darse un buen baño de realidad, de ver cómo sus campos se han convertido en zonas sin vida con una enorme capacidad de producción agrícola si, pero ¿sobre qué coste ambiental? ¿cuál será la próxima plaga? ¿lo asumirán con medios propios o pedirán ayuda a la administración? ¿hablaremos dentro de unos años de la “capacidad de plaga de las zonas agrícolas”?
 
De verdad, ¿tan difícil es considerar y planificar unas mínimas condiciones ambientales que aseguren la pervivencia de la flora y fauna autóctona, que además no afectarán lo más mínimo a la producción agrícola? ¿Seguiremos poniendo parches en lugar de atajar realmente el problema, como en otros tantos casos? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que en realidad hay espacio para todos? ¿Viviremos algún día dejando vivir al resto de seres vivos que nos rodea?
 
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Un mochuelo descansa entre un montón de rocas en el entorno de la laguna de la Zaida. Su población ha disminuido de forma alarmante, como la de otras aves de caza ligadas a los ambientes agrícolas, especialmente en los secanos. A su vez, la población de micromamíferos e insectos crece y seguirá creciendo, al no haber depredadores que se alimenten de ellos

lunes, 4 de marzo de 2013

LOS INCENDIOS SE APAGAN EN INVIERNO

El título de este artículo, ha sido escuchado por tantas y tantas personas en la boca de nuestros políticos que creo se merece hablemos un poco del tema.

¿Es cierto que los incendios se apagan en invierno? ¿Hay incendios forestales fuera del periodo estival? ¿Cómo se apagan los incendios en esta época del año? ¿Quién lo hace? ¿Cómo influyen los trabajos silvícolas en los incendios forestales? Estas son algunas preguntas muy frecuentes que se nos pueden pasar fácilmente por la cabeza cuando estamos escuchando la radio y sale el político de turno diciéndonos eso, que los incendios se apagan en invierno.

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Es cierto, bajo mi punto de vista, que buena parte de los incendios se podrían apagar en invierno, o mejor dicho prevenir. Pero de ahí a que los incendios se apaguen en invierno va mucho trozo, sobre todo porque, para que los incendios se puedan prevenir en invierno, tiene que haber gente contratada para hacerlo. La verdad es que desde las BRIF del Ministerio, que estamos gestionados por tragsa, no nos podemos quejar este año (en la duración temporal del trabajo quiero decir), ya que hemos empezado a finales de enero a trabajar y estaremos haciendo nuestras labores de prevención y extinción de incendios forestales hasta mediados de diciembre. Pero situación bien distinta es la de nuestros compañeros del Gobierno de Aragón, gestionados por sarga, que, de momento, sólo han sido contratados los brigadistas helitransportados, que han comenzado con sus labores preventivas sin helicóptero. ¿Qué pasa con el resto de cuadrillas terrestres? ¿Ellos no van a apagar los incendios en invierno? ¿No queremos que prevengan esos incendios forestales que luego tantas pérdidas, materiales y humanas, se cobran en verano? ¿No queremos que se profesionalicen, dándoles una continuidad laboral que al menos les permita vivir de tu trabajo? Esta es la realidad de los que trabajamos en este mundo, en este trabajo vocacional, que desempeñamos por menos de mil euros al mes, y en el que nunca sabemos cuántos meses vamos a trabajar al año.

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Y después de esta reflexión, que no estaría mal los políticos nos contaran después de llenarse la boca con las palabras que dan título a esta entrada, vamos a explicar un poco cómo se previenen los incendios forestales en poca invernal.

En esta época del año, los incendios no se apagan con helicópteros, agua y batefuegos, ni con azadas, pulaskys y mcleods. Se apagan con motosierra y desbrozadora.

Las dos principales labores que podemos hacer en este tiempo para prevenir esos temidos incendios veraniegos son dos: hacer zonas de cortafuegos en crestas para interrumpir la continuidad del combustible, y podar y aclarar el monte que lo necesita para evitar la propagación, o al menos ralentizarla, en caso de que se produzca un incendio.

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En el caso de podar y aclarar un pinar, encinar, marojal… también estaría bien, que, cuando un director, ministro u otro cargo similar se pone las medallas de la actuación preventiva de incendios, nos dijera que en muchos de los casos las zonas tratadas son solamente los primeros metros a ambos lados de los caminos. ¿Y eso? Quizás sean los caminos sitios estratégicos donde hacer tratamientos silvícolas, o puede que sea que sólo se ordena hacer estos tratamientos en las zonas que la gente va a ver más fácilmente (como se suele decir, el lavado del gato).

En cualquiera de los casos, igual abriendo cortafuegos, que aclarando o podando montes, la cantidad de residuos forestales generados son tremendos, la madera, va barata. Los troncos de pinos son extraídos del monte y utilizados, bien para biomasa, papel, aglomerado, o serrería en el caso de la mejor madera, pero las ramas son más difíciles de gestionar. Hasta hace poco, en nuestra comunidad se trituraban con una picadora, haciéndolas trozos pequeños fáciles de descomponer y de asimilar, aportando buena cantidad de materia orgánica al horizonte del suelo, pero por razón de costes, parece ser, esto se está dejando de hacer.

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Entonces nos quedan dos opciones: dejar todo el residuo en el sitio, como ha pasado en una zona del pinar de Daroca que fue podada hace ya medio año, convirtiendo la zona en un auténtico polvorín de ramas secas, que tardarán años en descomponerse y aportar materia orgánica al suelo. O la segunda opción, que sería quemar los restos, en hogueras controladas dentro del propio monte. Esta labor tan poco grata, pero eso sí, bastante beneficiosa para nuestros montes (que es de lo que se trata), es por la que se está apostando este año en Aragón; tanto nosotros, la BRIF del Ministerio, como los medios del gobierno de Aragón que están contratados, estamos realizando quemas de los restos de podas y aclareos que llevamos a cabo el año pasado.

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Respecto a los incendios forestales, similares a los veraniegos, también se actúa. Eso sí, también hace falta que el personal especializado esté contratado, claro. Que bien reciente tenemos el incendio que arrasó más de 300 hectáreas el pasado mes de enero en la zona de Montanuy, muy cercana, a la zona afectada hace poco menos de un año y que calcinó más de 1600 hectáreas. Esta vez, el incendio sorprendió a todos los responsables del dispositivo contra incendios forestales de Aragón, y también a los estatales, ya que ninguna de las diez BRIF que el Ministerio tiene distribuidas en el territorio nacional estaba en funcionamiento, dado que los trabajadores nos encontrábamos en el paro; situación idéntica tenían los compañeros del Gobierno de Aragón que, a excepción de la brigada helitransportada de Alcorisa, también estaban en el paro, junto con los conductores de las autobombas (que, por cierto, tampoco estaban disponibles), de tal modo que tuvieron que ser las Comunidades adyacentes a la nuestra (Cataluña, Navarra y Valencia) las que aportaran medios para controlar y extinguir el incendio, una situación para valorar cada uno por sí mismo, aunque en cualquier caso se podría tachar de vergonzosa, tanto para el Gobierno de Aragón, como para el Ministerio, por tener a su personal especializado en estos incendios sin contratar.

Agustín Catalán

sábado, 2 de marzo de 2013

LAS OLIVERAS DE NOGUERAS

El olivo u olivera (Olea europaea) es un cultivo arbóreo dedicado a la producción de aceite y de frutos (olivas) que tiene su área de distribución en los países ribereños del mar Mediterráneo.

En Aragón, se cultiva fundamentalmente en la Depresión del Ebro (Bajo Aragón, Andorra, Caspe, Matarraña y Tierra de Belchite) y en los piedemontes, tanto en el pirenaico (Somontano de Barbastro y Litera) como en el de la cordillera Ibérica (Valdejalón, Borja y Bajo Martín). Su área de distribución coincide bastante bien con el piso bioclimático mesomediterráneo, ya que este árbol soporta bien la sequía estival pero no tolera las rigurosas y prolongadas heladas que azotan el piso superior. Es por ello que en la comarca del Jiloca es una especie exótica siendo los únicos ejemplares existentes árboles con función ornamental.

Recorriendo hace un tiempo el Alto Cámaras, en las afueras del pueblo de Nogueras, vimos esta estampa.

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El verde plateado de unas oliveras reflejaba la luz de aquella mañana invernal entre unas labores. No son más que una docena de árboles, tal vez restos de alguna población mayor perdida en el tiempo.

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Estábamos a 850 m. de altitud y no distábamos más de doce kilómetros en línea recta de la Modorra de Cucalón (1481 m.), aún cubierta de nieve aquella jornada de diciembre.

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Las oliveras de Nogueras son una singularidad agrícola en la comarca del Jiloca por ser posiblemente las únicas productivas.

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Desconocemos su historia. No son árboles jóvenes, producto de una plantación de los últimos años.

En la vecina comarca del Campo de Belchite el olivar ha sido un cultivo tradicional.

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Son famosos los viejos olivos de Belchite. En la cuenca del río Cámaras remonta por la parte de Azuara y aún puede encontrarse alguno en Villar de los Navarros …..

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y en Herrera de los Navarros….

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Los de Nogueras parecen fruto del anhelo humano de gozar de un clima como el de la Tierra Baja. Tal vez sean la avanzadilla en un futuro afectado por el calentamiento global…..