Revista de observación, estudio y conservación de la Naturaleza de las Tierras del Jiloca y Gallocanta (Aragón)
Natura xilocae
domingo, 28 de enero de 2018
NUEVA JORNADA DEL CHOPO CABECERO EN TORRALBA DE LOS FRAILES
miércoles, 24 de enero de 2018
¡FIESTA DE LAS GRULLAS!
Aquí tienes el suculento programa.
viernes, 19 de enero de 2018
PICTIO. ENTRE LA FOTOGRAFÍA Y LA PINTURA
o directamente la abstracción, como en "A vista de pájaro" de Pere Soler ...
martes, 9 de enero de 2018
CICLO GEOFORO 2018. CRECER EN UN PLANETA FINITO Y VULNERABLE
lunes, 1 de enero de 2018
LA GRULLITA Y EL MUÑECO
Mari terminó leyendo el Poema para despedir a un ser querido de un escritor escocés, que resumía el espíritu de este cuento, por que la historia también trata de los seres que se van.
Puedes llorar porque se ha ido, o puedes sonreír porque ha vivido.
Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva,
O puede abrirlos y ver todo lo que ha dejado;
Tu corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver,
O puede estar lleno del amor que compartiste
Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío y dar la espalda,
O puedes hacer lo que a é le gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir
jueves, 28 de diciembre de 2017
JOURNAL INSECT CONSERVATION: EL CIERVO VOLANTE EN EL JILOCA
lunes, 25 de diciembre de 2017
FELIZ NAVIDAD Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO
Son los días más cortos, de noches largas y estrelladas. El hielo permanece todo el día en las umbrías, blanqueando noche tras noche. Son los días anticiclónicos por excelencia, de inversión térmica, los de los últimos años. Las últimas navidades blancas, esas de los cielos cubiertos y las nevadas sólo quedan en el recuerdo cada vez más lejano de otros años.
A finales de los ochenta y noventa eran días como estos, de hielo camino de la escuela. Y hielo a la vuelta también. Como entonces, la acera blanquecina advierte de los días fríos y las noches despejadas. Estrellas de hielo en el suelo emulan a las estrellas del cielo nocturno.
El campo está seco, lleva así meses. Marrones y ocres inundan el Jiloca y Gallocanta. Ni rastro de la cosecha sembrada. La falta de lluvias es acuciante y el paisaje se resiente.
Las gentes del campo miran con preocupación el cielo. Muchos, cada vez más, echan la culpa de la falta de lluvias a las avionetas fantasma. Se ha perdido la sabiduría popular y se buscan respuestas en el internet fácil, el bar del siglo XXI. España es un país muy cerca de África, en ocasiones demasiado. El cinturón de altas presiones africano puede dejarnos secos en verano, mientras que el anticiclón azoriano puede dejar meses de sequía incluso en el cantábrico, donde suele migrar durante los meses invernales en los que hace acto de presencia, desviando las borrascas hacia el norte de Europa. Todo esto unido a un cambio climático cada vez más patente, con un calentamiento global imparable durante los últimos 5 años hace de esta situación una amalgama de indicios con efectos palpables y desastrosos día a día, un escenario desalentador y poco predecible.
En Gallocanta no hay agua. Pequeños grupos de grullas que pasan el día por el Jiloca medio se agrupan y vuelan al atardecer, todos los días, cruzando Calamocha de sur a norte. Una vez blincan el monte de la Dehesa (Desa, como dirían por aquí) descienden hacia el pantano de Lechago donde pasarán la noche.
El valle del Pancrudo aguarda en silencio la llegada de las nuevas visitantes. Es un silencio a medias, solamente roto por el grupo de cormoranes que duerme en unos chopos en medio del pantano. Y por un grupo de niños acompañados de un abuelo que vienen desde Lechago por la vieja carretera cantando villancicos y gritando. Cuando me ven parapetado detrás de la carrasca, el abuelo, tras las preguntas pertinentes y como si de un capitán se tratase vira la nave de niños y villancicos y los dirige de vuelta a casa. “Dejar a este señor que le vamos a espantar a los animales”.
Llegan tarde, menos mal. Las primeras, un pequeño grupo de siete asoman a las 17:27 h. Dan varias vueltas, no encuentran el sitio ideal. Los villancicos aun se oyen de fondo.
Otros grupos van llegando, el más numeroso entra a las 18 h. De repente el estrecho valle es una algarabía, una sinfonía Gallocantesca que dura un buen rato mientras eligen el dormidero, dando vueltas de lado a lado del pantano, sobrevolando el horizonte entre las siluetas de las carrascas recortadas al anochecer. Sobre el agua también hay grullas, reflejos curiosos y bellos que este entorno y su perspectiva nos permite contemplar.
De repente se va haciendo el silencio. Poco a poco se apagan las voces, las jóvenes grullas y también los adultos. Finalmente todas callan, el frío comienza a aterir las manos y la calma se vuelve a apoderar del valle. La oscuridad es ya casi total y es momento de volver al calor del hogar.
Estos días que transcurren así, los primeros del invierno, te queremos desear Feliz Navidad y un próspero 2018.
miércoles, 13 de diciembre de 2017
DEHESAS DE ESPEJA
Madrugo y me acerco a lo que parece una finca, a juzgar por las cercas de alambre. Las puertas están abiertas y sigo por la pista adentrándome en la dehesa hasta donde me permite el camino. Es una masa mixta en la que predominan las encinas pero están acompañadas por quejigos, por alcornoques y por algunos pinos rodenos (resineros). El pasto seco, como corresponde a esta época del año y a una primavera de escasas lluvias ...
Esto permite obtener leña y, al tiempo, estimular la producción de bellota para su aprovechamiento como montanera de los cerdos durante el otoño y el invierno. Estos días pacían los escasos pastos ...
La dehesa tiene muchos problemas. Uno de ellos es el envejecimiento de los pies. Por ello, es necesaria una política de plantación de nuevos pies para rejuvenecer las masas y para conseguir un reemplazo generacional de los árboles a largo plazo.
Y, aunque no son muy abundantes, hay buenos ejemplares de alcornoques, algunos recién descorchados. Monte mediterráneo en estado puro.
En las partes próximas al arroyo siguen abundando los fresnos, de nuevo con trasmoche de pocos años. Estos árboles de hoja caduca ofrecen un tono vivo entre el verde oscuro del follaje de las encinas y los alcornoques.
Y del romero, que nos recuerda su polivalencia edáfica y la ausencia de heladas rigurosas a pesar de la cierta altitud ...
Tanto ganado implica la baja de alguna res necesariamente que no resulta difícil de encontrar en estos espacios abiertos. Una población de buitres leonados esperaba la formación de térmicas para levantar vuelo de la copa de la encina donde hicieron noche.
o las alondras totovías ...














































