Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

domingo, 7 de octubre de 2012

4ª FIESTA DEL CHOPO CABECERO EN EJULVE

Los amantes de los árboles viejos, de los paisajes rurales, de la cultura tradicional, de la vida silvestre, de los dulces otoños de las sierras de Teruel, de la diversión entre amigos, del compromiso con nuestra tierra ….. estamos de fiesta.

Cartel Ejulve red

Como cada año, y ya van cuatro, celebraremos la Fiesta del Chopo Cabecero en la localidad de Ejulve, al pie de la sierra de Majalinos, donde el río Guadalopillo da sus primeros pasos.

En este caso hemos querido destacar el valor escénico de los viejos álamos trasmochos en los campos y montes del sur de Aragón con el título “Arquitectura vegetal en el paisaje”.

Y conceder el premio “Amigo del Chopo Cabecero 2012” a la asociación Aguilar Natural por su compromiso en la conservación y su empeño en la divulgación de las arboledas de álamos trasmochos en el valle del Alfambra.

Este es el programa. ¡Os esperamos en Ejulve!

10:00 h. Recepción, bienvenida y presentación en la plaza del Ayuntamiento.

10:10 h. Inicio de la excursión por el río Guadalopillo donde disfrutaremos recorriendo un paisaje otoñal de chopos cabeceros en pleno Parque Cultural del Maestrazgo.

11:30 h. Paseo por la ribera hacia el Molino Alto, atravesando los estrechos calizos y frondosos carrascales, al tiempo que reconociendo los elementos del patrimonio cultural.

12:00 h. A lo largo de la excursión habrá una demostración de escamonda de varios chopos cabeceros por trepadores de la empresa XILOFOR.

13:00 h. Inauguración de las exposiciones:

- El chopo cabecero, un patrimonio a conservar en el Salón de Actos Ayuntamiento.

- El color y la luz en nuestros bosques en la Sala de Exposiciones Ayuntamiento.

- Majalinos 2009. La huella del fuego en el Salón de Actos Ayuntamiento.

- Paisajes y actividades tradicionales forestales en la Sala de Exposiciones de Casa La Reina.

13:20 h. En el Salón de Actos Ayuntamiento de Ejulve proyección del audiovisual Los chopos cabeceros, arquitectura vegetal en el paisaje de Aragón elaborado por el Centro de Estudios del Jiloca.

13. 50 Presentación de la web www.chopocabecero.com y lectura del Manifiesto para la Conservación del Chopo Cabecero

14:20 h. Comida popular en el pabellón polideportivo.

16:00 h. Presentación por parte de las entidades organizadoras.

Entrega del título Amigo del Chopo Cabecero 2011 y homenaje a la asociación Aguilar Natural por su trabajo en la conservación y difusión de los chopos cabeceros en el valle del Alfambra.

Participación de investigadores, asociaciones y entidades comprometidas con la conservación y defensa de los viejos chopos trasmochos.

Palabras de la A.C. Carrasca Rock (Consejero medio ambiente comarcal)

Palabras del Alcalde de Ejulve (Vicepresidente comarcal)

17:00: Concierto del grupo Subrayado en verde (Tributo a Labordeta, Alcorisa).

La inscripción para la comida se formaliza con el ingreso de 12 euros (6 euros menores de 10 años) antes del 15 de octubre en la cuenta 3080-0021-21-2131454312 indicando el nombre y apellidos.

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Organizan

A.C. Carrasca Rock–– Ayuntamiento de Ejulve – Comarca Andorra Sierra de Arcos- Centro de Estudios del Jiloca

Colaboran

CELAN – VoluntaRíos - C.E.A. Ítaca - A.C. Majalinos – A.C. La Chaminera – A.C. Comisión Fiestas Ejulve- Maestrazgo Parque Cultural – A.D.R.I. Bajo Martín Andorra Sierra de Arcos – Geoparks – Europa Direct – Maestrazgo Asociación Desarrollo – Plataforma Ciudadana Nuestros Montes No se Olvidan – XILOFOR

Más información: www.chopocabecero.com

Contactos: nuestrosmontesnoseolvidan@hotmail.com / secretaria@xiloca.com

Teléfono: 627 533 144

jueves, 4 de octubre de 2012

CARACTERIZACIÓN QUÍMICA DE POBLACIONES DE AJENJO COMÚN EN CALAMOCHA

El ajenjo común es relativamente abundante en algunos ruderales próximos a las zonas urbanizadas de Calamocha.

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Desde el punto de vista taxonómico, el ajenjo pertenece a la familia Asteraceae, género: Artemisia, especie: Artemisia absinthium L. Es una planta herbácea y vivaz, de tallos y hojas de un color verde grisáceo característico. La floración tiene lugar hacia la segunda quincena de agosto. Sus flores son pedunculares, de color amarillo, reunidas en capítulos globulosos y formando racimos en las axilas florales. Están distribuidas a lo largo de los tallos, exhalando un olor característico.

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En condiciones silvestres la especie se desarrolla en medios secos y áridos, sin embargo su posible cultivo se reduce a zonas de regadío ya que, si bien se la puede considerar como poco exigente en cuanto a recursos hídricos, situación típica durante el estío en condiciones de clima mediterráneo, los riegos durante el verano aumentan notablemente los rendimientos de la cosecha. En cualquier caso, precisa una pluviometría superior a los 400 mm/año. Por lo que respecta a la altitud, el ajenjo crece espontáneamente a partir de altitudes en torno a los 600 m, si bien puede alcanzar los 2300 metros sobre el nivel del mar. En cuanto a suelos, aunque es una planta muy rústica que crece espontáneamente en yermos y ruderales, en condiciones de cultivo requiere unos suelos no excesivamente pesados y, por tanto, sin problemas de encharcamiento.

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Desde el punto de vista de sus aplicaciones, es conocida su acción antihelmíntica (relacionada con su nombre en inglés: wormwood); también es muy conocida su aplicación en la fabricación de bebidas, comunicándoles un característico sabor amargo (también la palabra vermouth está relacionada con el uso del ajenjo). Más conocida todavía es su aplicación en la preparación del licor de absenta (Le feu vert, tan popular en los círculos vanguardistas de la Francia de principios del pasado siglo). Precisamente, la presencia en este licor de un componente neurotóxico, la beta-tuyona, dio lugar, posteriormente, a restricciones en su consumo y finalmente a su prohibición.

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Beta-tuyona

Menos conocidas son sus potenciales aplicaciones fitosanitarias, relacionadas principalmente con su aceite esencial (producto obtenido mediante la destilación por arrastre de vapor de agua a partir de sus hojas e inflorescencias) o con sus extractos acuosos. En efecto, el aceite esencial ha mostrado actividad fungicida y alelopática, inhibiendo la germinación de malas hierbas. Asimismo, a su “purín” (extracto acuoso fermentado) se le atribuyen propiedades estimulantes del crecimiento de las plantas.

Una de las características de los aceites esenciales, en cuanto a su composición es su polimorfismo químico, dando lugar, dentro incluso de una misma especie y variedad, de composiciones químicas diferentes (cualitativa y cuantitativamente) relacionadas habitualmente con zonas geográficas caracterizadas por unas determinadas condiciones edafoclimáticas (quimiotipos).

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Una de las características más interesantes del ajenjo que crece en los alrededores de Calamocha es que pertenece al quimiotipo más abundante en la Península Ibérica, cuyos compuestos mayoritarios son el acetato de (Z)-crisantenilo y el (Z)-epoxiocimeno, y que carece del componente neurotóxico beta-tuyona. Este hecho lo distingue claramente del ajenjo procedente, por ejemplo, del centro y norte de Europa y es importante a la hora de considerar sus posibles aplicaciones.

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(Z)-epoxiocimeno acetato de (Z)-crisantenilo

Otro componente relativamente abundante del aceite esencial de ajenjo es el chamazuleno. Precisamente, su presencia es un claro reflejo de que el aceite esencial no refleja necesariamente la composición química de la planta en cuanto a los compuestos orgánicos volátiles (VOCs).

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En efecto, el chamazuleno, que comunica al aceite esencial su característico color azulado, procede de la degradación de térmica, como consecuencia de las condiciones en que se desarrolla la destilación, de lactonas sesquiterpénicas. Se trata así, pues, de un ejemplo de “artefacto” o componente del aceite esencial generado durante su proceso de obtención.

Juan Antonio Llorens

Profesor ETS Agronomía y Medio Natural (Universitat Politècnica de València)

martes, 2 de octubre de 2012

LA AMANITA DE LOS CÉSARES

El roble marojo es un árbol de escasa abundancia en Aragón. De nuestra zona su mejor representación la compone el bosque que ocupa la ladera de umbría de la sierra de Fonfría, encima del pueblo, por lo que el paraje bien merece una visita.

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Andaba en aquella ocasión visitando el robledal, anotando el cortejo florístico que acompaña a nuestro árbol, seducido entre los tonos verdes y amarillos que delataban al otoño, cuando una voluminosa seta llamó mi atención. Sin ser yo un experto micólogo, conocía cuando menos de vista las setas más habituales de nuestros montes, y aquella no la había visto nunca: un amplio sombrero convexo de un llamativo color naranja se separaba del suelo sostenido por un grueso pie de color amarillo. El pie de la seta poseía un característico anillo y por debajo sobresalía la parte superior de una gran volva blanca que desenterré parcialmente con mis manos.

No había ninguna duda. No la había visto nunca más que en fotografías de las guías micológicas, pero estaba ante mi primer ejemplar de Amanita caesarea, también conocida como Amanita de los Césares, una seta considerada como excelente comestible y que durante mucho tiempo fue digno manjar de los césares romanos. Merodeé el entorno, pero no vi ningún ejemplar más. Así que, ni corto ni perezoso, decidí sentirme Emperador de Roma por un día, así que corté la seta con cuidado, con cuidado la guardé, y una vez en casa bien consultada la guía y contrastada la especie, sin ningún cuidado me la cené.

Como si yo fuera el mismísimo Julio Cesar.

Raúl Pérez Vicente

domingo, 30 de septiembre de 2012

EL MARAVILLOSO MUNDO DE LA MIGRACIÓN DE LAS AVES, EN DIRECTO

Muchos países del norte de Europa llevan años investigando la migración de multitud de aves. Las más conocidas para nosotros quizá son las grullas, a algunas de las cuales les instalan unas anillas al poco de nacer con un código de colores en las patas para identificarlas allí por donde pasen y así poder recibir noticias de las mismas indirectamente gracias a otros observadores. Es el seguimiento de grullas anilladas que vamos anotando en este blog y que realizan multitud de observadores anónimos y miembros de la asociación Amigos de Gallocanta.
 
Blanco-negro-blanco Amarillo-azul-rojo
 
En otros casos la presencia de las aves se detecta gracias a receptores de radiofrecuencias, pues además de anillas u otros símbolos les instalan unos emisores con una determinada longitud de onda que identifica la presencia o no del ejemplar en cuestión.
 
En los últimos años el avance en las nuevas tecnologías e internet ha permitido retransmitir en directo mediante webcam el nacimiento de aves, su alimentación, su primer vuelo… y ahora también su migración.
 
En este blog ya te mostramos la página web que muestra los movimientos migratorios de las cigüeñas anilladas en Suiza, y a continuación te mostramos una fantástica web estona que nos muestra los movimientos de varias especies de aves desde el año 2005. Es increíble ver casi en directo la migración de todas ellas, cómo en tan sólo unas horas recorren miles de kilómetros. Verlas llegar cada año fieles a su cita, una y otra vez, a sus cuartes de invernada o de cría.
 
Resulta curioso ver, por ejemplo, como año tras año Tõnn, un águila moteada (Aquila clanga) anillada en agosto de 2008 en Estonia cuando aun era un pollito en el nido, pasa los inviernos entre la laguna del Hondo y las salinas de La Mata y Torrevieja (Alicante), marchando en primavera al norte de Noruega, Suecia y Finlandia. Igual que muchos de sus vecinos humanos, jubilados del norte de Europa y Rusia que escapan del oscuro, frío y áspero invierno del gran norte para vivir el suave invierno de la costa mediterránea.
 
Y Tõnn, al igual que muchas otras, pasan algún día volando por encima de nuestras cabezas siguiendo el viejo ritual, pues nuestra comarca es zona de paso, puente aéreo en la vida de muchas aves. Sus vidas y las nuestras se cruzan a buen seguro en algún punto de nuestra geografía. Ahora mismo ya está en Francia, hace tan sólo unos días dejó Alemania y muy pronto entrará en la península camino de su cuartel de invierno.
 
To El Hondo 8-3-2009
Tõnn, 8 de marzo de 2009 en el entorno de El Hondo (Alicante)
 
To Suecia  verano 2010 
Tõnn en Suecia, verano de 2010
 
¡Cuántas historias de lejanas tierras guardan! ¡Y cuánta información de sus largos viajes!
¡Ya os estamos esperando!

jueves, 27 de septiembre de 2012

ALBADA EN CALAMOCHA

Gypsophila struthium L. es una planta que forma parte de la familia Cariofiláceas. Es un  endemismo de la península Ibérica. Tal como alude el nombre genérico, crece sobre sustratos yesosos formando parte de ambientes degradados, secos y soleados. Existen dos subespecies. G.s. subsp. struthium, habita en el centro, este y sur de la península y G.s.subsp. hispanica que lo hace en el nordeste. Esta subsepecie, que algunos autores dan el rango de especie bajo el nombre de Gypsophila hispanica Willk., es una planta muy conocida en Aragón, sobre todo en el valle del Ebro, donde recibe el nombre de albada o hierba jabonera, por emplearse las cenizas de sus raíces en la fabricación de jabón. Creo recordar que Eugenio Monesma dedicaba un programa de la serie “Oficios perdidos” al uso popular de esta planta.

Es un arbusto que tiene una base leñosa y retorcida, del que surgen unos vástagos finos y alargados que casi alcanzan el metro de altura. Tiene las hojas lineares, algo carnosas y carentes de vellosidad. Las flores se agrupan en cimas con forma de corimbo que tienen largos pedicelos.

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Albada en plena floración. Foto: José Quiles

Son pequeñas y tienen cinco pétalos blancos muy delicados.

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Flores de albada. Foto: José Quiles

Es una planta cuya flor resulta familiar por que otra muy parecida (del mismo género) acompaña a algunos ramos de claveles.

La albada es una planta muy interesante por su adaptación a las condiciones ambientales difíciles. Es propia de los aljezares, ambientes con elevadas concentraciones de sulfato de calcio, condición que resulta intolerable para muchos vegetales. Soporta además la escasez de precipitaciones y la intensa insolación, por lo que forma parte de los matorrales que pueblan terrenos yesosos, abiertos y algo degradados, aunque también lo hace sobre sustratos margosos y arcillosos, más o menos nitrificados por el paso del ganado.

Como muy bien apunta nuestro amigo Lygeum, por su aportación al paisaje ha sido seleccionada por los botánicos para denominar a las comunidades de plantas gipsícolas de los ambientes continentales de la península Ibérica. (Gypsophiletalia). Comunidades, por cierto, que están considerados de interés prioritario en el marco de la Unión Europea por su singularidad.

En Aragón muestra la siguiente distribución geográfica:

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Fuente: Flora de Aragón

Se extiende por el valle del Ebro por donde asciende por la parte baja del Martín y del Guadalope, así como en el eje Alfambra-Turia, el valle del Jalón y el Somontano de Barbastro. No lo conocíamos en nuestra comarca donde lo he buscado sin éxito en el valle del Pancrudo, territorio en el que debería formar parte de las comunidades gipsícolas que viven entre Navarrete del Río y Torre los Negros.

A finales de agosto salí a dar un paseo matutino por el camino que une Calamocha y El Poyo del Cid. Este vial, hace unos años asfaltado, es el límite entre las margas blanquecinas (origen del antiguo topónimo Albónica) que se extienden hacia el camino de Bañón y la vega del Jiloca con sus limos cuaternarios.

Es también un límite ecológico, entre la huerta del fondo del valle y los secanos de las lomas y cabezos, aunque buena parte de estos han sido puestos en regadío.

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Esta margas son el hábitat de una comunidad de plantas tolerantes a sustratos ricos en sales y nitrógeno, intensa iluminación y ambientes secos. El ajenjo es una de las plantas más representativas, aunque el empleo –y abuso- de purines en los campos próximos favorece a los bledos, cenizos y capitanas.

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Junto al camino hay un paraje donde afloran unas tobas calizas ….

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…. que al tener mayor competencia que las margas forman unos resaltes que resultan muy familiares a los abundantes paseantes que recorren este paraje.

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Al aflorar rocas duras, la reja del arado ha respetado una pequeña banda de terreno en la que crece la vegetación espontánea, adaptada al pisoteo del ganado que la recorre formando pequeños caminos….

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…pero menos afectada por las rujiadas habituales de la cuba de purín.

En una ladera de ese pequeño escarpe, ahí estaba la albada. En plena floración, como corresponde a la época en la que estábamos (finales de agosto y primeros de septiembre) para esta altitud.

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La población de plantas en floración no superaba la docena, aunque había ejemplares de menor talla sin vástagos florales.

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Planta joven creciendo junto a la hierba sapera en el propio cantil

Le acompañaban otras plantas gipsícolas como la hierba sapera (Herniaria fruticosa) …..

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… o la alharma (Peganum harmala) también con la flor pasada …

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Estos parajes, de discreta extensión y en con condiciones ecológicas de transición (el sustrato no es un aljezar sino limos algo salinos) mantienen poblaciones aisladas que sortean las imprevisibles presiones ambientales.

Así, pues, ahora sí que podemos decir que Gypsophila hispanica Willk. tiene una población en el valle del Jiloca. La tenía casi en la puerta de casa….. y solo ha hecho falta un paseo relajado para dar con ella.

domingo, 23 de septiembre de 2012

NOGUERAS EN GODOS

Hace unos días estuve recorriendo los campos de Godos. Este pueblo, situado casi en la divisoria de aguas entre las ramblas del Pinar y la de Nueros (o río Pelarda), quedando dispuesto en la solana de esta sierra. Son campos de secano, bien organizados en bancales con vegetación herbácea para resolver el desnivel, reduciendo la erosión y aumentando la infiltración. Pegando al monte, en los ribazos se han conservado los rebollos formándose un paisaje característico. Sería una pena que en las concentraciones parcelarias se eliminaran estas pequeñas bandas de vegetación natural, por los beneficios ambientales que suponen. También hay algunos huertos, muchos menos que antes.

No me sorprendió encontrar nogueras, tanto en el secano como en los hortales, a pesar de la altitud y lo incierto de sus cosechas. Alguna, incluso, mostraba el característico fajo de centeno atado en el tronco que suele ponerse la noche de San Juan (o alguna próxima) por la creencia de que las nueces no así se van a agusanar.

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Lo que sí que me llamó la atención fueron las recientes plantaciones de nogueras en los márgenes de los campos. Incluso pude ver como en algún caso les llevaban agua para ayudarles a sobrellevar ese julio tan seco. Cuando se observa tanto abandono en los campos, esta pequeña pero decidida iniciativa muestra optimista una visión de pensar en el futuro.

Y preparándose para el calentamiento climático y los tiempos que corren, se buscan soluciones para aportarles algo más de agua a las jóvenes plantas, para reducir la competencia por el agua que hacen las hierbas que allí crecen y para disuadir a los corzos –o ganados- el comer los brotes en esta fase tan delicada.

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Vemos como rápidamente se adaptan los nuevos materiales, realmente se reutilizan con otros usos y mucho ingenio. Se cava la ladera haciendo dos regatas para dirigir la escorrentía hacia la joven noguera….

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…o incluso haciendo un tercer apoyo con superficie ondulada de cubiertas ….

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Esta permanente adaptación a los cambios es lo que caracteriza a nuestra especie. Vemos un ejemplo más.

A las nogueras y las nueces de nuestra zona ya les dedicamos otro artículo que puede consultarse pulsando el enlace.

viernes, 21 de septiembre de 2012

UN CORTO VIAJE

El pasado día 7 paseando por el pueblo y disfrutando de un día de vacaciones me encontré un ave muerta en el suelo en la calle Corona de Aragón, pegando ya a la calle Desvío.
 
Era rara, de vivos colores y de tamaño algo más grande que un estornino. Inmediatamente pensé en un pito real joven, pero no me cuadraba.
 
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Tampoco era un abejaruco, y un ave de jaula estaba también descartado. Entonces recordé una especie que encajaba bastante bien: la oropéndola. Es un ave muy esquiva, apenas he visto algún ejemplar de lejos y mucho menos he podido fotografiarla.
 
La oropéndola (Oriolus oriolus) es una paseriforme propia de las regiones templadas del hemisferio norte. Su nombre científico proviene del latín aurum, “dorado”, como “ave de oro”. Y es que sus colores son muy llamativos y característicos, siendo un ave muy inteligente y escurridiza, de vuelos rápidos y cortos entre las ramas. Suele criar entre la vegetación de ribera en ramas bastante altas por lo que es muy difícil verla y pasa muy desapercibida. No así su canto, muy característico del estío en nuestras vegas y un tanto exótico: es el sonido veraniego de nuestras pequeñas selvas junto al río. Aquí puedes escucharlo, verás como te suena:
 
 
Este es el plano de su distribución:
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La oropéndola inverna en los trópicos, para después emigrar a Europa y Oriente Medio donde pasa el verano y cría. El ejemplar que encontré era un individuo joven, posiblemente estaba en plena migración hacia el sur o a punto de iniciarla. Quizá le afectaron los primeros fríos del mes de septiembre, no se puede saber con certeza. El ave no tenía ninguna herida aparente.
 
Es época de migración, los abejarucos hace ya varios días que comenzaron su viaje. El norte se marcha al sur y el silencio del otoño va llegando poco a poco a todos los rincones. Comienza la migración de multitud de aves que nos acompañaron todo el verano.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

CAMINO DE LOS CORPORALES DE DAROCA, 2012

Parecía ya que las vacaciones calamochinas iban a terminar este año interrumpiendo la costumbre iniciada sólo un año antes, de realizar una peregrinación a los Corporales de Daroca desde la iglesia parroquial de Calamocha. Todo se había puesto en contra, hasta mi fiel sobrino Chabi llevaba este año entre manos cosas más importantes que este modesto Camino.

Pero en la tarde del martes 21 de agosto, de repente, decidí hacer yo solo el Camino de los Corporales de Daroca, precisamente para las 7 de la mañana del día siguiente. Era el último de mi estancia veraniega en Calamocha. La hora vino marcada porque el año pasado llegamos a la meta muy mal por el tremendo calor del mediodía. Pero, a la hora de levantarme comprobé horrorizado que a las 7 era casi de noche … Al final volví a ponerme de camino a las 8 de la mañana, cuando entraban a trabajar en el Ayuntamiento de Calamocha los primeros empleados.

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La mañana de momento es fresquita, pero con paso ligero pronto me doy cuenta que volveré a pasar mucho calor en el viaje. Llevo lo justo, buen calzado, pantalones largos frescos, camisa de manga corta, gorra, bastón de olivera y una pequeña mochila con un almuerzo, botella de agua y unos planos que me deja mi hermano Chabier para no perderme a la salida de Báguena, como nos ocurrió el año pasado.

Rezo las oraciones de la mañana al pasar frente a la iglesia de Calamocha, y enfilo rápido por los Pardos y el Salobral hasta la ermita de la Virgen del Rosario. El camino deja en la Íñiga la riera para situarse por encima de la antigua vía del ferrocarril, justo entre la vega y el monte. En la zona de Entrambasaguas cuando confluye el Pancrudo en el Jiloca, la vereda vuelve a la sombra de los chopos y nogueras entre el rumor del Jiloca que baja bueno de agua este año de tanta sequía.

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Únicamente me encuentro algún paseante madrugador y un caracolero con su cosecha en bolsa de plástico. En hora y cuarto llego a Luco de Jiloca de donde proceden mis dos abuelas y, como voy solo, decido rezar un misterio del Rosario al llegar a cada pueblo. Así no se hace tan monótono el trayecto, ni tan aburrido el Rosario.

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En una hora más estoy en Burbáguena, donde acaban de comenzar las fiestas a juzgar por el cartel que lo anuncia y las banderitas que cuelgan. Un poco antes me como media docena de ciruejos negros que tomo de un campo junto al Camino. Están en su punto. Ya hay unos cuantos tertulianos en la fuente del Molino que hablan, cómo no, del calor que se espera. Sigo ligero pues en la próxima parada de Báguena tengo control de avituallamiento.

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El almuerzo del bar de Báguena

Son poco más de las once de la mañana y llevo tres horas andando. Después de pensarlo bien, decido dejar en la mochila el almuerzo casero y tomar uno potente en el bar. Sabia elección. Lo hago en el bar céntrico que hay junto a la Rambla Arguilay y frente al edificio del Ayuntamiento. El bar de toda la vida. Pienso en un bocadillo de jamón de la tierra, pero finalmente opto por ir a lo seguro. Le pido a la amable encargada un par de huevos fritos con algo de acompañamiento.

Es lo mismo que pedí el año pasado, y que luego maldije por su poderío calórico en la torridez del mediodía. Es igual, en estos momentos sólo pienso en el hambre que tengo.

A los aficionados a las guías gastronómicas tipo Michelín o Campsa, les vendría muy bien darse una vuelta por el bar de Báguena para que aprendieran de los restauradores clásicos de pueblo. Tomen nota: dos huevos fritos perfectamente hechos en sartén, dos tajadas de panceta de cerdo que atravesadas por la diagonal del plato forman una cruz que sobresale a ambos lados del plato, un pimiento de la huerta del Jiloca de casi idénticas dimensiones, dos tronchos de chorizo y un buen montón de patatas fritas. Pan del día de un horno decente.

Para beber, vino “Puerta Baja” de la cosecha del año de la Cooperativa de Daroca, fresco y bueno. Aunque debo confesar para escándalo de somelieres, que lo bauticé generosamente con gaseosa. Era cuestión de rebajar calorías, pues quedaba lo más duro del Camino. Todo ello por el modestísimo precio de seis euros, incluido el cortado final, por supuesto, y la amabilidad de la auténtica gente de pueblo.

La señora debió verme con hambre, y cuando voy a pagar me pregunta qué tal he comido. Le confieso que no he podido con las dos tajadas de tocino ni con uno de los dos chorizos, y que, previsoramente me he guardado con parte del pan para más adelante. Inmediatamente me ofrece papel de aluminio para guardarlo convenientemente. Lo dicho de la amabilidad y del trato familiar.

Teruel es vegetal, Zaragoza es mineral

En media hora despacho el almuerzo y me pongo de nuevo al Camino, justo en el lugar donde el año pasado nos perdimos y acabamos marchando por la antigua vía del tren. Hasta ahora hemos ido siguiendo los hitos y marcas de los caminos de la Vera Cruz y de la Ruta del Cid, es terreno que conocemos bien y que no nos ofrece dudas. La cosa cambia a partir de aquí. La noche anterior había repasado bien el itinerario con Chabier, que me deja dos mapas muy detallados. Según los mismos el camino discurre ahora en los límites entre la vega y el monte, pero más hacia este último, siguiendo las mismas balizas que marca el sendero GR-160.

Nada más salir de Báguena encuentro enseguida el camino correcto, no como el año pasado que nos tocó desandar un kilómetro largo. Hay algunas sombras amables de momento, pero a medida que asciende el Sol las sombras empiezan a desaparecer. Con envidia contemplo que se alejan los chopos de la riera. Se apaga pronto el ruido del agua del río.

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A partir de ahora la música es de cigarras.

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Recuerdo perfectamente donde nos perdimos el año pasado camino de San Martín, pero esta vez no me dejo seducir por el río al que me quiere llevar una senda, y sigo la ruta marcado en el mapa aunque se adentre en el monte en dirección aparentemente contraria a la de Daroca. Es una zona de minas de arcilla.

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Llego así a San Martín y, cuando todo parece controlado, me pierdo otra vez. ¿Se han dado cuenta que a los encargados de marcar estos itinerarios se les suele acabar la pintura justo en las encrucijadas más importantes? Maldigo su ahorro o su comodidad en el manejo de la brocha señalizadora.

De nuevo es el atractivo del río quien me hace terminar otra vez en la vieja vía, llena por completo de hierbas de más de un metro de altura. Manejo el bastón como Tarzán el machete en la jungla. Menos mal que Villafranca está muy cerca y allí retomo el camino correcto. Paso por el pueblo donde una lápida en una fuente recuerda que allí nació uno de los grandes médicos de la Edad Media española, Arnau de Vilanova, cuya patria se atribuyen también en Valencia y Cataluña. Firma el rótulo el Ateneo de Zaragoza, y yo veo allí la mano anónima del médico ateneísta zaragozano Fernando Solsona.

Queda el empujón final hasta Daroca. A lo lejos se ven sus torres y murallas, pero son muy mentirosas. Parecen estar cerca pero aún quedan lejos. Estamos en plena canícula agosteña del mediodía, todo es polvo, sudor y alguna escocedura. Para colmo el Camino se empeña en desviarse hacia el monte de Castejón de Tornos, o eso me parece a mí. Llego a poco más de un kilómetro de Valdeorna. Por fin doblo a la derecha y enfilo ya la Ciudad de los Corporales. Lo único que destaco son dos pequeños colmenares de obra o arnales que hay en esta misma rambla.

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En estos momentos reniego de los 27 kilómetros que teóricamente separan a Calamocha de Daroca por la carretera general. Ni uno menos de 30 estoy seguro de llevar sobre mis piernas. Invito desde aquí a algún grupo ciclista que haga este mismo trayecto para que nos saque de dudas. A ver si se anima la Peña de los Jesuses de Calamocha con sus bicicletas de montaña. Ya lo saben los Rodrigo y Nieto, los Pepes Lucas y Cerillas, así como Ramiro.

Portada de la novela "Juan Pedro el Dallador", de Ildefonso-Manuel Gil

Entro por fin en Daroca por la antigua estación de tren y sigo cruzando las huertas y el río Jiloca. De nuevo vuelve a mi memoria la novela de Ildefonso Manuel Gil “Juan Pedro el dallador”, ambientada en su Pinarillo darocense con su trasfondo antirracista. La Fuente de los Veinte Caños me permite tirar el resto del agua caliente de la botella que traigo, lavarme y refrescarme. Es estupenda esta agua, aunque un cartel se empeñe en no garantizar su salubridad. La gente afortunadamente no le hace caso. Ante mí para un coche de línea, baja el conductor y llena allí mismo su garrafa.

Entro por la Puerta Baja y enfilo la basílica de Santa María de los Corporales. Son las dos y cuarto del mediodía y está cerrada. Me detengo sobre todo en la Puerta del Perdón, donde el P. Faci narraba la milagrosa presencia de una pequeña colmenilla o enjambre de abejas que nunca molestaba a los peregrinos ni a los darocenses. No hay rastro de la misma.

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Viene mi hijo Pepe a recogerme desde Calamocha. Bendito San Cristóbal motorizado. Estoy tan cansado que no tengo ganas ni de fotos. Cuando vuelvo con el frescor del aire acondicionado del coche, repaso el mismo camino que hace un rato he hecho a la inversa. Recuerdo el frescor matutino de la riera de Luco, el Jardín del Edén, y lo comparo con la Fragua de Vulcano del secarral de Valdeorna. La evocación me lleva a mi infancia por estas mismas tierras maternas de Retascón, Daroca, Manchones y Murero. Aquellas caminatas bajo tórrido sol de agosto, andando, en carro o en burro, que tan inhóspita y mineral me hizo ver siempre las tierras de la provincia de Zaragoza.

37-Valle-del-Rio-Jiloca

Las de Teruel, sin embargo, serán mucho más pobres, sí, pero parecen más benévolas y vegetales para el caminante.

Segorbe, 23 de agosto de 2012. II Año de mi personal Camino de los Corporales de Daroca

José María de Jaime Lorén