Natura xilocae

Journal of observation, study and conservation of Nature Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal de l'observation, l'étude et la conservation de la nature et des Terres de Jiloca Gallocanta (Aragon) / Journal der Beobachtung, Erforschung und Erhaltung der Natur und der Lands Jiloca Gallocanta (Aragon) / Gazzetta di osservazione, lo studio e la conservazione della natura e Terre Jiloca Gallocanta (Aragona) / Jornal de observação, estudo e conservação da Natureza e Jiloca Terras Gallocanta (Aragão)

sábado, 16 de enero de 2016

EL ALMENDRO SEÑAL

Desde hace varios años ojeo un almendro que me encuentro a las afueras de Zaragoza, de camino al trabajo, dirección Madrid.

Está situado en una cuneta junto a algunos pinos carrascos que forman parte de la castigada vegetación accesoria de la carretera, una especie de ajardinamiento que suele estar lleno de porquería. 

Suele tener una floración extremadamente temprana. Muchas veces, la gran mayoría, durante la primera quincena del mes de febrero. Siempre me chocó que tuviese una floración tan temprana, acostumbrado a los almendros del Jiloca, mucho más tardía y aun así muchas veces castigada por las heladas.

El caso es que este año ya está en flor desde comienzos de esta semana (semana del 11 de enero). Esto supone un adelanto de casi un mes respecto a la floración "normal" de este ejemplar, que ya es de por sí temprana...


Definitivamente este tiempo extremadamente templado, este "no invierno" ¡es realmente inquietante!

miércoles, 13 de enero de 2016

INTERPRETANDO LOS MENSAJES DE LAS ROCAS EN SANTA CRUZ DE NOGUERAS

El III Seminario de introducción a la Geología en los valles del Jalón organizado por el IES Zaurín va dando nuevos pasos. En este caso, el objetivo de interpretar los procesos que tuvieron lugar hace millones de años y que han quedado registrados en las rocas lleva a este grupo de profesores de Secundaria (y a sus amigos) hacia unas de las zonas menos conocidas de la cordillera Ibérica: la sierra de Cucalón.


Estas montañas reúnen numerosos lugares de interés geológico. El relieve en facetas (chevrons) de las Rochas de Fonfría y Bea, las rocas magmáticas del barranco del Regajo de Mezquita de Loscos, el sinclinal de Bádenas, los relieves producidos sobre las cuarcitas, los plegamientos producidos durante la orogenia Alpina, el modelado del relieve de la muela de Anadón, los yacimientos minerales de Luesma y otros muchos recursos para disfrutar interpretando los fenómenos que han ido afectando a este rincón del planeta.

Dibujo de María Blasco
Y también de interés paleontológico. Científicos alemanes, franceses y británicos, y después aragoneses, han explorado estas montañas desde hace más de cinco décadas identificando formas de vida de hace 400 millones de años y los ecosistemas de los que formaban parte.


La mayor parte de las investigaciones han alimentado publicaciones científicas especializadas que han ido editándose -y lo siguen haciendo- durante los últimos años. Pero también han servido para elaborar obras divulgativas, más accesibles, que llegan al público y también a los estudiantes. "Serranías de Cucalón, Oriche y Fonfría" del que es autor Tomás Sanz y "Fósiles paleozoicos en el valle del río Cámaras" elaborada por Zarela Herrera y Enrique Villas.

 

Un poco de todo esto es el tema de la próxima excursión organizada por el citado grupo de profesores. En esta ocasión, de la mano de Zarela Herrera, se visitarán las minas de plomo, los afloramientos de materiales depositados durante el Silúrico y el magnífico Museo de los Mares Paleozoicos de Santa Cruz de Nogueras.

Es una excursión abierta a quien desee sumarse. Tendrá lugar el próximo sábado 16 de enero. El lugar de encuentro es junto al puente sobre el río Cámaras de la carretera Bádenas-Santa Cruz de Nogueras, donde se encuentran unas explotaciones mineras abandonadas. A las 10 horas. 


La flecha roja indica el punto de encuentro

¡No te la pierdas!

lunes, 11 de enero de 2016

ANOTACIONES DE UN NATURALISTA DESPISTADO: AL ACECHO DE CATUVOLCUS, REY DE LOS EBURONES

Aun a pesar de que se nos complicó la noche del sábado en Mora de Rubielos (a mi buen amigo Deme y a mí), el domingo supimos dirigirnos con la mínima habilidad requerida para encaminar nuestros pasos al Barranco del Tajal, entre los términos municipales de Nogueruelas y Linares de Mora, en la Sierra de Gúdar.  Es este una formación cerrada en la que la humedad ha dictado sus normas y son, como su propio nombre inspira, habituales los tejos; auténticos objetivos en nuestro desplazamiento.  Palpitaba en nuestra memoria el sacrificio de Catuvolcus, rey de los Eburones, que se suicidó con zumo de tejo para no caer en manos de Julio César durante la guerra de las Galias.

Tejo a la entrada del Barranco del Tajal
El tejo (Taxus baccata), es el único representante europeo de las taxáceas, familia de árboles y arbustos casi exclusivos del Hemisferio Norte.  Es una especie dioica, es decir que presenta pies masculinos y femeninos, árboles chicos y árboles chicas para que nos entendamos.  Sus hojas son aciculares o lineares, más oscuras en el haz y dispuestas en espiral, aunque en apariencia parecen estar en dos filas opuestas.  Si bien, por lo que quizá sean más fácilmente identificables sea por su fruto, característico, ya que a la semilla la envuelve una estructura de color rojo con forma de copa, carnosa y de sabor dulce denominada arilo.  Salvo ésta, todo el árbol es tóxico, lo que es de agradecer, sin duda, por las aves encargadas de dispersar las semillas (en caso contrario, obvia decir que poco iban a dispersar).

Hojas y semillas con el arilo característico
A los neófitos en la materia les puede resultar insospechado que alguien se desplace hasta un pequeño barranco cerrado en pos de un árbol, no te digo nada si son dos las personas que persiguen a la conífera, como era nuestro caso.  En nuestro descargo diré que el tejo reúne todos los ingredientes para constituir un organismo que supera las barreras de la botánica para adentrarse en el inquietante mundo de la mitología.
 
Ya se ha tratado aquí el infortunio de Catuvolcus.  Una menudencia.  El árbol más viejo de Europa sea quizás un tejo de 2.000 años de edad radicado en la localidad escocesa de Foringall.  De tejo es un hacha encontrada en Inglaterra en 1911 a la que se le calcula la friolera de 50.000 años de dad.  De tejo, según la leyenda, era el arco de Robin Hood.  Y, de tejo, los 167 que en su interior llevaba la nave favorita del rey inglés Enrique VIII al ser hundida, la Mary Rose.

Tejo de Foringall

Quien tenía una selva de tejos en la Edad Media, tenía un tesoro: su madera constituía la materia prima para la fabricación de arcos y ballestas.  Sin embargo, antes de servir en la guerra del hombre blanco, los tejos fueron venerados por los celtas como árboles mágicos y sagrados; a su vera celebraban estos sus contubernios druedítico-masónicos, que diría aquel.  Con una pasta fabricada a partir de sus semillas emponzoñaron las puntas de las flechas dirigidas a los legionarios romanos en las cruentas guerras que asolaron las Galias en el siglo I anterior a nuestra era (no les sirvió de mucho, ganaron los romanos por goleada).

Ambiorix, el otro rey de los Eburones

Con semejante palmarés uno encuentra lógico que a la taxácea se la relacionara con la muerte.  Se decía, de hecho, que los ejemplares de los camposantos se las ingeniaban para que cada una de sus raíces culminara en la boca de algún muerto y poder alimentarse de su cuerpo yacente.  Aunque también con la vida (que deliciosa bipolaridad).  La expresión “tirar los tejos”, tiene que ver con la costumbre de las zagalas de arrojar semillas o ramillas de tejo a los zagales que les hacían tilín.

Pinos en el Barranco del Tajal

Las briofitas y hepáticas que tapizaban el suelo de la barranquera se habrían decantado, sin duda, por cuestiones más prosaicas y sentirán la presencia de los tejos con idéntica postura a la de los pinos mayoritarios.  Al igual que la tosca que el enlentecido cauce del arroyo que circulaba por el fondo del barranco iba dejando a su paso.  Y al igual que, en las proximidades del agua, las hojas de arce caídas de las que pudimos hacer distinción y las encendidas bayas del majuelo.  ¿Quién podría guardarles rencor?  Los mitos han sido siempre una cosa nuestra, la obsesión maravillosa de los seres humanos.  Cuando todavía lo éramos, claro.  

Diago Colás (texto y fotos)                       

sábado, 9 de enero de 2016

EL INVIERNO QUE NO LLEGA ¿O SI?

Sábado 19 de diciembre. Subo a la terraza a disfrutar del sol del mediodía por Casablanca. La exposición sur de nuestra terraza nos permite varias horas de luz solar directa incluso en los meses más fríos, cuando el sol brilla tenue en el horizonte.


Las tomateras lucen aún dos pequeñas y nuevas flores. Un tomate verde se resiste a la maduración desde hace unas semanas, pero aguanta estoicamente en la mata, cuyos brotes verdes se renuevan constantemente, como ajenas a la fecha... Lo recojo, a ver si madura en casa.


Algo similar ocurre con las pimenteras del padrón. Sin descanso, llevan echando flor y dando cosecha desde el mes de junio. Hoy están llenas de flores y pimientos incipientes... Alguno incluso rojo, pues suelo dejar en la mata unos cuantos.


Hace unos días entró el invierno pero salvo por las persistentes nieblas del Valle del Ebro nadie diría que estamos en la estación más fría del año. Más bien parece octubre.

El otro día leía con asombro que habían visto y fotografiado una golondrina terminando la muda por Juslibol.¡Una golondrina que pasa la invernada en el valle del Ebro! Realmente es increíble...

El suave otoño ha estirado la temporada del rebollón hasta bien entrado diciembre

El fuerte incremento de la temperatura en otoño y comienzos de invierno durante los últimos años está propiciando cambios en las costumbres de muchas aves y otros efectos en el naturaleza que todavía desconocemos. Hace unos días reportaban desde el norte de Europa movimientos migratorios de grullas hacia el norte... ¡y estábamos en diciembre!

El comienzo del invierno está resultando inquietante... veremos qué nos depara, el otoño se ha despedido con temperaturas altas y extremadamente seco.

Enero ha comenzado húmedo con precipitaciones muy importantes en la mitad occidental de Aragón, incluyendo el valle del Ebro, pero la circulación general atmosférica sigue mostrando indicios de "anormalidad", seguramente incrementados por un "Niño" muy intenso que nos puede deparar cualquier cosa, aunque tradicionalmente, sequías muy intensas en el centro y sur Peninsular.


Mientras, las temperaturas nos permiten seguir cultivando en el hortal urbano... Cogiendo lechugas en pleno mes de diciembre.

jueves, 7 de enero de 2016

A POR EL GRAN AÑO DE LAS TIERRAS DEL JILOCA 2016

Acaba de finalizar el año. Es el momento de hacer el balance de El Gran Año Teruel 2015 (The Big Year), el concurso de observación de aves en el que nos embarcamos de nuevo una treintena de aficionados y aficionadas a la ornitología, casi todos amigos o conocidos, con el propósito de registrar todas las especies de observadas en la provincia de Teruel durante el pasado año.

 

Esta era su segunda convocatoria. Y, por lo que parece, se van a mejorar las expectativas. Tanto en lo tocante al número de especies (en unas semanas se publicará el balance global) como en cuanto a buen ambiente que reina entre los pajareros del sur de Aragón.

Pero, en lo que corresponde al pajareo este no ha sido un gran año para mí. Más bien un "pequeño año". Casi no he podido salir al campo a observar aves, he puesto poca dedicación en el tema y no he llevado un buen control de las observaciones realizadas, de forma que incluso algunas vistas no he llegado a registrarlas. En resumidas cuentas, 96 especies. Ruina caracolera.  

Pero este año, con menos trabajo a la vista y con más posibilidades de salir al campo, empiezo con mucha moral. Bueno, empezamos, por que lo primero que he hecho es formar equipo con Carmen.



Una buena idea que ya habían tenido, al menos, un par de parejas del Jiloca (Sabi-Pilar y Carlos-Rodrigo) y que están dando mucho que hablar.

Lo segundo que hemos hecho, para empezar con el mejor humor, es volver a ver la película "The Big Year". Es muy saludable reírse de los disparates que somos capaces de hacer los pajareros.


Lo tercero es inventarnos un territorio nuevo: las comarcas del Jiloca y del Campo de Daroca. Algo bastante lógico, pues los límites provinciales separan unas tierras que tanto en lo histórico, cultural, paisajístico y económico llevan funcionando conjuntamente desde hace más de ochocientos años.  Lo que se llamó Comunidad de Daroca y que, lamentablemente, no consideró el Gobierno de Aragón en el momento de crearse las actuales comarcas. Esto nos permitirá disfrutar íntegramente de la laguna de Gallocanta, del Campo de Romanos o de la sierra de Cucalón-Herrera. Se acabó el sinvivir de observar venga y venga especies de acuáticas en los términos de Las Cuerlas o de Berrueco y de encontrarlas en los de Bello o Tornos. Se acabó. A los comarcanos os animamos a participar en El Gran Año Tierras del Jiloca 2016 (por llamarlo de alguna forma).


Lo cuarto, es que aunque no somos muy de provincias (ese término que tanto les gusta en "la villa y corte") vamos a seguir en El Gran Año Teruel, ese proyecto que de forma entusiasta impulsa el grupo SEO-Teruel. Y tenemos la intención de mejorar nuestro último registro: 144 especies.

Felipe Rosado en acción en El Cañizar. Fuente: Diario de Teruel

Pero, como la vega del Jiloca que tenemos frente a nuestro hogar, al igual que el huerto y el jardín, tienen tanta vidilla pajarera, la quinta idea es nos apuntarnos a la categoría "desde casa". Otra buena excusa para levantar la mirada de la pantalla del ordenador y salirse a la terraza.


Y, como nos gusta recorrer otras partes de la cordillera Ibérica y alguna vez nos escapamos por el valle del Ebro y por los Pirineos, pues nos apuntamos también a El Gran Año Aragón 2016 que el pasado año ha comenzado a andar.

Vamos, que  por propósitos no va a ser. Y ya puestos, aprovechamos para desearos a todos los lectores y lectoras de Natura Xilocae que el 2016 sea .... ¡un gran año!

martes, 5 de enero de 2016

UN SAPO PARTERO EN PLENO DICIEMBRE CALAMOCHINO

Sábado por la noche. Habíamos ido al cine a ver una película de astronautas. Bajamos en coche, más por la premura de tiempo -habíamos quedado con unos amigos- que por el frío. Íbamos abrigados aún así, pero estábamos varios grados por encima de 0 ºC. La tónica de la mayor parte de las noches de este mes de diciembre.

Vuelta a casa, Carmen salió a abrir la puerta del garaje para meter el R-4. Observo que se agacha sobre el cemento de la acera. A continuación me llama para que acuda. Mira esto. Era un sapo partero. Un gran sapo partero.

Es un anfibio común en la vega del Jiloca. Cuando entra en celo en primavera, su voz llena el silencio de la noche del Codujón donde es frecuente observarlo, sobre todo cuando sales a buscar caracoles tras los días de lluvia. Me resultó extraño por las fechas, pues no resulta nada de habitual observarlo a finales de diciembre.

Lo guardé en el garaje dentro de una maceta para observarlo y fotografiarlo por la mañana.

El día siguiente se celebraban las elecciones generales. Por la mañana me lié haciendo cosas y esperé a que entrara la luz al huerto para hacerle alguna foto al sapo. El día 20 de diciembre es también el cumpleaños de mi amigo y compañero Rodrigo y acostumbro a felicitarlo pues le gusta mucho celebrar esta fecha. Nos encontramos y le comenté la novedad del sapo partero ofreciéndole la posibilidad de fotografiarlo bien él o bien Carlos. Así fue. Pasó a por él y me comentó que era muy grande, el más grande que recordaba. Tal vez fuera una hembra.

Como la fotografía no es mi especialidad, renuncié a tomarle fotos aceptando las que Rodrigo/Carlos me proporcionaran. 

Esa misma noche electoral, Carlos y Rodrigo hicieron una sesión de fotografía nocturna bajo el cielo del cerro Santa Bárbara. Aquí os dejo algunas de ellas.

Un primer plano de la cabeza donde se aprecia su hocico redondeado, un orificio nasal, la amplia boca y su enorme ojo, con su pupila vertical y con el característico iris dorado con vetas negras. 


En esta otra se aprecian los miembros anteriores cortos y fuertes, así como la ausencia de membrana interdigital  ...


Mientras que en esta puede verse la forma corta y rechoncha del cuerpo, así como la presencia de algunas verrugas pequeñas sobre la piel del dorso, de tonos marrón-verdoso unas y anaranjadas otras ...


Y, en la última, tenemos a nuestra protagonista posando tranquila bajo el cielo de diciembre.


Bien por las perturbaciones climáticas globales que está ocasionando el intenso fenómeno El Niño de 2015, bien por la tendencia a suavizarse el rigor de los otoños en el Jiloca, bien por ambos o por otras causas, estos vertebrados terrestres poiquilotermos amplían su periodo de actividad y, posiblemente, adapten su funcionamiento ante las oportunidades y/o los problemas que se les van presentando.

Nada nuevo, por otra parte. Lo que vienen haciendo desde hace millones de años.

Chabier de Jaime Lorén (texto) / Carlos Pérez Naval (fotos)

sábado, 2 de enero de 2016

CHOPOS TRASMOCHOS EN EL NORDESTE DE SORIA

Teníamos algo de información previa pero no íbamos buscándolos. No teníamos objetivos establecidos cuando comenzamos el viaje por el noreste de la provincia de Soria. Había muchos pueblos y parajes por descubrir y, no íbamos buscándolos. Pese a ello, dimos con ellos, con chopos cabeceros o álamos negros trasmochos.

Los encontramos en las dos vertientes, en la del Duero y en la del Ebro, pero siempre en la orilla de riachuelos y en ribazos.

Primero en la amplia vega del río Manzano (afluente del río Añamaza que desemboca en el Alhama, ya en La Rioja), en Fuentestrún, al pie de la sierra del Madero. Era una vega muy afectada por las concentraciones parcelarias y por la pérdida de naturalidad de los arroyos. Aún así salpicaban la planicie en pequeños grupos o como ejemplares diseminados.

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Remontando por la suave planicie llegamos a Trébago.

Los vimos orlando el camino que baja hacia el río con desmoche de hace un par de años …

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en la orilla del riachuelo a su paso por el pueblo …

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cerca de la balsa o junto a las acequias …

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en los ribazos de los campos o en el camino que sube al monte …

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Nos sorprendió ver el vigor de los árboles y el cuidado que reciben. Pero, en lugar de realizar un desmoche al uso, era habitual encontrar ejemplares terciados …

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Nos sorprendió esta masa de álamos negros trasmochos. Días después nos enteramos que pudo tener su origen en la iniciativa de un alcalde de finales del siglo XIX y la colaboración del vecindario que se plasmó en la plantación de un millar de árboles, mayormente chopos y olmos, y de su desmoche. Los que vimos son el resultado de su esfuerzo.

 
Paisajes históricos de Trébago. Fuente: Trébago

Remontamos un pequeño puerto y descendimos hacia la orilla del río Alhama. Ahí estaban, cerca de Magaña, en el fondo de un estrecho valle con laderas profundamente deforestadas y muy peñascosas. En un valle con dominio del romero. En un paisaje ganadero, de oveja y cabra.

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Los estaban escamondando unos días antes. Casi los encontramos en plena faena. Porque era sábado …
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En el pueblo pudimos observar que las ramas también eran empleadas como vigas de tejados. Igual que en Teruel. Igual que en Burgos.

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Cada vez menos abundantes conforme remontábamos el valle, en paisajes de suaves relieves y vocación agrícola, los encontramos en Villarraso (en el arroyo) y en Pobar (junto a la fuente) …

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… y en Carrascosa de la Sierra, ya en la vertiente hacia el Duero …

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En Aldeaseñor encontramos numerosos chopos trasmochos. Tal vez algún ciento. Pero eran diferentes pues tenían menos cabeza y la zona de ramificación estaba más alta, a más de cuatro metros del suelo. Nos surgen muchas dudas sobre el método de gestión tradicional y sobre el producto de su poda …

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aunque otros tenían el aspecto habitual …

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Nos cuentan que hace unos años hubo un intento de tala de algunos de ellos que, afortunadamente, se recondujo para proceder a su poda.

Densas líneas marcaban la ribera del río Merdancho a su paso por Aldealices …

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Castilfrío de la Sierra …

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... y Estepa de San Juan …

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Nos dio la impresión de encontrarsen en buen estado, a pesar de haber perdido el turno de poda muchos de ellos. La humedad del freático de estas tierras altas les favorece aún sin trtarse de ríos caudalosos. Forman un paisaje que nos recordó a los del Alto Alfambra y al de ciertas zonas del Pancrudo. De gran belleza.

Unos paisajes rurales armoniosos y unos ecosistemas agrícolas que merecen atención.